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Historia 87293 — capítulo 5

Summary:Leah agradecía enormemente que un grupo de brujas *(LunaLovegood,HermioneGranger,GinevraWeasley,AstoriayDaphneGreengrass,PansyParkinsonyLavanderBrown)*planificasen un viaje a Forks. ¿Por**qué? ¡Porqué había imprimado del hermano de una de ellas! Charlie Weasley, el pelirrojo más guapo del mundo. Era jodidamente suertuda: su relación era segura, tranquila y ante todo fuerte. El único problema era que Charlie debía volver a Londres, ordenar un par de cosas y partir a Rumania, poco después darían el gran paso: anunciarían su compromiso a los señores Weasley's.

Pero los planes se rompieron abruptamente ya que Hermione Granger junto a su reciente pareja Paul amablemente le regalaron los pasajes a la metamorfoga para ir a Londres junto a su novio.

¿Entonces qué podría salir mal?

Dedicado a todos los que leyeron la primera parte, Lobo de Forks: Seduction, que gracias a su apoyo y ánimo lograron que esta pareja fuese mucho más fácil de llevar para mí.

En especial aaaa:

ssgm_16: Muchas gracias por comentar C: Es hermoso saber que alguien lee incondicionalmente mis locuritas <3

**Alertas:**La historia contendrá lenguaje fuerte y lemmon. Muerte de un personaje. Algo de Ooc e incesto. ¡Leer bajo su propia responsabilidad!

Disclaimer:¡Nada es mío! Todo pertenece a las fantásticas J.K y Stephanie. A excepción de uno o dos personajes que han sido inventados por mi (entreellosuncalientevampirollamadoTiago).

PD: ¡¿A que está linda la portada?! xD

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Cuarto Capitulo

10-02-2012

Callejon Diagon

Noveno día.

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Leah rió, al ver la cara de profunda molestia de Pansy, mientras que Fleur se dedicaba a acariciar su vientre con despreocupación. Ambas bufaron al mismo tiempo y señalaron un par de vestidos pidiendo la opinión de la morena metamorfoga quien se limitó a encogerse de hombros.

—Ya les dije que no tengo idea de vestidos, ni moda, ni nada que tenga que ver con eso.

—Lo noto -dijo Pansy cruzándose de brazos con molestia. Chasqueo sus dedos y una chica corrió a atenderlas.

— ¿Dígame señorita Parkinson?

—Linda, ¿puedes conseguir vestidos para estas chicas? Para la morena, los más lindos que tengas. -murmuró con suavidad Pansy para después bufar y espetar:- Y la rubia de bote… pss… habla con ella.

—Gracias, querida, quiero algo holgado y sencillo. -pidió Fleur con tranquilidad mientras Pansy bufaba y decía que era imposible algo así para ella. Leah puso sus ojos en blanco mientras chasqueaba la lengua.

— ¿Debo estar aquí?

—Claro. -contestaron a coro. Pansy puso sus brazos en jarras y miró a Fleur con molestia.

—Leah, acompáñame.

— ¿Fleur?

—Ve querida, yo buscare alguno que me quede bien.

—Suerte con eso -dijo Pansy entre risitas malvadas, Leah le dio una enojada mirada y la morena pareció avergonzarse pero rápidamente se recompuso y siguió su camino con su mentón en alto.

— ¿Por qué te molesta tanto Fleur?

—No me molesta ella. -respondió con simpleza Pansy.

— ¿No?

—NO. -recalcó Pansy con tranquilidad, encogiéndose ligeramente de hombros viendo un vestido con toda la atención del mundo.

— ¿Entonces, porque la tratas mal?

—Tal vez, por el hecho de que la jodida chica me quitó a una de las pocas amigas que tengo. -Pansy arrancó un vestido de uno de los colgadores y entró al cambiador sin querer escuchar el agudo comentario de Leah que tenía que ver con celos.

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10-02-2012

Forks, Washington.

Noveno día.

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— ¿Weasley? ¿Qué miras?

—Tu eterna belleza, amor -dijo Ginny guiñándole un ojo a Astoria quien puso sus ojos en blanco y le mostró su dedo medio en una seña obscena.

—Ahora la verdad, Weasley. -masculló Astoria, alzando una ceja.

—Jacob dijo que cuando Brady te encontró apestabas a vampiro.

