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Historia 87293 — capítulo 8
Summary: Leah agradecía enormemente que un grupo de brujas (Luna Lovegood, Hermione Granger, Ginevra Weasley, Astoria y Daphne Greengrass, Pansy Parkinson y Lavander Brown) planificasen un viaje a Forks. ¿Por qué? ¡Porqué había imprimado del hermano de una de ellas! Charlie Weasley, el pelirrojo más guapo del mundo. Era jodidamente suertuda: su relación era segura, tranquila y ante todo fuerte. El único problema era que Charlie debía volver a Londres, ordenar un par de cosas y partir a Rumania, poco después darían el gran paso: anunciarían su compromiso a los señores Weasley's.
Pero los planes se rompieron abruptamente ya que Hermione Granger junto a su reciente pareja Paul amablemente le regalaron los pasajes a la metamorfoga para ir a Londres junto a su novio.
¿Entonces qué podría salir mal?
Dedicado a todos los que leyeron la primera parte, Lobo de Forks: Seduction, que gracias a su apoyo y ánimo lograron que esta pareja fuese mucho más fácil de llevar para mí.
En especial a:
Neriah Eddings
JuLiianna Black CS
CANELITA MALFOY
gladys21
Jeniferkyu
ale swan black
También, está dedicado a todos que leen de forma anónima *-y si alguien lo hace, me encantaría leer su opinión, para eso tengo abierto los comentarios para los anónimos-*Seria lindo que dejasen una pequeña huellita C:
Alertas: La historia contendrá lenguaje fuerte y lemmon. Muerte de un personaje. Algo de Ooc e incesto. ¡Leer bajo su propia responsabilidad!
Disclaimer: ¡Nada es mío! Todo pertenece a las fantásticas J.K y Stephanie. A excepción de uno o dos personajes que han sido inventados por mi (entre ellos un caliente vampiro llamado Tiago).
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15-02-2012
Forks, Washington.
Día Catorce
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Astoria caminó por el lugar con una ceja alzada, a su lado derecho Ginny sonreía mirando con curiosidad en todas direcciones y en el izquierdo Lavander reía avergonzada, Leah y Pansy bromeaban haciendo reír a Luna. Una mujer de mediana edad les miró con los ojos entornados y corrió a atenderlas.
— ¿Qué necesitan?
—Veníamos a elegir los vedettos para una despedida de solteras que haremos en Forks. -dijo Astoria con frialdad. La mujer asintió vigorosamente y movió su mano abarcando el lugar, donde se podía ver a un sinfín de chicos semi desnudos.
—Pueden elegir a cualquiera de los chicos.
—Oh, esto comienza a ser cada vez más divertido -dijo Pansy sonriendo de lado con extrema diversión. Lavander asintió totalmente de acuerdo y soltó una de sus tontas risas.
—Hermione nos querrá matar. -opinó Leah divertida.
—Pero será tan divertido ver su rostro. -dijo Lavander eufórica.
— ¿Un bombero? -preguntó Astoria con una sonrisa de lado, claramente divertida con la tarea.
— ¡Miren, ese es perfecto! -exclamó Ginny señalando a un chico que se apoyaba distraídamente sobre la pared:- ¡Está disfrazado de lobo!
Todas rompieron a reír dándose miradas cómplices y luego negando, pasando al siguiente chico, Pansy se arremangó su blusa y golpeó el trasero de Leah quien parecía distraída.
—Vamos, Leah, tú serás la que eliges. Carne buena, ¿eh? Así que concéntrate y comienza el cateo.
— ¡Pansy! -exclamó Ginny girando su rostro ofendida.
—No vengas a darte aires de santurrona, Weasley tú tienes a quien mirar a diario. Hazme caso y descarta a los que Leah diga…
— ¿Y tú? -preguntó Ginny alzando sus cejas de forma despectiva.
—Yo tengo quien caliente mi cama, cariño.
— ¡Iugh! ¡De verdad, prefiero hacer como que no sé lo que tú y Zabini hacen en la habitación de al lado! -exclamó Leah asqueada. Astoria miró a Pansy con una ceja alzada, gesto que la pelinegra repitió de forma desafiante.
— ¿Zabini, Pansy? -preguntó Astoria fastidiada, Pansy soltó un largo suspiró y se encogió levemente de hombros:- ¿De nuevo?
Ambas sabían que tras esa pequeña frase había un 'le harás daño' Pansy apretó sus labios y miró en dirección contraria a la rubia.
— ¡Chicas! -exclamó Luna:- ¿Qué tal él?
Todas se giraron a ver a Luna que rodeaba a un chico disfrazado de vaquero. Un vaquero bastante indecente. Hubo un chiflido colectivo y así comenzaron la ardua tarea de elegir a los vedettos.
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15-02-2012
Londres Muggle
Día Catorce
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Leah se dejó caer al sillón riendo y sus mejillas enrojecieron al ver la sonrisa satisfecha de Pansy, quien gritó asombrada cuando Ginny le lanzó una botella de Coca-Cola, por suerte, la cogió o habría chocado contra su cabeza.
