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Historia 87293 — capítulo 7

Summary: Leah agradecía enormemente que un grupo de brujas (Luna Lovegood, HermioneGranger, Ginevra Weasley, Astoria y Daphne Greengrass, Pansy Parkinson y Lavander Brown) planificasen un viaje a Forks. ¿Por qué? ¡Porqué había imprimado del hermano de una de ellas! Charlie Weasley, el pelirrojo más guapo del mundo. Era jodidamente suertuda: su relación era segura, tranquila y ante todo fuerte. El único problema era que Charlie debía volver a Londres, ordenar un par de cosas y partir a Rumania, poco después darían el gran paso: anunciarían su compromiso a los señores Weasley's.

Pero los planes se rompieron abruptamente ya que Hermione Granger junto a su reciente pareja Paul amablemente le regalaron los pasajes a la metamorfoga para ir a Londres junto a su novio.

¿Entonces qué podría salir mal?

Dedicado a todos los que leyeron la primera parte, Lobo de Forks: Seduction, que gracias a su apoyo y ánimo lograron que esta pareja fuese mucho más fácil de llevar para mí.

En especial a:

Arrud Malfoy Black

Neriah Eddings

ssgm_16

franaty

gladys21

Jezebel

También, está dedicado a todos que leen de forma anónima *-y si alguien lo hace, me encantaría leer su opinión, para eso tengo mi facebook y mi msn-*Seria lindo que dejasen una pequeña huellita C:

Alertas: La historia contendrá lenguaje fuerte y lemmon. Muerte de un personaje. Algo de Ooc e incesto. ¡Leer bajo su propia responsabilidad!

Disclaimer: ¡Nada es mío! Todo pertenece a las fantásticas J.K y Stephanie. A excepción de uno o dos personajes que han sido inventados por mi (entre ellos un caliente vampiro llamado Tiago).

Capitulo largo para pagar por mi pecado principal... ¡Tardar con las actualizaciones! xDD

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13-02-2012

Forks, Washington.

Doceavo día.

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Hermione bebió algo de café y suspiró, amaba el olor y sabor de aquel elixir, en especial por las mañanas, la puerta fue tocada con fuerza y ceñuda se dirigió a abrir.

— ¡¿Quién demo-? -la pregunta de la castaña fue ahogándose, entornó sus ojos al ver quien era:- ¿Harry?

— ¿Cuándo pretendías decirnos que te casabas?

—Yo… No lo entienden, yo no les quería decir por qué sabía que precisamente esta iba a ser su reacción. -dijo Hermione con suavidad, abrió más la puerta y sonrió:- Adelante, chicos, pasen a mi casa.

— ¿Quién es, Hermione? -preguntó Paul bajando las escaleras con rapidez, como siempre solo llevaba su short y su torso desnudo:- Ey, ¿todo bien?

—Sí. Chicos, les presento a Paul -murmuró Hermione con lentitud, luego hizo una pausa y miró a Paul que contemplaba ceñudo a sus amigos:- Paul, ellos son Harry Potter y Ronald Weasley.

—Ya veo. -dijo Paul asintiendo:- Mucho gusto, soy Paul…

—Así que eres tú el que nos robó a nuestra amiga -masculló Harry mientras miraba de forma despectiva a Paul quien se giró a ver a Hermione.

—Oh, sí Mione, ellos son tan agradable como los describiste.

—No te cases, Hermione. -suplicó Ron desesperado.

—Ahora, se están sobrepasando, amor. -masculló Paul por lo bajo, entrecerrando sus ojos sobre el pelirrojo, Hermione inspiró profundamente, de acuerdo, ella debía manejar la situación.

—Voy por café -ella de forma inconsciente paso su mano por su polera y la mirada de Harry se posó en su estomago. El pánico se formó justo antes de que él dejara caer la bomba.

—No tienes que casarte porque estés embarazada, Mione, sabes que yo puedo ayudarte económica y sicológicamente.

Paul tensó su espalda y ella le devolvió la mirada perpleja. Dios, era mejor que Harry no siguiese por ese camino o iba a encontrarse con algo desagradable.

—Y yo puedo ser el padre, ya sabes lo que siento por ti -ofreció Ronald de forma descuidada, viendo su barriga con claro asombro.

