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La historia mejor guardada — capítulo 7

-- ¿Quería verme, profesor? -- cuestioné con disgusto al entrar en la mazmorra.

-- Carter, Dumbledore me ha pedido que te… instruya en Defensas.

-- Pero si mis notas están muy bien… ¿He hecho algo mal en la clase?

El profesor Snape me caía mal, como a todos, pero Dumbledore confiaba en él, y algún motivo tendría para hacerlo, se me hacía que solamente era un amargado sin vida social que no tenía otra cosa para hacer que molestar a los alumnos, pero por todo lo demás, parecía estar en nuestro bando. 

-- Podría decirse que no, pero él supone que debes estar entrenada para ciertos momentos. -- Dijo con desdén.

-- ¿Cuándo? -- pregunté con tono neutro.

Me informó que comenzaríamos la semana entrante, pero no me importaba, sinceramente me parecía todo muy ridículo.

-- Me alegra ver lo mucho que confía usted en mí, profesor -- fue mi sarcástico saludo al entrar en su oficina.

Ya era una mala costumbre el hecho de visitar al director en cualquier caso, me sentía unida a él, sabía que podía confiar plenamente en él, creía que luego de tantas charlas ya éramos cercanos.

-- Sharon, no se trata de confianza, necesitas estar preparada para lo que sea.

-- ¡Y lo estoy! Le agradezco que se preocupe por mí, pero yo no soy "La elegida", Harry corre mayor peligro, ¿A él le enseñará Defensas?

Dumbledore suspiró, a veces me daba la impresión de que muchas personas me ocultaban cosas como si fuera una niña pequeña. Con un movimiento de su varita, un fénix plateado salió volando por la ventana.

-- Sharon, cuando las personas hacen preguntas, es porque están listas para las respuestas. Tú siempre preguntas cosas que una adolescente no debería saber. El año pasado me sinceré con Harry en muchos aspectos, y sé que debo hacerlo también contigo. Te pedí que no leyeras esos libros, ahora te pido que leas el que te has saltado, y verás que las cosas están cambiando. No sé cuántos cambios más habrá, tampoco sé si todos serán buenos.

-- ¿Me ha llamado, señor? -- preguntó la fría voz de Snape a mis espaldas.

-- No necesitarás enseñarle Defensas a Sharon, Severus. Puedes retirarte.

Snape, colérico porque solamente lo hubiera llamado para eso, se dio media vuelta y desapareció.

En las semanas siguientes, Harry se encontraba con Dumbledore para ver recuerdos del pasado de Voldemort, Ron se enfrentaba a las presiones del Quidditch al igual que yo, y Hermione seguía encerrada en la biblioteca buscando X cosa. Por lechuza, mi madre me envió el quinto libro, lo leía en la Sala Multipropósito o en las noches cuando todos dormían. Era cierto, las cosas estaban cambiando. Cho. Sirius. Muchas cosas no sucedieron como debían. ¿Era acaso malo? ¿Que esas cosas no pasaran sería malo en el futuro? Solamente el director y yo sabíamos lo que estaba sucediendo. ¿Yo debía mantenerme al margen de todo? He abusado de la información que Rowling me proporcionaba. Había dicho Dumbledore. Tenía que decidir si seguir cambiando las cosas o dejarlas tal cual eran. Muchas injusticias debían ser cambiadas… ¿Debían? ¿O sólo yo quería cambiarlas? ¿Por el bien de todos?

-- ¿Horrocruxes? -- Pregunté por milésima vez.

-- Así es, y Dumbledore cree que pudo haber hecho siete… -- repitió Harry.

-- ¿Y no te parece peligroso que te lleve con él si encuentra uno?

Me sonrío. Se acercó a mí lentamente y cuando estaba a punto de besarme, Ginny entró bruscamente a la Sala Común espantándonos.

-- ¿Qué sucede? -- indagué asustada.

-- Sentí ruidos en la entrada de la Sala Multipropósito, ¿Me prestas tu mapa, Harry?

-- No serviría de nada -- dijo cansinamente -- no muestra esa sala.

Harry seguía obsesionado con atrapar a Malfoy, obviamente. Cuando Ginny se fue, volví a dar mi discurso a lo Hermione.

-- ¿Puedes dejar de pensar en él? ¿No te parece que ahora hay cosas más importantes? ¡Sabemos cómo acabar con Voldemort!

-- Malfoy está tramando algo -- sentenció.

