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Historia 87293 — capítulo 6

Summary: Leah agradecía enormemente que un grupo de brujas (Luna Lovegood, HermioneGranger, Ginevra Weasley, Astoria y Daphne Greengrass, Pansy Parkinson yLavander Brown) planificasen un viaje a Forks. ¿Por qué? ¡Porqué había imprimado del hermano de una de ellas! Charlie Weasley, el pelirrojo más guapo del mundo. Era jodidamente suertuda: su relación era segura, tranquila y ante todo fuerte. El único problema era que Charlie debía volver a Londres, ordenar un par de cosas y partir a Rumania, poco después darían el gran paso: anunciarían su compromiso a los señores Weasley's.

Pero los planes se rompieron abruptamente ya que Hermione Granger junto a su reciente pareja Paul amablemente le regalaron los pasajes a la metamorfoga para ir a Londres junto a su novio.

¿Entonces qué podría salir mal?

Dedicado a todos los que leyeron la primera parte, Lobo de Forks: Seduction, que gracias a su apoyo y ánimo lograron que esta pareja fuese mucho más fácil de llevar para mí.

En especial a:

gladys21

También, está dedicado a todos que leen de forma anónima *-y si alguien lo hace, me encantaría leer su opinión, para eso tengo abierto los comentarios para los anónimos-*Seria lindo que dejasen una pequeña huellita C:

Alertas: La historia contendrá lenguaje fuerte y lemmon. Muerte de un personaje. Algo de Ooc e incesto. ¡Leer bajo su propia responsabilidad!

Disclaimer: ¡Nada es mío! Todo pertenece a las fantásticas J.K y Stephanie. A excepción de uno o dos personajes que han sido inventados por mi (entre ellos un caliente vampiro llamado Tiago).

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12-02-2012

Londres muggle, departamento de Pansy.

Onceavo día.

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Leah suspiró cansada, y sostuvo su cabello en un firme moño mientras caminaba hacia la puerta.

—Ey, Zabin-… Oh.

— ¿Esperabas a otra persona, querida?

—Sí. -contestó Leah de forma sincera, mirando con el ceño fruncido a Molly Weasley.

—Que lastima, Leah. -dijo la mujer mientras entraba al departamento de forma aireada, ignorando la molesta mirada que le enviaba la morena, su nariz se arrugó al notar que habían platos sucios en la mesa:- ¿Y pretendías ser la esposa de mi hijo viviendo en lugar tan desordenado como este?

— ¿Qué quiere aquí? -masculló Leah sin importarle sonar grosera.

—Solo quería saber cómo estabas.

—Estoy muy bien, señora, pero estaría mucho mejor si no hubiese venido.

— ¡Que mal educada! -exclamó Molly horrorizada.

—Sip, soy Leah*-mal-educada-no-puedo-darle-una-familia-a-su-hijo* Clearwater. ¿Algún maldito problema con eso, Señora Weasley?

— ¿Sabes Leah? -dijo la mujer con voz sedosa, tono que normalmente no usaba con ella:- En otras circunstancias me caerías mucho, mucho, mejor.

—Oh, lo tendré en cuenta. -dijo Leah con cinismo, apartó su cabello y arrugó su nariz:- ¿Qué diablos quiere aquí?

—Quiero que te alejes de mi familia.

— ¿Perdón? -susurró Leah con su cara marcada por el desconcierto.

—Perdonada. -dijo Molly con una sonrisa encantadora, antes de darle una mirada de lastima a Leah:- Por cierto, lamento mucho que hayas roto con Charlie.

—Yo también lo lamento un montón, señora Weasley, pero agradezco no haber estado lo suficiente con su hijo para soportarla a usted. Ahora, le diría cariñosamente que se retire de mi casa, pero como no es mía: Lárguese.

Molly se encogió de hombros, y sacó un sobre de entre su ropa: —Aquí, esto te encantara.

Leah alzó una ceja, mirando la foto que ahora tenía entre sus manos. Su boca se abrió con asombro, y sus mejillas se colocaron rojas, pero no de vergüenza sino de pura furia. Miró a Molly que estaba apoyada en el umbral de la puerta, observando con ojo crítico sus reacciones.