— ¡Ten cuidado, Weasley!
—Ooops. -dijo Ginny encogiéndose de hombros con expresión satisfecha.
—Oye, Pansy, ¿de cuándo no van de compras? Tus muebles están más vacíos que los de los Weasley.
Ante aquel comentario, Astoria recibió un cojinazo por parte de la menor de la familia pelirroja quien alzó su mentón de forma orgullosa pero luego rompió a reír y asintió.
— ¡Tiene razón! -exclamó Ginny carcajeándose:- ¿Qué han estado comiendo ustedes dos?
—Tres, los tres hemos estado zampándonos lo que llegue más rápido. Ayer llamamos al restaurant de comida chica y hoy desayunamos en el Callejón Diagon. -dijo Leah divertida, Lavander chaqueó su lengua y se paseó por el lugar con una mueca de curiosidad.
—Eso sí que es desperdiciar dinero. -dijo Ginny colocando sus ojos en blanco.
—Aparte de ser extremadamente guapa e inteligente soy multimillonaria, cariño. -dijo Pansy ondeando su mano con despreocupación.
—Y se te olvidó decir que eres modesta -incluyó Ginny colocando sus ojos en blanco.
Todas rieron, divertidas, Leah se estiró y bostezó:- Estoy muerta, voy a ir a acostarme.
—Creí que volverías hoy a tu casa. Seth estaba muy entusiasmado con tu llegada.
—Ya, pero estoy muerta. -repitió Leah encogiéndose de hombros y volviendo a bostezar.
—Vale ve a dormir, vamos a quedarnos, así mañana temprano te puedes ir con nosotras a casa.
Leah se congeló a medio camino a su habitación ante aquel comentario, soltó el aire de forma temblorosa y se giró a ver a Ginny quien estaba cruzada de brazos y le miraba con tranquilidad. Tras ella Luna sonreía suavemente y Lavander les observaba con nerviosismo abriendo y cerrando su boca. Astoria estaba aun en la cocina y Pansy estaba estirada perezosamente en el sillón sin dirigirle la mirada.
—Y-yo…
—Woow, tanta chica guapa y yo soltero. ¿Qué haremos esta noche? ¿Una orgia? Yo me apunto.
—Yo creí que salías con Parkinson, Zabini.
Leah se escabulló a su habitación aprovechando el despiste que el italiano había creado en sus amigas, pero de inmediato sintió los suaves pasos tras ella y supo de quien se trataba, así que simplemente dejó su puerta abierta y se lanzó a la cama, hundiendo su rostro en el colchón.
— ¿Sabes, Leah? Deberías decirle a tu familia que no estás preparada para regresar, ellos lo entenderán.
—No, Luna. No lo entenderán. -dijo Leah con frustración:- Todos estaban horrorizados cuando Rachel Black se fue a estudiar y luego cuando ella decidió quedarse, pusieron el grito en el cielo y dijeron que ella jamás podría volver a ser igual de importante en aquel lugar porque 'les dio la espalda'. No puedo perder a mi familia, Luna, son lo único que tengo.
—Seth te apoyaría. -murmuró Luna con su tranquilizante voz un poco lejana:- Sam lo entendería…
—Lo obligarían a echarme de la manada. -dijo Leah soltando una suave carcajada y tocando su estomago con repulsión:- ¿Sabes, Luna? Creo que ya ni siquiera soy parte de ellos. No los siento. No los escucho. Perdí el enlace con la manada.
Hubo un largo silencio que colocó nerviosa a la morena, alzó su cabeza y chocó con los ojos azules de Luna que brillaban con sabiduría. Ella no sonrió como lo hubiese hecho Hermione, ni gritó algún insultó a los hombres como Astoria y Pansy, tampoco le aconsejó sobre como sentirse mejor cosa que obviamente habrían hecho Lavander y Ginny. No. Luna Lovegood solo la miró fijamente, transmitiéndole un poco de consuelo con su silencio.
—Antes lo único que quería era salir de la manada, porque apestaba estar con Sam y recordar lo que vivimos juntos. Intenté alejarme de ellos, ¿sabes? Les hice apartarse de mí y los hice odiarme, pero no sirvió de nada porque me siento tan débil y desolada como al principio. -confesó Leah sentándose sobre la cama y apartando fugazmente la vista antes de volver a clavarla en Luna:- Y ya no tengo a mi imprimación porque él ama a otro, quien por cierto me vuelve loca y temo enamorarme de él porque ya tiene su cuento armado y entonces otra vez terminaría sola.
—Pero, Leah, tú no estás sola. -dijo Luna con una suave y dulce sonrisa.
[*]
Astoria se deslizó a la puerta de entrada donde se detuvo por un segundo, aquella estúpida duda le costó tiempo valioso y también la clandestinidad porque la luz se prendió repentinamente iluminando el lugar. Ginny alzó su ceja aun reacostada en el sillón del comedor. La rubia se maldijo mentalmente por no haber recordado que la pelirroja del demonio se había quedado ahí.
