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La 3º Generación: 7º año — capítulo 34
A.J. estaba en su dormitorio de Slytherin, estaba anocheciendo y también estaba rodeado de sus amigos…
Después del fallecimiento de su hermana, A.J. estaba seguro que sus amigos se habían aliado para hacer en todo momento ruido a su alrededor porque le iba a ayudara sobrellevar su perdida, en cierto modo, lo agradecía, sabía que lo hacían por él, pero estaba realmente agobiado con los últimos acontecimientos y las ultimas revelaciones… pero sus amigos no sabían nada mas, cosa que no quería cambiar y por eso necesitaba también un poco de silencio para meditar.
En cierto modo creía que debía alejarlos también a ellos si una nigromante estaba detrás de él, pero dentro de los cálidos y gruesos muros de piedra de Hogwarts no le parecía correr riesgo, quien le preocupaba de verdad era el torpe mágicamente hablando de Rubens… temía que una mañana, su lechuza llegase con una nueva noticia… con una terrible nueva noticia. Eso se hacia estremecerse.
-… era totalmente irritante-siguió contando en el cuarto de Slytherin, Kendrick, les estaba informando a los cuatro, a él, a Abdul, Walder y Boros, de su ruptura de turno con la chica de turno, Rowen Trant, el único que fingía cierta consideración al prestarle atención era Abdul, el resto le ignoraban sin remordimientos, hasta que Ken menciono un nombre que no podía ser indiferente a él- ahora ya tengo el camino libre para Minerva Malfoy…
-Dudo que ese fuera el único problema con Minerva Malfoy…-bufo sarcásticamente con una sonrisa de medio lado Abdul, ahora A.J. si estaba interesado en la conversación-¿Te crees que la Premio Anual y capitana de Gryffindor te hará caso?
-Le dio calabazas a su golpeador estrella, Jonan West-dijo con burla Ken mientras reía con suficiencia-estoy seguro que tengo posibilidades…
-¿Por qué le dijo que no?-se intereso de pronto A.J.
-¿Preocupado por la familia?-pregunto el bromista Boros con una sonrisa de medio lado.
-¡No!-dijo inmediatamente A.J. sin poder evitar ponerse un poco nervioso, pero estaba seguro que nadie lo había notado-me importa un bledo, solo que cualquier discrepancia en su equipo de quidditch nos ayuda a nosotros en la final de Abril-mintió al momento A.J.
-Cierto, tu-dijo señalando Wally con su gran manaza a Abdul-te has vuelto muy amiguito de ella, así que habla…-le ordeno con sus formas más bruscas que eran las únicas que conocían, él era el Capitán y guardián de Slytherin y si no lo remediaban, en la final, Gryffindor les iba a ganar, además de que tenían una gran ventaja por la gran goleada que le metieron a las águilas.
-No somos amiguitos-intento defenderse Abdul, pero desde la relación que mantenía con la mejor amiga de ella, y sabiendo que era el otro Premio Anual, era imposible no ver que tenía muchas cosas en común-no sé nada…-dijo, pero Wally, Ken y el mismo seguían mirándolo expectante, a Boros le daba igual, el quidditch no era lo suyo-está bien…- se resigno Abdul- lo que me ha comentado Elia es que le dijo al gorila de West es que estaba empezando algo con alguien…
-¿Con quién?-no pudo evitar preguntar A.J. al momento.
-Ni idea, Elia me dijo que Minerva lo uso de escusa-le dijo sin mas encogiéndose de hombros Abdul, ahora A.J, supuso que ya no tenía nada más que decir ya que desapareció por la puerta con las cosas de baño.
-Minerva Malfoy de este año no pasa-dijo con petulancia Kendrick, A.J. puso los ojos en blanco, de verdad apreciaba a cada uno de sus amigos, pero Ken era realmente insoportable, pero no podía dejar de pensar en algo…
Minerva era alguien preciosa, llamaba la atención de todo el mundo, la mitad de las chicas la envidiaban y la otra mitad querían ser como ella y los chicos… era Minerva Malfoy, todos querían algo con ella, A.J. siempre supo que Joseph Booth se arrepentía constantemente de perder a Minerva por la boba de Johanna.