Hermione agarró la cara de Paul con fuerza, obligándole a verla a los ojos, su cuerpo temblaba violentamente pero no tenía miedo, no con él, porque jamás le haría daño. Su pulgar rozó suavemente el pómulo del chico, tras repetir la acción un par de veces logró tranquilizarlo, un poco, porque las miradas asesinas a sus amigos continuaban.

— ¿Por qué no sales a tomar aire? -preguntó Hermione con dulzura para después apretar sus labios en una firme línea y mirar con molestia a sus amigos:- Los chicos y yo tenemos que hablar muy seriamente.

[*]

Astoria tragó en seco, sus manos temblorosas casi derramaron el café que se había servido para relajarse y que claro no sirvió de nada. Sus ojos vagaron pensativamente a la carta sobre la mesa y el control se esfumó.

La tasa cayó al suelo con un sonido estrepitoso a la vez que la puerta se abría, la sonrisa amistosa de Seth se volvió preocupada y tras él, Brady alzó su ceja, perplejo. Bueno, aquella era una reacción esperable teniendo en cuenta que ella jamás perdía el control. Al menos, no frente a las demás personas.

Su cara, siempre una máscara de fría tranquilidad estaba marcada por las lágrimas de impotencia que rodaban con libertad. Se debía ver patética. Arrugó su nariz y con falsa tranquilidad sacó su varita y recogió el caos que había ocasionado.

— ¿Quieres que llame a las chicas?

—No. -respondió Tori de forma rotunda, Seth asintió y se aclaró la garganta nervioso.

—Y-yo… voy a ver a Jake, ¿vale? Si necesitas algo…

—Si, te aviso -dijo ella asintiendo lentamente. Seth le dio una cabezada, satisfecho, y se marchó silenciosamente. Brady apoyó su cuerpo en el umbral de la puerta y la observó con tranquilidad.

—Ayer sentimos la presencia de un vampiro cerca de tu casa, Tori.

—Yo no tengo casa. -señaló ella pasando una mano por su cabello, intentando arreglar un poco su imagen.

—Bueno, entonces, de la casa de Leah. ¿Sabes algo?

— ¿Me estás preguntando si se quien era? Si. ¿Te lo diré? No.

—Puedes estar en peligro…

—Soy una bruja, Brady, no me subestimes. -masculló ella furiosa, suspirando, pasó una mano por su cabello rubio y enfrió sus facciones, poniendo la máscara que había pulido por años.

— ¿Qué ha sucedido?

—No te importa.

—Claro que me importa, Astoria, o no lo preguntaría.

— ¿Irás conmigo a la boda de Granger?

—Vale. -contestó él sin siquiera pensarlo, sus ojos brillaron con algo que Astoria clasificó como euforia y luego señaló la ventana:- Hay un búho con una carta en su pico. O tienes correspondencia, o esto es un sueño.

Sin omitir comentarios, Astoria caminó con largas zancadas a la ventana, la abrió con brusquedad y le quitó la carta al animal que movió sus alas en señal de protesta antes de salir volando. Miró el remitente y sus manos temblaron. ¡No, no! Tragó en seco y cerró sus ojos, intentando no perder el control de nuevo, se arrastró a la silla más cercana y se desplomó en ella.

Dos cartas en un día. Eso era más de lo que podía soportar.

No quería leer, porque las palabras de la carta aun estaban quemando en su cabeza, así que se limitó a mirarla con impotencia.

Astoria se sentía mucho, mucho, más parecida a su padre: un hombre de buenos sentimientos, cariñoso y amable. Pero mientras crecía junto a la tóxica presencia de su madre, se dio cuenta que tenía que ser como ella para que no sucediera lo que pasó con su papá, terminar muerta por una injusticia, desde entonces la fe dejó de existir y vivir el día a día se convirtió en algo monótono y fingido.

Y sin quererlo, volvió a repetir los errores de su padre: se enamoró y terminó con el corazón roto.

Malditas ironías de la vida.

—Deja de mirarme y llévame a la casa de Jacob, tengo que avisarle a Weasley que tiene que terminar de alistar los preparativos para el casamiento de Granger, regreso a Londres.

— ¿Qué?