— ¿Dónde vas? -preguntó Ginny con brusquedad.
— ¿Qué te importa? -respondió Astoria colocando sus ojos en blanco
— ¿Dónde vas? -repitió Ginny.
—A mi maldita casa, Weasley, deja de controlarme tú y yo no somos novias.
La pelirroja se limitó a poner sus ojos en blanco y luego se sentó:- A mi no me gustan los rubios, y definitivamente no me van las tías. Venga, Greengrass, ¿Dónde vas?
—Dame un respiro Weasley… -dijo Astoria apoyándose sobre la puerta y soltando un suspiro:- Iba a hablar con mi abogado.
—Wow, no sabía que los abogados atendían a las tres de la madrugada, debe ser realmente bueno, uno de esos que están 24/7 en su despacho.
—Joder, Ginevra…
— ¿Vas con Malfoy, cierto?
Astoria apretó sus labios, sintiendo su estomago anudado y luego reacomodó su cabello, alisó su capa y se calmó solo entonces clavó sus ojos en los de Ginevra y asintió:- Sí. Voy a encontrarme con Draco.
Tori se preparó para los gritos de reproche, para las advertencias sobre como terminaría su corazón y los ataques a su inteligencia, pero la pelirroja volvió a recostarse dándole una alentadora mirada.
—Demuéstrale lo buenos que pueden llegar a ser los Slytherin fingiendo. Y ten cuidado con sus encantos…
—Ya soy inmune, Weasley, tras tantos años con Draco ya no puede volver a hacerme daño.
—Eso es bueno porque o sino tu vampiro se pondrá celoso.
—Estúpida. -masculló Astoria con una divertida y sincera sonrisa en sus labios.
—Ciérrales la boca a los hijos de puta, Tori.
Precisamente eso estaba dispuesta a hacer Astoria.
[*]
Blaise escuchó como Pansy sollozaba, y depositó un suave beso sobre su nuca, ella de inmediato tensó su cuerpo y rodó por la cama hasta poder mirarlo de frente.
— ¿Por qué? -preguntó ella con su voz roto.
—Te lo dije una vez y te lo repito, Pansy, yo jamás te dejaré sola.
—P-pero estás arriesgando tu felicidad.
Él sonrió y besó la punta de la nariz de la chica, suspiró cansado al sentir un leve olor a alcohol y ella evitó con rapidez su mirada.
—Dormi, mio amore, e domani si parla quando sei sobrio. [Duerme, amor mío, y mañana cuando estés sobria hablamos.]-susurró Blaise con suavidad, Pansy no se quejó cuando la envolvió entre sus brazos y él no se negó cuando sus labios lo buscaron con desesperación.
—S-solo hazme olvidar, Blaise, p-por favor.
—Sei così egoista e amore, che a volte mi meraviglia. [Eres tan egoísta, amor, que a veces me sorprendes]-dijo él acariciando su rostro con tal suavidad que Pansy se estremeció, más lágrimas cayeron por su rostro y Blaise besó sus pálidas mejillas susurrando palabras en italiano que ella no supo distinguir.
— ¿Entonces por qué sigues a mi lado, Blaise? ¿Por qué sigues aceptando mis defectos y aumentándolos?
Él sonrió, tomando sus labios en un inesperado beso, empujó su rostro más cerca del suyo y se puso sobre ella, Pansy respiró temblorosamente y abrió sus parpados confundida.
— ¿Blaise-?
Él bajó su rostro y volvió a besarla, callando sus gemidos ahogados con sus labios, tocando nerviosamente el cuello y rostro de la chica, sin despegar sus ojos de los de ella. Al ver su mirada perdida, se dejó caer a su lado y suspiró cansado.
Sin embargo no pudo dejar de sentir felicidad cuando ella se acurrucó contra él y con una suave sonrisa se quedó dormida.
Pansy Parkinson juraría que escuchó decir en italiano una dulce respuesta, una que decía que él aceptaba sus defectos y equivocaciones porque aquello la hacía aun más perfecta pero como el sueño y el alcohol amenazaba con dejarla nocaut no fue capaz de asegurar nada.
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16-02-2012
Forks, Washington.
Día Quince
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Hermione miró con infinita paciencia a Paul quien la envolvió con fuerza y luego gruñó, estrechando sus ojos y murmurando cosas incoherentes.
— ¿Paul?
—No quiero que vayas, Hermione.
—Paul, en serio, no hay nada malo en esto. Todas las novias tienen una despedida de solteras… Las chicas han planeado todo y no puedo fallarles.
—No es justo. -murmuró él molesto.
—Paul, tú también tendrás una despedida…
— ¿En serio? -preguntó alzando sus cejas sorprendido.
—Mierda -susurró Hermione palmeando su boca:- Se me salió.
— ¿Hermione…?