—Cierto. -dijo Lavander con sus ojos entornados:- Creí que solo era una broma.

—Es… Una tontería. ¿Saben? Lo que sucedió es que me cruce con uno en el camino.

—Claro, y mi madre es la esposa de Merlín. -dijo Lavander divertida:- Venga, ya, di la verdad. ¿Te estás enrollando con un vampiro?

—Ummm… No. No realmente de todas formas.

—Eso suena a sí. -dijo Ginny alzando una de sus cejas. Astoria evitó la mirada de sus amigas, mientras suspiraba.

—No tenemos una relación. Él es…

— ¿O sea que es cierto? -preguntó Lavander con sus ojos entornados:- Oh Merlín.

— ¿Un vampiro? -dijo Ginny con horror:- ¿Astoria, no es el vampiro con que nos cruzamos hace un tiempo, verdad?

—Es… él. Se llama Tiago. Solo nos hemos visto un par de veces.

— ¿Y…?

—Y nada. Él y yo no tenemos nada.

—Ay, vamos, Astoria. -susurró Ginny con incredulidad:- ¿No ha pasado nada de nada?

—Bueno…

— ¿Te ha besado?

Astoria tragó en seco, asintiendo levemente, Ginevra soltó un grito y Lavander entornó sus ojos.

— ¿Qué se siente?

—Frío. -dijo Ginny con obviedad. Astoria se sonrojó y bajó la mirada sintiéndose avergonzada.

—En realidad es bastante caliente…

— ¡Ay! Merlín, escupe todo.

—Chicas, de verdad esto es incomodo, yo no les pregunto que sienten cuando besan a sus novios.

—Venga, Jake es caliente. Pero con mayúscula. Es… wooow.

—Mike tampoco está nada mal, al menos, no es Ronald.

—Iuuugh, no quería escuchar eso. -dijo Ginny haciendo cara de asco. Lavander rió sonrojada, Astoria puso los ojos en blanco.

— ¿Qué pensabas cuando te metiste con él?

—Ese es el problema, no pensaba -dijo Lavander suspirando, para después darle un ligero empujón a Astoria:- Estás cambiando el tema.

—Sí, lo hice. ¿Qué tal esta Luna? Aun no la veo.

—La pobre apenas aparece por aquí.

—Sam la explota. -dijo Lavander suspirando.

—No, Lav, ese es el costo de salir con el Alpha de una manada.

—Lo dice la señorita salgo-con-el-Beta-más-caliente, ¿no? -bromeó Astoria viendo a Ginny profundamente divertida.

—Sip. -admitió Ginny encogiéndose de hombros para después ondear su mano con despreocupación.-

— ¿Y bien? ¿Qué tal son sus relaciones?

— ¿Qué como folla?

— ¡Ginny! -exclamaron Astoria y Lavander al mismo tiempo.

—Vale, vale, ya lo entendí. -dijo la pelirroja riendo:- De maravilla, es decir, Jake y yo no hemos peleado ni una sola vez, con eso les digo todo. Es… perfecto.

—Mike y yo también lo llevamos muy bien. Lo que me preocupa es que ha decidido ir a estudiar a Seattle.

—Mierda, y yo que quería reírme porque les iba mal -gruñó Astoria con una sonrisa malvada, Ginny puso sus ojos en blanco y apoyó su espalda contra la pared.

—Me preocupa Pansy.

—A mi igual. -se apresuró a decir Lavander.

—No sé por qué diablos han roto. Pansy no ha querido hablar del tema. Y se ha auto lanzado un jodido hechizo para que la imprimación no sea tan complicada por la separación. Pero sé que el dolor sigue ahí.

—Jake tampoco dice por que Embry la dejó. Y Hermione incluso discutió con Paul, pero dicen que no es un tema que puedan meterse ellos. -dijo Ginny de forma confidencial. Lavander suspiró, armando un listón y negando suavemente.

—Me estresa el no saber nada.

—Y Leah…

—Charlie es un capullo, jamás creí que la iba hacer sufrir. Mi maldita madre también tiene la jodida culpa de todo esto. -dijo Ginny repentinamente furiosa:- ¡Por Merlín! ¿Qué mierda tiene que meter ella sus narices? ¡Maldita bruja metomentodo!

—Adivino que hablan de mí -murmuró Hermione entrando repentinamente a la habitación con una gran sonrisa.