Para que dejara de pensar en eso y se concentrara en lo importante, decidí hablar con aquél sopenco de Malfoy, sacarle la verdad y si era necesario, cortarle el brazo y llevárselo a Harry para que viera que no era ningún mortífago.

No fue hasta dos semanas después que logré encontrarlo solo, parecía perturbado y paranoico, así que lo seguí para atraparlo lejos de los demás. Se dirigía al baño de Myrtle, qué extraño. Entré sigilosamente luego de unos minutos y lo encontré… ¿¿Llorando??

Sin saber muy bien qué hacer y por qué sentía tanta lastima, me acerqué lentamente hacia él.

-- Malfoy… -- murmuré temerosa.

Mi mano estaba levantada con la intención de posarse en su hombro, pero él se giró con brusquedad.

-- ¿Qué haces aquí? -- rugió.

Quería causarme miedo, pero con los ojos cristalizados y las lágrimas corriendo por sus mejillas, lo único que causaba era pena.

-- ¿Qué… qué te sucede?

-- Nada que te importe, Carter. Déjame en paz.

Hizo amago de irse, pero no lo haría, no señor.

-- Petrificus Totalus -- bramé con rapidez. -- Escúchame muy bien, Malfoy, has fingido creerte superior a todos los demás durante años, nos has molestado desde que te conozco y todos piensan que eres la peor basura de la tierra… pero no causas miedo ni respeto, solamente puedo sentir pena por ti, porque eres cobarde para mostrar quién realmente eres, porque te dejas llenar la cabeza por tu padre y su amor hacia la sangre pura. Y nada de lo que demuestras ser es lo que eres. Así que si es necesario permaneceremos todo el día encerrados aquí -- giré mi varita hacia la puerta y la cerré con un práctico hechizo que necesitaba contraseña --, pero tú aprenderás a no ser una basura.

Lo despetrifiqué. Me miró con rencor por todas las verdades que le había dicho, pero suspiró y se sentó en el suelo, acto que imité.

-- ¿Qué haces cuando es necesario hacer algo para que las personas que te importan no corran peligro?

-- Lo que sea necesario -- musité sorprendida de que hubiese sido tan fácil someterlo.

Al parecer necesitaba de alguien urgente.

-- ¿Y si lo necesario es malo?

-- Le busco otra solución, trato de hacer lo correcto… ¿Pero sobre qué hablamos exactamente?

-- Eso… no importa -- sonrió con melancolía.

-- Supongo que… -- suspiré confundida --, que si mis seres queridos corren peligro y sólo tengo una opción, debo tomarla, pero si sé que hay otras opciones no dudo en buscarlas.

-- Tengo otra opción -- aceptó --, pero todo conlleva a la misma solución. ¿Y si la solución es mala, no sería egoísta defender sólo a los tuyos?

-- A veces no se puede salvar a todo el mundo, Malfoy, a veces uno debe pensar en la gente que ama y en nadie más.

-- Con ese pensamiento podrías ser de Slytherin.  

-- Es la realidad, los héroes que salvan a todo el mundo no son reales. En ciertas ocasiones, debes hacer sacrificios por el bien de todos.

-- ¿Puedo saber por qué estás aconsejándome?

-- No lo sé -- sonreí --, todos alguna vez necesitan ayuda. Eres un ser humano, Draco, no puedes fingir que nada te afecta.

Seguimos sentados en aquél frío piso durante horas tal vez. En verdad no sabía por qué ayudaba a Draco, tampoco sabía si hacía bien ni por qué eran sus preguntas o cuáles eran sus propósitos, pero al salir del baño, luego de jurarnos que esa conversación moriría allí, sentí que había hecho lo correcto. Si Draco solamente estaba confundido por cosas triviales, había estado bien, y si era porque Harry tenía razón y era un mortífago, entonces había sido correcto y sería por el bien de todos.

Hello!! Sí, le he dado un giro algo drástico a la historia, necesario y lindo, a mi parecer, porque AMO a Draco y sentí que sería injusto no darle un poco de bondad puesto que siempre he pensado que la tiene, muy en el fondo. He tenido poco tiempo para responder a esos dos o tres comentarios que me dejan pero los LEO y los AGRADEZCO profundamente.  Reitero: Si lees, comenta, si comentas me haces feliz, si me haces feliz subiré más pronto. Es un ciclo, no me molesta que pasen a leer y no comenten, porque veo que tiene muchas visitas, agradezco también a esos lectores fantasmas, pero me gustaría que dejen unas palabritas :) Y se hizo largo así que me voy. Los quiero :)