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Historia 88046 — capítulo 4

Me desperté cuando sentí un dolor tajante en mi cabeza.

Al abrir los ojos me encontré con la sonrisa de mi hermana. Inmediatamente la abrace y ella me correspondió.

-Me alegra que estés bien- dice uno de los chicos mirándome.

Salto y mi pierna queda atorada entre el hueco que hace su mentón y su pecho.

-Dame una razón para no romperte la traquea...

-No usamos la violencia.- me dice Samuel agarrando mi pierna. Por un raro motivo yo no puedo hacer nada al respecto- me llamo Samuel White y ellos son mis hermanos Rafael y Miguel White. El que maneja es Gabriel.

Miro hacia mis costados y me doy cuenta que estamos en la cajuela de una camioneta, Rafael, Miguel y Samuel se encuentran contra un lado y Sol y yo del otro.

-Somos Sol y Luna- dice mi hermana- un gusto.

Los tres chicos la observan y sonríen.

-Estamos por llegar- chilla Gabriel desde adentro de la camioneta.

-¿Llegar a donde?- pregunto mirando a Rafael.

-A nuestro hogar, ahí las atenderemos bien y pondrán comer algo...

-Nosotras no comemos- decimos Sol y yo al mismo tiempo. Nos miramos y sonreímos.

Los tres chicos se miran y niegan con la cabeza.

Tres minutos más tarde cruzamos un portón y seguimos avanzando por un largo camino repleto de una densa flora.

Siento como la cajuela se hunde al recibir nuevos pesos y un grito ahogado de Sol me hace dar cuenta de que tres chicos nos observan.

Un chico parecido a los cuatro chicos ya conocidos, pero mucho más joven que el resto me mira y luego a Sol, sus mirada se cierra y corre siseante su mirada hasta donde esta Rafael.

-¿Quiénes son ellas?- pregunta mirando a Rafael.

-Nanael, ellas son Sol y Luna... amigas...

-Vas a tener problemas con Peny- dice otro de los chicos sentándose a mi lado- soy Umael White, un gusto.

Le sonrío.

Era, a mi parecer, más grande que ese tal Nanael, pero de la misma edad que el chico que no hablaba, que iba sentado al lado de Samuel.

Estos tres niños no debían de pasar los catorce y ya caían sobre los techos de las camionetas como si volaran. Además de que el mismo olor a vainilla y pino los embargaba.

Ahora que lo pienso, los siete chicos olían lo mismo. Solo que Gabriel, a mi parecer el mayor, tenía ese mismo olor más fuerte.

Cuando quise acordar ya estábamos delante de una enorme mansión inmaculadamente blanca y con cristales antiguos en las ventanas.

Vi como un árbol cambiaba de flores y una chica pelirroja aparecía detrás de él.

-¡Neira ven!- llama Gabriel bajando de la camioneta.

Cuando todos pusimos un pie en tierra la chica llego junto a nosotros.

Nos miro a Sol y a mí, luego miro a Gabriel y a Rafael.

-¿Conquistas nuevas de Miguel?- pregunta riendo.

El chico se acerca a ella y le revolvió sus cabellos rojizos.

Sol me señala hacia Umael, note como el chico apretaba los puños y miraba hacia otro lado.

La puerta de la mansión de abrió y salieron dos chicas, ambas castañas.

-¡Les garçonssont arrivés,j'étais très inquiète!- dice la primera.

Gabriel la mira y ella se pone colorada.

-No todos hablamos tu idioma, mi amor- le dice y la abraza.

-Lo giento, es que Gabriel si me engtiende- sonrío y se separo del chico para ponerse delante de nosotras- soy Victoire Chassier.

-Luna y Sol- digo yo estrechando la mano que nos ofrecen.

-Espego que los niños no las hagyan molestagdo- nos dice sonriendo.

Miguel, Samuel, Umael y los otros dos más chicos nos miran y ocultan su sonrojo esquivando nuestras miradas.

-Soy Penélope Rossetti- dice la casi pelirroja estrechando nuestras manos.

Rafael la abraza por la cintura y ella sonríe.

-Estabagmos muy preocupagdas por ustedes, las niñas no...

Sin embargo no puede terminar, una chica de cabello rojo se para delante de nosotros y nos mira con el ceño fruncido.

-¿Quiénes son ustedes y porque tienen su cuerpo frío?-pregunta.

Inmediatamente me vienen ganas de correr, esa niña nos miraba con sus ojos celestes buscando un error en nuestra anatomía.

-¡Lyra!- chilla una chica castaña apareciendo a su lado y pegándole un golpe fuerte en la cabeza.

-Sandra, no la golpees- dice, creo que Neira, poniéndose en medio de las dos niñas.

-¡Neira!- chilla Lyra señalando como Sandra le hacia la burla.

Sol me mira.

El olor había cambiado, esas chicas olían a algodón de azúcar y rosas.

-Certaines fillessont trèsimmatures, s'il vous plaêtchanger au moinsavoirdes visites- regaña Victoire.