—Si, Granger, hablábamos de ti. -masculló Astoria colocando sus ojos en blanco, molesta.

—Venga, chicas, quiero un poco de cotilleo, Paul últimamente apenas me da diversión.

— ¿Será porque con el embarazo estás algo bipolar?

—Sip, supongo que es por eso. -dijo Hermione para si misma antes de palmear sus manos y mirar con curiosidad a Astoria:- ¿Qué decías del vampiro?

—Ya lo dije.

—Pero no lo escuche -reclamó Hermione haciendo pucheros, antes de mover su varita con suavidad, las otras tres brujas se quedaron boquiabiertas antes de chillar sonoramente.

— ¡Son las invitaciones!

— ¡Oh dios, que hermoso!

— ¡Mira esto, están bailando el vals!

—Están hermosos -dijo Ginny feliz.

—Sí, pero no me decido. ¿Me pueden ayudar?

—Cariño, para eso estamos.

—Ah, por cierto…

—Hoy Weasley y yo fuimos a ver el bar. -interrumpió Astoria sacándole la lengua a Ginny quien bufó molesta por no haber sido quien entregó la información.

— ¿Qué bar?

—En el que haremos la despedida de solteros. -dijo la pelirroja emocionada.

— ¿Despedida…? Oh, no. Paul se enojara. -dijo Hermione con cara de horror, las chicas bajaron sus hombros, repentinamente desanimadas, pero la castaña aclaro su garganta mientras una malvada y divertida sonrisa se colaba en sus labios:- Cuéntenme más sobre la despedida de soltera, suena realmente divertido.

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10-02-2012

Shell Cotage.

Noveno día.

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— ¿Bill? ehm… ¿Bill, estás? -preguntó Leah empujando la puerta del comedor, nadie respondió así que ella se encogió de hombros y se quitó la empapada polera que traía puesta. Suspiró aliviada, cepillando su cabello con su mano derecha, odiando haber dejado que creciera tanto, realmente era más práctico cuando estaba corto. Desabrochó sus pantalones y los dejó caer al suelo, quedando solo en su ropa interior, tomó las cosas y se dirigió al baño para darse una ducha caliente antes de dormir.

Lo que jamás espero fue encontrarse de frente con William. Mucho menos, estando semi desnuda y él…

Completamente en cueros.

— ¡Jesús! -exclamó Leah girándose con rapidez, con sus mejillas rojas:- Joder, Bill, no tenía idea que estabas aquí.

—Tranquila…

—Pero…

—Tranquila. -repitió él un poco más incomodo:- ¿Uhm, me pasas la toalla que está ahí?

—Claro. -respondió ella de manera torpe, dándole la toalla por encima de su hombro. Bill rió al notar el nerviosismo de Leah.- ¿Te estás riendo de mí?

Como respuesta, Bill rió más fuerte, sosteniendo su estomago y con lágrimas deslizándose por su rostro producto de las explosivas carcajadas. Leah gruñó, molesta por ser el centro de diversión y se giró abriendo el agua e ignorando al desnudo pelirrojo.

—Ey, no te enfades. -pidió Bill con una sonrisa inocente, Leah puso los ojos en blanco y miró descaradamente las cicatrices que tenía en el pecho y luego la de su rostro.

— ¿Cómo paso eso?

—Me atacó un hombre lobo.

— ¡¿Te atacó un qué?

—Un hombre lobo, Leah, y por favor, metete a la jodida ducha antes de que haga algo de lo que probablemente nos arrepintamos.

Ella parpadeo lentamente, confundida, y alzó la mirada hasta chocar con los oscurecidos ojos azules. ¿Eso que brillaba ahí era deseo? Leah no estaba acostumbrada a esa mirada, pero antes *(cuando las cosas estaban bien con Charlie)*su ego había subido por ese tipo de brillo. Entonces, si, aquello era deseo. Bill inspiró bruscamente y la giró, dándole un fuerte empujón para que entrase a la ducha. Leah se apresuró a hacer caso, un poco asombrada por el comportamiento del pelirrojo quien se giró y casi corrió a la puerta, deteniéndose ahí un segundo.

—Si no estuviese casado y si no fueras la chica de mi hermano, juro que jamás te dejaría ir, Leah.