Había cambiado mucho de aquella rolliza niña que tanto recordaba de su infancia, había crecido y era perfecta, piel blanca, pelo rojo intenso y elegancia innata, inteligente y madura, meritos más que reconocidos tanto académicos como deportivos, divertida en la situación indicada… Perfecta. Ken no era el único que no dejaba de pensar en ella, realmente, ahora que pensaba, Ken era más agraciado que el… y entendía lo que le decía su hermano Rubens, Ken era un buen tío, un tanto creído, pero divertido, carismático y si tenía más de una chica tras él abiertamente, era por todo aquello, eso a A.J. eso no le había pasado nunca.
Pero él y Minerva habían tenido algunos grandes momentos, aunque recordaba con tristeza que sus grandes momentos trágicos… y recordó cada unos de ellos, la vez que ella se entero que le había engañado su novio, cuando una planta casi les asesina y… cuando le encontró destrozado ante la tumba de su hermana, ciertamente, no parecía tener nada a favor, pero ella había dicho aquello, ¿quería algo con él? ¿Plantaría cara a una relación a pesar de aquel parentesco que ellos tenían? Pero recordó a Lía Borgia, aunque nunca la había visto, pero le bastaba recordar el rostro frio y inexpresivo de Aldprin en su tumba, esa mujer era la responsable de aquello, era una pequeña muestra de lo que esa mujer era capaz en contra de ellos, ella iba detrás de él, tenía que alejar a Minerva, no necesitaba hacerse esas preguntas, ellos no iban a están juntos, tenía que apartarla de él.
Por fin las respiraciones de sus cuatro amigos se sincronizaron y A.J. se dio el lujo de disfrutar del silencio que lo rodeaba, lo sintió, pero se dijo que si no lo hacía ahora, ya no lo iba a hacer, así que recogió con mucho cuidado una capa de algodón grueso, ya que las últimas nevadas de Enero habían dejado los jardines con frio.
A.J. salió con mucho cuidado de la oscura y sumergida sala común, paso con mucho cuidado ante los aposentos de su profesora de Defensa Kathy Coen, que era una auror reconvertida en profesora y que era su favorita, pero no le apetecía poner a prueba su mal genio, era realmente duros sus castigos y necesitaba volar.
Sabía que le había recomendado encarecidamente que no se saltase el toque de queda, los profesores estaban especialmente pendientes de él, estaban todos sobre aviso, porque todos habían vivido, más o menos la época de guerra que había protagonizado Borgia en aquellos días, A.J. no podía evitar recordar a la nigromante como su hermana en talento, pero era alguien cruel y despidida, con solo doce años quería sacrificar a su madre ante un asesino, no entendía como de alguien con aquella edad podía llegar a ser tan cruel, sin dudas su hermana jamás sería capaz de hacer aquello, jamás mataría a nadie, por esa tesitura su propia madre no había matado a Borgia en su día, su madre no quiso matarla, no quería convertirse en una asesina y A.J. estaba seguro de que su madre se arrepentía de aquello, si hubiese acabado con ella, jamás habría matado a Aldprin, A.J. estaba seguro que su madre y también su padre serian capaz de todo para salvar a Rubens…
Recorría con mucho cuido los corredores vacios del castillo, con el frio que había en el exterior no le sorprendía, se abrocho su capa hasta arriba del todo, cogió con las fuerza su escoba a través de sus guantes y salió a los terrenos por el patio de transformaciones, siguió por los senderos que conducían al campo de quidditch, al llegar al campo, fue a los vestuarios, sobre la ropa que llevaba se puso las protecciones de quidditch y al llegar al centro del campo, se subió a su escoba…
Y fue libre…
Su preocupaciones desaparecían en el suelo, todo su miedo, rabia, tristeza y nervios se quedaron en el suelo, sobrevoló los aros, las altas ramas del oscuro y espeso Bosque Prohibido, la luz de la luna que reflejaba en la suave nieve que rodeaba todo el castillo, no necesitaba más luz, así que estuvo volando durante lo que le parecían horas, pero el frio empezó a penetrar en su gruesa capa, ya que la temperatura había bajado y el viento empezaba a azuzar, debía de haber sobre pasado la media noche, así que considero que era el momento de volver a su mullida cama, aunque eso conllevara volver al mismo ruido de las voces de sus compañeros, cuando empezó a descender en el medio del campo de quidditch una figura estaba en la grada principal, A.J. se maldijo a sí mismo, no quería recibir un castigo, ¿no entendían que necesitaba un descanso de todo?.