Lyra se cruza de brazos y Sandra se ríe.

-Pas deVictoireproblème,certaines fillessont encore- contesta mi hermana y yo la quedo mirando extrañada.

-No sabía que dominabas el francés- digo extrañada.

-Luna, muchos años en la tierra te hace leer varios libros y aprender lenguas. No lo domino, pero se hablarlo.

Tomo su mano y ella sonrie.

-Bueno, creo que ya nos tenemos que ir. Gracias por la ayuda y es un gusto haberlos y haberlas conocido- digo volteando.

Sol les sonríe y se voltea conmigo.

Gabriel se acerca a nosotras y nos extiende unas cajitas plateadas en forma de círculo.

-Es para que sepamos donde están y podamos cuidarlas. Cualquier inconveniente llámenos, nosotros llegaremos.

-Gracias Gabriel- dice Sol

-Solgoût, avantaccueillir icià tout moment.Vous avez égalementLune,à tout momento- Victoire nos abraza y nos sonríe.

-¡Esperen hijas de la noche!- escuchamos a nuestras espaldas.

Hace años que no oía que nos llamaran así.

Delante de nostras aparece un chico de, como máximo, 30 años.

-¿Si?- pregunto ansiosa, ya quería irme.

No podíamos permanecer mucho tiempo en un mismo lugar.

Por nuestras seguridad y la de los demás.

-Quédense, no creo que haya un lugar en la tierra que sea más seguro que este. Aquí su padre no podrá ubicarlas.

-¿Cómo dice? ¿Usted sabe quien es nuestro padre?- pregunta Sol adelantándose a mi.

-Vamos a decir que su padre esta en las historias de terror que a la mayoría de nosotros le contaban de niños. Además creo que ya se dieron cuenta de que nosotros no somos personas normales, tal vez no tanto como ustedes, pero no encajamos en lo normal- sonríe y nos mira- vuelvo a repetir, quédense.

-No queremos ser un estorbo. Luna y yo ya nos sabemos manejar bien y tampoco queremos que ustedes sufran por nuestra culpa- dice Sol.

-Muchas gracias, muy considerado de su parte...

Gabriel y Rafael se colocan delante de nosotras y nos sonríen.

-Como ya se deben de haber dado cuenta, sabemos defendernos- dice el primero.

-Además Victoire no las dejara irse tan fácilmente- dice Penélope sonriéndonos y pasando un brazo por la cintura de la castaña que nos mira sonriendo.

Sin embargo algo en mi dice que no pudo confiarme de ellos, todo es muy sospechoso.

-¿Cómo pueden confiar en nosotras? No nos conocen- digo.

El hombre se gira hacia nosotras y sonríe.

-No confiamos en ustedes, pero sabemos que no son personas malas o no hubieran traspasado la barrera de la entrada. Ningún impuro es digno de pisar esta tierra. Hijas de la noche, las invitamos a que se hospeden hasta que encuentren un buen lugar aquí en nuestra casa. Por favor- el hombre nos mira.

-¿Hasta que encontremos un lugar seguro? Ese lugar no existe, señor- susurra Sol apenada.

-Correrán un riesgo innecesario- les advierto.

-No tememos a lo que ellos puedan hacernos, nosotros somos lo únicos que nos causamos mal- dice Rafael.

-Además no estarán solas- Neira agarra nuestras manos y nos sonríe- estaremos las chicas y yo, para que no se sientan mal con estos hombres.

Sol me mira.

*-Luna deberíamos aceptar, para no ser descorteces-*dice en mi mente.

-Sol a mi me da lo mismo, pero a la primera que veamos algo que nos perjudique o que ellos queden en peligro, nos marchamos- le contesto.

-Esta bien- noto como sonríen.

-¿Qué dicen?- pregunta Gabriel mirándonos.

-Nos quedamos- ellos festejan- pero con una solo condición, no queremos ponerlos en peligro, a la primera nos iremos- les digo cortante.

Victoire me abraza, djandome desconcertada.

-Es un gusto, hagce tiegmpo que no vegnian chicas- dice con su gracioso acento.

Ella toma nuestras manos y las besa en el dorso, luego empieza a empujarnos dentro de la lúgubre casa.

Prácticamente nos impulsan dentro de la casa.

Pero antes de que pongamos un pie dentro, el chico de treinta nos agarra y nos jala hacia fuera suavemente.

-Antes, tengo que hablar con ustedes- dice sonriendo, aunque sus ojos no demuestran nada bueno.

solo decir: 1-espero que les haya gustado el cap

2-siento no poder decirles que son Luna y Sol, pero sino corto el suspenso, no se preocupen que ustedes después lo revelaran solos, o cuando lleguen al capi donde ellas cuentan su historia :) 

datito: cada capi, menos este, tiene una pista

3- gracias por comentar, eso me ayuda a inspirarme y a actualizar mas rápido

4- son l@s mejores lectores y aunque no los conozca cara a cara, los aprecio mucho chic@s

cuidense

agus