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La 3º Generación: 7º año — capítulo 9
Las navidades habían llegado para los que vivían en Hogwarts, pero para Albus era difícil salir del castillo, ya que su madre no le había contestado a sus últimas cartas y se temía lo peor, ya que tanto su madre como su padre ante la perspectiva de escribir malas noticias nunca escribían nada y estaba muy preocupado de lo que se encontraría, y ante el silencio de sus padres, Albus solo confió en que James si le informara de algo, y sus noticias fueron devastadoras, en menos de dos líneas le explicaba que había desaparecido muchas personas y otras heridas y que ya no tenía tiempo de escribir algo más.
-¡Albus!-le llamo Eleine que entro de golpe en su habitación, en esos últimos días ya no se sorprendía, ya que se estaba convirtiendo en algo normalizado-malas noticias…-le dijo Eleine con tono preocupado.
-¿Que sucede?-le pregunto Albus temiéndose lo peor.
-Han saboteado las líneas del expreso de Hogwarts…-le dijo Eleine y Albus respiro aliviado.
-¡¿Por eso estas tan preocupada?!-le dijo Albus nervioso, para él no resultaba tan inquietante.
-¡¿No lo entiendes?!-le pregunto Eleine mientras volvía a andar de una lado a otro de la habitación nerviosa- nos harán viajar por lotes, en el tren nos pueden proteger a todos al mismo tiempo, pero de esta manera sabrán exactamente cuál es el destino de cada persona porque no viajamos a Londres…
-¿Crees que sospechan de nuestro escondite?-le pregunto preocupado Albus a Eleine.
-Albus imagínate a Rose o a Hugo llegar en el autobús Noctambulo a la Mansión Malfoy, será evidente a donde nos estamos reagrupando, la rivalidad del Señor Malfoy y los Weasley es casi… ¡UNIVERSAL! ¡Todo el mundo lo sabe! ¡Jamás esperarían que sus hijos vivan en aquel lugar!-le dijo Eleine preocupada mientras le hacía entender.
-Encontraran la manera… o nos quedaremos aquí…-dijo Albus decepcionado, ya que quería hacer algo más que esconderse en los firmes muros de Hogwarts.
Pero de pronto ante ellos parecía una gata plateada con marcas alrededor de los ojos, Albus sabia de sobra que se trataba del Patronum de la Directora.
"Premios Anuales, os quiero en mi despacho inmediatamente, por cierto, me gusta el ultimo equipo de la liga" y dicho esto la gata se disipo en humo blanco.
-¿El último equipo de la liga?-pregunto Eleine sin entender.
-Los Chudley Cannons, estoy seguro que es su forma de darnos la contraseña para acceder a su despacho-dijo Albus pensativamente recordando lo seguidora que era la Directora del quidditch.
-Vamos, entonces…-dijo Eleine pensativamente mientras salía de su habitación seguida de él.
-Chudley Cannons-dijo Albus ante la gárgola de piedra y esta empezó a girar para dar lugar a la escalera del caracol que desemboca en el despacho de la Directora McGonagall, cuando la puerta se había la mirada de la Directora McGonagall ya les esperaba, a su lado estaba en profesor Homelore y a ellos les acompañaba el conserje Filch con su gato.
-¿Por qué nos necesita, Directora?-pregunto Eleine con cuidado mientras miraba a la vez a la Directora y al Señor Homelore que tenia la mirada igual de sombría de siempre.
-Me consta que su madre ya le ha informado del incidente… así que con su cargo en el colegio necesitamos de toda su ayuda para ayudarnos a mí y al Señor Homelore de llevar a cada alumno a su casa correspondiente…-le dijo sin más la Directora.
-Pero… ¿Y la red flu? ¿Y los Transladores?-le pregunto Albus sin entender, a pesar de que Hogwarts carecía de todos los alumnos de Slytherin aun así eran muchísimos como para que ellos se encargasen de llevarlos a todos personalmente.
-Potter, ¿no está en contacto con lo que sucede fuera?-le pregunto severamente la profesora McGonagall, Albus simplemente la mira con mas preocupación- ¿no sabe nada?-le pregunto ante su mirada.
