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Historia 87293 — capítulo 9
**Summary:**Leah agradecía enormemente que un grupo de brujas (Luna Lovegood, Hermione Granger, Ginevra Weasley, Astoria y Daphne Greengrass, Pansy Parkinson y Lavander Brown) planificasen un viaje a Forks. ¿Por qué? ¡Porqué había imprimado del hermano de una de ellas! Charlie Weasley, el pelirrojo más guapo del mundo. Era jodidamente suertuda: su relación era segura, tranquila y ante todo fuerte. El único problema era que Charlie debía volver a Londres, ordenar un par de cosas y partir a Rumania, poco después darían el gran paso:anunciarían su compromiso a los señores Weasley's.
Pero los planes se rompieron abruptamente ya que Hermione Granger junto a su reciente pareja Paul amablemente le regalaron los pasajes a la metamorfoga para ir a Londres junto a su novio.
¿Entonces qué podría salir mal?
Dedicado a todos los que leyeron la primera parte, Lobo de Forks: Seduction, que gracias a su apoyo y ánimo lograron que esta pareja fuese mucho más fácil de llevar para mí.
**En especial a:**Jezebel x2; Neriah Eddings; dorea potter; JuLiianna Black CS; Anitap Always; ssgms_16.
Y a todos los que han leído esta historia de forma anónima.
Alertas:La historia contendrá lenguaje fuerte y lemmon.Muerte de un personaje.Algo deOoceincesto. ¡Leer bajo su propia responsabilidad!
Disclaimer:¡Nada es mío! Todo pertenece a las fantásticas J.K y Stephanie. A excepción de uno o dos personajes que han sido inventados por mi*(entre ellos un caliente vampiro llamado Tiago).*
A/N: SAQUEN PAÑUELOS, LLORÉ COMO ENFERMA ESCRIBIENDOLO, ASÍ QUE MEREZCO QUE LLOREN CONMIGO.
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17-02-2012
Washington, Forks.
Día dieciséis
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Hermione se miró al espejo con asombro, tras ella, Lavander sollozó y ondeó sus manos girando alrededor de su cabello.
— ¡Es simplemente perfecto! -dijo sonando ahogada por la emoción de su obra. El cabello de su amiga estaba pulcramente peinado. Ese flequillo liso se veía realmente bien combinado con los rizos naturales, y el toque que les daban las mariposas brillantes que estaban fugazmente esparcidas en el cabello se veía demasiado lindo. Era la novia más guapa que Lavander había peinado.
—Gracias, Lav, sin ti continuaría siendo un desastre. -agradeció Hermione sonriendo con sinceridad hacia su amiga.
—Bueno, espero que al novio le gusta… ¡Merlín!¡Tal vez Paul se quejara de que vayas tan peinada! Él ama ese arbusto que llevas en la cabeza. -comentó Lavander con horror, Hermione rompió a reír y Ginny siguió su ejemplo, pero la rubia seguía horrorizada ante ese pensamiento, luego soltó un largo suspiro anhelante:- Está loco por ti.
—Sí, lo está -comentó Hermione satisfecha. Ginny ladeó su cabeza y sonrió, pareciendo profundamente divertida.
— ¡Por Merlín, gracias al cielo que no terminamos siendo cuñadas! -Dijo Ginevra aliviada, sin notar la repentina incomodidad en la habitación:- Esperaba que esto ocurriese, no te imaginaba con el imbécil de Ronald.
Lavander tensó sus hombros y silenciosamente, comenzó a maquillar a Hermione, luego se detuvo y les miró con indecisión.
— ¿Won-Won vendrá?
Hermione suspiró y miró a Ginny con dolor, luego sus ojos viajaron a Lavander, lentamente negó.
—No creo que Ronald venga… Probablemente Harry tampoco -dijo ella bajando su mirada a su barriga, soltando una risita un poco histérica:- Supongo que no les agradó mucho la idea de que esté embarazada.
Lavander no comentó nada, pero, soltó un suspiro de alivio. Ginny en cambio encuadró sus hombros y ondeó su mano.
—Voy a bañarme. Avísame cuando termines de maquillarla para traer el vestido.
Pero, claro, ella no estaba ni cerca de comenzar a arreglarse, primero tenía que darle un buen sermón al idiota de su hermano.
Ese par de inmaduros tendrían que disculparse cuanto antes.
[*]
Astoria suspiró, mientras miraba por la ventana con perceptible nostalgia, su cuerpo se puso rígido cuando la puerta se abrió. Ella no necesitó girarse para saber de quién se trataba. Brady la envolvió en un cálido abrazo y le dio un juguetón beso en el cuello.
— ¿Cómo está la chica más guapa de Londres? -preguntó con su típico alegre tono de voz. Ella envidió al chico, nunca tuvo la oportunidad de sonreír tan abiertamente, de expresarse correctamente. De sentir con libertad.
—Peor que antes, ahora que lo preguntas -dijo Astoria con su ahora normal sombrío humor, Brady suspiró y apretó un poco su abrazo.
— ¿Uhm, Astoria?
— ¿Qué, Brady?
—Últimamente has estado actuando extraño, ¿estás preocupada por algo?
Ella inspiró profundamente y luego negó, su mano se apoyó sobre la de Brady, era hora de decirle que ella regresaría a Londres.
Tenía que decirle…
—Asegúrate de ponerte algo que pueda estar a mi altura -se limitó a decir ella regresando a mirar por la ventana:- Voy de verde. Verde Slytherin.
Ella aun no podía romper esa cálida ilusión que había en los ojos del moreno.
Solo necesitaba un poco más de su calor.
Después de la boda, todo se acabaría.
[*]
Leah vio como Pansy se desplomaba en el sillón y temblaba, mordiendo con fuerza sus labios, Blaise estaba durmiendo. Y al parecer tenía bastante tiempo fuera, si sus sospechas de sus actividades nocturnas eran ciertas.
—No puedo ir, Leah. -murmuró la pelinegra, cerrando sus ojos con fuerza.
— ¿Por qué?
—Estará… -ella se interrumpió negando con brusquedad, como si quisiera alejar una idea de su cabeza:- él va a estar, Leah. No puedo ir.
—Vas a ir con Blaise, Pansy. -dijo Leah con suavidad, sabiendo que ese era un tema delicado, se sentó al lado de la chica y acarició el cabello de forma distraída:- Mira, no sé qué coño sucedió entre tú y Embry, pero si te causó tanto daño, entonces, tienes que superarlo. Y olvidarlo.