— ¿Algún problema, Leah? -preguntó la mujer con tono inocente.

— ¡No puedo creer que haga algo como esto! ¡La maldita fotografía esta trucada! ¡Blaise y yo solo somos amigos!

—Sí, lo son, pero Charlie no sabrá eso. Pobre Charles, va a creer que eres una zorra y no volverá a mirarte. Nunca. Más.

— ¿Por qué diablos hace esto?

—Porque tu no mereces a alguien como mi hijo. -dijo Molly antes de desaparecer dándole una mirada asqueada. Leah gruñó, furiosa, y clavó sus uñas contra su mano*. ¡Joder, necesitaba transformarse!* Cerró sus ojos y se dejó caer al suelo, tratando de tranquilizarse, y se acurrucó, esperando poder luchar contra su transformación.

[****]

—Ya he vuelto, Leah. -informó Pansy mientras entraba al departamento, sus ojos se entornaron al darse cuenta que la puerta estaba abierta, se apresuró a buscar a Leah, pero no la encontró:- ¿Leah? ¿Leah estás aquí?

No hubo respuesta, y aquello puso aun más nerviosa a la morena, empujó la puerta de la habitación y jadeó al ver a Leah en posición fetal sollozando, con heridas y con el piso desgarrado… Y a medio transformar.

En serio, era una visión aterradora, su trasero y su cara era bastante semejante a la de un lobo y su cuerpo estaba completamente peludo, pero su piel apenas lograba verse.

— ¡Leah! -susurró Pansy arrodillándose al lado de su amiga, que la miró con su cara extrañamente peluda:- En otra ocasión, reiría. Pero ya que pare ser una de aquellas que hay que ponerse serias, ¿Qué tal si me das tu mano y te llevo a San Mungo para que arreglen este pequeño percance?

— ¿Y dejar que me vean así? Yo también tengo mi orgullo, Parkison. -masculló Leah negando horrorizada. Su voz era rasposa y profundamente incomoda.

—Eso lo puedo arreglar, nadie se dará cuenta que estas medio lobo-medio humano.

—No quiero salir así, Parkinson, asúmelo.

—Bueno yo soy pésima en los hechizos por lo que no soy de ayuda, pero si quieres llamo a Blaise, o mucho mejor a Theodore.

— ¿Theodore?

—Sí, Nott era el mejor de la clase después de Granger. Es de confianza. ¿Lo llamo?

—No.

— ¿Qué tal a William?

— ¡Ni se te ocurra!

—Joder, Leah, no te podemos dejar mucho tiempo así, una vez leí que una persona se quedó así, ¿te imaginas continuar toda tu vida medio transformada?

—Gastaría mucho en depilarme. -dijo Leah tragando en seco.

—Ni que lo digas. -dijo Pansy tragándose una carajada e intentando ser tan seria como Leah:- ¿Y bien? ¿Weasley o Nott?

—Theodore.

—Creí que… Bien, olvídalo. -dijo Pansy preocupada:- Voy a la chimenea y vuelvo, ponte cómoda.

—Como si pudiera con este maldito trasero de lobo. -masculló Leah molesta.

Pansy ahora sí que no pudo evitarlo, echo su cabeza atrás y rió hasta llorar. Leah bufó, moviendo su cola y sollozando molesta por aquel gesto. Parkinson se inclinó por la chimenea y comenzó a hablar tan rápidamente que la metamorfoga no pudo entender, un minuto después ella retrocedió con una sonrisa tranquila.

—Ya está, Theo viene en camino, por mientras… -Pansy retrocedió de un saltó cuando las llamas en la chimenea formaron un rostro, el rostro de William Weasley:- ¡Santo infierno, si quieres hablar con Leah al menos avisa! Ella no está disponible en este momento, intenta más tarde.

Leah retrocedió para no ser vista, ella realmente no podía ver a William, no hasta poner sus sentimientos en donde deben estar, enterrados y en orden. El pelirrojo suspiró, viendo a Pansy con atención.

—Vale, dile que he hablado con Charlie y que quiere verla. Um… y que me perdone. ¿Sí? Yo no me arrepiento, pero… solo pido que no se enoje conmigo. Olvida que dije esto, Parkinson.

