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La 3º Generación: 7º año — capítulo 26

Dejaba que la suave brisa del verano meciera su pelo en el balcón de su habitación, en su confortable hogar de Hogsmeade, era un día apacible, pero en su interior sentía que algo no estaba bien, que había alguien que la estaba observando…

-Mama…-llamo alguien desde la puerta haciendo que se sobresaltase.

-Aldprin…-llamo Eleine a su hija mayor que parecía enfadada-¿Donde están los abuelos Harry y Ginny?-quiso saber Eleine, ya que en esos días antes de que Aldprin regresara a su segundo año en el colegio, Harry y Ginny se pasaban los días con Aldprin y Rubens y por otra parte le ayudaban a ella con su recién nacido.

-Estoy cansada de las batallitas de los abuelos-le dijo su hija con fastidio mientras se acercaba a la cuna de Abundio, Eleine se exaspero, su hija algunas veces resultaba muy poco respetuosa.

-Son tus abuelos, tenles respecto-le reprocho Eleine a su hija mayor mientras le hacia un gesto de que se apartase de la cuna de su hermano pequeño, había tardado mucho en conseguir que Abundio se quedase dormido, no quería que nadie le despertara.

-¡ALDPRIN!-le grito desde la puerta que había dejado abierta su hija, Ginevra Potter-¿Cuántas veces te tengo dicho de que dejes descansar a tu madre?-le grito Ginevra, pero Eleine lo único que deseaba es que Abundio no se hubiera despertado por los reproches de Ginevra.

-Pero quiero ver al bebe…-dijo Aldprin poniendo los pucheros de siempre.

-Tu madre y el bebe necesitan descansar tranquilos, acaban de volver del hospital, ya podrás jugar con él cuando despierte-le dijo Ginevra mientras hacía señas para que una enfurruñada Aldprin saliera de la habitación- yo y Harry estamos muy mayores para cuidar de tu revoltosa pequeña…-dijo Ginevra suspirando.

-Cada día, de pequeña tiene menos…-dijo Eleine pensativamente.

Eleine recordaba nítidamente cuando Aldprin era un bebe, recordaba las primeras veces que la tuvo en brazos y también recordaba las veces en las que su suegra Ginevra la ayudaba, en aquellos momentos fueron los que más echo de menos a sus padres, pero Ginevra le había enseñado bien a cuidar de sus hijos.

Su primer embarazo fue el más nervioso, todo iba bien, pero Rose, que había sido su médico desde que supo que iba a ser madre, le decía que era síntoma típico de las primerizas, con su segundo embarazo, el de Rubens, Eleine no tardo en darle la razón, porque fue una de las mejores y la mas pacifica época en su vida, pero con el tercero, había tenido complicaciones desde el principio, mas de una vez vio a Rose con la mirada sombría, pero Abundio se aferro al mundo y logro nacer bien, ya que era lo que más había temido Eleine y Albus, perder a su hijo.

-Es lo que tienen, ¿Cómo estas tu y el bebe?-le pregunto preocupada Ginevra, Eleine se sintió mal al ver preocupada a su suegra, supuso que su rostro delataba lo que pasaba por su mente.

-Todo esta maravillosamente bien Ginny, de verdad-le dijo agradecidamente Eleine a Ginevra- después de estos días contar con tu ayuda y la de Harry es un alivio, muchísimas gracias-de verdad sentía aquello, los últimos meses fueron extenuantes solo con Abundio, no podía asumir los cuidados de Aldprin y Rubens, en eso estaba enormemente agradecida Eleine a sus suegros, les habían ayudado en todo, haciéndose cargo de ellos, pero también sabía que Aldprin y Rubens desde que nacieron volvieron a dar color a la triste existencia de sus suegros después de la muerte de Lily en la guerra.

Ginevra le sonrió mientras la dejaba sola una vez más, Eleine se acerco a la cuna de su último hijo y se paró a pensar…

Pensaba que la razón de su incertidumbre que vivía era el difícil embarazo que había tenido de su tercer hijo, o eso es lo que le hacía creer a su familia, lo cierto es que había empezado antes incluso de la boda de Rose y Scorpius… hace más de un año…

Albus decía que desde que conocía el suicidio de Lía Borgia, él dormía más tranquilo, pero lo cierto es que ella no era capaz de hacerlo… no era capaz de creer que Lía se hubiese ido de sus vidas con esa facilidad, sin más dolor… no era algo propio de ella, su muerte no resulto apaciguadora, al contrario, llenaba sus días de dudas y de miedo…

Pero Eleine no quería seguir pensando en Lía, ya tenía a su último hijo, Abundio James Potter, era muy parecido a su hermano Rubens, pero había algo que ya les distinguía a ambos, sus ojos, Abundio había heredado los ojos oscuros de la abuela Ginevra y había elegido aquel nombre en recuerdo de su mentor y de su tío James.

-¿Como estas?-pregunto con cuidado su marido, de esa vez no se sobresalto ella, pero si su pequeño bebe que empezó a berrear furioso- creo que me odia… -dijo suspirando Albus.

-Albus no digas eso… empiezas a parecerte a Scorpius-le dijo sin más Eleine un poco más animada mientras intentaba tranquilizar a su inquieto bebe.