—Sabes que es imposible. -murmuró Pansy frustrada.
—Nada es imposible, Pansy. -bromeó Leah palmeando la cabeza de su amiga con cariño:- Nada.
—Entonces, ve a la boda con William Weasley. -espetó Pansy sonriendo, como si desde el principio deseara llegar a ese tema. Hubo un largo y tenso silencio. Leah se levantó, bufando y mirándola con los brazos cruzados.
—Estás loca, Parkinson. -aseguró Leah con profunda molestia:- ¡No voy a ir con William!
—Nada es imposible, Pansy. Nada-repitió Pansy con frustración:- ¡Bien, entonces demuéstrale a Charlie que nada es imposible y ve con su maldito hermano!
—No funciono así…
—Sí, las cosas funcionan así. -espetó Pansy de forma tajante:- ¡Llama a Weasley, y avísale que vas con él!
— ¿De qué Wasley están hablando? -preguntó Blaise bostezando con pereza y mirando a las chicas de forma sospechosa. Leah ni se preocupó por su escaza ropa, Zabini era un exhibicionista.
—Ey, creí que estarías más tiempo fuera. -dijo Pansy levantándose de un salto y envolviendo sus brazos alrededor del cuello del italiano:- Ocupamos un montón de energía anoche…
—Chicos, por favor, no suelten ese tipo de comentarios cuando estoy enfrente -pidió Leah tapando su rostro con frustración, Blaise bufó y se dejó caer al sillón con Pansy encima.
— ¿De qué Weasley hablaban? -repitió ignorando los comentarios de ambas chicas.
—William. -contestó Pansy sin mirarlo. Uh-oh, eso era sospechoso, pensó Leah mirándolos de forma acusadora.
—Oh, bueno. -dijo Blaise de forma pensativa antes de sonreír:- ¿Qué te hizo cambiar de idea, Parkinson?
—Si Leah va acompañada, tú y yo podríamos perdernos en el bosque. -dijo Pansy de forma sugerente:-Y podríamos tener un poco de diversión como cuando en sexto escapábamos de Hogwarts y...
—Eso es todo. ¡Es más de lo que quiero oír! Voy a llamar a William, ustedes dos par de asquerosos pervertidos, pueden perderse a donde coño quieran.
Blaise le envió una mirada divertida a Pansy quien rió satisfecha. Sin embargo, Leah vio el pánico en los ojos de la pelinegra mientras corría a llamar a William Weasley, lamentaba dejarla enfrentarse a solas con Embry pero... ella se lo buscó.
[*]
—… ¿Ronnie está por ahí? -preguntó Ginevra con dulzura tras una larga charla con su padre.
—Sí, cariño. ¿Quieres hablar con él?
—Sí, papá, eso me encantaría. -dijo Ginny con dulzura, inclinándose sobre la chimenea para ver mejor. Ronald apareció enseguida, con su ceño profundamente arrugado, la pelirroja gruñó:- ¡¿Estás demente?! Es tu jodida mejor amiga. ¡¿No dices que es el amor de tu estúpida vida?! ¡Bien, entonces, deberías estar aquí feliz por ella!
— ¡No te metas!
— ¡Oh, claro que me meto! ¡Definitivamente, la genética masculina Weasley está fallada! Todos ustedes son unos imbéciles descerebrados, nardenthales sin un poco de inteligencia emocional. Si no llegas al casamiento, Ronald Weasley, harás algo más que perder a tu mejor amiga y "amor" ¡Perderás a tu hermana! Porque juro, lo rejuro, que olvidaré que perteneces a mi familia.
Ginevra desactivó la conexión, sin molestarse en intentar razonar con Harry que obviamente estaba escuchando la conversación. Él podía ser más accesible, pero causaría un daño irreparable en ella, se dejó caer sobre la cama, tomando una gran bocanada de aire.
¿Qué diablos hacia pensando en Harry?
Sus labios temblaron, y se sintió mal, por Jacob y por ella*. Dios, realmente creía haber superado al estúpido héroe de guerra. ¿Qué haría si él se presentaba a la boda? ¿Qué cara pondría al verla en los brazos de otro?*
Estaba mal.
¿Cómo diablos iba a superar a Potter?
¿Con qué cara miraría al dulce Jacob?
[*]
Lavander se apoyó contra Mike y sonrió sin notar la seriedad del chico, ella dio una vuelta sobre sus talones para mostrar su sexy pero recatado vestido rojo. Pero jamás recibió el comentario que esperaba, solo un frío silencio.
Miró contrariada al chico muggle que estaba demasiado sumido en sus pensamientos. Chasqueó sus dedos frente a sus ojos y él dio un pequeño bote.
— ¿Estás bien? -preguntó ella, preocupada.
—Aceptaré la oferta de ir a estudiar economía en Seattle. -dijo él tras un largo segundo.
— ¡Felicitaciones! -exclamó la chica abrazándole con naturalidad.
—No, Lav, creo que no entiendes… -dijo él con frustración:- Me voy.
—Te vas -repitió ella perdiendo su sonrisa y mirándole con un filo de pánico:- ¿Cómo que te vas?
—Viviré en casa de unos familiares mientras encuentro algún departamento en el cual instalarme. Después de terminar mis estudios no pretendo regresar a Forks.
Los ojos de la chica se anegaron de lágrimas, mordió sus labios para no derramarlas, y le miró con preocupación.
—Si quieres… Puedo ir contigo.
—Lo siento, Lavander, pero no… no es una buena idea. -dijo él soltando un largo y cansado suspiro:- Yo… la verdad es que yo estoy saliendo con alguien.
El cuerpo de la chica se tensó, a la vez que sus ojos se abrían desmesuradamente. Retrocedió, horrorizada, ¿todo el tiempo estuvo creando falsas expectativas en ella? ¡Maldito muggle! ¡El hijo de puta la había ilusionado! ¡Creía que la quería!
—Lo siento, Lav. -dijo él acercándose con cautela:- Eres una buena chica, no merecías esto.
Hubo un aullido furioso, al principio, Lavander creyó que pertenecía a ella, pero luego, se dio cuenta que en verdad se trataba del lobo que saltaba entre ambos. El animal enseñaba sus colmillos y temblaba, furioso.