—Sam lo organizó todo. -contestó ella con suavidad, antes de bufar y mirarlo de forma venenosa:- Actúa sorprendido cuando las tías te bailen.
—No creo que eso sea posible, señorita Granger.
— ¿Por qué, señor Lahote? -preguntó ella preocupada:- Usted antes era un Casanova.
—Muy bien dicho, señorita Granger. Antes. Ahora que quiero hacerla mi mujer digamos que han cambiado mis prioridades, además mírese cada día está más hermosa.
—Y gorda, recuérdelo señor Lahote, cada día estoy más gorda.
—Eso no importa -susurró él besándola con suavidad, Astoria entró a la habitación e hizo un sonido de disgusto.
—Fuera, Lahote, las invitadas ya llegaran. Vete a algún lado a rascarte las pulgas y deja que Hermione disfrute de lo poco que le queda de libertad.
Paul masculló algo sobre rubias metiches y luego se inclinó como si tuviese todo el tiempo del mundo y besó a Hermione por un largo rato.
—Vale me voy pero llegaré temprano y como vea a un hombre…
—Tranquilo, será más de uno -dijo Astoria con su retorcida diversión, disfrutando como la cara de Paul se descolocaba por la molestia. Hermione rió y besó por última vez a su prometido antes de llevarlo hacia la puerta, se escuchó un estruendo seguido por una maldición seguida por risas.
— ¡Pansy!
— ¡Leah me aplastas!
— ¡Lo siento!
Paul tensó su espalda y se giró bruscamente, Leah estaba sentada sobre Pansy riendo como si en eso se le fuese la vida, su cabello estaba más largo que la última vez que le había visto y su rostro estaba delicadamente maquillado. Ella se veía bien.
—Leah.
La risa se extinguió bruscamente, la chica alzó su mirada y quedó sin respiración al ver su compañero de manada acercándose con pasos vacilantes.
—Joder, Leah, estás bien… Nos tenías preocupados…
—Vete -dijo ella con voz sombría.
Él parpadeó con asombro y luego tembló con la furia subiendo hasta niveles peligrosos, llevaban dos semanas sin verse ni tener contacto, él le expresaba lo preocupados que se encontraban todos… *¿y ella simplemente lo echaba?*Leah seguía siendo la misma bastarda de antes.
—Hablaré después con ustedes. -dijo ella sin alterarse en absoluto por la reacción de su compañero y amigo:- Ahora es el momento de Hermione, no lo arruinemos con mis problemas.
Todo el lugar se quedó en silencio, el temblor del cuerpo de Paul se detuvo tan repentinamente como había aparecido y él la miró con consternación. Se había equivocado al pensar que Leah seguía como antes, ella había cambiado,mucho.
Leah Cleawater ya no era la odiosa niña caprichosa que una vez había sido, ahora era una mujer, una mujer que cargaba con mucho dolor en su espalda.
En silencio, Paul abandonó su casa, sintiendo un profundo dolor en su alma que por primera vez no era por alejarse de su Imprenta.
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13-02-2012
Londres Muggle.
Día quince.
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Blaise se recostó sobre el asiento y bostezó, aun así, Theodore continuó comiendo con tranquilidad. Joder, odiaba cuando él hacia eso. El italiano no entendía como Nott podía tomarse las cosas con tanta calma.
— ¿Y bien?
—Oh sí, es una buena idea -dijo Theodore encogiéndose de hombros antes de limpiar su boca y soltar un largo suspiro de satisfacción:- ¿Pero sinceramente crees que está bien llevar a Pansy a vivir tan cerca del amor de su vida?
Blaise apretó sus labios y masticó lentamente un trozo de su sándwich, pensando las palabras de su amigo luego negó:-No me convendrá en absoluto tenerla tan cerca de él.
— ¿Por qué lo haces entonces? -preguntó Theodore alzando su ceja izquierda, Blaise maldijo en italiano a su amigo porque sabía perfectamente la razón de sus acciones, sin embargo, se sentía obligado a contestar.
—Me preocupa. -dijo Blaise con su vista clavada en su sándwich a medio comer:- Está bebiendo demasiado…
—Y no se está alimentando bien de nuevo, ¿verdad?
Blaise asintió y luego pasó una de sus manos por su rostro con frustración, enderezó su espalda:- Sí. Y no se lo he mencionado porque sabes cómo reacciona cuando la empujan demasiado.
—En realidad, no lo sé. -dijo Theodore encogiéndose de hombros con tranquilidad:- Tú eres el único que la ha empujado, eres la única persona que sabe quién es realmente Pansy. Tal vez por eso tienes tanto miedo a dejarla sola.
—Joder Theodore…
— ¿Pero qué harás cuando ella te deje a ti? -preguntó Nott con tranquilidad antes de mirar su reloj y maldecir:- Gracias por el almuerzo, debo irme.
Blaise ni siquiera reaccionó cuando su amigo salió pitando de la cafetería, él maldijo y alzó su mirada para ver la ventana del departamento de Pansy con la pregunta de Theodore clavada en su cabeza.