—Tengo cosas importantes que hacer. -dijo ella encogiéndose de hombros y ondeando su mano con despreocupación:- Voy a usar un vestido verde, Brady, así que asegúrate que tu corbata también lo sea.

—Vale…

Ella suspiró y se giró, chocando con su pecho, se paró en las puntas de sus pies y entonces, lo besó, él la sostuvo cerca.

—Necesito olvidar, Brady, hazme olvidar…

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13-02-2012

Londres Muggle.

Doceavo día.

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—Haber, déjame ver si entiendo. ¿Malfoy dio una entrevista en El Profeta?

—Si -dijo Blaise encogiéndose de hombros y dándole un mordisco pensativo a su pizza:- Y por lo que me han dicho, él anunció que con Astoria están arreglando las cosas…

— ¡¿Qué? Ese bastardo…

—Pansy, escúchame, él tiene algo bajo la manga lo conozco mejor que nadie.

— ¿Algo bajo la manga? ¿Algo como qué?

—Algo como arrastrarla a la cama y hacerla recordar porque estaba tan loca por él.

Pansy puso sus ojos en blanco y arrugó su ceño, para después suspirar de acuerdo, Blaise la miró profundamente y suspiró.

—Mira, sé que probablemente no me querrás responder, pero de verdad necesito saberlo… ¿Por qué sigues aquí? Deberías estar en el lugar indicado.

— ¿Indicado? ¿De qué coño hablas, Zabini?

—Forks, Pansy, de eso hablo. No sé qué sucedió ahí, pero cambió la parte que siempre reprimes, la que nos enseñaron a esconder y olvidar…

—No es cierto. -interrumpió ella intentando detener el temblor de sus manos.

—Oh, sí que lo es. Y a pesar de que pienses que está mal, yo creo lo contrario. Estás mucho más libre. -susurró Blaise deslizando su dedo índice por el hombro de Pansy, con inusual suavidad.

—Si intentas impresionarme, sigue por ese camino. -dijo ella ladeando su cabeza.

—No quiero hacerlo por ese motivo… -él se detuvo y la miró fijamente, mojando sus labios:- ¿Funciona?

—Lo hace -dijo ella con una media sonrisa divertida.

Él se inclinó y la besó. Nada entre ellos era tierno, porque ambos sabían que no se trataba de eso, era pasión lo que les unía… Lo que les hacía olvidar. Pansy retrocedió, respirando entrecortadamente y negó, como si quisiera poner su cabeza en orden.

— ¿No se supone que iríamos a arreglar nuestro atuendo para la boda?

—Sí, pero esto es más interesante.

—Oh, vamos, Embry…

Ella entornó sus ojos al darse cuenta de su error y miró horrorizada a Blaise que había vuelto a su posición anterior comiendo su pizza, sin dejarle ver su rostro. Pero algo le dijo que estaba mal, oh, muy mal. Estiró su mano hasta dejarla sobre la de él, y cuando la apartó con brusquedad sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Lo siento, Blaise… y-yo…

—Mi sembra di capire, okay?, solo vorrei supporre che voi chiamate me come il.[Lo entiendo, ¿vale?, solo déjame asumir que acabas de llamarme como él.]

—No entiendo… yo… no sé por qué lo dije.

Ah, pero él si lo sabía, apretó su mandíbula y suspiró molesto. Era porque amaba a ese tipo y como siempre, Blaise Zabini era su segunda opción.

— ¿Blaise? ¿Si me perdonaras, cierto?

—Claro, Pansy, eres mi amiga.

Y eso era lo que dolía como el infierno. Apretó su mandíbula y palmeó la mano de la chica.

— ¡Bien! ¿Ahora, vamos a comprar tu traje? También tenemos que pasar por el contrato para el negocio… y ¡Oh! Hay que llamar a Tori.

Blaise sonrió tensamente mientras la escuchaba parlotear sin sentido, sabiendo a la perfección que ella se sentía tan mal como él. Bien, te lo mereces, Pansy. Entonces se relajó y por fin terminó su pizza con un plan formándose en su mente.

Ah, como iban a cambiar las cosas a su favor.

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13-02-2012

Shel Cottage.

Doceavo día.

