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La 3º Generación: 7º año — capítulo 27

17 años más tarde

Era 31 de Agosto y A.J. revolvía su cuarto buscando las ultimas cosas que guardar en su baúl, no quería dejarse nada, iba a ser el último año en el colegio y pensaba disfrutarlo al máximo, recorrió todo su pequeño cuarto, abrió cajones, armarios, rebusco en la estanterías, hasta que al final encontró el cuaderno de fotos que estaba buscando, su madre les había hecho un álbum familiar a los tres, era un regalo cutre en su opinión, pero era un regalo de su madre al fin y al cabo, por eso lo guardaba...

Lo revolvió rápidamente y encontró la foto que estaba buscando, la de su madre Eleine. Si había una persona que quería en el mundo… era a su madre, jamás lo decía en alto, tenía una reputación que mantener, pero siempre llevaba todos los años escondida una foto de su madre, ya era casi costumbre, cuando por mala pata, el álbum familiar le resbalo de las manos y todas fotos quedaron esparcidas por el suelo.

-Mierda-dijo molesto A.J. mientras se agachaba para recoger todo eso, lo que menos le apetecía era recoger todo aquel estropicio.

Abrió el álbum y intento colocar las fotos como lo había echo su madre, sin prestar más atención hasta que llego a una foto en movimiento que no veía desde hacía años, estaban él cuando aún era un bebe y su padre Albus, su padre sonreía a la cámara mientras el bebe lloraba desconsolado mientras se lo pasaba a Aldprin y Rubens…

Su hermana Aldprin Potter, con su larga melena caoba, su esbelta figura y sus ojos verde oscuros, se convirtió en la joya de su generación, era una bruja aclamada y admirada por sus dotes mágicas. A.J. recordaba como en el último año de su hermana en Hogwarts todos los jefes de departamento del Ministerio de Magia y incluso de otros Ministerios del mundo hacían cola en su casa para tentar a su hermana para que se incorporase a sus respectivos departamentos, con solo 17 años, le ofrecían cantidades ingentes de oro, porque en el colegio había demostrado unas dotes mágicas que solo aparecían en contadas personas a lo largo de la historia, con solo catorce años hizo que sobre el agua del lago de Hogwarts recreara las más bellas criaturas, gigantes, dragones, sirenas… se trataba de uno de los hechizos más increíbles y difíciles del mundo… y eso solo lo había echo un lunes por la mañana aburrida… en su casa, Gryffindor no recordaban un talento como el de ella desde Albus Dumbledore, o eso es lo que le encantaba repetir a su aburrido director Longbottom.

Todo lo contrario era su hermano Rubens Potter, tenía el pelo negro, más bajo que él y Aldprin, los ojos verdes brillantes, pero tenía encanto. Hacía poco que había dejado Hogwarts, pero con el nadie hacía cola para contratarle, que se podía esperar de un Hufflepuff, pertenecer a esa casa era como firmar "soy un mediocre y no hare nada en la vida" y era cierto, no haría nada de utilidad en lo que le quedase de vida, Aldprin era creída y arrogante, cosa comprensible por él, pero no soportaba como todo el mundo amaba a ese mediocre de Rubens, era "el gran tipo" todo el mundo le quería, no era admirado, solo que le querían, tenía amigos y mujeres por doquier, a nadie le caía mal, su simpleza y su falta de talento lo canjeaba por simpatía, sin casi esfuerzo tenia lo que quería… Todo el mundo amaba al bueno de Rubens.

Siguió mirando la foto con su hermana Aldprin, su hermano Rubens y su padre Albus… les odiaba a los tres. A Aldprin por ser el mejor talento de su generación, Rubens por ser un mediocre al que todo el mundo quería y odiaba más a su padre, por saber la verdad sobre él.

Por su parte… era la oveja negra de la familia, A.J. no era su nombre real, era Abundio James Potter, pero como no le gustaba NADA su nombre y había demasiados James en la familia solo utilizaba las iniciales para denominarse. Tenía el pelo negro, era alto pero al contrario que el resto de su familia tenía los ojos oscuros. Era el tercer y último hermano, siempre se sintió desplazado por el carisma de Aldprin y por la simpatía de Rubens, odiaba a ambos.

Pero lo que paso con su padre había sido diferente, reconocía que tenia celos del talento de Aldprin y envidiaba no ser tan querido como Rubens, pero con su padre las cosas habían ido de mal en peor, recordaba nítidamente como se habían distanciado…

En las últimas vacaciones de navidad, A.J. se sintió celoso de que su Ex-novia Johanna Dickens que le visitaba se dejase seducir por el idiota de su hermano Rubens, no controlo su rabia y dejo a Pippo la estúpida bola peluda naranja que Rubens tenia por mascota enterrada en la nieve, A.J. le divirtió ver como Rubens, un hombre de veintiún años por aquel entonces, lloraba desconsolado cuando descubrió a su querida mascota desde niño muerta por asfixia y congelación, A.J. pensó que le había hecho un favor necesita deshacerse que aquel bicho y le dejo claro qué clase de blandengue era su hermano a su novia, delante de su familia fingió pena, aunque la diversión acabo cuando llego su padre a casa, A.J. decidió que era mejor volver a su cuarto y reírse abiertamente, cuando a los dos minutos su cojeante padre entro de golpe en su habitación, le cogió por el cuello del jersey y lo empujo contra la pared furioso.

