Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La 3º Generación: 7º año · de

La 3º Generación: 7º año — capítulo 38

Lía Borgia es mi madre…

Esta revelación estaba consumiendo su extenuada mente…

Albus y Eleine le había adoptado de niño para darle un lugar donde estar a salvo bajo el nombre de Abundio… pero aquellos que consideraba durante tantos años su familia no lo eran… ¿O sí?

-¿Sigues sin dormir?-le pregunto Rubens con una voz soñolienta en la silla al lado de su cama, el se había quedado con él en el hospital, porque le había pedido a Albus y Eleine que les dejase solo.

-Si estuvieras en mi situación, te pasaría lo mismo-le contesto A.J. cansado.

-De verdad te entiendo, pero lo que no comprendo es la rabia que les has cogido a papa y mama…-le contesto Rubens, A.J. le miro confuso y furioso, de verdad no le entendía- por esa misma regla, yo no debería estar aquí….

-Me mintieron…ellos no son mis padres, pero tú no sabias nada, también te mintieron a ti-le contesto lacónicamente A.J. a Rubens, pero esa no era la razón real.

-No somos hermanos de sangre, pero si nos criamos juntos y crecimos como tal, ¿qué es lo que cambia ahora?-le pregunto directamente Rubens con una sonrisa de medio lado, A.J. sabía que estaba jugando con él, pero no quería caer en su juego, no quería reconocerlo.

-Estoy cansado…-le contesto simplemente se dio la vuelta y cerró los ojos A.J.

-Eres un completo idiota…-le dijo Rubens suspirando e intento volver a dormir- se te dijesen esto de niño tendrías una excusa para comportarte peor de lo que has sido y ser mas idiota de lo que ya eres a estas alturas, Minerva puede hacerte menos idiota ahora…

Pensó en lo que le dijo Rubens, era cierto, se sentía resentido por Albus y Eleine, ciertamente si aquella nigromante no hubiera vuelto, tal vez le ocultarían aquello de por vida, pero a la luz de aquellos hechos no pudieron taparlo mas, también le decía a Rubens que no le apartaba a el también porque tampoco sabía aquello al igual que él, pero era mentira, pedirle a Rubens que se fuera era reconocerse a sí mismo que se quedaba solo, nunca pensó que necesitaría a aquel torpe tanto, tampoco no espero que el siguiese allí como si nada hubiera cambiado… porque… ¿realmente había cambiado algo?

Después de pensarlo con tiempo y tranquilidad, no juzgo a mal la decisión que tomaron Albus y Eleine, y como le había dicho Albus, si ellos no le hubieran acogido volverían a intentar matarle… era el hijo de Lía Borgia, muchas personas sufrieron perdidas y cosas horribles por culpa de aquella espantosa mujer, todo lo que proviniera de ella lo odiaban… y lo más triste que pensaba era que no les culpo por aquello, aunque solo fuera un bebe.

También entendió porque se sentía un intruso en su familia, no tenía nada en común, siempre prefirió estar solo y forjar un muro, comportarse como un idiota, como lo llamaba Rubens, pero en aquel día lo entendió un poco más, tal vez inconscientemente sabia que aquel no había sido su lugar… ¿Realmente no lo era?

Ni Eleine ni Albus le habían hecho ninguna distinción, les

gritaba como a Aldprin cuando hacia algo mal (Rubens nunca hacia nada mal) y les recompensaba por las cosas que hacia bien, nunca hicieron ninguna diferencia con su educación, sentía que era él quien no quería aquellas cosas que le acercaban mas a ellos, como las fotos familiares que tanto adoraba Eleine, era él quien siempre se alejo de todo…

Pero Aldprin sabia la verdad y había muerto por el… jamás había renovado tanto cariño por Aldprin, en secreto volvía a llorar por su perdida, quería darle las gracias por tomarle el pelo, por ser una caprichosa, por no hacerle sentir distinto de Rubens… por morir protegiéndole de de aquella bruja que le perseguía, jamás pensó en aquello, en eses momentos se dio cuenta de lo que mucho quería a Ald… y a Rubens.