La conexión desapareció, llevándose las llamas con él, Pansy se giró con una ceja alzada y su boca se volvió una fina línea.

— ¿Él se disculpó por que se contactó con Charles? -preguntó Pansy de forma suspicaz, sabiendo que su amiga escondía algo.

—Eso creo -dijo Leah hundiéndose en la alfombra. El silencio, como nunca antes, se volvió asfixiante.

— ¿Y bien? ¿Qué harás?

—No tengo la más puta idea. -susurró Leah con tranquilidad, moviendo su cabeza un poco confusa:- No quiero verlo, pero a la vez muero por hacerlo. Y quiero explicaciones, pero él no me las dirá.

—Bien, entonces, las sacaremos por otro lado -anunció Pansy satisfecha:- Vamos hablar con la rubia gordinflona. Veamos si es útil.

Un nudo de culpa se formó en el estomago de Leah sabía que era incapaz de ver a Fleur.

¿Pero que iba hacer?

¿Escapar por siempre?

Ella… simplemente volvería a Forks. Si, okay era una decisión apresurada, pero no tenía nada más que hacer. ¡Tenía que salir de esta locura! Y cuanto antes, mejor.

—No llames a Fleur así -masculló la metamorfoga entre dientes, para después inhalar profundamente:- Ey, aquí viene tu amigo.

— ¿Cómo sabes?

—Huele como Luna. -respondió Leah de forma divertida, para después entornar sus ojos y mirar de forma sospechosa a su amiga:- ¿Por qué diablos huele como Luna?

Pansy soltó una risita divertida y abrió la puerta, tal como Leah dijo Theodore estaba llegando. Su cabello estaba más largo y al parecer más descuidado que antes, su ropa seguía siendo impecable y cara, y su cuerpo…. Bueno, Theodore era uno de aquellos chicos que uno se maravillaba al ver.

—Parkinson, ¿Qué es eso de emergencia tan urgente?

—Bueno, tengo a una metamorfoga a mitad convertir en mi salón. ¿Eso se considera una urgencia, no?

—Sí. Lo es. -dijo Theodore asintiendo ligeramente:- ¿Cuánto lleva así?

—Ey, sigo aquí. Y no lo hagan sonar como si fuera una mascota. -masculló Leah enojada. El chico sonrió dejando ver unos encantadores hoyuelos, y asintió a modo de saludo. Su cabello castaño estaba disparado en todas direcciones y parecía recién levantado. De inmediato le recordó a Luna.

—Eres Leah Clearwater. -aseguró él con voz tranquila.

— ¿Cómo lo sabes?

—Luna me ha hablado de ti. -se limitó a contestar Theodore antes de hacer varios giros con su varita, y después comenzó a recitar unas extrañas palabras en latín. Leah se sintió extraña, sintió que su lobo retrocedía, si cerraba sus ojos podía saber que sus extremidades se alargaban y que su cuerpo volvía a ser humano y no una mezcla rara como antes. Suspiró aliviada y el chico estiró su mano con tranquilidad para ayudarla a levantarse, se hubiese negado, pero estaba bastante débil:- Si pasas por un cuadro de estrés de nuevo, mejor que te conviertas de inmediato, no es sano que luches contra tu naturaleza.

Leah perpleja asintió y Theodore se giró hacia Pansy.

—Ya que estoy aquí, debería quedarme a cenar, ¿no?

—Vale, llamare para que traigan pizzas. Pero para la próxima, invitas tú.

— ¿Cómo está Blaise?

—Él sigue vivo. -dijo Pansy mientras marcaba el número con una sonrisa malvada:- ¿Vas a la boda, Nott?

—No me han invitado.

Aquello parecía una escena cotidiana, Leah sonrió y decidió quedarse un par de días más.

Ya se había acostumbrado a vivir con Pansy Parkinson.

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12-02-2012

Forks, Washington.

Onceavo día.

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Astoria mordisqueo su uña con preocupación y suspiró, moviendo las sillas de nuevo.

—Joder, no me gusta. -dijo para sí misma, mirando el salón con molestia.

— ¿Qué haces?

— ¡Dios, Tiago, deja de aparecer así!