¿Qué haría cuando ella lo dejara?
Metió la mano a su bolsillo y jugueteó con la caja de terciopelo que había ahí y se maldijo por ser tan soñador. Porque para ser sincero consigo mismo, Pansy Parkinson, jamás iba a ser solo suya.
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16-02-2012
Forks, Washington.
Día Quince
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Hermione chilló y cubrió sus ojos profundamente avergonzados, maldiciendo a sus amigas con toda su alma. Un vedetto. Un maldito vedetto. No, en realidad eran tres. Bien, Paul la iba a matar pero ¡Qué diablos! Era su despedida de soltera e iba a disfrutar.
Porque si no serían las chicas las que la matarían a Crucius.
Inspiró profundamente y abrió sus ojos para enfrentar al bailarín que ya estaba semi desnudo. Las chicas chillaron, entusiasmadas, y Hermione rió con las mejillas enrojecidas mientras el 'lobo' movía sus atributos muy cerca de su rostro.
Pansy, estaba segura que era ella porque estaba tras el bailarín, chifló y luego le dio un apretón al culo ganándose aplausos divertidos, ella hizo un gesto de aprobación antes de tomar un micrófono y golpetearlo.
—Lamento interrumpir guapo, pero tengo algo que decirle a la novia. -dijo la pelinegra dándole una coqueta mirada al vedetto que le dio una sonrisa tranquila, entonces ella se giró a ver a Hermione Granger:- Hermione, sé que no nos llevábamos bien cuando íbamos en el colegio y que muchas veces te hice la vida imposible, pero tenía mis razones y no, no eran las que todas creen -dijo con rapidez al ver la cara de shock de las chicas, tomó la mano de Hermione y sonrió:- Te envidiaba, Granger, todavía lo hago un poco. Tú tenías unos amigos que te adoraban y siempre estabas hablando de la relación con tus padres… Y ahora, te casaras. Siempre ha sido mi sueño casarme*, esto lo voy a negar hasta mi muerte así que aprovechen que estoy medio ebria,* de blanco y toda esa mierda. Eres afortunada, Hermione, en especial ahora que me tienes como amiga.
— ¡Oh, Pansy! -exclamaron todas a coro, riendo por la arrogancia de la chica pero en el fondo conmovidas por sus palabras.
—Iugh, ustedes son unas cursis -espetó Astoria antes de colocarle play a la música:- ¡Baila, guapo, baila!
Y él hizo caso, Hermione secó disimuladamente sus lágrimas y culpó al embarazo de sus constantes ataques de llanto. Pansy volvió a su aire festivo dejando claramente atrás su sorpresiva confesión.
[*]
Leah salió de la asfixiante habitación con sigilo, dejando a las eufóricas chicas gritando y chiflando por los bailarines, inspiró profundamente cuando una ráfaga de viento desordenó su cabello.
*Estaba en Forks.*En su hogar.
Lamentablemente, ella no se sentía en absoluto en casa.
Cerró sus ojos y se sentó en el pasto, ignorando los gritos, alzó su rostro hacia las estrellas. Hace un tiempo, ella estaba en el mismo lugar, con los brazos de Charlie envolviéndola cálidamente mientras él le susurraba una hermosa historia sobre las constelaciones. También ese día supo que había familias 'sangre puras' que llamaban a sus hijos con nombres estelares. Fue cuando ella admitió que si tenía un bebé le llamaría Lyxn en caso de ser niña y de ser niño Perseus.
Ese día había Charlie la besó dulcemente y la tendió en el pasto, él les envió un hechizo para no sentir frío y suavemente la desvistió, tocando su cuerpo y expresando su adoración por ella.
Leah sollozó amargamente, acurrucándose y deseando volver a esos maravillosos días en los que Charlie profesaba amarla con todo su corazón. Pero en el fondo ella sabía que él nunca, nunca, la amaría completamente porque una parte de él estaba locamente enamorada de Bill.
William Weasley.
Leah apartó rápidamente sus pensamientos del pelirrojo, y volvió a centrarse en Charlie, ella podía recordar la forma delicada en que la había acariciado casi como si temiera romperla, sus ojos siempre buscando su rostro, con una sonrisa extasiada por las reacciones que lograba tener sobre ella.
Entonces, la había penetrado.
Su estomago se descompuso y ella se arqueó con un sollozo especialmente fuerte y vomitó. A ciegas buscó su teléfono y llamó a su único verdadero amigo.
— ¿B-Blaise? E-Estoy m-mal.
—Estaré ahí en un minuto, Leah -susurró él desde el otro lado antes de cortar.
Ella escuchó un persistente aullido, seguido por otro, cerró sus ojos y lloró. Seth seguramente le odiaría si se enteraba que estaba aquí y ni siquiera lo había ido a visitar. Pero aun no estaba preparada para enfrentar a su familia y a la Tribu.
Escuchó el inconfundible sonido de la aparición y Blaise se sentó a su lado con una sonrisa torpe.