Ella lo conocía.
¿Pelaje castaño medio?
Si, definitivamente él era ese lobo triste que conversaba hasta tarde con Seth bajo su ventana.
[*]
Luna suspiró de forma soñadora mientras bebía un gran sorbo de su café, Sam sonrió.
— ¿Te gustan los días así, Luna?
— ¡Por supuesto! Con Theodore pasábamos días enteros jugando en la nieve, después bebíamos café y conversábamos hasta que nos quedábamos dormidos.
Ella continuó su relato, sin notar la tensión que creaba en Sam, hasta que suspiró y sonrió con su habitual aire soñador. Apoyó su frente en el helado vidrio y soltó una risita.
—Oh que buenos tiempos. Lo pasaba tan bien con Theo. -comentó con nostalgia palpable.
—Siempre hablas de ese tío.
Luna parpadeó como si le sacaran de un largo sueño y se giró a ver a Sam con sincera confusión.
—Claro que siempre hablo de Theo. -dijo ella aun más confundida.
— ¿Por qué?
—Porque… él es una de las personas más importante en mi vida. -contestó ella con sinceridad, para luego suspirar y negar, con su pelo moviéndose en todas direcciones ante la brusquedad del gesto:- No, Theodore es la persona más importante en mi vida.
— ¿Lo amas? -preguntó Sam apretando su mandíbula y estrechando sus ojos.
—Por supuesto que lo amo, Sam -dijo Luna, colocando sus ojos en blanco y sonriendo, bebió otro sorbo y sonrió aun más ampliamente:- Lo amo como tú amas a Leah.
Él retrocedió y sin decir una palabra se marchó, Luna entreabrió sus labios y entornó sus ojos.
¿Qué sucedió?
¿Por qué Sam parecía tan molesto?
Ella definitivamente no entendía a los hombres.
Con un cansado suspiro, pensó que era hora de pedirle un consejo a Theodore, él después de todo siempre daba las respuestas correctas a sus dilemas.
[*]
Hermione miró a sus amigas y soltó una carcajada divertida, luego las abrazó una por una con cariño. Ignorando los quejidos de Astoria y Pansy.
— ¿Dónde van de luna de miel?
—Joder, Lavander, todavía no me caso y ya estás pensando en la luna de miel.
—Sí, ella todavía puede escaparse.
Las cinco chicas y la novia se giraron a ver a Leah quien sonrió tímidamente. Lavander gritó, Astoria sonrió satisfecha, Pansy silbó por lo bajo, Ginny aplaudió halagándola por el vestido rojo que llevaba y los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas, haciendo que la atención regresara a ella.
—Lo siento, estos estúpidos arranques de hormonas alteradas causan estragos en mí. -dijo ella avergonzada, parpadeando rápido para no arruinar su maquillaje, luego abrió sus brazos y sonrió hacia Leah:- Ven aquí, boba. Te ves tan hermosa…
Ella la abrazó con suavidad como si temiese romperla o algo así, y luego se separó viéndola con ilusión. Hermione sonrió temblorosamente hacia Leah quien continuaba mirándola fijamente.
—Siempre soñé con casarme -admitió Leah con su voz rota, causando conmoción en todas, que inmediatamente se sintieron mal sabiendo sobre la situación en la que la chica se encontraba:- Pero creo que eso jamás sucederá así que, por favor, no te des a la fuga y ten la boda más hermosa que alguien puede haber visto.
—Lo haré por ti, Leah. -murmuró Hermione con la voz rota.
—Gracias.
— ¿A quién trajiste de pareja, encanto?
—William. -dijo Leah incomoda por la mirada satisfecha que le enviaba Pansy:- Por cierto, Hermione, felicitaciones.
— ¿Uh? ¿Me felicitas por casarme con Paul?
— ¡Nah, para eso te doy el pésame! -dijo Leah horrorizada, luego sonrió suavemente y acarició su barriga, Hermione entornó sus ojos:- Por tu bebé. Fleur lo dijo sin querer. Y después Pansy me lo comentó porque Astoria se enteró por Brady. Pero, para ser sincera, creí que ya ibas a estar más gorda.
—Ja, ja.
— ¿Hermione? ¡Oh, por dios, hija, te ves preciosa!
La espalda de Leah se tensó, al igual que la de Pansy, de no ser por la mirada de pánico que le envió Lavander la chica Parkison estaría sobre la señora Weasley, golpeándola, maldiciéndola o mordiéndola. Tras ella entró Blaise con su típica sexy sonrisa desenfadada, sus ojos, sin embargo, eran dos témpanos de hielo.
—Hola, Granger, ey, te ves guapísima. Tenendo conto che cisono solo dieci minuti di sposarsi, perché non rendere il vostro bel mezzo della festa?[Tomando en cuenta que solo quedan diez minutos para que te cases, ¿por qué no te hago tu despedida de soltera?] Parkinson se negó a que viniese a bailarte….
— ¿Diez minutos? -repitió Hermione, repentinamente pálida.
—Sí.
Hermione entornó sus ojos, y entonces, corrió al baño, ignorando a las personas que había en la habitación. Ginny rompió a reír al escuchar las arcadas de la castaña. Leah, Astoria y Pansy fulminaron con la mirada a Blaise quien suspiró y sonrió con falsa inocencia.
—Lo siento, quería relajarla no ponerla más nerviosa.
—Mmmm, definitivamente Paul no estará contento si sabe que Hermione está vomitando, o que Blaise le ofreció ser su vedetto…-dijo Astoria divertida.
—Mierda, ¡Mione, no vayas a ensuciar tu vestido! -exclamó Lavander corriendo tras Hermione, Luna, con preocupación le acompañó.
—Entonces, Zabini, ¿les propones a todas las chicas que se van a casar ser su vedetto? -preguntó Ginny sacudiendo falsas pelusas de polvo de su vestido, dándole a Blaise una sugerente mirada que él respondió con un guiño juguetón.
— ¿Interesada, Weasley? -preguntó Pansy alzando sus cejas con diversión:- Porque hasta donde yo sé, tienes un lobo que calienta tu cama todas las noches, deja en paz a mi vedetto italiano.
— ¿Están compartiendo el novio entonces, Parkison?
Pansy miró con odio a Molly Weasley, abrió su boca para hablar, justo en el instante en que Luna salía corriendo, con el rostro pálido.
