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La 3º Generación: 7º año — capítulo 33
A.J. estaba en su dormitorio recogiendo las ultimas cosas para volver al colegio, desde la muerte de Aldprin estaba deseando volver para apartarse de toda aquella tristeza que poblaba toda su casa y la rabia reprimida que él sentía por la decisión de su hermana.
Recordaba que no estaban muy unidos, pero su perdida había sido un golpe muy difícil de encajar y de aceptar, una parte de él quería odiarla por aquello, pero otra parte más cercana a los pocos buenos recuerdos de ella le decía que aquello escondía algo mas, había algo más que se le escapaba…
-¿Necesitas ayuda?-le pregunto Rubens sin llamar a la puerta.
-No-contesto secamente A.J.
-Aby…-empezó a decir Rubens.
-No me llames así-le contesto secamente A.J. a Rubens, odiaba ese maldito diminutivo y recordó que fue Aldprin quien se lo puso y lo usaba para burlarse de él, y sintió un nudo en la garganta, pero quiso que fuese de rabia, pero no estaba seguro.
-Como quieras-le contesto sin más Rubens tirándose en su cama mientras le veía recoger todo.
-¿A qué has venido?-le pregunto molesto A.J. no sabía porque estaba enfadado pero le daba igual, lo pagaría con el de todas formas.
-Quiero disfrutar de mi hermanito pequeño antes de que vuelva al colegio- le dijo con sorna Rubens mientras cogía de su mesilla una pequeña replica del balón del mundial de futbolmuggle del que era gran seguidor y que le había traído Aldprin a A.J. de su último viaje a Alemania, A.J. recordó aquello en aquel momento.
-No sabía que la muerte de Aldprin te haya vuelto tan sentimental-le dijo A.J. con tono arisco.
-Eres un encanto…-le dijo Rubens mientras lanzaba la pelotita al aire una y otra vez- no sé que ve la preciosa Minerva en ti…-siguió diciendo pero con sus últimas palabras le lanzo la pelota y A.J. estaba tan sorprendido por lo último que dijo que no reacciono a tiempo y la réplica del balón le dio de lleno en la frente.
-¿De qué estás hablando?-le pregunto a la defensiva A.J. se negaba a pensar que Rubens había descubierto aquello, estaba seguro que aquello solo era algo entre él y Minerva, que nadie más lo sabía.
-No eras el único que no podía dormir el día del funeral de Ald-le contesto con una sonrisa de suficiencia Rubens-Os vi…-dijo sin más y A.J. recordó y ciertamente debía de haberlo visto.
Odiaba el bullicio de la gente, odiaba que todo el mundo le diera las condolencias por tan trágica pérdida y que se dieran la vuelta y que volvieran a seguir con sus vidas y el allí, sabiendo que ni su vida ni la vida de su familia volvería a ser la que era, porque Aldprin se había ido, se encerró, quiso ignorar hasta a sus amigos, quiso encerrarse y intentar olvidar, sabía que podía hacer para darle su personal y última despedida a Aldprin, así que estuvo practicando intentando controlar sus instintos, empezaba a conseguirlo, hasta la aparición de ella, como siempre trastoco todo, cuando la vio, volvió a su lucha interna entre gritarle que se fuera para quedarse solo o de cogerla, abrazarla y besarla, lo mismo de siempre, pero sus primeros impulsos ganaron, no quería parecer débil ante Walder, Boros y Kendrick, no estaba seguro de lo que decía, hasta que le golpeo, aun por la noche sentía una quemazón en su mejilla izquierda donde Minerva le había golpeado con razón, sin dudas tenía fuerza y no flaqueo en absoluto.
A.J. sabía que no sentía ninguna palabra de la que había dicho, pero necesita gritarlo, tal vez si lo repetía muchas veces lograría convencerse a si mismo que no le importaba la muerte de Aldprin, que estaba distanciados, que nunca había congeniado, que no la quería y que no la iba a echar de menos… pero todo aquello se desmorono al acercarse a su ataúd y ver su rostro, su hermana siempre con gesto risueño y despectivo, en su ataúd estaba con el gesto estático inexpresivo siendo la imagen de la expresividad, no volvería a escuchar su tono burlón, el brillo de su pelo se había apagado y no volvería a ver los ojos verdes de ella mirándole y ya no pudo mas…
Se desmorono… se sintió como un niño pequeño ante algo que no podía asumir, intento conjurar el hechizo que había practicado toda la tarde, pero no podía, ya no sabía cómo hacerlo, el hecho que intentaba ignorar se hizo enorme y pesado al contemplar a Aldprin allí…
De pronto sintió un mano en su hombro, no sabía que alguien le había seguido, miro hacia arriba, no sabía en qué momento había acabado en el suelo y vio que se trataba de Minerva, que dejaba caer una silenciosas lagrimas por su rostro y apretaba su hombro con fuerza, no le hacía daño, supuso que era para inspirarle fuerza, mientras que con la otra mano le acariciaba con delicadeza la zona donde antes le había golpeado, al momento A.J. se sintió aliviado, ella se arrodillo y le atrajo hacia ella y él se desmorono una vez más en el hombro de Minerva, no sabia como había acabado allí, pero había sido lo que necesitaba.