-Déjame a mí, tendré que entenderme con él-le dijo Albus mientras cogía a Abundio- y no me recuerdes a Scorpius, estoy seguro que tú ni yo fuimos tan desastres con Aldprin como ellos con la pobre Minerva…

-Es su primera hija…-empezó a decir Eleine.

-Y última, eso me lo dejo muy claro Rose-le contesto Albus a una pregunta que ni había formulado, Eleine no pudo evitar reírse- no quiere oír hablar de tener otro... una lástima para sus abuelos, en años nunca había visto tan contentos y emocionados a Ron y al Señor Malfoy…

Sus mejores amigos, también habían sido padres por primera vez aquel año, lo cierto es que su hija, Minerva Rose Malfoy, un precioso bebe de pelo pelirrojo y de ojos claros, iguales a los de Scorpius, era una belleza de niña, había nacido solo cuatro meses antes que Abundio, pero ni Rose ni Scorpius nunca tuvieron mano con los niños, por lo que era frecuente que recurrieran a ellos por ayuda, ciertamente Albus regresaba de la casa de Scorpius y Rose, ya que estos les habían "ordenado" ir, aunque Eleine no paraba de decirles que Minerva era realmente tranquila, ninguno de sus hijos había sido así de bueno, pero Rose y Scorpius ni siquiera la escuchaban, seguían igual de agobiados.

-Ves ya lo has conseguido-le dijo Eleine a Albus mientras veía que Abundio volvía a estar tranquilo en los brazos de su padre-siempre has tenido buena mano…- le dijo Eleine mientras se acercaba a él y depositaba un pequeño beso en los labios de su marido, después acaricio con mucho cuidado la cabecita de Abundio donde ya se dejaba ver el pelo negro mientras él le observaba con sus ojos oscuros.

-¿Como estas tu?-le pregunto en un susurro Albus.

-Sigo sintiendo esa incertidumbre que no entiendo…-le confesó Eleine a Albus mientras observa con cariño a su pequeño.

-Vamos disfrutemos de este día, ya no nos queda mucho verano que disfrutar-le dijo Albus mientras salían otra vez al balcón. Eleine asintió, lo cierto es que los últimos meses los había pasado en el hospital, para ella no había habido verano.

Eleine observo bajo el balcón de la habitación que compartía con Albus, como Harry en el jardín bajo la atenta mirada de Ginevra enseñaba a Rubens a montar en una escoba, mientras Aldprin se dedicaba a volar en el regalo que le había echo sus padrinos James y Alice, una nueva escoba de la última generación.

-Míralos bien, no hay nada por lo que preocuparse…-empezó a decir Albus.

Cuando de pronto un cuervo negro sale graznando fuertemente de este las ramas de una secuoya plantada en el jardín de su casa, algo que hace que ella se sobresaltase y se asustase de sobremanera.

-Eli, ¿Estás bien?-le pregunto Albus preocupado.

-Sí, claro que estoy bien, solo que no me esperaba a ese cuervo, pero no es nada-le dijo Eleine para tranquilizarlo, pero la verdad no se sentía tranquila, no paraba de mirar en todas direcciones en busca del ave que tanto la había echo sobresaltarse, en su país de origen, Grecia, los cuervos eran mensajeros de malos presagios.

-Eleine, Lía se ha ido por fin, lo he comprobado con mis propios ojos, mira a nuestros hijos, están bien, mira, ya tenemos a Abundio sano y salgo, no hay nada de qué preocuparse, todo está bien…-le dijo Albus son seguridad mientras mecía a su pequeño, quien también se había asustado.

Eleine se acerco a su marido y dejo que le abrazase de forma protectora como lo hacía con Abundio, quería compartir su seguridad y su paz, pero sobre todo quería creer en sus palabras, pero había algo en su instinto que sabía que eso no era cierto, pero no podía estropear aquel día, además parte de los que había dicho era cierto…

Tenía a sus hijos sanos y salvos…

Pero su instinto no había fallado y eso tampoco resulto ser cierto…

Pequeña aclaración:

El "Preludio de Venganza" sucede unos días antes de la narración del propio Epilogo, con el que cerré la historia hace mas de 2 años… (Que rápido pasa el tiempo…) ciertamente os deje una pista en el Epilogo con respecto al acontecimiento que relataba este capítulo.

( Guiño Lía jamás se iba a ir tan "pacíficamente" Guiño )

El "Mensajero del mal presagio" sucede un año (más o menos) después del mismo Epilogo (sé que suena un poco narcisista, pero os recomiendo volver a leer el Epilogo, porque personajes nuevos que mencione en ese capítulo, volverán).

Os quiero hacer esta aclaración narrativa, para que todo esté en orden lógico

Por otra parte también quiero informaros de que no voy a carecer de los capítulos que borre con anterioridad, solo los voy a modificar, por eso los siguientes capítulos algunos ya los habéis leído.

También quiero informaros, de que he contestado a todo los comentarios de los capítulos de Epilogo (después de tanto tiempo aun había quien los ha escrito) y de "Preludio de Venganza"

Si tenéis dudas, preguntas, lo que sea… estaré encantada de responderlas.

Sin más, muchas gracias por vuestro tiempo y dedicación (y paciencia conmigo).

SSS