— ¿Te he dicho lo guapa que eres?
—No lloraré más, Blaise, solo quédate conmigo y cállate -dijo ella con brusquedad, él chasqueó su lengua y negó.
—Oh, no. No vengas a darme órdenes, Leah, ya tuve mi cuota por una vez en mi vida -dijo él con una media sonrisa divertida, antes de levantarla con facilidad y pasar su brazo por encima de su hombro:- Vamos a ir a dar un paseo. ¿Pansy está tirándose a alguien?
—No… Y tampoco ha visto a Embry.
— ¡No lo nombres! -dijo él abriendo sus ojos con exageración, Leah rió y Blaise chasqueó su lengua mirando en todas direcciones:- dicen que si lo nombras se te aparece y…
— ¿y qué? Para ser sincera es un bastardo adorable.
Él dejó de sonreír y la miró sombríamente. Leah tragó en seco y suspiró acurrucándose más cerca del italiano.
—Comprendido, no se habla más de Embry esta noche.
—Vale yo prometo no contarte que Weasley tiene una campaña fuera de nuestro departamento. Charlie Weasley. -dijo él encogiéndose de hombros antes de negar y volver a abrir sus ojos con inocencia:- Oops.
Ambos se miraron y rieron divertidos, Blaise miró por encima de su hombro y Leah chasqueó su lengua, limpiando su rostro.
—Blaise, cálmate, Pansy está bien. -aseguró Leah con sinceridad, Blaise puso sus ojos en blanco y negó.
—Como sea. Vámonos. Quiero conocer la playa de la que tanto habla la zorra de Parkinson.
—Estás volviéndote, ¿Cómo dicen las chicas?... ¡Gryffindor! -chilló Leah riendo a carcajadas por la desencajada cara de Blaise, él golpeó su cabeza de forma cariñosa antes de decirle que se aferrara a él. Entonces, desapareció rumbo a la playa de La Push.
[*]
Leah cayó de rodillas y rodó por la arena, con un incontrolable ataque de risa, Blaise rió contagiado pero repentinamente se quedó en silencio. Leah secó las lágrimas que había en las esquinas de sus ojos y alzó su mirada hacia el italiano solo para chocar con el rostro de su sorprendida manada.
Seth fue el primero en reaccionar, él rió y se lanzó encima de su hermana depositando cariñosos besos sobre su rostro, ella hizo un sonido de asco pero lo abrazó con fuerza.
—Blaise, este es Seth Clearwater, mi hermanito pequeño. -dijo Leah bostezando como si no le importase aquella presentación:- Enano, este es el bastardo presumido italiano del que te hablé.
—Linda introducción -susurró Blaise divertido antes de estirar su mano hacia Seth quien le miró con consternación antes de abrazarlo, Leah se rió por la cara de sorpresa de su amigo y luego se arrodilló soltando un largo suspiro:- Podríamos ser cuñados, Seth.
—Iugh, Zabini. -escupió Leah haciendo falsas arcadas él se encogió de hombros y sonrió con maldad.
— ¿Qué? Te dije que mi fantasía favorita es que hagamos un trío con Pansy.
— ¡Uh la lá, él me entiende! -gritó Collin abalanzándose sobre Leah y besando su mejilla:- Te ves bien, Leah, como siempre.
—Idiota -murmuró Leah girando su rostro con un ligero sonrojo en sus mejillas, Seth aclaró su garganta rascando su cabeza.
— ¿Estamos hablando de la Pansy que creo?
Leah se colocó pálida y miró hacia el resto de chicos, Sam le miraba sombríamente, Paul parecía avergonzado, Jacob sonreía de forma pasiva, Brady, Quil y Jared sostenían a Embry. Lindo. Blaise ya estaba metiéndose en problemas.
—Sí. Blaise y yo vivimos en el departamento de Pansy. -indicó Leah con incomodidad. Inspiró profundamente y abrió su boca para hablar, pero sorpresivamente Sam le interrumpió.
—Está bien, Leah, toma el tiempo que necesites. -dijo él con tranquilidad:- Pero sería bueno que sacaras a tu amigo de aquí…
Leah se giró a ver a Blaise y suspiró cansada al ver su sonrisa casual, eso quería decir una sola cosa: Estaba listo para atacar.
—Un gusto conocerlos, señores -dijo Blaise atrayendo a Leah a sus brazos y sonriendo:- Nos vemos en la boda.
— ¿Vienes? -preguntó Seth alzando sus cejas con confusión, Leah mordió su lengua y le dio una mirada de furia a su hermano quien se giró rápidamente hacia Embry:- mierda.
—Claro que vengo, soy la pareja de Pansy. -dijo Blaise antes de ondear su mano a modo de despedida, Leah se aferró a la cintura del chico y desaparecieron escuchando el aullido angustiado de Embry.
[*]
— ¡Blaise Zabini!
Él ni siquiera se inmutó, sus ojos estaban más oscuros de lo normal y apretaba sus puños de forma furiosa.