-¿Qué clase de monstro eres?-le pregunto su padre furioso, A.J. nunca se había sentido tan asustado en presencia de su padre-¿Cómo puede divertirte tanto matar a un ser indefenso y ver sufrir a alguien de tu familia? ¿Cómo puedes odiar tanto a tus hermanos solo por envidia?

A.J. siempre tuvo la extraña sensación de que su padre podía entrar en su mente, aquel día tuvo claro que el podía entrar en su mente y ver todo lo que pensaba, él le había descubierto…

-No te vuelvas a acercar a tus hermanos-le dijo soltándole y dejándole solo en la habitación.

Después de aquellas últimas palabras se sintió alejado de él, como le había dicho, no volvió a hacerle nada ni a Aldprin ni a Rubens. Ni su madre ni sus hermanos desconfiaron de él, dedujeron que solo fue un terrible accidente de un nervioso Pippo, no buscaron culpables porque no sabían que había culpables, pero desde aquel día, las cosas con su padre habían cambiado para siempre.

Escondió esa foto, estuvo tentando a tirarla a la basura pero le perturbaba que su madre supiera que la había tirado, por eso la guardo otra vez, sabía que lo único que cogería de ese álbum sería a su madre, dejaría el resto, por que los demás no le importaban, siguió guardando fotos hasta que cogió una que no recordaba que estaba allí… Minerva Malfoy.

Minerva Malfoy, a ella también la odiaba, pero era diferente, en el caso de Mimitos Malfoy y el, era más que mutuo, se despreciaban desde que tenía uso de razón.

Minerva y el tenían la misma edad, exactamente Minerva había nacido cuatro meses antes que él, iban al mismo año, solo que ella pertenecía a Gryffindor y el a Slytherin, era la única hija de los mejores amigos de sus padres, incluso su madre y su padre eran primos, lo que les hacia familia lejana, pero no lo parecían, ella era todo lo contrario a él, tenía los ojos grises, el pelo rizo y pelirrojo, guapa, poseía un porte elegante, era inteligente, gran duelista, capitana de quidditch, prefecta de su año y estaba seguro que la harían Premio Anual, en definitiva, era la mejor de su año, no era la mejor tipo Aldprin, pero lefastidiaba saber que ella era mejor que él en todo. Recordaba con cierto fastidio que siempre se ponía colorada cada vez que se cruzaba con Rubens, hasta Rubens encandilaba a las niñas…

Minerva sacaba en los exámenes mejor nota que él, con los duelos, siempre que se batían en clase (y fuera de clase) siempre ganaba ella, ambos eran buscadores de sus equipos de quidditch desde su quinto año de colegio, ella le había ganado en todos los partidos excepto en uno, donde jamás dejo de recordarle que el había ganado porque alguien en las gradas de Slytherin le había lanzado un hechizo de confusión.

La rivalidad entre los dos era motivo más que conocido dentro de los muros del castillo, pero fuera del castillo se trataban de forma cordial, porque ninguno quería romperle el corazón a sus madres diciendo que no se soportaban, pero dentro del colegio no disimulaban nada, los padres de Minerva la llamaban cariñosamente Mimi, lo cual el utilizaba en su contra en el colegio llamándola Mimi-tos Malfoy y ella le dio el sobrenombre de A. "perdedor" J. incluso una vez los profesores suspendieron un partido donde las 3 partes del colegio (todos menos Slytherin) coreaban "A. PERDEDOR J." A.J. jamás se había sentido más humillado que aquel día, pero aquella vez Minerva descendió del campo para decirle que ella no tenía nada que ver, que no le gustaba oír eso de todo el colegio, que lo de los nombres era algo entre él y ella, algunas veces posponían su rivalidad, solo dos veces en total, esa había sido la primera vez… pero la segunda había sido hacia casi seis meses y lo recordó…

A.J. estaba harto de las quejas constantes de su Ex-novia por cortar con ella semanas antes del día de los enamorados, él le recordó sin demasiada amabilidad que no iba a molestarse en ser cordial con una chica que le hacía ojitos a su hermano Rubens, estaba tan cansado de aguantar a la quejumbrosa de Johanna que decidió desaparecer, subió a la torre de Astronomía con la esperanza de que no le siguiese ella hasta allí, pero allí se encontró con una llorosa Minerva, lloraba a lagrima viva, cuando ella se dio cuenta de su presencia vio como se dirigió a él furiosa.