-Abundio…-le llamo con cuidado Minerva, el separo la frente de su hombro y la miro de frente, estaba muy cerca, solo a unos centímetro, veía como sus lagrimas bajaban por sus suaves mejillas, el no dijo nada, no le dijo nada, solo cerró los ojos mientras ella se acercaba a él y le besaba.
Después de aquel tierno y húmedo beso, A.J. se sintió con fuerzas, se levanto y conjuro el fuego fauto que había estado practicando durante toda la tarde, con el creo formas maravillosas alrededor del ataúd de Aldprin como una vez le vio hacer a ella, pensó que era una forma adecuada de despedirse de ella, hacerle un poco de honor a esas grandes proezas que era capaz de hacer… algo que él nunca iba a olvidar de su hermana, la gran inspiración que era ella.
A.J. se quedo mirando a su hermano, intentaba que su nerviosismo no se notase, pero por la sonrisa fanfarrona de medio lado que ponía Rubens, sabía que su fachada le estaba fallando en aquel momento.
-¿Se lo dirás a alguien?-pregunto A.J. intentando que su tono sonase amenazador, pero le sonó más bien nervioso.
-¿Te parece inteligente…? ¿Acaso no recuerdas lo que me paso con Dora?-le pregunto sarcásticamente Rubens.
-No tiene nada que ver…-le contesto simplemente A.J., recordó que Rubens y Dora se vieron obligados a dejarlo, ya que el Abuelo de Dora, William Weasley no quería ni oír del tema y Rubens dejo a Dora ante la perspectiva, lo cierto es que aquel señor ya rondaba los 90 años y cocheaba, estaba seguro que ahora ya no se acordaba porque estaba enfadado y A.J. considero que se había comportado como un imbécil por dejarla porque a un pariente lejano suyo no le gustaba.
Pero por otra parte, sus padres y los de Minerva eran mucho más cercanos que los de Dora a su familia, y en ese momento pensó en Ronald Weasley y Draco Malfoy, ambos abuelos de Minerva y ya no considero tan estúpido a su hermano…
Pero también había algo mas… no había nada serio entre ellos, solo se habían besado dos veces y en ambos momentos más bajos y tristes de cada uno, salvando alguna mirada o gestos… no había nada entre ellos, aunque no sabía si quería que eso siguiese así.
- No deje a Dora por lo que dijo la gente en su día-le contesto Rubens, A.J. se dio cuenta que llevaba mucho tiempo en silencio- sino porque no estaba a la altura de ella, porque podía ser la mujer más bella del mundo o ser lo que quisiera… me hacía sentir muy inferior, celoso y posesivo... y eso solo nos traería problemas a los dos…-le dijo Rubens y en ese momento A.J. vio a su hermano más serio que nunca- y tú en ese sentido eres bastante peor que yo-sentencio mientras salía de su dormitorio-Baja, papa y mama quieren vernos a los dos.
Bajo después de su hermano Rubens no quería meditar mucho en lo que le escucho decir, pero no podía ignorar, era cierto que si el adorable y inmaculado de su hermano Rubens tenía unos sentimientos amargos, los suyos duplicaban cualquier de ellos, solo bastaba recordarle con vergüenza como mato su mascota porque su ex novia se reía bobaliconamente de sus chistes, tardo tiempo en darse cuenta de que Rubens se sentía aun mas incomodo que el con las excesivas alabanzas de Johanna, pero eso no le impidió deshacerse de su bola peluda con crueldad, solo por celos y rabia, lo único que haría bien… seria dejar a Minerva al margen…
Pero tal como lo había decidido, había flaqueado, ella estaba en el salón, sus miradas se cruzaron un momento, después de aquel triste beso no había hablado, nunca habían hablado después de aquellos momentos secretos que solo compartían los dos, tal vez, es que no había nada de qué hablar o era mejor no hacerlo por lo que pudiera decir…
Además no solo estaba Minerva, estaba prácticamente toda su familia allí y abarrotaban el pequeño salón de la que era su casa, estaban prácticamente todos sus tíos con sus hijos, la misma gente que estaba en el entierro de Aldprin y que cuando cualquier de estos decía un "Lo lamento" no le entraban ganas de gritar, maldecir y patear, porque de ellos, si sabía que era sincero.