—Malas noticias, Hermione está… mal. Necesita de los chicos.
El silencio colectivo era espeso, Blaise bostezó antes de tomar la mano de Pansy y luego reacomodar un mechón de cabello de la chica. La acción fue calculada, pero con un halo de cariño que era poco común entre ambos.
—Genial, nosotros iremos por Potter y Weasley. -anunció él encogiéndose de hombros:- ¿Leah, vienes?
—Voy.
—Y yo, este lugar apesta -espetó Astoria con una sonrisa aun más grande mirando a Molly Weasley con inocencia:- Seguro que no es solo por el vomito de Granger.
Los cuatro salieron, soltando una carcajada en conjunto al oír mascullar a Ginevra Weasley un fuerte, divertido y cariñoso "Slytherin's"
[*]
Pansy se reacomodó de forma automática entre los brazos de Blaise quien suspiró y le apretó contra él. Susurró algo en italiano, pero ella sentía su mente adormecida y no entendió muy bien, en realidad, no captó nada. Apretó sus ojos, mientras escuchaba a Leah hablar con sus compañeros de manada, ¿Embry estaba ahí? ¿Él estaba viendo como Blaise la sostenía? ¿Estaba observando lo rota que estaba?
— ¿Pansy?
Ella se sobresaltó al escuchar su nombre, Blaise maldijo en italiano y la apretó más cerca.
—Leah, Pansy y yo iremos al bosque. -anunció Blaise con falsa calma.
— ¡IUGH! -gritó Leah asqueada.
— ¿Qué? -preguntó Astoria preocupada.
—Créeme, Astoria, no quieres saber lo que esos dos harán en el bosque…
Blaise apreció la tapadera de Leah, después calmaría ese tono de preocupación, ahora debía encargarse de Pansy. Ella estaba temblando, y su rostro estaba sudando y se veía compungido, su respiración era tan agitada que él temió que se desmayara.
La cargó entre sus brazos y corrió por el bosque, en busca de más intimidad, *¿por qué Pansy estaba tan liviana?*Se concentró en pensar que estaba comiendo últimamente la chica y descubrió que… no tenía idea.
Mierda.
La dejó sobre un árbol caído, se puso entre sus piernas y la abrazó apoyando su cabeza contra su cuello, intentado calmarla y tranquilizarse él en el proceso.
—Tranquila, Pansy, estoy contigo -susurró él con miedo, Pansy sollozó sin derramar una sola lágrima, un sonido desgarrador y doloroso.
— ¿Hasta cuándo, Blaise? ¿Hasta que te aburras de estar conmigo y busques a una mujer con quien casarte? ¿Hasta qué encuentres la indicada?
Él sonrió y besó su cabello con especial cuidado de no desarmar el sofisticado peinado que ella llevaba, y luego envolvió su rostro entre sus manos.
—No, Pansy, yo me quedaré. Para siempre. -prometió Blaise con sinceridad.
Ella abrió sus ojos de forma desmesurada, y boqueó, pero entonces, un movimiento entre los arbustos robó la atención de ambos. Y un cabizbajo lobo apareció.
Y, como siempre, Blaise Zabini dejó de ser una prioridad.
[*]
Leah caminó entre los invitados y se sirvió ponche, deseando borrar la conversación que acababa de tener con su hermano, quien exigía respuestas. Con una sonrisa amarga bebió el vaso de un solo trago.
—Cualquiera diría que intentas emborracharte, Leah. Y eso que aun no ha comenzado la boda.
Su espalda se tensó y ella asintió, sin atreverse a mirarlo. Charlie suspiró y estiró su propio vaso.
— ¿Podrías servirme uno a mi también, por favor?
—Tienes manos, Charlie, hazlo tu mismo. -escupió Leah con falsa amabilidad.
— ¿Intentando robar mi pareja, hermanito?
Leah parpadeó sorprendida al sentir un brazo serpenteando por su cintura, apegándola a un cuerpo duro y musculoso, bajó su mirada para encontrar un camino de pequeñas y casi imperceptibles cicatrices.
— ¿Viniste con Leah, Bill? -preguntó Charlie, perplejo, para luego bufar:- Debí imaginarlo. ¿Tenían esto planeado?
— ¿Podrían, por favor, los dos dejar de pelear como si yo fuera un estúpido hueso e irse un buen rato al infierno? -masculló Leah con brusquedad, golpeando con fuerza el brazo de Bill que se quejó, retrocediendo, ella los fulminó con la mirada y luego se reacomodó el vestido:- Es el matrimonio de Paul y Hermione, y sus malditos conflictos pueden quedarse jodidamente lejos porque nada debe arruinar esto. ¡Y es mejor que ambos traigan el culo de su hermano pequeño ahora mismo!
Ella se largó de ahí, pisoteando e ignorando su agitado corazón, ignorando la sexy risa de Bill, y cuando estuvo fuera de su vista, echó a correr y se encerró en un baño.
— ¿De qué mierda te ríes? -preguntó Charlie con hastío.
—Charlie ¿por qué estás enojado? -preguntó Bill al mismo tiempo.
—Ella me rechazó.
—Eso es obvio. -expuso Bill encogiéndose de hombros.
—Te eligió a ti. -murmuró Charlie con angustia.
—No. -declaró Bill en un suave suspiro:- no me eligió.
—Entonces aun tenemos posibilidades.
—No, Charlie. -dijo Bill exasperado:-tú tienes oportunidades. Juégatelas por ella.
—La amas. -murmuró Charlie sorprendido.
—Tanto como tú lo haces. -declaró William antes de irse en dirección contraria a Leah:- Pero mis prioridades, lamentablemente, son otras.
[*]
Hermione tuvo una arcada y sollozó, Luna acarició su espalda y murmuró que todo saldría bien. ¡Pero no lo harían! ¡Las cosas no estaban bien! La puerta se abrió y el pequeño baño repentinamente estuvo mucho más tenso.
—Se supone que no tienes que ver a la novia hasta el momento en que se casen. -dijo Luna con su habitual tranquilidad, sin girarse a enfrentar a Paul.
—Al diablo con eso. -espetó Paul, corriendo a abrazar a Hermione, ella sollozó e hipó:- Tranquila, amor.
—e-es q-que…
—Lo sé, tus amigos son unos idiotas. Pero te aman.