-¿Que debo saber?-le pregunto preocupado Albus a la Directora McGonagall.
-Alemania ha decidido mostrarse imparcial en la guerra no se decidirá por ningún bando-le dijo la Directora McGonagall y a Albus sintió como si un jarro de agua fría le cayese helada por su cabeza.
-¡Lo que no dicen!-grito de pronto el profesor Homelore furioso-¡Es que no pondrán resistencia mientras cruzan su país! ¡SOLO ESPERARAN A QUE SE PRONUNCIEN COMO VENCEDORES PARA INCLINARSE ANTE ELLOS!
-Ya que sois los Premios Anuales, necesitamos que colaboren con el Señor Filch, para repartir los alumnos en los grupos donde residan cerca, para que nosotros, los profesores nos ocupemos del transporte-le pidió la Directora McGonagall mientras hacia un gesto para que el Señor Homelore se tranquilizase.
-Cuente con nosotros, profesora-dijo inmediatamente Eleine, aunque no miraba con demasiada satisfacción al conserje, lo cierto es qua para Albus también resultaba bastante desagradable.
-¿Y cómo nos afectara…? ¿Y el resto de países…?-pregunto Albus a pesar del miedo que supondría desatar la furia del Señor Homelore, pero estaba preocupado por su familia…
-Alemania es influyente en el resto de Europa… tememos que también obtén por su misma practica, pero aun no es nada seguro…-les dijo esas últimas palabras la profesora McGonagall mientras el conserje les empujaba fuera del despacho.
Era el día de Navidad, pero era el día de Navidad más triste de todos los que recordaba Rose, ayudaba a su madre con la ropa de todos, estaban los tres, ella, su madre y Hugo en un casita de madera a las afueras de un pueblecito irlandés del que Rose nunca había oído nada, era otro lugar seguro del gobierno, pero era del gobierno irlandés, ya que había sido el único gobiernos que habían demostrado su apoyo completo y total en aquellos días tan oscuros.
Rose observaba detenidamente a su madre, sobre todo en esos días que no estaba su padre con ellos noto en su madre una gran pérdida de peso, no recordaba a su madre delgada precisamente, después de tantos años comiendo las mismas cantidades de comida que su padre, Hugo y ella había ganado un poco de peso en comparación con ellos, a los que apenas se notaba la comida que consumían, pero en esos días se entristecía en encontrarla así, además que saltaba nerviosa siempre que una lechuza llamaba a la ventana o un Patromun aparecía como si nada.
-La cena ya esta…-les llamo Hugo desde la cocina.
-Ve tu, Rose… aun no tengo mucho apetito-le dijo su madre fingiendo una sonrisa mientras se llevaba la ropa doblada y planchada
-¿Cena para dos…?-le pregunto Hugo de forma frustrante.
-Eso parece…-le dijo sin más Rose.
-¿Soy el único o tu también piensas que mama debería comer más?-le pregunto Hugo mientras intentaba comer su propia comida, pero por la mueca que puso desistió a Rose de probarla.
-Feliz navidad Hugo…-dijo Rose mientras hacía de tripas corazón y intentaba comer el siniestro puré que había preparado su hermano, cuando de pronto su padre prorrumpió encima de la mesa con su aparición.
-¡Maldita sea!-grito mientras intentaba quitar su pie de la humeante cazuela con el puré, mientras Rose y Hugo intentaban recobrarse del sobresalto y su madre entro en la cocina como una exhalación.
-¡Ron!-grito su madre emocionada-¡Creí que estabas en Argentina!
-¡El presidente Emiliano no atendió a razones, no serbio para nada el viaje!-dijo molesto mientras se quitaba de la pierna los restos que quedaban-¡¿Por qué has cambiado la mesa de sitio…?!-pregunto molesto, pero al momento cambio de cara-no importa… Hermione, tenemos problemas en Londres…
-¿Que hacías en Argentina?-pregunto Hugo con curiosidad mientras ayudaba a deshacerse de la comida que estaba en el suelo.