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Leah cambió de peso de un pie a otro y estrujó su cabello con fuerza. Podía sentir el constante latido de su corazón tan fuerte que se estaba mareándose, por esa misma razón no quería alzar su mirada y encontrar la de Charlie, o iba a terminar desmayándose. Él carraspeó, incomodo y después pasó sus manos por sus jeans.

— ¿Leah?

— ¿Qué? -masculló ella apretando sus puños, luchando contra la necesidad de colocarse a llorar y chillar como una niña que se había perdido de sus padres. *Lanzarse contra él y besarlo está mal,*se repitió nerviosa.

—Sé que no bastará con pedir perdón… -él se detuvo e inspiró profundamente:- Joder, Leah, no sé cómo explicarlo… Yo solo….

—Me dejaste. Tú solo me dejaste. ¿Y sabes que es lo peor, Charlie? Que aunque me has roto el corazón estoy dispuesta a continuar a tu lado, pero para eso, necesito saber que quieres que seamos.

Charlie acortó la distancia hasta llegar a ella, tomando su rostro entre sus manos la miró fijamente, hubo un silencio tenso.

—Escucha, Leah, te amo. Te amo. Pero…

— ¿Pero…?

—También amo a otra persona.

Leah parpadeó lentamente y sintió que un nudo se formaba en su garganta, su cuerpo tembló, lejanamente recordó que Theodore le dijo que no luchara contra su naturaleza, así que siguiendo el consejo del chico dio paso a la transformación.

—Por favor, Leah, déjame terminar. -suplicó Charlie desesperado. Leah gruñó, retrocediendo asustada, y chocó contra la puerta. Sus ojos jamás se apartaron del chico.

*No puedo. No puedo. No puedo.*Aulló, arañando la puerta para salir del lugar, Charlie suspiró, tomando la perilla.

—Escucha, Leah, te dejaré salir, pero por favor… regresa y déjame terminar.

No puedo. Si lo escucho terminaré con el corazón aun más roto.

La puerta se abrió y Leah salió disparada a la espesura del bosque que rodeaba la casa de Fleur y William. Un nudo se formó en su estomago, alzó su cabeza y aulló con desesperación, estorbaba. Estorbaba en todos lados.

Ya estaba decidido, volvería a casa.

Su manada la esperaba.

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13-02-2012

Forks, Washington.

Doceavo día.

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Astoria se removió entre las sabanas y miró el cuerpo de al lado suyo, Brady sonreía suavemente, pasivamente. Un suspiro entrecortado salió de entre sus labios, ¿Qué coño había hecho? ¡Santo infierno! Se acostó con Brady.

Golpeó su frente con la palma de su mano y se levantó de un salto, colocándose el vestido se apresuró a escribir una nota para cuando él se levantara.

Bien, hora de regresar a Londres.

Chasqueó su lengua y despareció a casa de Jake, miró a ambos lados de la carretera y cuando iba a cruzar un leve chasquido tras ella le llamó la atención. Lentamente se giró a ver y jadeó cuando fue empujada hacia adelante.

Rojo contra azul.

— ¿T-Tiago?

—Te acostaste con él. -masculló furioso. Astoria tembló levemente, asombrada por la furia que emanaba el vampiro.

—Yo…

—Te acostaste con él -repitió furioso, para después retroceder y mirarla fríamente:- No volveré.

No volveré. ¿Por qué le dolía tanto saber que él no regresaría? Astoria apartó su cabello con suavidad y suspiró, era su culpa de alguna estúpida forma sabía que ocurriría esto. Asintió y se cruzó de brazos.

—Yo creo que tampoco volveré. -dijo ella más para sí misma que para él:- Fue lindo conocerte, Tiago.

— ¿Por qué lo hiciste?

—Necesitaba… -ella se detuvo y apretó sus labios, molesta:- ¿Qué te importa? No tengo por qué contarte estas cosas, no somos ni amigos ni nada.

Él inspiró profundamente y acarició su brazo, sus ojos regresaron a chocar con los de ella. Astoria suspiró entrecortadamente.

—Lo siento.

— ¿Qué sientes?

—No haberte puesto como primera opción -dijo ella guiñándole un ojo para después retroceder y señalar la casa:- Van a sentir tu aroma y tendremos problemas. Es mejor que ya me marche.

—Nos veremos de nuevo.

— ¿Lo haremos?

