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Me enamoré — capítulo 11
Harry había ido a la Madriguera al día siguiente de su llegada desde Estambul para ver a Molly y Arthur. Tuvo el cuidado de ir cuando Ginny estuviera trabajando, para evitarla. Porque le hacía daño verla sin sentir esas ganas incontrolables de besarla. Ya habían pasado tres semanas sin ver a Ginny. Y había sido una tortura, era vivir sin esa luz que Ginny representaba en su vida.
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Eres peor que Hermione en la escuela, aguafiestas.- Le reprochó Fred. Él y su hermano gemelo estaban en el departamento de Harry. Este último sonrió.
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Necesitamos festejar que eres el mejor Auror, Harry.
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No lo sé, me parece muy pronto.
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¿Pronto? Han pasado tres semanas desde que volvieron y no festejaron.
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¿Cuál es la manía de ustedes de festejar todo el tiempo? - Preguntó Harry, frunciendo el ceño, Fred y George rieron.
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No seríamos nosotros si no viésemos la vida con alegría e irresponsabilidad.
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Tienen razón.- Los tres rieron.
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Esta salida solo será para los hombres de esta gran familia...
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Sí, Bill, Charlie, nosotros, Ron nuestro padre y tú...
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¡Ah! Percy también...
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¿Percy irá con nosotros?- Preguntó Harry incrédulo.
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Sí, pensamos que te podía molestar...
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No, no es eso, es solo que no puedo imaginar a Percy divirtiéndose.- Respondió Harry, los gemelos rieron. - ¿Dónde será la juerga?
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En la taberna de Hogsmeade.
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¿Hogsmeade? - Harry no estaba para nada convencido.
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¡Claro! En Navidad no te apareciste por la Madriguera...
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Pero entendemos que necesitabas un espacio y que alguna novia Muggle lo ocupó...
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Sí, porque ya estuviste con todas las brujas...
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Solo se salvaron, mamá, Hermione y Ginny.- Los gemelos rieron a carcajada, pero Harry solo sonrió tristemente, ¿Qué estaría haciendo en ese momento esa pelirroja? Pensó. Alguien tocó el timbre. Él se levantó, con parsimonia, al tiempo que se acomodaba los anteojos- ¿Cuándo serás el guardián de este departamento?-
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Debe ser un Muggle.- Aseguró Harry, se dirigió hasta la puerta y la abrió.- ¡Hermione!
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¡Debes ser guardián para aparecer aquí dentro, hombre!
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Descuida, ya lo haré.- Esbozó una sonrisa, alguien ya había sugerido ser la guardiana de los secretos. Pero en ese momento era mejor no recordar a esa mujer.
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Le decíamos exactamente lo mismo, cuñada.
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Hola, George, Fred, me parece que es la primera ves que concordamos en algo.- Sonrió Hermione, los gemelos le devolvieron la sonrisa. Ella se sentó al lado de Harry, él observó la barriga que comenzaba a notarse de su amiga y sonrió.- Necesito hablar contigo y tal ves sea bueno que ustedes escuchen dado que la implicada es su hermana.
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¿Ginny? ¿Qué le sucede?- Preguntó preocupado Harry. Entendiendo que cada ves que se esmerara en no recordar a Ginny algo siempre se interpondría para pensar en esa niña mujer que le inspiraba tantas cosas a la ves.
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Nada. Verán, se le presentó una oportunidad que ella no puede dejar escapar y ella no piensa aceptarla.
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Pero, ¿A cerca de que es esa oportunidad, Hermione? - Preguntó George.
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El señor Ollivander abrirá una tienda en Holanda y solamente confía en Ginny para que la administre y se haga cargo allí.
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¿Quiere que se mude a Holanda?- Preguntó Harry, confundido.
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Sí, por unos años.
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¿Años?- Volvió a interrumpir Harry, sentía que la respiración no llegaba, estaba mareado.
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Sí...
-
Y eso en que la beneficia.
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Ella será la dueña allí, ganará ocho veces más de lo que gana aquí, tiene asegurada la estadía por tres años en el lugar más seguro y exclusivo de Holanda, eso, Fred, le garantiza una oportunidad tremenda.
-
¿Ocho veces más?- Logró preguntar George, Hermione asintió. Harry estaba aturdido. No lograba entender que Ginny tenía la posibilidad de alejarse de su vida categóricamente, pero Hermione tenía toda la razón. Era una oportunidad que ella no podía desperdiciar.