—Ve por Pansy, Leah, las llevaré a casa. -escupió él con brusquedad.
—No creo que sea buena idea -dijo Leah con suavidad.
— ¡Solo tráela aquí, maldita sea!
—No te comportes así conmigo, Blaise, sabes que no tengo la maldita culpa de la jodida imprimación. -dijo Leah afectada.
—Lo siento, ¿vale? -dijo él pasando una mano por su cabello con frustración:- Ve por ella.
—Tengo una idea mejor. -susurró Leah frunciendo pensativamente su ceño:- Pansy debe estar ebria, no puedes aparecerte con ambas, quedémonos en mi casa.
— ¿Aquí? -preguntó él alzando sus cejas con claro escepticismo. Leah sabía que tras sus palabras había un '¿cerca de Embry?'
— ¿Blaise? ¡Blaise!
El chillido de Pansy les tomó por sorpresa, su cabello estaba caóticamente despeinado, su ropa estaba mal puesta y se tambaleaba hacia ellos. Sin siquiera mirar a Leah saltó a los brazos del chico y lo besó. Realmente, lo besó.
—Blaise.-el susurro de Pansy fue roto y lejano, sin embargo, ella sonrió y volvió a besarlo.
—Está bien estoy aquí, nena, iremos a conocer la casa de Leah. -murmuró Blaise contra sus labios, él sonrió y se encogió de hombros hacia la mirada perpleja de Leah:- Mañana despertaremos y voy a ir a buscar nuestros trajes y estaremos presentables para la boda de Granger.
—Eso suena a un plan -dijo ella arrastrando las palabras y suspirando de forma soñadora:- Agrégale follarme hasta la inconsciencia.
—Iugh, ¡Pansy! -exclamó Leah asqueada, Blaise rió y besó la nuca de Pansy, entonces los ojos de la metamorfoga se entornaron pensativamente sobre el italiano:- ¿Puedes?
— ¿Quieres que te lo demuestre? -sugirió Blaise meneando sus cejas con picardía, Leah negó y ondeó su mano de forma despectiva. Tensando su espalda al oír el aullido de un lobo.
—Llévala a mi casa, iré a despedirme de las chicas.
—Buena suerte ahí dentro, Leah. -dijo Pansy con una sonrisa suave:- No vayas a ceder a la tentación…
¿Con un vedetto? Leah puso sus ojos en blanco y entró a la casa encontrándose de frente con William Weasley.
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16-02-2012
Shell Cotage
Día Quince
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Leah cayó a la cama con expresión de fastidio, él no le dio tiempo de hablar antes de salir de la habitación con un sonoro portazo. William estaba muy equivocado si creía que ella iba a quedarse esperando que él se dignara a explicarle por qué le había traído a su casa, se levantó de un salto justo en el momento en el que él volvía con un sándwich y un vaso de zumo.
—Come. -le dijo él con brusquedad.
—No tengo ham…
— ¡Dije que comieras! -gritó Bill exaltado.
— ¡No me des órdenes! -gritó Leah a su vez.
—Merlín, Leah, estás pálida y hueles a vomito. ¿Puedes*, por favor,* comer?
Ella agarró el sándwich y le dio un brusco mordisco, no se atrevió a mirarlo, incluso cuando él se sentó a su lado.
—No tengo la culpa de lo que sucede, Leah. -dijo Bill sonando profundamente frustrado:- No me trates así.
Leah soltó una risa carente de diversión y negó, dándole otro mordisco a su sándwich en profundo silencio.
— ¿Vas a dejar de hablarme? -preguntó William, Leah puso sus ojos en blanco al notar que él sonaba miserable.
— ¿Vas a explicarme porque me trajiste aquí?
—No podíamos hablar en la casa de Hermione, había mucho alboroto y…
— ¿Y quién te dijo que quería hablar, William? -preguntó Leah suspirando y girándose a verlo, ignorando la forma en que su corazón latió esperanzado:- Esto no tiene sentido. Tienes esposa, dios, tendrás un bebé. Soy la ex de tu hermano. Por si no te has dado cuenta sobro en la ecuación. Nosotros no tenemos futuro, de hecho, ni siquiera tuvimos historia.
El espeso silencio se extendió por la habitación, Leah dejó de comer y bebió el zumo de naranja tragándose con él las lágrimas que trajo su declaración. William suspiró y se dejó caer de espalda a la cama, su corazón terminó de romperse cuando el musito un suave 'tienes razón'.
Pasaron varios minutos antes de que Leah pudiese volver a hablar.
—Llévame de vuelta a casa.
—Es tarde y ambos estamos alterados. Mejor quédate aquí. -dijo él con tranquilidad:- Toma un pijama del ropero, iré a dormir al sillón.
Ella suspiró y negó:- Maldición, William…
— ¡Solo quédate! Dormiré en el puto sillón, estaré lejos de ti, ¿vale? Solo necesito que te quedes. Solo por esta noche.