—Te lo dije una vez, Astoria, y te lo repito: No te escaparas de mí tan fácilmente. -Él deslizó una mano por su cabello y luego con brusquedad la atrajo hacia su cuerpo, con sus ojos fijos en los suyos:- Te quiero para mí, y nadie se meterá en mi camino.

—Creí que estabas enojado.

—Oh, y lo estoy. Mucho. Por eso es mejor mantenerme temporalmente lejos de ti, pero cuando regrese… voy hacerte mía, Astoria, y nadie, ni siquiera tú vas a negar mis deseos.

— ¿Y si no quiero?

—Ese no es un problema, Tori, porque quieres. -susurró él bajando su cabeza hacia sus labios, para después detenerse y sonreír:- Uh-uh, ahí viene tu lobo.

—Vete. -suplicó ella desesperada, con su estomago anudado, el mal presentimiento golpeándola con brusquedad. Tiago alzó su hombro y puso los ojos en blanco antes de inclinarse y mordisquear su labio inferior, sin dañarla. Sus colmillos rasparon…:- Vete, Tiago.

—Volveré -dijo él antes de desaparecer con un sonoro estallido. Ni dos segundos después, Brady corría hacia ella, con cara de profundo miedo y desesperación.

— ¿Qué coño tienes con ese vampiro?

Astoria suspiró, pasando una mano por su cabello, viendo a Brady con impotencia. Incapaz de contestar. ¿Qué le iba a responder? "Eh, no sé, como que me atrae algo de él, pero es un cabrón y temo que termine bebiendo mi sangre hasta dejarme seca" Si, era algo que ella podría haber escupido en Hogwarts, ahora, veía esa parte de su personalidad demasiado hundida para usarla. Sus dudas se esfumaron cuando el chico la tomó entre sus brazos con suavidad y le suplicó que no volviera a ponerse en peligro.

Brady después de todo era demasiado bueno para ella…

[*]

Hermione miró a Harry con los labios apretados, intentando empujar la furia lejos del borde que le hacía perder el control y luego se sentó.

—Realmente, estoy enamorada de Paul. Y quiero este bebé.

—No puede ser de él. -razonó Ronald desesperado:- Apenas llevas aquí ¿Qué? ¿Un mes?

—S-si… bueno…

—Es un metamorfogo -aclaró Harry hacia Ron, para luego clavar sus acusadores ojos verdes en su amiga:- ¿Cuándo vas a tener al bebé?

—No estoy muy segura… creemos que en cuatro semanas vamos a poder saber cuando nace -respondió Hermione tocando su barriga con cariño, una sonrisa soñadora bailó en sus labios para después tensar sus hombros:- Chicos, sé que no les agrada la idea… Pero los amo. Paul y el bebé son mi familia.

— ¡Nosotros también somos parte de tu vida! -espetó Ronald cruzándose de brazos con frustración.

—Lo sé. Quería hablarlo en persona con ustedes, pero se pasó el tiempo y he tenido tanto que hacer… -se detuvo, tomó aire y los miró fijamente:- Lo siento, chicos, no pretendía dejarlos fuera ni nada, solo estaba esperando el momento indicado.

—Ah, claro, ¿y eso sería en tres malditos meses, verdad? Después de que te casaras, que tuvieses tu hijo…

— ¡¿Qué? Dios, Harry, no. Yo iba a ir a entregar los partes personalmente con Paul, pero Tori…

— ¿Astoria? ¿La perra que te hizo llorar varias veces en Hogwarts?

—Ella cambió. -argumentó Hermione a la defensiva, sin poder ver los acusadores ojos de Harry.

—Ella sigue siendo la misma, la que cambió eres tú y no estoy seguro si me agrada eso.

— ¿Si te agrada?-repitió Hermione colérica:- ¿Y qué tiene que no te agrade? Eres mi amigo, Harry, pero si no te gusta mi maldito cambio te puedes ir largando…

— ¡Y eso hago, Hermione! ¡Me largo! -espetó Harry furioso, sus ojos llenos de fría decisión. Hermione asintió antes de darle un empujón con sus propios ojos llorosos.

— ¡Bien, fuera! -chilló ella, lanzando su tasa directo a la cabeza del pelinegro que la esquivo de manera ágil:- ¡Vete y olvida que soy tu amiga, Harry Potter! ¡Muchas gracias por apoyarme tanto como yo lo hice en tus malditas estúpidas decisiones!