— ¡No es cierto! ¡Ellos ni siquiera vinieron!
—Pensé que nunca te equivocabas, Hermione.
Ella abrió sus ojos de forma desmesurada, viéndose casi cómica y se giró, Paul, sin embargo, no permitió que se moviera mucho, su brazo puesto de forma protectora contra ella, acariciando perezosamente su barriga.
— ¿Ron?
—Uh, hola. -saludó él rascando su nuca, avergonzado.
—Oh por dios. ¡Viniste! ¡c-creí que me odiaban!
—Oh, vamos, Mione. No podemos odiarte, eres nuestra mejor amiga, sin ti, estaríamos muertos. -dijo Ronald con simpleza, una tensa sonrisa se apoderó de su rostro:- No estoy de acuerdo con esto, pero si es lo que quieres, debe ser así.
—L-lo siento tanto.
—No lo sientas.
Ella jadeó, mirando a Harry quien suspiró y pasó una mano por su desordenado cabello.
—Nosotros somos los que debemos disculparnos, Hermione, porque sabemos lo que se siente que otra persona se meta en las relaciones. Tal vez, no me hubiese sentido tan mal de haber sabido que sucedía… pero, acepto y entiendo tu decisión. ¿Nos perdonas, Hermione?
Ella sollozó y asintió, saltando de los brazos de Paul para abrazarlos.
Por fin, el trío dorado estaba junto de nuevo
[*]
Leah cerró sus ojos y dio una larga calada al cigarrillo, sus ojos viajaron de forma descuidada por los invitados y notó de inmediato que algo no iba bien.
Partiendo por la mirada asesina que Seth estaba enviando a su dirección.
Probablemente, no era dirigida a ella, sino que al pelirrojo que estaba apoyado a su lado derecho. O tal vez al del lado izquierdo.
Volvió a cerrar sus ojos y esta vez no alcanzó a continuar fumando porque alguien arrancó el cigarrillo de su mano.
—Esta mierda te hace mal, Leah.
¿Sam? Incrédula, Leah abrió sus ojos y se enfrentó a Sam Uley, inmediatamente supo que él no venía para hacer buenas migas. Ni cerca. Él venía a joder a Charles Weasley.
Tragó en seco, porque por muy tentador que sonara que su ex novio y Alpha viniese a golpear a su actual ex novio e imprimación, eso terminaría arruinando la boda de Hermione, y se suponía que ella dejó a Charlie estar a su lado porque así las cosas irían más tranquilas. No por la traicionera voz que gritaba que era la oportunidad de arreglar todo. No, eso no tenía absolutamente nada que ver.
—Muchas gracias por recordármelo, Sam. -espetó ella encogiéndose de hombros antes de darle al tenso Charlie una cautelosa mirada.
—Tu novio debería saber cómo cuidarte. -indicó él con una tensa sonrisa.
—Él no es mi novio. -dijo Leah con fiereza.
—Y aunque lo fuera, ella no se dejaría proteger. -intervino Bill con brusquedad, una sonrisa divertida y ligera se instaló en sus labios, Leah bufó, pero él no se inmuto dándole a Sam una mirada fría:- Asumo que eres Uley.
— ¿Quién eres tú?
—William Weasley. Y si estuvieses tan preocupado de Leah sabrías que soy tan parte de ella como Charlie. -dijo Bill con saña, antes de alzar levemente su hombro, tapando la visión de Leah:- Ahora, Uley, no vamos a arruinar la boda de Hermione, ella merece algo mejor que una pelea pero si sigues molestando no voy a esconder mi cola entre mis piernas y escapar.
Sam, asombrosamente, se marchó en silencio.
Y Leah no pudo más que sentirse satisfecha, claro que no dejaría que ellos supieran. Puso sus ojos en blanco pensando que los Weasley eran una plaga peligrosa.
[*]
Leah rompió a llorar al oír Your Guardian Angel de The Red Jumpsuit Apparatus, Bill suspiró y la abrazó con cariño. Sus sollozos fueron ahogados por las palabras de Paul quien sonreía y decía que gracias a Hermione era el hombre más feliz del mundo y que sin ella su vida no tenía sentido.
Le gustaría que alguien sintiera exactamente eso por ella.
Casi soltó un grito cuando Charlie sostuvo su mano y le miró dolido, ella suspiró y volvió a mirar a Hermione quien reía entre lágrimas.
—Yo, Paul Lahote, acepto compartir mi vida contigo. Aceptar tus comentarios sabelotodo, tu impaciencia y tu aburrido humor.
—Yo, Hermione Jean Granger, acepto compartir mi vida contigo. Aceptar tus celos irracionales, tu temperamento y tus frases algo idiotas.
Todos rieron, divertidos por las palabras de los novios quienes intercambiaron sus anillos con una mirada llena de amor.
—Ya puedes besar a la novia.
Y ellos se besaron. Leah pensó que aquel era el beso más dulce y enamorado que había presenciado, tras ella, Pansy se aclaró la garganta.
— ¿Qué mierda, Leah, estás llorando? -preguntó sonando burlesca.
—Oye, tú también lloras -susurró Blaise divertido, Pansy bufó dándole un juguetón golpe, Leah sonrió al notar que la pelinegra ya no estaba tan aterrada, por suerte, Embry había decidido no ir la ceremonia.
Sin embargo, Blaise estaba raro. Lo miró fijamente, él ni siquiera lo notó, toqueteando su bolsillo con sus ojos brillando pensativos. Hermione y Paul anunciaron que podían pasar al coctel, todos caminaron a sus respectivas mesas, charlando con sus amigos, Pansy se excusó con tranquilidad antes de ir con Astoria a arreglar su maquillaje, ignorando a los pelirrojos, Leah le dio un apretón a la mano de su amigo.
— ¿Qué pasa Blaise? -preguntó inquieta.
Él sonrió de lado y negó:- ¿Preocupada por mí, guapa?
—Blaise…
—Compré una casa. Aquí. -dijo él con brusquedad:- Será la oficina central de mi empresa. Pansy se vendrá conmigo.
— ¿Qué?
—Se lo diré hoy. Tiene que aceptar. -continuó él, claramente ignorando su mirada horrorizada.
— ¿Por qué?
— ¿Oh ella no te lo dijo? -preguntó Blaisa sonriendo, repentinamente mucho más entusiasmado y atento:- Pansy y yo estamos comprometidos. Se supone que nos casaremos.