— ¿Qué haces? -volvió a preguntar él de forma despreocupada.

—Ordeno las cosas para la despedida de solteros. ¿Qué haces tú aquí?

—Vine a visitarte. -él se acercó unos pasos y arrugó su nariz, molesto:- Apestas a perro, Astoria. ¿Te sigues viendo con ese crio?

—Nos hemos visto un par de veces, si. -admitió ella con tranquilidad, restándole importancia al enojo que bullía del vampiro.

—Deja de jugar, Astoria.

— ¿Por qué? Él es lindo y… No esconde cosas. -dijo ella encogiéndose de hombros con tranquilidad:- Me gusta.

—No tanto como yo.

Cierto, pero no tenia por que decirlo en voz alta, en cambio Tori ignoró el comentario y continuó su trabajo. Segundos después estaba aplastada con cuidado contra la pared, con sus brazos sobre su cabeza y con Tiago pegado a su cuerpo.

—Te vi antes. -susurró él con su boca deslizándose suavemente por su cuello:- Y te conseguiré antes. Voy a follarte, Astoria, y luego voy a morder tu lindo cuello y voy a tenerte para la eternidad.

Astoria se sonrojó pero no de vergüenza si no de pura furia, soltó un gritó y se soltó a duras penas del agarre del vampiro.

— ¡Nunca vuelvas a buscarme, Tiago! ¡Mi sangre estará protegida por un hechizo, y como me muerdas, te pudres en el infierno! ¡No te dejaré colocar una mano de nuevo sobre mí! ¡Ya estoy cansada de que todo el puto mundo intente utilizarme! -chilló antes de apuntarle con la varita.

—Yo no soy Malfoy, Astoria, no intento utilizarte. Pero si vuelves a compararme con él, definitivamente no volveré -anunció Tiago ceñudo antes de desaparecer. Astoria entornó sus ojos y dejó caer su varita, una vez más, había cagado todo.

Soltó un grito de molestia y continuó su trabajo, no era hora de desconcentrarse, después podría quejarse por ser tan estúpida.

[*]

Leah mordió con extrema fuerza su labio mientras les mostraba la foto, la reacción fue inmediata, Theodore y Pansy se giraron a ver a Blaise con las cejas alzadas, él solo se encogió de hombros y sonrió.

—Por primera vez puedo decir que soy inocente.

—Sí, bueno, ¿están seguros…?

— ¡Pansy!

—Solo bromeaba, boba, tú no besarías a Blaise ni que te pagara.

—Bueno, dependiendo de la suma… -admitió Leah mirando de forma pensativa a Blaise quien le guiñó el ojo de forma descarada.

— ¡Leah!

—Solo bromeaba, boba. -imitó Leah haciendo reír a su amiga.

—Bueno, sabemos que no se han besado. Pero Weasley no lo sabe… -razonó Theodore completamente serio.

— ¡Qué bueno! Así el condenado se da cuenta de lo que ha perdido. -dijo Pansy entrecerrando sus ojos de forma pensativa:- Venga, Leah, será genial que vea esas fotos.

—No estoy de acuerdo. -dijo Blaise haciendo que Pansy alzara una ceja, sorprendida, él se limitó a clavar los ojos en los de Leah:- ¿Vas a dejar que esa vieja se siga metiendo en tu vida o qué? Ella no tiene derecho a seguir molestándote. Si Weasley cree más en ella que en ti, es porque jamás te amó.

— ¡Ah, genial! Tienes tanto tacto a la hora de decir las cosas. ¿Qué no te das cuenta, pedazo de bruto, que acabas de hacerla sentir mal?

Leah reprimió una sonrisa divertida solo porque ambos la estaban mirando, Blaise y Pansy eran geniales juntos, pero claro, estaba Embry, después de aquel pensamiento suspiró y asintió.

—Blaise tiene razón, esa mujer no tiene porque meterse en esto. De todas formas, hablaré con Charlie…

— ¿Estás segura de poder hacerlo?

—Si -dijo Leah con mayor seguridad de lo que sentía, Pansy sonrió medio satisfecha, medio fastidiada y ondeo su mano.