Él se tensó por un momento y luego empujó la puerta, Ronald inquieto salió corriendo, sin siquiera dar su opinión. Nada nuevo, se dijo Hermione a punto de estallar. Harry la miró a los ojos y apretó sus labios.

—Hago esto por tu bien, Hermione, es para que después no sufras. Ven conmigo y Ron… Volveremos a ser solo los tres.

—Nunca volveremos a ser solo los tres -dijo Hermione con su mano sobre su estomago, apuñalando con la mirada a Harry:- Nunca más. ¿Sabes cuál es el problema, Harry? No soportas saber que por primera vez no tuve que pensar en uno de ustedes dos para decidir mi futuro. "Hago esto por tu bien, Hermione" ¡¿Qué diablos sabes tú qué debo hacer yo para estar bien? Por Merlín, Harry, estaba bien hasta que hicieron este estúpido e infantil escándalo. ¡Sal de mi casa! ¡FUERA!

Y él se marcho sin mirar atrás.

Nada nuevo.

Hermione sollozó, y gracias al cielo, Paul fue lo suficientemente rápido para tomarla entre sus brazos antes de caer al suelo. Dolía como el infierno, pero por nada del mundo cambiaria su decisión, Paul, ella y el bebé eran una familia y si a sus amigos no les gustaba, que se jodieran.

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13-02-2012

Londres Muggle.

Treceavo día.

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Leah guardó su ropa de forma apresurada, colocándose un ligero vestido de su amiga para cubrir su desnudo cuerpo, el desgarrador dolor subía por su columna y se estrellaba en su corazón pero ella simplemente lo ignoró. No podía detenerse a pensar en el dolor.

Blaise la miraba en silencio, mientras Pansy le ayudaba a ordenar las cosas, respetando la decisión sin chistar.

— ¿Quieres hablar…? -preguntó él.

—No. -respondió Leah de forma tajante, para después suspirar y sentarse sobre la cama, con sus hombros hundidos:- ¿Puedo estar un momento a solas?

—Por supuesto -dijo Pansy, dándole una fugaz mirada a Blaise quien se apoyó en el umbral y le hizo una seña para que se adelantara.

— ¿Leah?

—Él ama a otra persona. -respondió ella con la voz rota. Blaise asintió y suspiró.

—Y escapaste.

— ¡No quiero seguir sufriendo!

—Duele más cuando no lo enfrentas -dijo él cerrando sus ojos por un instante y luego abriéndolos con resignación:- ¿Segura que quieres irte?

—Debo hacerlo.

—No, tú quieres hacerlo, no debes. -él caminó con exceso de seguridad hasta quedar cerca de Leah y luego la obligó a alzar su mirada:- Solo quedan un par de días para el casamiento de Granger, sé que puedes aguantar un poco más.

La puerta se abrió de golpe y Leah tembló, Blaise miró por encima de su hombro y sonrió, para después volver su atención a la morena.

—Espero que me perdones y que Pansy no me mate por esto. -dijo él para después retroceder y dejar que Charlie tomara su lugar:- Me debes una, Weasley, y la cobraré. Voy a mantener ocupada a Pans por un rato.

Charlie asintió de forma agradecida y cuando se cerró, él alzó su varita y susurró "mufliatto" y luego, se arrodillo frente a Leah.

—Te amo, Leah, lo hago como a ninguna otra mujer en mi vida. Pero necesito que entiendas que también lo amo a él.

A él.

A él…

Leah cerró sus ojos y sollozó de forma explosiva, comprendiendo por fin las reacciones que sentía cuando estaba cerca de William Weasley. No era más que un reflejo de la imprimación. Él era al hombre que amaba Charlie.

Apretó sus puños y mordió sus labios para evitar ser oída, Charlie la miraba fijamente, desesperado.

—Yo… no sé como ocurrió. Pero lo amo. Sé que está mal…

—No lo está. -dijo ella con la voz rota, negando y riendo de forma oxidada:- Ni un maldito tipo de amor está mal, por muy prohibido que sea.

—Déjame explicarte.

—No es necesario -dijo Leah deslizando su mano por el rostro de Charlie con suavidad, él suspiró entrecortadamente y la miró desesperado:- Lo entiendo.