-Ya que por fin bajáis, empezaremos…-dijo con calma su padre, su padre había envejecido horrores desde la muerte de Aldprin, a A.J. siempre le dio la impresión de que era un hombre mayor para su edad acentuado mucho por su pronta cojera, pero ahora se mostraba abatido y también… derrotado.
-Sentaros conmigo-les pidió su madre, ella estaba sentada con Minerva y su mejor amiga, la Señora Malfoy, A.J. iba a sentarse a la derecha de su madre, todo lo alejado posible de Minerva, cuando vio que Minerva hizo sitio entre ella y su madre Eleine, A.J. ignoro la mirada de advertencia de Rubens y se sentó con ella, su gesto se había echo inconfundible, en cierto modo ella le había llamado.
-¿Como estas?-le susurro con cuidado Minerva y A.J. noto el olor afrutado de su aliento, algo que le tentó aprobar de nuevo sus labios a pesar de estar ante toda su familia.
-Bien-fue lo único que logro decir A.J. intentando contener esos primeros impulsos, pero su madre le cogió la mano como hizo con Rubens y sobre sus mejillas caían lagrimas silenciosas, A.J. se preocupo al igual que su hermano, su madre les agarraba con fuerza y le hizo olvidar momentáneamente lo que pasaba por su cabeza con respeto a Minerva.
-Os he reunido aquí para advertiros…-empezó a decir su padre Albus.
-¿De qué?-pregunto impaciente Ralf, el que había sido el novio del Aldprin, A.J. siempre le recordó como un chico tosco y fuerte, pero ahora solo era tosco.
-Para en parte darte la razón… Aldprin no se suicido… se sacrifico…-le dijo simplemente su padre y a cada palabra más de su padre A.J. daba menos crédito.
Su padre empezó a decir cosas sin sentido, como que habían podido hablar con Aldprin a trabes de uno de los departamentos de su ministerio, A.J. pensó que su padre había perdido la razón, pero por algún extraño motivo no veía en la cara ni de su padre ni de su madre ningún lugar a dudas, siguió escuchando y lo que oyó le puso los pelos de punta.
Lía Borgia no había muerto, había encontrado su cadáver en la celda y todo el mundo la había dado por muerta, pero no había sido así… era una nigromante…
Por lo que le decían sus padre, la bruja que había atormentado tanto al mundo hacia años había vuelto como una nigromante, capaz de controlar a un ave, emblema de Morgana le Fay, a placer y capaz de internan ser en los cuerpos de las personas y manipularles, uno de ellos había sido el de un líder de la resistencia en África.
Sus tíos James y Alice, le habían contado que Aldprin había viajado a África para investigar la muerte de este líder de la revolución porque decían que había muerto en extrañas circunstancias, allí, de algún modo, A.J. supuso que el responsable de la muerte de este líder revolucionario era la nigromante Borgia, Aldprin y la nigromante se habían cruzado de algún modo y esta intento hacerse con la voluntad de su hermana, para destruir a su madre, como ultima venganza usarla contra ella, pero había fracasado, Aldprin pensó que si ella moría, iban a morir las dos, pero antes de acabar con sus vidas, la nigromante convoco a su ave y huyo mientras Aldprin murió.
La razón de todo esto era… que la nigromante para hacer daño a su madre, su máxima rival, iba detrás de Rubens y… de el mismo… quería destruir lo que había logrado crear su madre.
Una nigromante estaba intentando matarle, noto que su madre no reprimió mas las lagrimas y que lloraba desconsolada sobre el hombro de Rubens, A.J. noto que Minerva se acerco a él y con gran disimulo le acaricio el brazo, A.J. quiso abandonar todo disimulo y abrazarla, pero saber aquello le hizo tomar la gran decisión…
Si había alguien que intentaba matarle y ni su hermana fue rival para ella, haría todo lo que estuviera en su mano para alejar a Minerva de él, por una vez, haría caso a Rubens, se apartaría de ella, no podía dejar que le pasase algo malo a ella.
Pero el iba a plantar cara.
Sé que ha sido corto, pero se trataba de un capítulo más largo que he decidido dividir en dos porque si no me iba a quedar muy largo, espero que os guste, porque en el siguiente, solo confió en haber sido sutil.
Como siempre y quiero convertirlo en costumbre, he contestado a los comentarios anteriores y resolveré las dudas en estos comentarios o en los email o tweets…
SSS