-A mi me preocupa más lo que pasa en Londres…-dijo Rose nerviosa mientras miraba que a su madre no le diese un ataque de histeria cuando su padre contestase esa cuestión.
-Victorie nos ha llamado, ha recibido un soplo y ha encontrado indicios de que los Borgia están intentando sublevar a los duendes en nuestra contra, si perdemos el poder económico de Gringotts podemos darnos por muertos-dijo su padre mientras miraba con detenimiento a su madre.
-¡No podemos permitirnos eso!-grito su madre una octava más aguda de lo que era lo normal en ella.
-Por eso vengo a buscarte, ellos te respetan por tus leyes a favor de los elfos, puede que tu consigas que su apoyo siga con nosotros…-le pidió su padre a su madre.
-Necesito sentarme…-dijo su madre con un hilo de voz y ni Rose ni Hugo tardaron en acercarle una silla rápidamente-¡Ron…! ¡Conoces a los duendes! ¡Necesitamos darle algo a cambio! ¡Si los Borgia le ofrecen el acceso a la magia…!
-Estoy seguro que eso no se lo han ofrecido…-dijo su padre con seguridad mientras que un ornitorrinco plateado se cola en la casa con la voz de alguien conocido, pero que Rose no supo identificar.
"Nosotros ya hemos llegado"
-¡El Señor Scamander!-dijo rápidamente Hugo asombrado, Rose se dio cuenta porque no la había reconocido a la primera, el Señor Scamander no era de grandes palabras, en eso se parecía mucho a Lorcan-¡¿A dónde ha llegado?!-quiso saber inmediatamente Hugo.
Pero antes de que contestase una bonita mariposa plateada entro volando y dijo con la voz de Dominique…
"Yo, Victorie y papa también hemos llegado al punto de reunión"
-¡¿Que es todo esto…?!-pregunto su madre, pero su padre levanto la mano en señal de espera y Rose también contemplo esperando hasta que… un murciélago plateado llego por el mismo lugar que los dos anteriores y ahora esa voz si la había reconocido, pero no se le esperaba, se trataba del Señor Malfoy.
"Es tu turno, Weasley"
Y desapareció
-¡Vamos!-les dijo apurando a todos para que se acercasen a ellos y sin dar más explicaciones desaparecieron…
Rose se encontró de pronto tambaleándose ante una enorme verja de hierro forjado que marcaba el límite de la Mansión Malfoy que se ocultaba entre la espesa niebla del día de Navidad y el frio se apodero de todo el cuerpo de Rose. Pero al momento la verja se abrió un poco y su padre les apuro a entrar antes de que cerrase y se colaron dentro y Rose seguida por su instinto y por las ganas de encontrarse con Scorpius empezó a correr hacia la puerta principal, donde a pesar de la niebla distinguió a la persona que deseaba ver… Scorpius.
-Scor…-dijo Rose tranquila mientras le daba un fuerte abrazo… después de lo que había pasado por sus tontos celos… las cosas no estaban claras entre ellos, pero agradecía verle un día como aquel y mas agradecía que también le devolviese el abrazo.
-Rose estas temblando…-le dijo mientras le pasaba su capa por encima y la dejaba pasar.
-Rose-llamo desde dentro su tío Bill y Rose camino hacia la voz y entro en el acogedor recibidor de la Mansión, pero su tío se dio la vuelta y entro por una pequeña puerta, Rose le siguió caminando, ya que su familia ya había llegado, subió las escaleras que escondía esa puerta que pocas veces vio abierta y se encontró de cara a cara con un enorme retrato donde estaba apostado uno de los antiguos directores de Hogwarts, de espaldas al inmenso marco había un enorme escritorio donde estaba sentado el Señor Malfoy y por la estancia vio que allí estaban Dominique, Victorie, su tío Bill, los Señores Scamander, la Señora Malfoy, aun en ropa de dormir Lorcan, Lysander y el pequeño Cedric.
-Ron, ¿Por qué nos has convocado aquí tan abruptamente?-le pregunto el tío Bill a su hermano.
-¿Cómo ha ido en Argentina?-pregunto la Señora Scamander.