A.J. se resigno y voló hacia la figura, estaba casi convencido de que se trataba de la profesora Kathy Coen, cuanto más se acercaba a la figura más seguro estaba que no se trataba de su temible profesora, también estaba cubierto por una gran capa negra como la suya, solo que esa persona se cubría el rostro con la capucha, pero cuando se acerco caminando a la figura vio que un mechón de pelo rojo salía de entre los pliegues de la capa.
-¿Minerva?-pregunto incrédulo A.J. mientras la persona descubría su rostro y se trataba de ella.
-Tengo que castigarte por saltar las normas de la escuela-recito de corrillo como una buena premio anual-aunque por mucho que practiques, no vas a lograr vencerme en la final de quidditch-le contesto con una sonrisa burlona, volvía a ser la Minerva de siempre.
-Eso es lo que tú te crees-le contesto con seguridad A.J. volvía a mirarla de esa forma que sabía que le había prohibido a si mismo pero no podía evitarlo-¿me estas siguiendo?
-No, lo que deberías es ser más cauto-le contesto ahora si en tono serio Minerva.
-Ya lo soy, solo necesitaba un respiro, nada más, después me volveré a portar bien-dijo con un tono sarcástico A.J. a Minerva, esta esbozo un gesto con los labios a medio camino entre un reproche y una sonrisa.
-Te acompañare de nuevo al castillo, si te encuentra cualquier otro perfecto no dudara en chivarse como debería hacer yo…-le contesto Minerva duramente, pero A.J. se divirtió al ver que ella ciertamente si lo había seguido, seguramente estaba preocupada por él como el resto, A.J. recordó que Abdul le había comentado que Minerva le había cambiado el turno de patrulla de ese día en Transformaciones para pasar más tiempo con Elia, seguro que ella le vio salir por allí.
Minerva le acompaño a los vestuarios mientras se quitaba las protecciones y las volvía a guardar de nuevo en su taquilla persona, recordó de pronto algo.
-¿Que tal con tu golpeador?-le pregunto con una sonrisa de medio lado-creo que no te conviene que uno de tus golpeadores quiera derribarte de la escoba en plena final…
-¿Como sabes eso?-le pregunto de pronto Minerva bastante sonrojada-maldita Elia, estaba segura de que cualquier cosa que le diga, seguro que se la contaría a Abdul, menos mal que ni se me ha pasado por la cabeza contarle lo…-y de pronto la enfadada Minerva se silencio al momento.
-¿Lo nuestro?-pregunto al momento A.J. sin poder evitar una sonrisa de suficiencia al ver que Minerva agitaba su perfecto pelo rojo un poco nerviosa.
-Te muestras en demasía alta estima como…-empezó a decir Minerva y A.J. sabía que iba a ser algo hiriente, en la misma línea de los últimos años, pero no quería que la conversación derivase en aquello.
-Yo tampoco se lo he contado a nadie…-dijo al momento A.J. interrumpiendo a Minerva, aunque se abstuvo de decirle que su hermano Rubens lo había descubierto el mismo-no pensé nada de lo que dije de Ald… me deje llevar…no le pensaba ni lo creía, ni aun antes de saber que murió por protegernos a mí a Rubens…-se sincero con ella, sabía que era algo que tendría que haber dicho ante la tumba de su hermana pero en ese momento solo pudo besarla y abrazarla.