— ¡¿Qué?!
Él se encogió de hombros antes de marcharse caminando con sus manos hundidas en sus bolsillos, Leah intentó seguirle pero una firme mano se lo impidió.
—No es buena idea. Él está muy alterado. -opinó Bill con una suave sonrisa:- Volvamos a nuestra mesa, Hermione nos está mirando de forma asesina.
Leah torpemente se dejó llevar por él, Charlie se quedó atrás, viéndoles ceñudo.
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17-02-2012
Francia.
Día dieciséis
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Fleur jadeo, apretando su estomago con fuerza y supo que era el momento:*Victorie iba a nacer.*Inspiró profundamente y le dio un manotazo a Gabrielle que de inmediato se sentó en la cama.
— ¿Qué? ¿Qué?
—Va a nacer. -dijo asustada:- ¡Va naêtre déjà!**[¡Ya va a nacer!]*
— ¡Santo infierno! -Gabrielle se levantó de un salto y corrió en búsqueda de las cosas, después agarro a su hermana y la ayudó a caminar. Por suerte, habían corrido la cama que estaban compartiendo al lado de la chimenea o tendrían muchos más problemas:- Tout est bien, hermanita. Tout sortira bien. Nous allons à l'hôpital et nous aurons Victorie avant ce que nous imaginons.* [Todo está bien, hermanita. Todo saldrá bien. Vamos al hospital y tendremos a Victorie antes de lo que imaginamos.]
Fleur asintió, sin ser capaz de ver los asustados ojos de su hermana, y colocó la mano sobre su prominente barriga. Gabrielle la ayudó a entrar a la chimenea y juntas lanzaron el polvo Flu gritando la dirección, segundos después estaban siendo arrastradas a la sala de parto.
— ¿El padre? -preguntó la Medimaga.
—Y-Yo… debo ir por él -dijo Gabrielle aturdida, Fleur gimió en medio de una fuerte y dolorosa contracción.
— ¡NO! Leah. N-necesito hablar con Leah.
— ¿t'as-tu rendu fou? Tu vas avoir Victorie, assortis, ce n'est pas un moment pour des bavardages avec ton amie!* [¿te has vuelto loca? ¡Vas a tener a Victorie, hermana, no es momento para charlas con tu amiga!]
Flaur gritó algo que sonó a una maldición fea y por la cara de horror de su hermana, definitivamente lo fue. Poco después, abrió sus ojos llenos de lágrimas y Gabrielle asintió.
—Voy a enviar un patronus de inmediato, así aviso a mamá y a tus suegros.
—No tendré a Victorie hasta que Leah llegue -anunció Fleur con su mandíbula apretada por el dolor:- ¡Necesito a Leah aquí!
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17-02-2012
Washington, Forks.
Día dieciséis
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Bill y Leah detuvieron su conversación y se giraron al mismo tiempo, Charlie estaba apoyado en la puerta, pero no era aquello lo que les llamaba la atención. Un gran halcón voló en la habitación, haciendo morir todo tipo de movimiento en la celebración.
<<Fleur comenzó a tener contracciones, y asegura no tener a Victorie hasta que Leah venga a hablar con ella. Por favor, ¡Apresúrense!>>
La morena sintió que dos personas la agarraban del brazo, chocó con la preocupada mirada de Pansy, y al siguiente segundo, estaba en un lugar que claramente *-por el olor-*era un hospital. William la arrastró hacia un extenso hall, pero ninguno de los dos podía hablar. La tercera persona tomó la palabra de forma apresurada.
—Fleur Weasley.
— ¡Por Merlín, Circe y Morgana! ¡Síganme! -chilló la medimaga corriendo. Leah sentía que su cabeza estaba llena de algodones, no entendía nada de lo que sucedía:- ¿Es usted Leah? Por supuesto que lo es. Tenga, colóquese esto y entre. ¡Rápido, muchacha, el tiempo es escaso!
Torpemente se colocó la bata con ayuda de Charlie, y tras enviarle una dudosa mirada a William, entró a la habitación.
Jamás se preparó para la visión que tuvo que enfrentar.
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Pansy tragó en seco, mojó sus labios, movió su cabello y por ultimo bebió su trago de golpe, a su lado, Blaise pasó una mano por su cintura y dejó un casto beso en su nuca.
—Todo saldrá bien. -dijo él con tono tranquilizador.
—No estoy preocupada. -masculló ella molesta.
—Por supuesto que no, Pans. -dijo Blaise colocando los ojos en blanco:- Venga, vamos a calmar a Granger parece estar a punto de desmayarse.
—Parece más dispuesta a cortarle la cabeza a la perra Weasley. -comentó Pansy a la ligera.
—Eh, eso sería bueno. -susurró Blaise, divertido:- Dejaría por fin en paz a Leah.
—Sí que lo sería, pero no dejaremos que su celebración se arruine. Para eso estamos los Slytherin's -dijo Pansy orgullosa, Blaise suspiró y sin poder evitarlo rió llamando la atención de todos.
—Venga, tíos, relajaos, vamos a tener un Weasley más en el mundo. Los pelirrojos no temen extinguirse. Granger, esto me recuerda que me debes un baile.
— ¿Estás loco? -preguntó Hermione horrorizada negando frenéticamente:- La fiesta no puede seguir.
—Claro que seguirá. Hay que celebrar al nuevo miembro de la familia -dijo Ginny de forma rotunda, antes de dar una mirada alrededor:- Es su día especial y el que Vic nazca hoy, aumenta toda la felicidad. Voy al hospital, les mantendré informado de todo.
— ¡Ginny!
— ¿Si, Pansy?
—Voy contigo. -dijo la morena con los labios temblorosos, Ginny asintió asombrada al ver las lágrimas que brillaban en los ojos de su amiga.
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17-02-2012
San Mungo
Día dieciséis
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Fleur apretó la mano de Leah, sollozando, hipando, y gritando de dolor. La morena la sostuvo, con los ojos entornados y la respiración agitada viendo como los doctores se movían de un lado a otro, frenéticos. Había pasado un poco más de una hora, al menos eso decía el reloj porque la morena lo consideraba toda una vida.