-Los países americanos siguen sin pronunciarse, menos desde lo que paso con Alemania, optan por su postura… pero no os he llamado aquí por eso, sino por los duendes… necesito vuestra ayuda y este es el punto de reunión…-dijo inmediatamente su padre, evitando a toda costa mirar al Señor Malfoy.
-Tío… ¿Por qué has llamado también a los Scamander?-pregunto Victorie mientras les miraba-no desearía ofenderles…
-Son biólogos si alguien conoce la naturaleza de los duendes son ellos…-dijo sin más su padre.
-Por supuesto, ¿qué sucede?-pregunto el Señor Scamander.
Y su padre con la ayuda de Victorie le contaron todo lo que había sucedido con los duendes y así empezó la discusión entre los biólogos y los economistas, los Señores Scamander mantenían que la única opción era darles la oportunidad de la magia, mientras que los que habían trabajado con ellos se oponían a esa opción defendiendo que los duendes jamás utilizarían la magia responsablemente, solo en su beneficio sin respectar las leyes como habían hecho en el pasado, en mitad de la discusión lo único que se había sacado en claro es que ambos opinaban que su madre era la perfecta elección para negociar con ellos, ya que estaba muy bien valorada entre los duendes, en cambio nada se conseguía zanjar, su padre como su madre intentaban poner un orden imposible en esa discusión, ella, Scorpius, Lorcan, Hugo y Lysander permanecían en silencio absoluto, la Señora Malfoy había cogido en brazos a Cedric para dejar que Dominique pudiera discutir tranquila, el único que parecía impasible ante la discusión era el Señor Malfoy, que seguía sentado en su escritorio con una copa de coñac, a Rose siempre le impresiono la nota de distinción y elegancia que desprendía siempre el Señor Malfoy.
-Los Borgia no son amigos de la libertad, sobornaron a los duendes con ingentes cantidades de oro, una oferta que nosotros no podemos igualar…-decía Dominique desesperada.
-Por eso debemos darle el derecho de la magia…-dijo la Señora Scamander con seguridad con su voz soñadora.
-Serán un enemigo más-dijo con contundencia el tío Bill.
-Son el enemigo ahora… si mostramos una voluntad de cambio…-empezó a sugerir el Señor Scamander.
-No servirá… ¡SI TUVIESEMOS ESE DIENRO…! ¡PODRIAMOS NEGOCIAR!-dijo exasperada Victorie.
-Vosotros no…-dijo de pronto el Señor Malfoy.
-Restregándonos tu dinero, ¿ahora?-pregunto molesto su padre.
-No lo entiendes-le contesto si mas el Señor Malfoy-mi único hijo ha desechado la herencia, cuando yo muera el dinero no tendrá dueño… al menos quiero hacer algo útil con él mientras pueda…
-Pero… esta negociación debe ser llevada ahora…-dijo con cuidado su madre ante el estupor de todos-serias pobre… el resto de tus días…
-La decisión está tomada…-dijo sin más el Señor Malfoy mientras se levantaba-siempre y cuando tu estés de acuerdo…-le dijo suavizando la voz a su mujer.
-Draco… estoy tan orgullosa…-mientras dejaba con cuidado en los brazos de Dominique al dormido Cedric-en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y pobreza… ¿recuerdas?-le dijo mientras le abrazaba fuertemente.
-Bien-dijo sin más el Señor Malfoy mientras cogía su capa de viaje-yo y los demás iremos a ver a los duendes a Gringotts, Weasley tu quédate aquí y protege la Mansión con Tory…
Y dicho esto salió ante la cara de incredibilidad de todos, pero sobre todo las de su padre y Scorpius.
Supongo que lo que procede ahora mismo es un ENORME perdón y Feliz Navidad y prospero año con enorme retraso, más lo primero, que lo segundo. Estas fueron mis primeras Navidades sin Internet y la primera vez que pase tanto tiempo sin agobios de la "actualidad" pero mi relax supone con vosotros una enorme falta de consideración, y es opcional perdonar o no perdonar… Simplemente…
SSS