—Pero necesito explicarte… Cuando te conocí, pensé… Creí que podría de alguna forma borrarlo, p-pero…

— ¿Me usaste? -dijo Leah tensando su mano, olvidando la ternura que acababa de sentir. Charlie abrió su boca, luego la cerró.

—S-solo fue al principio… Después me enamoré de ti, Leah.

—Es mejor que te marches.

— ¿Qué?

—El dinero que me diste para pagar el hotel lo tendrá Ginny, y por favor Charles, no vuelvas a buscarme.

— ¿Qué? -repitió él aterrado:- ¡Por favor, Leah…!

—Te amo, Charlie, y Blaise tiene razón es mejor enfrentarlo: Tú y yo jamás vamos a poder estar juntos. No cuando desde el principio me engañaste…

—Por favor, Leah… Perdóname. Por favor. Por favor, perdóname.

Ella lo miró con una suave sonrisa curvando sus labios, y entonces, las lágrimas cayeron con más fuerzas.

—No tengo nada que perdonarte, Charlie. Ahora, por favor, márchate, no quiero tener problemas con Pansy…

Como si fuera una alarma, Pansy abrió la puerta, con el cabello revuelto mirando por encima de su hombro con furia, con su varita tensa apuntando a Charlie, con su codo cerca de las costillas de Blaise que respiraba agitadamente.

— ¡FUERA DE MI MALDITA CASA!

—Por favor, Leah… no hagas esto. Sé que las cague…

—Vete, Charlie, no empeores la situación. -susurró ella secando sus lágrimas:- Vete.

Charlie la miró desorientado, y luego sollozó y hundió su rostro en su regazo. Leah se tensó un instante y luego volvió a llorar.

—Te amo. Te amo. Te amo.

Era demasiado tarde, las palabras ya no tenían el efecto que Leah necesitaba tan desesperadamente. Y cuando él alzó su cabeza y la besó, sus labios no se resistieron.

Por que la cosa acababa aquí.

Era su último beso.

Y fue el más sincero que tuvieron.

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14-02-2012

Francia.

Catorceavo día.

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—Bill, amor, ¿Por qué no vas a casa? Yo puedo quedarme aquí, con Gabrielle. Tienes que ir al casamiento, acompañar a Leah.

El pelirrojo se tensó, y miró a su esposa con contradicción.

— ¿De verdad quieres que la acompañe?

—Oui, ¿a poco quieres que Leah vaya sola?

—Ella probablemente irá con Charlie.

—Y eso no quita el hecho de que también pueda ir contigo.

Bill se estremeció, el deseo punzó por su cuerpo con brutalidad, pero lo mantuvo lejos del borde*. No podía.* No podía estar cerca de Leah y Charlie. No cuando su hermano le había dicho tantas cosas y propuesto compartirla. No cuando él había jurado ser fiel a su mujer hasta la muerte, y una parte de él todavía le reprochaba constantemente que había besado a otra aunque a la rubia no pareciera haberle molestado. Girándose tomó con suavidad el rostro de Fleur quien se relajó visiblemente.

—No te entiendo, Fleur. No puedo comprender por qué haces todo esto.

Ella suspiró y lo besó con inocencia, para luego dar un paso atrás y tocar su panza.

—Lo entenderás. En el momento indicado, lo harás. -Fleur se detuvo, inspiró profundamente y tocó su mano:- Ve con Leah, William, de seguro necesita apoyo.

— ¿Fleur? -preguntó Bill dudoso, tocando la barriga de su esposa con cuidado, ella asintió para que continuase:- Espero que esto no termine arruinando nuestro matrimonio.

Oh, cariño, esto solo va a mejorarlo, pensó Fleur viendo en frío silencio como su esposo se marchaba, lo entenderás.

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13-02-2012

Londres Muggle.

Treceavo día.

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Leah bebió un poco de su bebida y suspiró, mientras escuchaba a Pansy discutir con Blaise.

—No puedo creer que la convencieras…

—Oh, cállate.

—Blaise, lo único que lograras es que ella sufra.

— ¿Qué sabes tú?

— ¡Lo sé! ¡Yo lo he vivido!