—Vale, vale. Si las cosas no salen bien, no tienes de que preocuparte, siempre puedo enviarte un obliviate y borrar tu memoria.

—Buena idea.

—Es mía, obviamente es buena -dijo Pansy guiñándole un ojo, Blaise colocó los ojos en blanco y Theodore sonrió.

—Le diré a Luna que están bien.

Leah frunció su ceño y abrió su boca para preguntar porque olía como Luna, pero Theodore Nott ya no estaba. Miró perpleja el lugar y supo que jamás se acostumbraría a la maravillosa magia.

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12-02-2012

Shel Cotagge

Onceavo día.

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— ¿Bill?

— ¿Si, amor?

— ¿Me amas?

—Sí. Te amo. -dijo él con sinceridad, mientras acariciaba distraídamente el cabello de su esposa. Fleur sonrió y palmeó la pierna de su marido.

—Entonces, tráeme algo con mucho chocolate. Y ve por Leah.

William inspiró profundamente y la miró con seriedad, Fleur sonrió tranquila y acarició el rostro de su esposo.

—No es buena idea, Fleur.

—Es una estupenda idea. Mientras tú vas por Leah yo preparó algo para que comamos y después convencemos a la pequeña loba de que tiene que ir con Charlie.

Bill suspiró, tensando ligeramente su espalda a modo de negación. Joder, él no quería a Charlie junto a Leah, después de todo el capullo de su hermano le había hecho demasiado daño a la morena. La chica no lo merecía*. Punto final.*

Pero entonces, la parte más racional de su cerebro decidió hacerse cargo por fin de la situación: Él solo era el hermano del novio de Leah Clearwater, y había aprovechado su debilidad para besarla y así poder intentar siquiera entender las reacciones que ella causaba en su cuerpo y corazón. El problema es que William Weasley amaba a Fleur, su esposa. Y la había engañado. Y ahora se sentía como la escoria más grande del mundo.

El hecho de que Fleur lo haya aceptado con tanta tranquilidad terminó por empeorar su deprimido estado de ánimo.

— ¿Qué tal si solo voy por chocolate?

—Oh, no. Vas por Leah. Y por chocolate. ¡Y pobre de ti que llegues sin uno, William Weasley!

Ya casi había olvidado el temperamento Veela de su esposa. Tragó en seco y asintió, dándole un cariñoso beso y acariciando su prominente barriga. Victorie crecía fuerte y a pasos alarmantes.

—Te amo.

—Y yo a ti, Bill, ahora, ve por Leah.

Él desapareció, confundido, ¿si lo amaba tanto porque lo enviaba directo a los brazos de la tentación más grande en su vida? Solo esperaba que Leah quisiera ir a ver a su esposa o sus dudas serian el menor problema en su vida.

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13-02-2012

Londres Muggle.

Doceavo día.

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El despacho de los doctores Granger normalmente bullicioso estaba en completo silencio, de hecho no se escuchaba nada más que el lejano murmullo de los pacientes que lo más probable era que esperaran impacientes a los dentistas que estaban demorándose más de lo pronosticado.

Jane Granger alzó su mirada hacia su esposo y le brindó una sonrisa tan grande que temió que su mandíbula se desencajara. Movió satisfecha el parte de matrimonio de un lado a otro, frente a la molesta cara de su esposo.

—Te lo dije, se casaran. -dijo ella reprimiendo las ganas de ponerse a saltar y chillar como una nena pequeña.

—Aun puedo convencerla de que se escape.

—Asúmelo, amor, ella no va a cambiar de opinión. -dijo ella encogiéndose de hombros:- Se casara con Paul y vivirán en Forks y nos darán un pequeño nietecito.

—Puaj.

—Señor Granger, cambie esa cara de inmediato o lo hago irse a quiebra y darme por fin el divorcio.-masculló Jane moviendo su dedo índice por la nariz de su esposo. Él rió y abrazó a su mujer mirando el parte de matrimonio como si en cualquier momento fuera a explotar.

Simplemente no podía admitir que su hija iba a casarse. Su pequeña niña. Su única hija.

¡Encima, el desgraciado la había embarazado! Bufó enojado pero al ver a su mujer tan feliz no pudo más que sonreír.