La boca de la chica se abrió, y su corazón latió con fuerza. Bill tragó en seco y estiró la mano para girar la manilla, pero la soltó y se giró con rapidez.

—Leah…

Sabía que no debía girarse, que no estaba preparado para evitar la tentación, mucho menos después de haber confesado sus secretos. Pero verla ahí, debajo de la ducha, empapada, con su cabello pegado a la cara y sus labios entreabiertos fue más de lo que podía aguantar.

Probablemente iba a culparse toda la vida por esto, y no iba a poder ver a la cara a Fleur, dio dos pasos y la atrajo hacia su cuerpo. Y la besó como había deseado desde que la vio. La besó como ella merecía, la besó esperando que no lo comparase con Charlie y deseando que aquel momento jamás acabara. Y ella respondió con una pasión arrebatadora, con sus brazos apretados en su cuello y con suspiros de felicidad.

Ambos fueron consumidos por el calor de sus sentimientos.

[*]

Pansy alzó una ceja al ver a Blaise hablando con una chica, ella estaba acostumbrada a ver como el moreno coqueteaba con mujeres, pero por alguna razón esta vez le molestó en exceso, con un último guiño él se deslizó a la mesa en la que lo estaba esperando y besó su mejilla.

—Ey, llegaste temprano. -dijo él sonriendo.

—Es una cena de negocios, Zabini, y yo si soy seria con respecto a eso.

—Vale, vale, no muerdas mi culo. -dijo divertido, sentándose y alzando la mano para llamar al mesero

—La última vez que lo hice, no te quejaste -susurró Pansy ladeando su cabeza y apoyándola sobre la palma de su mano. Blaise alzó una ceja y después se encogió de hombros.

—Eso es porque yo jamás me quejo contigo, principessa.

—Bienvenidos a…

—Queremos dos platos de pasta y un buen vino. -dijo Pansy sin despegar la mirada de Blaise, el mesero entornó sus ojos y se apresuró a escribir y salir corriendo:- Antes de negociar la venta de mí terreno tengo una propuesta para ti, Zabini.

—Te escucho.

—Hermione Granger se casará este viernes, y según lo que dijo Tori, hay que ir con parejas. -explicó Pansy molesta por la sonrisita que comenzaba a bailar en los labios de Blaise:- Y, deja de sonreír o te parto la cara.

— ¿Quieres ir a un matrimonio, conmigo?

—Sí.

— ¿Esto tiene algo que ver con ese tío que te rompió el corazón?

La espalda de Pansy se tensó, sus nudillos se colocaron blancos por la presión, pero un segundo después sonrió dejando de lado toda su furia.

—Por supuesto que no tiene nada que ver con él. Simplemente quiero que me acompañes, Blaise, quiero un sí o un no.

— ¿Cuándo te he fallado, princesa?

Como respuesta, él recibió una enorme sonrisa, una que jamás había visto pero que le encantó presenciar. Silenciosamente, deseó ser el único que lograra colocarla en su rostro.

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11-02-2012

Tienda de los gemelos.

Decimo día.

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— ¿Dónde dejaste a Fleur, Bill?

—Fue a casa de Gabrielle, Fred, y eso no es de tu incumbencia.

— ¡Eh! Sin violencia. ¿Qué pasa?

— ¿Han visto a Leah?

—No.

—Pero, tenemos algo mucho mejor en la bodega.

— ¿Uh?

—Eh, chicos, donde dejo… William.

— ¿Charlie?

—Hola.

— ¿Hola? ¡Te largas por días, ¿y dices "Hola"? Tu definitivamente eres imbécil -gruñó Bill furioso, Charlie suspiró alzando un hombro y haciendo una mueca.

—Sí, vale, supongo que merezco eso… y más.

—Chicos, si van a golpearse, no lo hagan aquí.

—No vamos a pelear. -informó Bill, pero el tono que uso dejó claro otra cosa.

— ¿Cómo está Leah? -preguntó Charlie incomodo.

—Muy bien. -respondió Bill ceñudo.

— ¿muy bien? ¿No dirás nada más?

—Ella está muy bien, punto.

—Yo… quiero verla.

— ¡Ah, te largas, rompes su corazón, no le das ni una puta explicación de por qué la dejas y ahora después de días ¿la quieres ver?