—No, ese es el maldito problema, ¡no lo viviste! Para ti fue más fácil escapar, no iba a dejar que Leah pasara por lo mismo.

Hubo un largo silencio, luego, una cachetada, Blaise riendo de forma amarga, luego… ¡Oh genial! ¿Estaban besándose? Leah entornó sus ojos y se sonrojó, no estaba acostumbrada a que sucedieran esas cosas, después de todo tenía a los chicos catalogados como amigos no como amantes. Y eran sus únicos amigos.

Tocaron la puerta y ella aliviada corrió abrir, la sonrisa se tambaleó, luego, lentamente se borró. William la miró incomodo, sin decir algo.

— ¿Qué haces aquí?

—Fleur dijo que éramos pareja para la boda -susurró Bill bajando su mirada fugazmente a sus labios, luego, negó:- Creo que perdió la cabeza.

—Lo hizo.

— ¿Irás con Charlie?

—Charlie y yo terminamos, William. -dijo ella con fiereza, luego apretó sus labios:- ¿Fleur no podrá ir?

—No entiendo…

—No me importa que no lo entiendas, yo estoy bien con eso. Se acabó. Voy al casamiento sola.

—Leah, mira sé que las he cagado, ¿sí? Déjame hacer esto bien. Ven a la boda conmigo.

—No, William, no iré contigo -dijo ella con lentitud:- Regreso hoy a Forks, y no quiero volver a verlos. Ni a Charlie, ni a ti.

—P-pero…

—Fleur lo entenderá. Puedes ir solo.

Y con eso, Leah cerró la puerta en su cara.

Las decisiones algunas veces apestaban.

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13-02-2012

Forks, Washington.

Catorceavo día.

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Ginny alzó una ceja interrogante hacia Astoria, pero la bruja continuó viendo por la ventana, luego se giró y la miró de forma asesina.

— ¿Tan maravillada estás por mi belleza, Waslette?

—Por supuesto, encanto, eres la mujer más hermosa del mundo. Pero las perras como tú no son mi tipo. Ahora, escupe ¿Por qué coño estás tan desagradable? ¿Te bajó la regla?

Astoria gruñó y arrugó su nariz, luego, se cruzó de brazos y negó.

—No, Weasley, no me bajo la regla.

— ¿Ese es el problema? Hay mujeres que son muy irregulares…

— ¡Cállate! -chilló Astoria fastidiada, Ginny sonrió y se lanzó al sillón, aun mirándola de forma curiosa:- ¿Cómo vas con Jacob?

—No intentes cambiar el tema, sabes muy bien que nuestra relación va bien.

—Bien, genial. No hay nada.

— ¿Entonces, no te acostaste con Brady?

—Si.

— ¿Será tu pareja para la boda?

—No sé.

— ¿Te acostaste con él y no sabes si será tu pareja? Eso está muy mal, encanto. Si ese es el problema, no te preocupes, aun hay chicos que están sin parejas…

— ¡Ese no es el maldito problema! Mamá me ha demandado.

El silencio que siguió la declaración fue duro. Ginny la miró conmocionada, como si no pudiese creer las palabras, Astoria sintió que sus labios temblaban y lo cubrió con una risa amarga.

— ¿Sorprendida, Weasley?

—Es tu mamá…

—Es la mujer que me dio a luz. -corrigió Astoria con brutal sinceridad, cerró sus ojos y sobó su sien:- El punto es que creo que voy a perder todo…

— ¿A menos?

—A menos que regrese con Draco. -contestó la rubia con falsa despreocupación. Ginevra negó horrorizada y se levantó con los labios apretados, Astoria le vio mientras caminaba de un lado a otro, como león enjaulado. Podía escuchar los engranajes de su cabeza mientras pensaba. Entonces, percibiendo que la pelirroja del demonio tenía planes continuó:- El abogado me informó que lo que mamá estaba haciendo es completamente legal. Si no me caso con Draco, todas las pertenencias de los Greengrass serán mitad para mamá y la otra para Daphne.

—¿Y qué sucederá contigo? -preguntó Ginny, repentinamente pálida.

—Iré a Azkaban. -declaró Astoria con brutal tranquilidad.

n/a: Recuerden elegir la pareja que les gustaría para la próxima parte... si es que quieren que siga, claro ._.

Besos,

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