— ¿Qué sucede? -preguntó con voz temblorosa, indecisa de estar o no lista para afrontar la verdad. Los doctores se miraron entre ellos, pero no contestaron:- Ella no está preparada. ¿Verdad?¿La dilatación no es buena? -preguntó Leah tragando en seco, para después apartar un mechón de Fleur que continuaba llorando, pujando y respirando profundamente en búsqueda de aire:- ¡¡Entonces, háganle una cesárea!!
—No, señorita, la paciente no puede tener hijos.
—Pero Victorie…
—Una de las dos vivirá. -informó una medimaga mientras miraba con seriedad a la morena.
— ¿Qué? -preguntó Leah aturdida.
—Ella siempre lo supo, firmó los papeles sabiendo que no podía tener hijos. La cesárea como propone, no se puede llevar a cabo por el sistema inmunológico de Fleur.
— ¿Lo supiste siempre? -le preguntó Leah asustada a Fleur.
—Lo… Lo hice porque*… ¡¡AH!!...* Quería que William fuese feliz. -los ojos llorosos de la rubia se clavaron en los de la morena:- ¿Me equivoque tanto, Leah?
—Oh, no, Fleur, es tu decisión… Pero… debiste… -Leah ni siquiera se había dado cuenta que estaba llorando, Fleur alzó su mirada y notó que sus ojos parecían menos brillantes y mucho más cansados.
Estaba perdiendo la batalla.
—Victorie tendrá la familia más linda del mundo. -dijo Fleur sosteniendo las manos de la morena, respirando de forma irregular y con riachuelos de sudor bajando por su rostro, su voz demasiado baja para ser oída por una persona normal:- Perdona a Charles, Leah, y no dejes a William…
— ¿Cómo? -preguntó Leah consternada, sin poder detener las lágrimas, que cada vez caían con más fuerza y amargura.
—Amales, sé que eres capaz de hacerlo. -dijo Fleur cerrando sus ojos con extremo cansancio:- Y cuida de Victorie.
—No, no. -susurró Leah girándose a ver a las otras personas mientras sentía que el pulso de Fleur se volvía con cada contracción más débil:- ¡Doctor, debe hacer algo!
—Ella sabía, señorita, ella sabía que esto sucedería. Era su vida o la de su hija.
— ¡No, deténgalo! ¡Fleur no debe morir! ¡Por dios, deténgalo! -chilló Leah horrorizada, mientras lloraba con impotencia y sostenía la mano de Fleur con fuerza:- No dejes que esto gane, tú puedes hacerlo...
—No escuches a Molly, y no dejes que Gabrielle y Ginevra malcríen mucho a Victorie. Las cuidaré, Leah, recuérdale cada momento de su vida que yo… -susurró Fleur con la voz cada vez más débil, pujo con más fuerza, con los gritos resonando por la habitación, con la tensión cortando el ambiente:- que la ame con mi vida.
La puerta se abrió de golpe, y Leah sintió que sus piernas fallaban cuando escuchó el gritó más angustioso que podría ser capaz de oír, entonces, todo se detuvo. Cayó al suelo, llorando amargamente y las pálidas manos que sostenían las suyas cayeron inertes, sin vida. Una vida se extinguía para dar paso a una nueva. El chillido de la bebita se mezcló con el grito de furia de William Weasley.
Solo entonces, Leah supo que jamás fallaría a la promesa que hizo a Fleur Delancour:iba a cuidar con su propia vida a su familia.
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Ginny tronó sus dedos, ignorando la mirada de su madre, escuchando como Gabrielle hablaba atropelladamente con su propia familia en francés y por la cara de los tres rubios Delancour supo que algo estaba mal. Un nudo se formó en su estomago y apretó las manos de Pansy quien le devolvió el apretón en una muda señal de apoyo.
Medimagos salían y entraban, silenciosamente, sin siquiera verlos ni dignarse a decirles que sucedía.
Charles, William y Leah estaban dentro del pabellón hace más de una hora, y ellos aun no tenían una sola noticia de cómo se encontraba Fleur y Victorie.
Molly se levantó y colocó sus brazos en jarras.
—Bien, voy a entrar ahí. Nadie me niega ver a mis nietos.
— ¡No se mueva, señora Weasley! Sea lo que sea que suceda, vamos a saber cuando estén preparados. -masculló Pansy furiosa. Molly frunció su ceño y abrió su boca para contestar, justo antes de que se abriera la puerta y una cansada medimaga señalara un extenso vidrio.
—Victorie Pascal Weasley Delancour.
Ahí, en los brazos de Leah Clearwater se encontraba una pequeña bebé de la cual lo único que se podía ver era una matita de cabello rubio. Era una imagen encantadora, pero había un halo de tristeza que proyectaba la morena que rompió el corazón de todos los presentes.
— ¿Dónde está mi hija? -preguntó consternada la señora Delancour. La medimaga tragó en seco y Molly Weasley hizo un ruidito de molestia.
—Típico de Clearwater, intentando robar la familia de otros. ¿Sabes Parkinson que intentó liarse con tu noviecito Zabini?
— ¿Sabe que debería cerrar el pico, vieja bruja? -masculló Pansy antes de que William y Charles Weasley hicieran acto de presencia.
— ¿Bill? ¿Bill, que sucede?
—Lo siento mucho, señores Delancour, realmente lo siento mucho: Fleur falleció -dijo Bill con la voz tensa, cargada de pesar y angustia. La señora Delancour chilló, y de no ser por su esposo hubiese ido a parar al suelo, Gabrielle sollozó y tapó su boca, horrorizada. Ginny lloró silenciosamente y Pansy acompañó a la familia en el sufrimiento. Charlie palmeó con cuidado la espalda de Molly, pero no hizo nada más por aliviar lo que la mujer sentía, si es que sentía, claro.
— ¿Qué sucedió? -preguntó Pansy, sabiendo que las demás personas necesitaban respuestas.
—Ella no podía tener hijos, firmó contratos y aceptó dar su vida… -la voz de Bill
se extinguió, aunque no hubiese sido oída por el fuerte grito de la señora Delancour:- Ella dejó la tutoría a mí y Leah.
— ¡Esa usurpadora….!
Las palabras de Molly Weasley, que obviamente era un comentario venenoso en contra de Leah, fueron cortadas por una fuerte bofetada. De su propia hija. La cara de la mujer mayor quedo volteada, con la mano de la chica marcada sobre su mejilla.
—Estoy harta de que te metas en la vida de todos y no seas capaz de aceptar tus propios errores, Molly.