Y esperar que el cabrón de Paul nunca le hiciera daño a su Hermione.

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13-02-2012

Apartamento de Pansy.

Doceavo día.

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Pansy se desenredó y suspiró odiando el constante picoteo en su ventana. Blaise se quejó y la buscó, pero ella ya se había levantado.

— ¿Qué coño, Parkinson? Vuelve a la cama. -masculló Blaise palmeando la cama.

—U-uh, espera. Tengo una carta. Joder, que linda. -masculló Pansy con la mirada fija en la carta. En donde Paul y Hermione bailaban vals, sonriéndose mutuamente demostrando en una mirada compartida el amor que se tenían. Las manos de la morena temblaron y cerró sus ojos para evitar que Blaise notara sus lágrimas:- Seguro que me llegará la regla. Ando de lo más llorona.

— ¿Qué es? -preguntó él ignorando el último comentario, sabiendo que aquello era lo mejor.

—Ah. El parte de matrimonio de Granger. -dijo ella encogiéndose de hombros, mientras tomaba su cabello en una firme cola de caballo:- ¿Y Leah?

—Se fue a su habitación -contestó Blaise encogiéndose de hombros y evitando decir que la morena explicó que estorbaba:- ¿Dónde crees que vas?

—A hacer ejercicio, estoy como vaca.

— ¡Espera, Parkinson! Sabes cuál es la mejor manera de bajar de peso…

—No vayas por ahí, Zabini, no tengo ganas de follar. -susurró ella divertida. Blaise puso sus ojos en blanco.

—Podría, ya sabes, abrazarte.

—Claro. ¿Recuerda la última vez que nos abrazamos? -preguntó Pansy perdida en sus recuerdos.

—Estábamos borrachos, Pansy.

—Vale. ¿Alguna vez nos hemos abrazado no estando ebrios?

—Buen punto. -él recordaría si alguna vez la hubiese abrazado sin estar ebrios:- La diferencia es que ahora lo necesi…

Ella lo calló con una mirada furiosa, sin embargo asintió, tensa y se acostó a su lado. Sin decir otra cosa, se abrazaron y pasados tan solo unos segundos estaban profundamente dormidos.

Poco después Leah les miró desde el umbral de la puerta sonriendo, se preparó un sándwich y acomodó su ropa deportiva. Abrió la puerta en el mismo instante que William iba a tocar. Se miraron fijamente, silenciosamente, y ella cerró con cuidado mirando lo guapo que se veía tan nervioso. Apenas ese pensamiento cruzó por su cabeza, se sintió profundamente culpable.

— ¿Qué haces aquí? -preguntó Leah molesta.

—Fleur quiere verte. -dijo Bill con la espalda tensa, sin ser capaz de verla a los ojos:- Siento haberte besado.

Tras un tenso y largo silencio, él alzó la mirada y ambos quedaron sin respiración, las mejillas de Leah quemaron, su cuerpo tembló… La lujuria quemó en sus almas sin contemplaciones, y ambos lo sabían, era demasiado fuerte para siquiera intentar luchar contra ello.

Entonces, por segunda vez, William Weasley sostuvo su cara entre sus manos y la beso, al principio un simple roce de labios, algo que hizo que las mariposas en el estomago de Leah se volvieran fuegos artificiales, y luego, luego fue él hundió su lengua en la boca de la chica.

—Está mal -susurró Leah alejándose de Bill cerrando sus ojos con placer y confusión, dejando su cuello al descubierto. Él se quejó antes de abalanzarse contra ella y alzarla entre sus brazos, viéndola fijamente a sus ojos. Sus colmillos estaban aun más grandes y su cuerpo parecía más tensó.

—¿Crees que no lo sé? Amo a Fleur, Leah, la amo con todo mi corazón. Pero no soy capaz de detener esto. No soy capaz de luchar. No quiero… No quiero…

Y entonces, él volvió a besarla, de forma ansiosa, esperando borrar la culpabilidad y el dolor en los ojos de la morena. Empujándola contra la puerta y tocando su cuerpo de forma desesperada.

Sin saber que estaban siendo vistos de cerca.

Y que les fotografiaban.