-Lo que cambia, es que si tú te vas, yo me quedo solo…-dijo en un susurro A.J. no sabía si Rubens se había quedado dormido ya, pero tampoco lo había gritado para asegurarse de que lo escuchaba.

-¿Quien es el sentimental ahora?-se burlo de él Rubens pasado un rato.

Al final el tenia razón, se estaba volviendo un sentimental, fue gracias a Minerva que empezaba a comportarse como alguien mejor, hasta a ella misma se lo reconoció, pero su mayor miedo era ella, la forma en la que ella iba a reaccionar al descubrir aquello, tenía miedo de que Minerva le dejase, aunque no había empezado nada entre ellos, tenia miedo de perderla.

La mañana siguiente llego, Rubens salió a informarse si había nuevas del estado de Minerva así que él no estaba cuando llego el medimago para darle el alta, le habían tenido tanto tiempo en San Mungo para comprobar que no tenia secuelas y que no estaba bajo el efecto de ningún hechizo ni tenía con él a alguna otra presencia, eso de entrada lo asusto, pero los medimagos le había hecho todo tipo de pruebas y no habían encontrado nada, solo estaba él consigo mismo, y precisamente tampoco el mismo ya no era solo una persona.

-¿Como esta?-pregunto inmediatamente a Rubens por Minerva en cuanto llego.

-No hay novedades, sigue sedada-le dijo Rubens, A.J. agacho la cabeza cabizbajo-Abundio, eso es bueno-le dijo Rubens con una sonrisa tranquilizadora.

-¿Por qué eso es bueno?-le pregunto ofuscado A.J., había tenido las esperanzas de ver a Minerva el mismo, pero mientras siguiese en observación no podía ir, solo podían entrar algunas personas y sinceramente no quería encontrarse con los Señores Malfoy en un espacio tan pequeño desde que sabían que entre ellos había pasado algo o más bien que había alguien entre ellos, pero que ya no estaba… eso le volvió a entristecer, la rabia y el dolor volvió, jamás contemplo la paternidad, pero esa mujer le había echo aquello a Minerva porque sabía que esperaba a aquel bebe.

-¿Me tomas el pelo? ¿No sabes lo que estoy haciendo?-le pregunto riéndose Rubens.

-Claro que lo sé, pero eso no sé lo que significa-le contesto de mal humor A.J. por lo que estaba pensando pero sabia a los que se refería.

Rubens era un completo zoquete con los hechizos, encantamientos, duelos… todo lo de magia, pero había algo en Rubens que resultaba desconcertante, era un autentico genio con las pociones, siempre le dijo que esa asignatura era la mejor, ya que no necesitaba magia en si… le dio la razón cuando en su séptimo año consiguió el mayor EXTASIS en aquella materia, y Rubens siguió por el mundo muggle y estudiaba como un muggle mas, medicina muggle y estaba cerca de graduarse.

-De todos los accidentes si la victima supera las primeras 48 horas, las posibilidades de que se muera después solo son de 10 entre 100-le informo Rubens con amabilidad.

-Son aun muchas posibilidades…-pensó A.J., sabía que Rubens lo hacía por animarle, pero quería a Minerva con el cero de posibilidades de peligro.

-Todo irá bien, tu ya estas de alta, será mejor que volvamos a casa a descansar, tendrás que volver al colegio dentro de cinco días, los profesores no te dan más de una semana sin clases-le informo Rubens, en el fondo deseaba volver al colegio y a sus amigos.

-A casa…-A.J. pensó en lo que eso significaba, pero antes de volver al colegio necesita hacer una cosa, necesitaba conocer a alguien para entender algunas cosas.

Salieron de la habitación y antes de que se sintiera preparado se encontró de bruces con Albus, sabía que el medimago les había informado del alta a sus padres, o los que públicamente eran sus padres.

-¿Cómo te encuentras?-le pregunto con su voz habitual Albus, no parecía guardarle demasiado rencor.

-Bien… -dijo A.J. aun recordaba con remordimiento las palabras que les había gritado a él y a Eleine-¿dónde está Eleine?-le pregunto a Albus, pedir aquello que quería hacer pensó que sería más fácil sin ella delante.

-En casa, esperándote…-le contesto Albus simplemente.