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¿Harry?... - Harry levantó la cabeza, aún aturdido.
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Disculpa...
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Te llamamos hace mucho y no reaccionabas...
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Lo siento... es solo... nada - Decidió decir finalmente.
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¿Está todo bien? - Insistió Hermione. Harry miró a los gemelos, ellos también lo observaban de una forma extraña, esbozó una sonrisa.
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¿Qué? Claro que todo está bien.
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Bueno... - Estaba completamente seguro que su amiga no creyó ni cuarta parte de lo que él le había dicho para tranquilizarla.
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Creo que Ginny no se irá.- Comentó Fred.
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¿Por qué no?- Replicó Hermione.- ¿No estás de acuerdo?
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Estoy de acuerdo con lo que ella quiera hacer, pero es evidente que ella no quiere.
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Créeme que a Ginny le haría excelente cambiar estos ambientes y dejar atrás un pasado angustiante...
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¿A qué te refieres?- Preguntó inmediatamente Harry.
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A todo lo que tenga referencia con lo que ella quiere lograr aquí... - Miró con elocuencia a Harry, éste bajó la mirada.- Y a su ruptura con Seamus...
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¡¿Rompió con Seamus?! - Exclamó sorprendido Harry.
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Sí...
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¿Cuándo?
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Hace más de dos meses...
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¡Dos meses!
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¡¡Sí, Harry, pero no es lo importante ahora!!
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Lo siento.- Harry no pudo evitar sonreír plenamente.
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¿Creen qué lo mejor para su hermana y amiga es seguir rodeada de todo esto, desaprovechando una oportunidad única?
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Es ella quien debe decidir.- Opinó Fred.
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La mejor decisión es la que ella crea conveniente.- Insistió George.
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Creo que es una oportunidad increíble para ella, pero quien tiene la última decisión es ella.- Finalizó Harry.
-
Hablen con ella, sea cual sea la decisión final que Ginny estime conveniente, pero ella está muy confundida.
-
Entonces, cuñada, ¿Cómo va el embarazo?
-
Ya casi en el quinto mes, y me muero por tener a mi hijo en brazos.- Los cuatro sonrieron. Luego de unas horas se marcharon, y Harry estaba solo, no pudo recibir mejor la noticia de la soltería de Ginny... pero ¿Por qué se alegraba de la soltería de ella si él mismo no quería estar con Ginny? Y no porque hubiese dejado de quererla, sino porque aún le dolía profundamente el rechazo de Ginny.
-
¿Ginny?
-
Hola, ¿Estás ocupado?
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No, no estoy haciendo nada.
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Perfecto, necesito hablar contigo.
-
Claro, dime.
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¿Puedo entrar?- Ginny estaba parada afuera del departamento de Harry, sonriendo. Sin embargo él, estaba aturdido por la imprevista visita de Ginny. Hasta había olvidado la cruel postura que había adoptado con ella.
-
¡Por supuesto! Disculpa- Ginny entró y Harry cerró la puerta.- Siéntate.- Ginny seguía sonriendo, ambos se miraron y sintieron por primera ves que estaban completamente solos, sin embargo había una distancia enorme e invisible entre ellos y justamente eso no los dejaba ser los de antes.
-
He notado que has ido a la casa de mis padres estos últimos días.
-
Quería saber de tus padres...
-
Eso imaginé, pero tampoco evité notar que visitas la Madriguera cuando yo no estoy.
-
Coincidencia.- Concluyó sencillamente Harry.
-
Estás consiente de mis horarios de llegada a la casa. - Replicó, confundida.
-
Ginevra, no estoy pendiente de ti jamás, me da absolutamente lo mismo si estás presente cuando visito a tus padres.- Ese era un argumento falso y cruel. Ginny solo desvió su mirada de los ojos de Harry, quien ya estaba recordando su postura fría.
-
Pensé que tal ves me evitabas.- Murmuró. Harry sonrió con maldad
-
Ya no tengo tiempo para juegos infantiles.
-
Me imagino que tu tiempo lo gastas en cuanta mujer encuentras y convences para encerrarla en este departamento, es tu pasatiempo favorito, ¿No?