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13-02-2012

La madriguera.

Doceavo día.

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La carta llegó puntual, en medio de una tormenta que azotaba el lugar con fuerza. El búho picoteo la ventana con agresividad, apresurando a la persona que debía recibir la encomienda, Harry Potter perezosamente se levantó y gracias a su demora recibió un fuerte picotazo. Leyó el emisor y sonrió feliz por recibir noticias de su mejor amiga, abrió con rapidez y su espalda se tensó.

Increíble.

Era un parte de matrimonio.

Harry miró perplejo la carta entre sus manos, sin dar crédito a lo que sus ojos leían. Es que era simplemente imposible.

Aquello era una pesadilla.

¡Debía ser falso! ¡Una mala broma! ¡Un estúpido complot en su contra!

Primero, sus amigas se iban con Slytherin's, incluida claro su hasta entonces novia.

Segundo, Ginny rompía con él por medio de una maldita carta en la que ni siquiera le explicaba bien qué coño sucedía. NI. UNA. MALDITA. RAZÓN.

Tercero, Hermione estaba comprometida.

¡Su mejor amiga se iba a casar y no tenía ni la más mínima idea con quien…! Bueno, sabía su nombre, ¡Pero no lo conocía!

Soltó un grito de furia, salido de lo más profundo de su ser y le dio un puñetazo a la pared, que crujió de forma peligrosa. Alarmado por el ruido, Ronald se asomó y su cara se tensó con verdadera preocupación.

— ¿Qué pasó, Harry?

—Hermione se casará.

El pelirrojo parpadeo lentamente y negó, soltando una risita divertida, diciendo entre dientes que era una buena broma, Harry lo miró fijamente hasta que Ronald se colocó rojo de furia.

— ¡¿Hablas en serio? ¿Hermione Granger? ¡¿Mi Hermione se casará?

—Nuestra amiga Hermione, si. -corrigió Harry de forma cansina. Ron pasó una mano por su cabello, varias veces, y después tembló.

— ¡No se casara! ¡Ella no se casara! ¡No lo hará!

—Nos envió un parte de matrimonio, Ronald, se casará con un tipo llamado Paul, de Forks.

— ¡Solo lo conoce hace días! ¡No se puede casar con un imbécil que conoce tan poco tiempo! ¡Puede ser un psicópata! ¡La puede golpear!

Harry apretó sus labios, estaba de acuerdo con Ronald, aquel chico podía hacerle daño a su amiga. Era hora de que hicieran algo al respecto.

—Toma tus cosas, Ronald, es hora de que vayamos a visitar a Hermione.

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12-02-2012

Shel Cotagge

Doceavo día.

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—Por fin llegas, Charles. Agradece que Bill y Leah debían pasar por chocolate o habría pateado tu culo -dijo Fleur mientras miraba ceñuda al pelirrojo que suspiró y asintió.

— ¿Crees que está bien? Es decir… Tal vez Leah ya no quiera hablar conmigo.

—Debería. ¡Ojala te diera un puñetazo! Pero, no, ella te perdonara. Lo sé.

—Uhm, claro -dijo él dudoso, su mirada se posó en su barriga y le dio una sonrisa enorme:- ¿Cómo está Victorie?

—Fuerte y sana. -respondió Fleur con voz soñadora, tocando su pancita con suavidad:- Será una niña hermosa.

—Sí que lo será. Leah y yo jamás hablamos del tema…

—Oui, es porque ella no puede tener hijos. -masculló Fleur alzando su mentón y dándole una sucia mirada a Charles:- Pero claro, tú estabas muy ocupado con tus propias inseguridades. Deberías comenzar por decirle la verdad a Leah.

— ¿Lo sabes? -preguntó él con voz tensa:- ¿todo?

—Por supuesto que lo sé. ¿Por quién me tomas? Y apuesto que en este mismo instante Bill está con ella. -dijo Fleur caminando a la cocina y preparándose una infusión con las manos temblorosas:- Quita esa mirada de satisfacción Charlie, Leah y William no se acostarán mientras esté viva.

— ¿Realmente no te molesta que tu esposo se bese con una desconocida?