-¡VETE DE AQUÍ!-le bramo Minerva, A.J. nunca la había visto así de furiosa y no le faltaban ocasiones, era un buen momento para burlarse y reírse de ella, pero no fue capaz, de verdad por primera vez en toda su vida se preocupo por ella.

-¿Qué te pasa?-le pregunto A.J. sin retroceder ni lo mas mínimo.

-¡¿Y darte algo mas para burlarte de Mimitos Malfoy?!-le pregunto dolida y sarcástica Minerva.

-¡No te estoy atacando!-le grito A.J. de vuelta-¡¿ME QUIERES DECIR QUE DEMONIOS TE PASA?!-le grito de vuelta perdiendo los nervios.

-¿De verdad no lo sabes?-le pregunto una llorosa Minerva, el simplemente negó con la cabeza, intrigado por saber la respuesta-Pues lo que me pasa es que mi novio Joseph me ha engañado con tu ex-novia…-le dijo molesta Minerva.

-¡¿QUE?!-le pregunto indignado A.J., pero no con Minerva, sino pensando en que Johanna no paraba de pedirle que volviera con ella, después de coquetear en sus narices con su hermano y no solo eso, sino que ya estaba con otro-¡¿estás de broma?!-le pregunto son dar crédito.

-¡¿Crees que estoy de broma?!-le pregunto molesta Minerva, mientras seguía llorando.

-Deja de ponerte así, llevo años diciéndote que Joseph Booth era un idiota-le contesto enfadado y incomodo A.J. realmente solo decía eso antes para molestarla, no sabía que algún día iba a llevar la razón-se supone que eres inteligente…

-No lo entiendes Abundio…-le dijo Minerva, era la primera vez que utilizaba su nombre y no un apodo, también era la primera vez que no le sonaba mal-Dickens era tu ex-novia desde hace semanas, pero yo pensaba que las cosas con Joseph estaban bien… ya puedes irte y burlarte si quieres, pero vete…-le dijo lastimosamente Minerva.

-Minerva-le llamo A.J. con cuidado, no iba a caer tan bajo, en las rivalidades había un límite y era ese-no voy a decírselo a nadie-le dijo mientras le cogía con cuidado de los brazos.

Sin esperárselo y sin saber si Minerva interpreto mal su gesto, ella se abrazo a él con fuerza, la verdad es que A.J. no sabía que tenía que hacer, así que simplemente siguió la corriente y la rodeo con los brazos, en fin, ¿qué más podía hacer? La llorosa Minerva se separo de él una vez que dejo de hacerlo y paso algo que ninguno de los dos podría hacer previsto, no sabía porque, pero ver sus ojos rojos e hinchados hizo sentir algo diferente por ella, se miraron un momento…

Y se besaron apasionadamente y jama había sentido algo tan bueno como aquello.

A los días siguientes, ni él ni ella hicieron un solo comentario, lo que paso en la torre de Astronomía se había quedado allí, fue un momento de flaqueza, volvieron a las trifulcas de siempre, aunque los dos estaban de acuerdo en llamar imbéciles a la pareja de ex-novios, nunca más volvieron a hablar del tema…

-Aby-le llamo con cariño su madre Eleine entrando en la habitación-aun no te has ido y ya estas echando de menos a la familia-rio su madre Eleine al ver todo el estropicio por el suelo.

-Sí, claro…-dijo A.J. mientras recogía un poco apurado las fotos, prefería no dar explicaciones a su querida madre.

-Acaba pronto, está todo listo para tu cumpleaños, además Rose, Scorpius y Mimi no tardaran-le dijo con cariño su madre mientras salía de nuevo de la habitación.

A.J. recogió malamente el desorden que había causado, pero se fijo que aun no había guardado la foto de Minerva, así que cogió la foto de Minerva y la de su madre, las guardo en el fondo del baúl cuando oyó el timbre de la casa.

Bajo la escalera de casa y ya vio que Scorpius, Rose y Minerva entraban en su casa, Minerva dio un paso hacia el.

-Feliz cumpleaños, Abundio-le dijo con amabilidad Minerva, aunque distinguía una sonrisa burlona.

-Gracias, Minerva-le contesto A.J, pero no paraba de preguntarse porque había guardado su foto también mientras no dejaba de mirar sus labios.

Este episodio ya lo había publicado, es esencia no cambie muchas cosas, porque es más una presentación de los nuevos personajes, pero necesitaba modificarlo para el orden lógico del fic y que encuadrase mejor la historia.

He contestado a los anteriores comentarios, como ya he puesto, si tenéis alguna duda o algo, comentármelo.

Voy a compartir una anécdota con vosotros, hace poco tiempo que me hice twitter, una forma divertida de perder el tiempo, sin más, pero no sé porque, pero se me dio por buscar algo relacionado con los fics, y lo cierto es que encontré algún buen comentario al respeto y me hizo ilusión, muchísima ilusión, pero a las personas que respondí supongo que le parecí un poco loca, ya que los tweets eran de más de dos años jejeje

Muchas gracias.

SSS