-
Sí, es verdad... gasto mí tiempo en mujeres que tengan claro sus objetivos. En mujeres que se dejen llevar por lo que realmente quieren y no que se acobarden por un maldito bloque en su vida.- Los ojos de Ginny se aguaron y sintió unas ganas enormes de salir de ese departamento pero sus piernas se lo impedían.
-
Tu gran objetivo no es más que acostarte con cuanta mujer encuentres... -
-
Ya deja tus ironías de lado y por alguna ves en tu vida madura, mujer.- Dijo, pretendiendo herir más a Ginny que a él mismo.
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¿Me quieres decir cuál es tu propósito de hacerme daño?- Incontrolablemente la rabia que había dentro de Harry iba a surgir en ese preciso instante, Las palabras subían lentamente por su garganta y explotarían en todo lo que diría.
-
¡¿DAÑO?! ¡Por favor no hables de daño cuando fuiste tú quien acabó por destruir todo lo que yo quería construir! ¡¡No reprocharé nada porque así lo escogiste y no haré absolutamente nada para que cambies de opinión!! ¡TUVISTE TODA LA RAZÓN! ¡JAMÁS DEVIÓ OCURRIR NADA ENTRE NOSOTROS, PORQUE TODO FUE COSA DE MOMENTO, AL DÍA SIGUIENTE NI TE RECORDABA! - No pudo evitar alzar la voz, pero ella lo descontrolaba, sus ojos brillaban igual o más que los de Ginny, ella se levantó dispuesta a marcharse, miró a Harry y unas lágrimas rodaron por su mejilla.
-
Para mí no fue cosa de momento, creo que ahora te parecerá estúpido pero siempre te esperé como tú me lo pediste, también esperé alguna nota tuya cuando estuviste en Estambul.- Ginny sonrió tristemente y una lágrima más rodó por su mejilla, miró directamente los ojos de Harry.- Esa tarde es el mejor recuerdo de mi vida, aunque doloroso, pero sigue siendo lo mejor que me ha ocurrido. Siempre pienso en ti y eso me ayuda a ganar cada batalla interna que tengo. Te prometo que todo queda hasta aquí... - Ginny esbozó una sonrisa.- Será difícil olvidarte, pero lo haré. - Harry veía como Ginny se iba, pero no podía permitir que se fuera. Pensó desesperado.
-
¿Es verdad que tienes ofertas para mudarte a Holanda? - Fue lo primero que le llegó a la mente, Ginny se sorprendió por esa pregunta, sonrió. Una chismosa había corrido a divulgar la noticia.
-
¿Hermione? - Harry asintió. - Creo que es lo más sano... ¿Sabes? No debías ser tan cruel para hacerme saber que tú nunca llegaste a sentir nada después de ese beso, que jamás sentiste más que una amistad por mí, duele bastante.- Ella desesperada, lloró cada palabra que dijo y se odió por demostrar tanta debilidad ante Harry. Él sintió un odio muy parecido hacia él mismo, pero ella era su descontrol vivo, se acercó lentamente a Ginny, hasta haber pocos centímetros de distancia, y tomó el rostro surcado de lágrimas de Ginny.
-
No puedo. - Susurró frustrado.
-
No puedes ¿Qué? - Él se acercó lentamente y la besó. Y ese beso fue correspondido con sorpresa, se besaron con suavidad, placer, era eterno... Era el beso que habían esperado durante casi 5 meses, era el dulce reencuentro de sus labios, en una anhelante espera. Ambos dejaron descansar la cabeza en la del otro, sin dejar de mirarse a los ojos.
-
¿Por qué dices esas horribles cosas si siento que me besas con amor?
-
Ginny... No puedo pasar por alto todo.
-
¿Qué?- Harry se separó de Ginny y se alejó hasta el extremo más lejano de ella. Desesperado por esos sentimientos que aún o terminaba de entender, pero que lo llenaban completamente.
-
¡Merlín Ginny! Te dije esa tarde todo lo que yo estaba dispuesto a entregar por nuestra relación,y sabes que jamás le había dicho eso a otra mujer, y tú no lo valoraste no te importó absolutamente nada. Simplemente te negaste a una oportunidad a algo nuevo ¡te negaste a todo el amor que tú me haces sentir!
-
Harry, yo...
-
No. No sabes cómo fueron las cosas en Estambul, estaba derrotado antes de comenzar la batalla, esa tarde te lo dije todo. Me duele fingir que todo está bien cuando tu familia me pregunta qué es lo que me ocurre, ¿Cómo les digo que me enamoré de ti?