-Bien… antes de volver al colegio necesito conocer a Miles Bole-dijo A.J. a Albus, Rubens le miro con cara de pocos amigos y Albus frunció el ceño, le estaban entendiendo mal, no era una última falta de respeto hacia Albus, solo que necesitaba entender el porqué de muchas cosas, como por ejemplo que quería la nigromante de el-no se trata de nada, solo que… no quiero que…-intento explicarse.

-Está bien-dijo simplemente Albus, A.J. se sintió aliviado en su cabeza todo tenía un sentido, pero no era capaz de expresarlo bien, pero Albus parecía entenderle, en el fondo el podía ver su mente, así que vio que lo que necesitaba eran respuestas no faltarle el respecto, pero por la cara de Rubens el sí que no le entendió porque parecía dispuesto a darle un puñetazo-pero te advierto que conocer a tu padre no va a ser muy agradable…

-No es mi padre-le dijo inmediatamente A.J. sin contemplar ningún tipo de duda-solo quiero saber lo que busca esa mujer en mi… no quiero volver a poner en riesgo a Minerva por estar cerca de mi…-se sincero A.J. en aquel momento, al fin y al cabo, querer a Minerva dejo de ser tabú, no tenían ningún tipo de relación familiar, en principio era libre… si a ella no le odiaba por sus verdaderos orígenes… podían estar juntos, aunque dudaba mucho que Scorpius Malfoy, Ronald Weasley y Draco Malfoy estuvieran de acuerdo en aquello, eso le asusto de pronto.

-Voy contigo-dijo inmediatamente Rubens

-No-sentencio Albus, en un tono que no admitía replica-Borgia te está buscando, no te voy a llevar ante sus mayores esbirros.

-A Abundio si le dejas ir…-se quedo Rubens, A.J. no pudo evitar pensar que Rubens a sus veinticuatro años le causaba más problemas a sus padres que de niño y eso le hizo gracia, aunque no quiso reírse delante de Albus.

-Ella no le hará daño a él-le dijo simplemente Albus, A.J. permanecía en silencio.

-¿Cómo puedes saberlo?-le pregunto otra vez molesto Rubens.

-Aldprin dijo que le estaba buscando… y no salió herido… no se para que le quiere, ciertamente es una buena idea, necesitamos saber lo que Borgia busca de Abundio… ¿no?-le miro directamente a él, A.J. recordó avergonzado como le había pedido que no le llamasen mas Abundio el día que le contaron todo.

Eso lo pillo desprevenido, no se había parado a pensar en su nombre, lo cierto es que no lo sabía, jamás le gusto a Abundio como nombre, era un nombre antiguo y no habitual, pero jamás quería ser relacionado con algo de los Borgia, así que de todas sus identidades solo había una que el había decidido.

-Si… pero prefiero A.J. esas son mis iniciales, es como me llama todo el mundo…-le contesto simplemente, se sentía extraño A.J. al contestarle, por lo que observaba Albus parecía complacido.

-Rubens, ya te persiguen, no quiero que te pongan rostro, ve a casa con A.J., yo tengo que ir al Ministerio, preparar el transporte y buscar alguien que nos acompañe, después iré a buscarte allí-le dijo Albus directamente a él, A.J. asintió y Rubens no le quedo más remedio que asentir, Albus no le iba a dejar que le acompañara.

-Vamos- le dijo Rubens entre dientes cansado, sabía que no se había quedado conforme con la indicaciones de Albus, pero A.J. pensaba que eso era mejor para él, ya le costaba enfrentarse a aquello el solo sin sumar la presencia de Rubens.

Rubens le guio por el hospital, A.J. miro a los lados, pero no encontró nada que identificase con Minerva, se moría de ganas de verla, pero quería verla bien, sana y a salvo, pero no tenía ninguna noticia de ella, que no fueran las palabras de Rubens, aunque estaba seguro que su hermano no le mentía.

Llegaron antes las chimeneas y vio como Rubens cogía un puñado de polvo flu y desaparecía en el mar de llamas verdes, A.J. le imito, pero no sabía que podía encontrar al otro lado, pero necesitaba ver a Eleine y disculparse por las cosas que había dicho o las cosas que había dejado de decir, necesitaba recuperar a su familia o lo que quedaba de ella.