Leah apretó sus labios y asintió. Él caminó a la puerta y miró por encima de su hombro, ella evitó su mirada, centrándose en el dibujo de la muralla.
— ¿Por qué?
— ¿Por qué, qué?
— ¿Por qué haces todo esto, Bill?
Él suspiró y le miró atormentado:- Lo mismo me pregunto a diario, Leah.
— ¿Es por Charlie? -preguntó Leah sonando un poco ahogada, cerró sus ojos y se recostó, incapaz de ver al pelirrojo:- ¿Todo esto es por Charlie?
—Ojalá -respondió Bill, Leah percibió una sonrisa en su voz también distinguió lo amargado y confundido que se encontraba:- Hay algo que debo decirte, Leah. ¿Puedes mirarme? ¿Solo un segundo?
Leah apretó sus labios y lo pensó, enseguida supo los contra de verlo, pero sonaba desesperado, se apoyó sobre sus codos y lo miró. Él estaba recargado sobre la puerta, su cabello estaba libre de su coleta y su rostro estaba apretado por la frustración, suspiró aliviado y medio sonrió.
—A-ayer fui a hablar con una profesora, necesitaba saber si mis sospechas eran ciertas.
— ¿De qué estás hablando, William?
—Cuando me atacó el hombre lobo, parte de su genética se transfirió a mi sangre, desde ese día varios de mis hábitos cambiaron bruscamente. -explicó él con calma, frunció un poco su ceño antes de pasar una mano por su rostro:- Fleur y yo sufrimos un par de altibajos por lo mismo, ella… ¿recuerdas que mencionó que era Veela? Es una raza parecida a lo que los muggles piensan que son las sirenas. Nuestras personalidades chocaron pero logramos superarlo, entonces quedó embarazada, ambos creímos que estaba bien, nos amábamos y habíamos superado nuestros problemas pero entonces te vi.
Leah negó y temblorosamente señaló la puerta:- V-vete, Bill, quiero dormir.
—Joder, Leah, déjame terminar. -susurró él frenéticamente, ella se aferró a las sabanas y negó, sin embargo, continuó:- Entonces, con lo que había luchado por tanto tiempo, mi instinto, despertó. Ayer hablé con McGongall para preguntarle si… si podrías ser mi compañera.
— ¡Cállate!
— ¡Es la única razón coherente! Yo jamás había sentido por nadie lo que siento por ti, esta necesidad insana de marcarte y gritarle a todos que eres mía. ¡Está mal! ¡Muy mal! Dios, estoy casado, seré padre y sin embargo, en lo único que puedo pensar todo el puto día es en ti. Y Fleur sigue empujándome a ti, como si no temiese nada, ella sabe…
Leah saltó de la cama y se abalanzó sobre el chico, golpeándolo con fuerza inhumana, él cerró sus ojos y dejó que lo hiciera. Ella lloró, gritándole cosas que no pudo comprender, luego se aferró a él y susurró repetidamente que lo odiaba.
Bill la cargó hasta la cama, la recostó y besó su frente:- Lo siento.
— ¿Qué haremos?
—S-Supongo que dejarlo. -susurró él con calma:- Es decir, no puedo dejar a Fleur, Leah, la amo demasiado, pero tampoco puedo alejarme de ti. P-podemos partir por ser amigos.
—Amigos. -repitió Leah de forma amarga, sus lágrimas empaparon la camisa del chico, pero ella no se alejó, acurrucada sobre él:- M-Me pregunto si algún día alguien me pondrá como prioridad. ¡No espera! No estoy reclamando tu decisión, es solo que… siempre me ha sucedido lo mismo. Sam no fue capaz de seguir conmigo porque no confió lo suficiente para contarme que había cambiado en él; Charlie me amó, pero te amaba más a ti; y tú amas a Fleur. Son los hechos. Nadie me amó lo suficiente para seguir a mi lado.
Él abrió su boca para opinar, pero entonces, el celular de Leah sonó y ella se sentó y se lo llevó al oído. Bill apretó sus labios, tomó sus cosas, besó la mejilla de la chica mientras ella le decía a su mamá que estaba bien, ¿bien? Sus lágrimas continuaban cayendo, quebrándole el alma. Antes de poder salir, ella sostuvo su mano y cubriendo el micrófono del celular sonrió y musito un suave 'quédate'.
¿Amigos? Sonrió angustiado pensando en lo hundido que estaba, mañana, después de la boda, tendría que terminar sus lazos con Leah. Sí. Aquello era lo mejor que podría hacer, por él, por ella y por Fleur y su hija.
Mierda. Ya no sé si amar u odiar a William.
**Chicos, estoy medio confundida. Verán, cuento y cuento, y tengo más votos para Astoria, sin embargo, veo más emoción por parte de ustedes en Luna.**Tengo medio avanzada la de Astoria y la de Pansy... La de Luna, tengo la idea principal. ¿Qué desean?
La votación está entonces entre: Astoria y Luna.
Ya me voy, estoy cansadita. Muchos besos. Les amo (L)