-
¿Qué hago?- Él sonrió con ternura.- Tienes toda la razón, fui una estúpida, perdóname.
-
Mujer, todo lo que debías hacer ya lo hiciste.
-
¿A qué te refieres?
-
A todo. Eres una mujer excelente, Ginny, debes aceptar la oferta del señor Ollivander, sé que lo harás bien, confío en ti.
-
¿Quieres decir que todo muere aquí?
-
Es lo mejor para ti.
-
¿Qué es lo mejor para ti?
-
Tú. Ver que la mujer maravillosa, hermosa, tierna de la cual yo me enamoré se desarrolle profesionalmente. Es tú tiempo para demostrar a los demás que te mereces algo más que una vendedora de varitas y no porque eso sea algo malo o bajo, simplemente es porque tú te mereces lo mejor del mundo, bonita, estoy seguro que en Holanda te esperan grandes oportunidades.
-
Me importa la oportunidad que tengo aquí, junto a ti.- Ginny dijo eso ilusionada, enamorada.
-
¿No crees que es egoísta con tu vida?
-
Harry, no quiero dejar una ves más lo mejor de mi vida entre éstas cuatro paredes, no quiero pasar tres años de mi vida arrepintiéndome por no luchar por lo que amo.
-
Claro que lucharás, lucharás por ser mejor mujer.
-
Si tú estuvieras a mi lado sería la mujer más feliz del mundo, cariño.- Él suspiró y sonrió, Ginny era una mujer tan dulce.
-
Ginevra Molly Weasley, donde quiera que estés te llevas la mitad de mi corazón, de mis pensamientos y mis sueños.
-
No puedo.
-
Si puedes.
-
No será fácil.
-
Nada es fácil, debes aprender que nada en la vida es fácil, cometerás errores y de ellos aprenderás y los enmendarás.
-
No sé cómo enmendar el peor error de mi vida y tampoco lo haré con errores mínimos.
-
Ginny...
-
¿Cómo puedo enmendar el peor error de mi vida? Dime cómo puedo reparar todo el daño que te hice, eres alguien que no tiene la mitad de mí, lo tienes todo. Quiero gritar al mundo que me enamoré de ti, que no quiero perderte porque eres lo mejor en mi vida, sin ti no tiene sentido vivir todas esas oportunidades, ¡Dios, te amo! Necesito una oportunidad.
-
Te amo, y por lo mismo quiero lo mejor para ti.
-
¡Y tú lo eres!- Gritó, enloquecida.
-
No lo soy.
-
Harry, como puedo hacer que entiendas que tus caricias me estremecen, tus besos me enloquecen, y simplemente me enamora lo que eres y no lo que conseguiste años atrás, cuando siento tu respiración en mi piel provocas muchas emociones y solo tú lo provocas. Esto que siento es de verdad, es puro y es sentimiento, te amo, juro que te amo, y si tengo que repetirlo toda la vida así lo haré, Harry Potter. ¡TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO!- Ginny se acercó a él y tomó sus mano entre las de ella.- Perdóname.- Susurró, acarició el rostro de Harry y lo besó tiernamente, él rodeó la cintura de Ginny con sus manos, sus bocas se separaron y Harry lloró, desesperado. - Amor, ¿Qué sucede? - Él la abrazó fuertemente.
-
Nadie te lo dijo, ¿Verdad?
-
¿Qué debo saber?- Ginny deshizo el abrazo, pero continuó cerca de él y lo miró a los ojos.
-
Es que tenía que hacer algo para olvidarte. - Las lágrimas caían por el rostro de Harry, sin poder contenerlas.
-
¿Olvidarme?
-
Tú siempre serás todo para mí, pero me haces mal, ¡Nos hacemos mal! Debes encontrar a alguien más.- Ginny lo miró sin poder dar crédito a lo que acababa de oír.
-
¿Cómo puedo pensar en encontrar a alguien más, si siempre estás en mí? Te juro que no sería yo si dejo que esto me mate, y la única forma de matarme es que tú no me des una segunda oportunidad.- Harry estaba desesperado, le dio la espalda a Ginny, frustrado.
-
Debes encontrar a alguien más porque yo la encontré.- Esas palabras se repetían dolorosamente en la mente de Ginny, no quería creer esa absurda mentira.