Charlie encuadro sus hombros y miró a Bill con furia, antes de girar sobre sus talones y volver a la bodega, los gemelos silbaron por lo bajo y comenzaron a colocar hechizos de protección. Nada bueno saldría de ahí. Suspirando, ambos continuaron sumergidos en sus respectivos puestos de trabajo, era mejor no meterse en pelea de perros.

— ¿Sabes qué? Leah ha estado muy bien, hemos salido y…

Pum. El golpe hizo retroceder a Bill, asombrado, y tocó su labio. Esta vez había sido un puñetazo bastante fuerte, pensó al ver la sangre, alzó la mirada y la clavó en los ojos de su hermano.

—No juegues con ella, Bill. -masculló Charlie furioso.

— ¿Jugar? No pretendo jugar con ella. Leah no es un juego.

—No, no lo es. Por eso, es mejor que la dejes en paz. Tú estás casado, hermano, ya no eres un adolescente que…

— ¿Qué anda compartiendo con su hermanito? -concluyó Bill con una mueca divertida, Charlie bufó cruzándose de brazos y evitando su mirada:- ¿Se trata de eso, Charlie?

—No. -respondió él con demasiada rapidez para ser creíble. Bill sonrió y limpió la sangre de su labio.

—Vale. Hoy no tengo animo de pelear, Charlie, ¿Por qué no hacemos las paces y vamos a buscar a Leah?

— ¿Para qué? ¿Para qué te tires a su cuello e intentes besarla?

Bil sin poder evitarlo rompió en sonoras carcajadas, ver celoso a Charlie realmente era gracioso, ahora al menos ya sabía de qué iba todo el rollo. Ladeó su cabeza y sonrió con suavidad.

—No intento besarla, Charlie, es tuya. -se detuvo un momento y suspiró:- No voy a mentirte, ni a esconderte nada, y si quieres golpearme después de lo que te diré, vale, te entiendo. La besé.

Charlie parpadeo y su boca se abrió como pez fuera del agua, pero después se cerró y se convirtió en una firme línea. Asintió y esperó que Bill agregara algo más, pero como eso no sucedió tuvo que preguntar él mismo.

— ¿Y qué pasó?

—Ella me devolvió el beso. Pero, después salió corriendo. Es una reacción comprensible teniendo en cuenta que ella conoce a Fleur y es su amiga, y además*, estás tú.*

—Así que, de no estar yo y Fleur…

—No, Charlie, de no estar Fleur… -la frase de William quedó flotando y después se encogió de hombros, antes de ladear su cabeza y sonreírle a su hermano:- Eras más divertido antes de que me casara, hermano.

—Sí, lo pasábamos mejor cuando eras soltero, ahora no hay nada que nos una.

—En eso te equivocas, Charlie, ahora nos une algo más que nunca.

No hizo falta decir que era lo que les unía, ambos lo tenían bastante claro. Aquello tenía nombre y apellido. Leah Clearwater.

—De haber estado soltero…

—Si -contestó Bill sin que su hermano siquiera preguntase. Charlie asintió y después se recostó en la pared, cruzando sus tobillos y mirando a William con fijeza.

—Me gustaba compartir.

—A mí también.

—Yo… creo que me acostumbré demasiado a la idea, Bill. Cuando estaba con Leah… no me sentía completo, no estoy preparado para-

—No quiero oír esto, Charlie, no soy el que necesita explicaciones. Lo entiendo, ¿sí? Es mejor que busques a Leah, no a mí.

—Pero yo…

—Charlie, en serio, cállate.

—Quiero que sepas, William…

— ¡Pero yo no quiero saber!

—Bueno, mala suerte: Las cosas están así, sin ti me siento incompleto. Y quiero a Leah por completo.

Una perpleja sonrisa se extendió en la cara de Bill quien miró la despreocupada pose de su hermano, su corazón comenzó a latir con fuerza y sus manos picaron, imaginando… deseando que aquello se hiciera realidad. Su garganta se cerró al recordar la mirada de pánico de Leah justo antes de que escapara.

Y entonces, una clara imagen de Fleur se deslizó recordando sus obligaciones como marido.

—Eso se acabó para mí, Charlie… Ya no podemos seguir. Lo siento, pero tendrás que seguir adelante con Leah, sin mí.

—Hablaré con ella, pero ¿crees que va a aceptarme?

—Obvio que te aceptará, el problema es que Pansy Parkinson no te dejará acercarte.