El mareante trayecto llego a su fin, y se encontró ante el salón de su casa de Hogsmeade, pero allí estaba solo Eleine que corría a recibirle.

-¿Como estas…?-le pregunto con cuidado su madre mirándole con aprensión, A.J. se sintió mal en aquel momento.

-Bien…-dijo A.J. sin más, sabía que tenía que decirle algo más que arreglase aquellas palabras pero se quedo sin habla.

-Voy a dejar las cosas en tu habitación-dijo inmediatamente Rubens, escabulléndose del salón de la casa.

-Abundio… siento no haberte contado esto antes… pero no era fácil que nos entendieras… -empezó a decirle Eleine, pero A.J. no le dejo seguir.

-Gracias…-le dijo al oído A.J. mientras le daba un largo abrazo a su madre, ya que no era capaz de expresarse pareció que ese gesto había encontrado las palabras que no era capaz de decir.

-Está todo listo-dijo de pronto su padre, A.J. no se espero tal rapidez, pero veía que ahora su madre parecía tranquila, se sintió mal por hacerle pasar por aquello.

-¿Que está todo listo?-le pregunto su madre preocupada mientras miraba a Albus y a él, pero Rubens apareció al final.

-Eli, no te preocupes, todo saldrá bien, solo vamos a por respuestas, estaremos aquí al anochecer-le dijo con cuidado Albus a Eleine.

-Cuida de él…-le pidió su madre Eleine mientras le miraba.

Albus asintió con una sonrisa, le hizo un gesto a él, se acerco y intercambio una última mirada con Rubens que le miraba con preocupación, su padre deposito una mano en su hombro y dio un golpe con su bastón en el suelo y de pronto se encontró en otro lugar, el vestíbulo del Ministerio de Magia, coronado por la enorme estatua del Elfo Libre Dobby.

Su padre empezó a andar, A.J. se sorprendió de su rapidez a pesar de la cojera, parecía tan seguro que no mostraba ningún síntoma de debilidad, siguió andando en pos de él, cruzándose con el abarrotado Ministerio hasta que llego a los ascensores y empezaron a descender, A.J. no sabía la cuenta de los pisos que bajaron hasta que llego ante un departamento "Oficina de Transportes Mágicos" su padre siguió su camino y entro en una de las habitaciones, A.J. no quería rezagarse y lo hizo detrás de él.

-Aby…-le llamo Dora Lupin mientras se adelantaba y le daba un fuerte abrazo-hemos estado muy preocupados por ti… -añadió, A.J. se sintió de pronto incomodo al ver que Dora aquel día había decidido lucir una cabellera roja parecida a la de Minerva, pero respondió a su abrazo, al fin y al cabo se trataba de Dora, era alguien importante para Rubens.

-El translador preparado, ¿estamos listos?-pregunto su padre Albus y A.J. miro a quienes estaban allí, estaba Dora Lupin, su tío James Potter con Alice Longbottom y Cedric Digorry que recordó A.J. que se había convertido en el jefe del departamento.

-Si…-dijo Dora mientras le acercaba una cazadora de invierno y se la hizo poner, A.J. se fijo que todos también se estaban vistiendo, el dejo que ella le ayudase con la bufanda, de repente ya no estaba seguro de lo que hacía, a quien iba a ver era… no quería pensar en aquello, aunque Dora le devolvía una mirada preocupada-¿tienes miedo?

-La verdad temo lo que pueda descubrir…-le dijo en un susurro A.J. a Dora, no quería que nadie más le escuchase.

-Te voy a decir algo que creo que te infundirá valor…-le dijo Dora con un amago de sonrisa.

-¿Qué?-le pregunto A.J. con curiosidad.

-Minerva acaba de despertar-añadió Dora con una gran sonrisa

A.J. ahora si se sentía más, seguro, hacia aquello para tener a Minerva a salvo, puso su mano en el translador que era un quaffle roto y sintió que todo a su alrededor giraba sin control, cuando de pronto apareció una persona más, se agarro a él y A.J. se encontró rodeado de una ventisca de nieve acompañado de Rubens.