— ¿Cómo….?
— ¿Cómo me atrevo? -terminó Ginny encuadrando sus hombros y alzando su mentón:- Me atrevo porque has arruinado cada oportunidad de amar en la vida de mis hermanos, y no voy a aceptar que critiques a lo único bueno que hemos tenido. ¿Cuánto criticaste a Fleur? Porque claro, ella no era como tú. ¿Te crees perfecta, Molly? Psss, no lo eres. No estás ni cerca. ¿Darías acaso la vida para hacer feliz a papá? Nah. Obviamente, no. Fleur lo hizo y aun así no eres capaz de darte cuenta del porqué eligió a Leah.
—Hermana no es tiempo para hacer esto. -dijo Charlie envolviendo a Ginny que temblaba, Pansy se levantó y apoyó la mano en el vidrio. Gabrielle repitió la acción, llorando amargamente.
— ¿Podre seguir viéndolo? -preguntó la rubia en voz baja.
—Es tu sobrino, Delancour, por supuesto que podrás continuar viéndola. -respondió Pansy con tranquilidad:- Además, Leah Clearwater no es una mala persona, va a cuidar a Victorie con su vida. Lleva a tus padres a descansar, voy a darte su número de celular, su dirección y hoy mismo habilitaré la red flu.
—Gracias, Parkison.
—Es lo menos que puedo hacer después de lo que tu hermana hizo por Leah.
La rubia asintió y fue a consolar a su madre, para después hundirse en un fuerte abrazo y desaparecer. Se giró y miró a Charles con los ojos entrecerrados.
—Como la hagas sufrir de nuevo, te castro y hago que todos los días de tu vida lo lamentes.
—No la haré sufrir nunca más, Parkinson.
—Vale. Sigo prefiriendo a William -dijo antes de volver a girarse para ver a Leah. Charles sonrió y Bill también, sabiendo que Pansy acababa de darles el visto bueno. Ginny rió de forma tonta y tocó el corazón de Bill.
—Ella siempre estará con nosotros, cuidando a nuestra pequeña Pascal.
—Su nombre es Victorie.
—Sí, pero es más lindo Pascal. -dijo Ginny suspirando:- Buena suerte con Leah, nosotras vamos a ir a preparar la casa.
— ¿Casa?
—Sue se ha mudado con Charlie Swann y se ha llevado a Seth con ella. La casa era su regalo de boda, pero como el novio decidió escapar…
—Ginny, no es el mejor momento. -dijo Bill con semblante serio. La pelirroja asintió antes de desaparecer seguida por Pansy, solo entonces, el mayor de los Weasley se giró para encarar a Charlie:- Y tu, más vale que lo que le has dicho a Parkinson sea cierto, no dejaré que nadie le haga daño a Leah.
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17-02-2012
Washington, Forks.
Día dieciséis
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— ¡Ginny! -exclamó Hermione corriendo al encuentro de sus amigas, seguida de cerca por el novio.
— ¿No se fueron de luna de miel? -preguntó Pansy cansada.
— ¡Por supuesto que no! -chilló Hermione consternada, antes de tomar las manos de la pelirroja entre las suyas, mirándole con preocupación:- ¿Cómo salió todo?
Ginny cruzó la mirada con Pansy y esta detuvo la música, todos se giraron a verles.
—Zabini, Victorie Pascal no es pelirroja, es rubia como su madre. Fleur… -la voz de Ginny fue muriendo y negó, incapaz de continuar hablando. Pansy aclaró su garganta y dio un paso adelante.
—Fleur Delancour no ha resistido el parto. Ella ha fallecido.
Hermione se apoyó en Paul sin dar crédito a las palabras, Luna y Astoria se apresuraron a ofrecer ayuda a la embarazada, Lavander sollozó y abrió su boca para hablar, pero al igual que el resto, no fue capaz de decir nada.
Ronald pálido y tembloroso se acercó a su hermana, pero ella lo apartó negando y secando sus lágrimas apoyó su mano en el hombro de su papá.
—Lo siento mucho, pero mientras mamá no cambie de parecer con respecto a Leah, no volveré a pisar la Madriguera. -dijo la pelirroja con frialdad:- Y no cambiaré la opinión, sea lo que sea que digan mis hermanos. Charlie, Leah y William son ahora una familia y si alguien está en contra de eso, que se joda. Ya hemos aguantado demasiado a mamá para seguir desperdiciando nuestra felicidad.
Ronald abrió su boca, perplejo, y después la cerró y asombrosamente asintió.
—Estoy de acuerdo. Hay que enseñarle a mamá que no siempre todo está en sus manos, en especial nuestras relaciones. -enviándole una mirada de culpa a Hermione suspiró:- Lo siento, ya sabes, por haberte hecho enojar.
—Uhm… Vale.
Un plop interrumpió la tensa escena, Leah sonrió de forma cansina antes de ser envuelta por los brazos de las chicas. Ella sollozó y se quebró con sus amigas, susurrando que estaba asustada. Charlie miró a Hermione con una mueca de tristeza, ella se limitó a negar, con el ceño fruncido.
—Realmente esperaba más de ti. -murmuró ella con suavidad:- Ahora, tendrás que arreglar todo ¿entendido?
—Entendido.
— ¿Y Bill? -preguntó Hermione inquieta.
—Acompañó a los padres de Fleur, nosotros solo veníamos a desearles un buen viaje.
—No nos moveremos de aquí -masculló Paul con su ceño fruncido:- Ahora, regresen a donde deben estar, vamos a asegurar que todo esté en orden.
—No es…
—Sí que lo es. Somos una manada Leah, y esto es lo que hacemos por nuestros hermanos, ahora ve a cuidar a tu familia y cuando estés preparada tráelos de regreso, estaremos esperando por ustedes.
Leah les dio una mirada sorprendida, sin ser consciente de las lágrimas que se deslizaban por su rostro, ¡dios! Aquello era simplemente lo más lindo que alguien había hecho por ella. Hermione sonrió con suavidad y palmeó la mano de Charlie.
—Ve Charlie, y cuida de ellos.
—Con mi vida -prometió Charlie mirando a Leah con intensidad.
Por primera vez en su vida, Leah se sintió como una prioridad y comprendió que esto no era más que el comienzo de su historia.
Bill, Victorie, Charlie y ella, sin dudas, serían una gran familia.
Fin.