-Lo sé, siento lo del golpe de aquel día, me exasperaste y bueno, no supe ver que estabas tan mal… nunca dejas ver que estás mal-le contesto sinceramente Minerva mientras se acercaba a él- podría ayudarte siempre que quisieras, pero odio el imbécil que quieres ser, cuando realmente no eres así…
-Lo sé…-le contesto avergonzado A.J. era cierto, por algún motivo que no alcanzaba a entender siempre quiso ser así, era una idiotez, pero no le gustaba mostrar ni recibir esas muestras de afecto, pensaba que solo así se haría fuerte, ni siquiera de su familia ni de sus amigos, no sabía mucho porque…
-¿Como estas?-le pregunto Minerva, pero ella no espero una contestación por su parte, solo camino silenciosamente hasta él y le deposito un tierno beso en los labios.
-No…-dijo A.J. mientras hacia un gran esfuerzo por apartarse de ella, Minerva ahora sí le dirigió una mirada dura, sabía que se sentía rechazada y dolida, pero para él era más difícil, tenía que apartarla…
-¿No?-le pregunto Minerva con una voz dura y áspera, sabía que solo utilizaba ese tono para los maleficios más complicados.
-Es por Ken…-le mintió al momento A.J., Ken era su amigo sí, pero en un mundo que no hubiera nigromantes detrás de él, si pelearía por ella con él, con todo lo que eso conllevase por su familia, cuando es ella quien le beso como hizo en aquel momento.
-¿Que tiene que ver Doynel en esto?-le pregunto Minerva en ese mismo tono.
-Ken lleva detrás de ti… ni se… es un amigo mío, no me siento bien haciendo esto a sus espaldas-le mintió A.J. a Minerva y según pronunciaba sus mentiras el gesto de Minerva cambio.
-Ken no es mi tipo, pero lo entiendo…- le dijo sin más Minerva volviendo a tener su mismo tono de siempre- Eres un buen amigo, estúpido, pero buen amigo…
"No, Minerva, no soy un buen amigo, solo un mentiroso perspicaz"-pensó para sus adentros A.J. multiplicando sus remordimientos por dejar marchar a Minerva cuando ella había dado un paso, tal vez el paso final hacia él, le había elegido de algún modo, a pesar de todo, además se sentía mal porque de poder, pasaría por encima de Kendrick sin pensarlo dos veces y sin importarle lo más mínimo por Minerva, ella era mucho más que un amigo, era ella.
-Debemos volver…-dijo sin más Minerva mientras le daba la vuelta, pero A.J. se traiciono a sí mismo en aquel momento…
-Solo un último momento…-le dijo A.J. con rabia y necesidad a Minerva mientras la abrazaba con fuerza y la besaba con desesperación.
Y sus instintos ganaron a toda razón…
Sus manos traicionaron toda su sensatez al buscar más a Minerva…
Sus manos y las de ella se deshicieron todas la barreras entre los dos sin pensar…
El se debatía una vez más en lo que debía y lo que quería hacer, en ese momento sintió la suave piel de ella y todo el deber se quedo en nada…
-Un último momento…-escucho la voz de Minerva susurrar mientras todo el frio del exterior desapareció al notar la calidez de ella.
Su último momento de alargo en minutos, horas… aunque a A.J. le pareció unos segundos, ya que no quería que amaneciese…
Pero el amanecer llego y su último momento había acabado, eso pensaba mientras la veía ponerse la capa para salir, sin decirse nada mas, todo había quedado dicho sin una simple palabra como se había convertido costumbre.
El la miro mientras se alejaba, ella se dio la vuelta un solo momento, A.J. al ver sus ojos sabia que sentía lo mismo que el, recordó todo lo que había sucedido en aquella noche y sabia que no podría volver a repetirlo…
¿Qué os ha parecido?
Como siempre y quiero convertirlo en costumbre, he contestado a los comentarios anteriores y resolveré las dudas en estos comentarios o en los email o tweets…
SSS