— ¿Y qué tiene que ver Parkinson?

— *¡*Yuuuhuu tierra a Charlie! Leah vive con Parkinson.

—Pero si le dejé dinero…

—Realmente eres bien idiota, Charlie. ¿Crees que era suficiente con dejarle dinero? Es una chica, necesita algo más. Hablaré con Leah, ya me voy.

—Piensa lo que te dije, William, es importante para mí.

El problema es que Bill creía no poder sacarse esa idea de la cabeza. Ceñudo dio una breve cabezada a su hermano, y desapareció a casa de sus suegros. Debía regresar con Fleur a casa y contarle lo que sucedía, su mujer debía saber de qué iba todo esto.

Era hora de decir la verdad.

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11-02-2012

Shell Cotagge

Décimo****día.

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Fleur mordió su labio inferior y tocó suavemente su barriga mientras veía que Bill se movía de un lado a otro, nervioso, enviándole miradas fugaces. Sabía que era lo que él le diría y era agradable que confiara lo suficiente para contarle. Sonrió y se encaminó a la cocina, seguida de cerca por su esposo.

— ¿Qué haces?

—Preparo una infusión, ¿quieres una? Va a servir para relajarte.

—Vale. Yo… Fleur…

— ¿Si, amor?

—Lo siento mucho, de verdad, no sé qué sucedió yo solo… No pude contenerme y la besé, ella no tiene la culpa y… Fleur por Merlín, no vayas a alterarte.

—Amor, estoy de lo más relajada. ¿Qué hizo Leah?

—Ella se escap… ¿Cómo demonios sabes que besé a Leah?

Fleur soltó una risita divertida y palmeo la mano de su perplejo esposo.

—Amor, desde el principio supe que tu y Leah se atraerían. -comentó mientras servía las infusiones, sopló el vapor y sonrió con tranquilidad:- Amor, relájate.

—Pero Fleur…

—Sí, lo sé. Tú y Leah se han besado. -ella palmeo la mano de Bill de nuevo y beso su frente:- ¿Me dirás que es lo otro que te angustia?

Bill se estremeció, cerró sus ojos y pensó la mejor manera de exponer los hechos sin dejar a Fleur alterada, aunque al parecer ella no se alteraba con nada. ¿Cómo diablos no estaba molesta por Leah? A Hermione le había gritado furiosa la última vez que lo llamó.

— ¿Recuerdas que te comenté que mi vida fue bastante alocada?

—Sip. Lo recuerdo, me lo dijiste varias veces para asustarme.

—Uhm, sí, bueno, el punto es que… Charlie y yo a menudo… él y yo.

— ¿Tú y él, que? -preguntó Fleur intentando esconder los nervios que comenzaban a alterarle.

—Charlie era más bien tímido, no estaba muy acostumbrado a mantener relaciones y no le gustaba salir con una chica solo para follar, y yo en cambio, solía tener novias… Él y yo compartíamos a las chicas….

— ¿Compartir, Bill?

—Sí.

— ¿Te refieres a que tu hermano y tú mantenían relaciones sexuales con la misma chica?

—S-si…

— ¿Y qué tiene que ver eso con el miedo irracional que tiene Charlie a las relaciones?

—Tiene todo que ver. Él… bueno, Charlie no cree ser capaz de enfrentar la relación con Leah sin mí.

Fleur se quedó en silencio por varios minutos, para después asentir, mirando fijamente a su esposo.

—En otras palabras, Charlie se ha hecho dependiente a ti.

—Eso creo.

— ¿Y bien, que harás al respecto?

—Yo… no puedo meterme, es decir, le deje claro que no voy a participar en eso. ¡Por merlin, estoy casado! No es necesario estar con ellos para que su relación siga adelante.

Sinceramente a William Weasley le hubiese gustado decir aquello de corazón y no tan solo para convencerse, pero el destino era una mierda y él tenía que asumir que estaba casado y además sería padre… Ya no era un adolescente que andaba compartiendo a su novia como si nada, y Charlie también lo tendría que asumir o la que iba a sufrir las consecuencias sería Leah Clearwater y ella definitivamente no lo merecía.

Uhm... ¿review?

Si, se aceptan maldiciones imperdonables, después de todo, me las merezco.

Besos, abrazos y... ¡Nos leemos!