— ¡Por supuesto que me molesta! -masculló Fleur bebiendo un sorbo y cerrando sus ojos para tranquilizarse:- El punto es que Leah no es una desconocida, y la pasión que fluye entre ellos no es algo con lo que pueda luchar, es animal.

— ¿Qué?

— ¿Ah "qué"? ¿Creíste que por el simple hecho de que sea tu novia iba a caer en los brazos de Bill? Pues no, Charlie, lo que pasa entre ellos es más profundo que lo que hacían tu y mi esposo cuando eran jóvenes. -ella se detuvo y tomó una bocanada de aire y volvió a su encantadora forma de ser, ignorando que hace unos instantes su cabello estaba disparado en todas direcciones y que el chillido que soltó había daño los oídos de su cuñado:- Es algo mágico y es mejor no detenerlo. Además, si continua creciendo será mucho más fuerte que la imprimación y te olvidará, entonces, Leah, William y yo seremos una familia.

Charlie entornó sus ojos y miró a Fleur con asombro, ¿ella bromeaba, verdad? Porque no quería compartir a Leah con…

—Sí, con nadie que no sea Bill, ¿tu Bill, eh? -dijo la mujer alzando sus cejas, con sus azules ojos oscurecidos:- Deberías comenzar a aceptar tus sentimientos, Charlie, por más retorcidos que creas que sean. Dile a Leah que amas a William. Dile que no puedes tener una maldita relación porque…

— ¡Cállate!

La puerta se abrió y Leah entró corriendo empapada, moviendo un papel de un lado a otro y soltando gritos, pareciendo una adolescente. Entonces, paró en seco. Y sus ojos se clavaron en la cocina. El aroma de su imprimación llenaba el lugar. Su corazón se detuvo.

— ¿Charlie? -ella se giró con pánico solo para chocar con Bill:- no me dijiste que estaba aquí.

—No lo sabía. -susurró él con voz tensa. Su rostro se arrugó y entonces, colocó a Leah tras él:- ¿Fleur qué demonios sucede aquí?

—Amor, ¿trajiste chocolate? -preguntó Fleur saliendo de la cocina con una sonrisa tranquila, al ver el pedido en la mano de su esposo asintió, conforme:- Bien, Leah, vamos a la cocina. Es hora de que Charlie deje de escapar de sus fantasmas. ¿Qué es eso?

—E-El p-parte d-de c-casamiento d-de H-Hermione.

Leah se sintió patética al tartamudear, y tal como lo esperó no fue capaz de mirar a Fleur a los ojos, escuchó como la rubia suspiraba.

—Oh, que lastima, no podré ir. -susurró Fleur bajando sus hombros con sincera molestia, caminó hacia su esposo y tomó su mano dándole a Leah una enorme sonrisa:- Bill, amor, dejemos a Leah y Charlie solos. Llévame a casa de Gabrielle.

William miró a Leah que posaba su mirada en cualquier dirección menos en él y su esposa. ¡Maldición! Las había cagado de nuevo. Inspiró profundamente y miró al umbral de la cocina en donde estaba apoyado Charlie con los ojos cerrados con fuerza. Fleur le dio un fuerte tirón a su camisa y modulo un simple "Ahora" El problema es que parecía pegado al suelo. Quería aullar. Enseñar sus colmillos. Marcar a Leah…

— ¿estarás bien? -preguntó con voz repentinamente enronquecida. Ella asintió, entonces, sin mirar atrás William Weasley tomó la mano de su esposa y desapareció para dejar hablar a Charlie y Leah.

Era su decisión después de todo.

Hablando de decisiones, creo que todos sabrán que esto es una saga y quedan solo un par de capítulos -creo que cuatro-, así que… ¡Es hora de elegir la siguiente pareja!

¿Cuáles son las opciones?

Luna/Sam

Pansy/Embry

Astoria/Tiago

Ginny/Jacob

Lavander/Mike

Ya saben ustedes eligen C:

A/n: Sinceramente, nunca he escrito nada siquiera que tenga que ver con incesto, pero me pareció interesante ahondar en ese material.

Espero review, amenazas, opiniones (ya sean buenas o malas), números de teléfonos de tíos buenos…err, olviden eso… xD

Besos,

Val.