-
No te creo... - Harry volteó y la miró a los ojos. Sentía que no podía enfrentarlos y se armó de valor para no evadir esa mirada.
-
Es verdad, Ginny. Salgo con alguien más.
-
¿Te revolcaste con tu ex novia mientras estabas en la misión?
-
No... Esa mujer solo fue a Estambul porque la necesitaba para que curara a Coll...
-
Si no es ella, ¿Quién es? - Ginny estaba destrozada, ya no tenía dominio de sus lágrimas y éstas caían sin previo aviso.
-
Eso no importa.
-
¡Demonios, Harry! ¿Desde cuándo?
-
Un mes.
-
¡Un mes!- Ginny se cubrió el rostro con ambas mano y comenzó a llorar desesperada. Harry estaba devastado, verla así era el peor castigo que podía recibir. Se acercó a ella y la tomó por los hombros, ella al sentir las manos de Harry se aferró a él.
-
Bonita, esto debe ser lo mejor para ambos.
-
Estar separada de ti no tiene sentido, niño, ¿No ves que te amo más que a mi vida? - No pudieron evitar acercarse una ves más y besarse.
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Te amo, Ginny.- Decía él entre beso y beso, no podía controlar lo que decía cuando ella lo besaba, porque él sentía que sus besos eran inocencia, pasión, ternura, complicidad, amor, paz... nunca nadie le hacía sentir esas emociones. Era fuego besando... Algo los hizo volver a la realidad.
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Cielo, ayúdame estas bolsas están pesadas.- Una mujer entraba al departamento mirando las bolsas. Era un poco más alta que Ginny, su cabello era castaño oscuro y ondulado.
-
¡Natalie! - Exclamó Harry, soltó a Ginny suavemente y se acercó a la muchacha, tomó las bolsas y las dejó sobre una mesa, Natalie reparo en Ginny.
-
¡Hola! ¿Tú debes ser Hermione Weasley?, la amiga hermana de Harry.
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No, ella es Ginevra Weasley, hermana de mi mejor amigo.- Harry hizo la presentación y Ginny como pudo le sonrió a Natalie.
-
Perdón, es que Harry no me habló de ti, Ginevra, pero ya sabes cómo son los hombres.- Ambas sonrieron, aunque la sonrisa de Ginny fue muy fingida y Harry lo notó.- Mi nombre es Natalie Quins, novia de Harry. - Ahora podía notar que su rostro tenía pecas, sus ojos eran color miel y verdosos, era delgada y preciosa.
-
Hola, el gusto es mío.- La escena que estaba viviendo Ginny, que era muy cruel por lo demás, trataría de no ser tan evidente con sus emociones. Estaba destruida.
-
No le has ofrecido absolutamente nada, Harry.
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Se me olvidó.- Se excusó él, no quería que Ginny pasara por esa horrible escena.
-
Claro, ser abogado no te beneficia en asuntos domésticos.- Sonrió Natalie y se dirigió hasta la cocina. Ella claramente era Muggle.
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Ginny, perdóname por esta escena, te juro que no quiero que pases por esto, bonita... - Suplicaba Harry cuando vio que Natalie se acercaba, sonriendo. Ginny no quiso observar a Harry porque sus emociones estaban a flor de piel. Le entregó el refresco a Ginny.
-
Siéntate, por favor.- Le indicó a Ginny y ella así lo hizo.
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¿A qué te dedicas?
-
Soy... vendedora de seguros.
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¡Vaya! Amor, nos podría ayudar a asegurar la casa que pretendemos comprar.- Natalie Miró a Harry y éste hizo una mueca en ves de sonreír. Ginny estaba destrozada con los planes de mudanza de la pareja, quería salir corriendo de ese lugar, ahora mismo.
-
Disculpen, pero me tengo que ir y... ya dije lo que quería que Harry supiera...- Sonrió, miró de soslayo a Harry y luego le dirigió una sonrisa a Natalie. - Más tarde el tráfico se vuelve...
-
Tedioso, claro.- Comentó Natalie, Ginny asintió.
-
Así es.
-
Harry te puede ir a dejar.- Ella se acercó a su novio y lo besó. Eso era más de lo que ella podía aguantar unas lágrimas cayeron, no estaba preparada para ver eso, era como si su corazón se quebrara en trozos pequeños. Harry se separó rápido de ella, nada le dolía más que ver a Ginny llorar y sabía que ella lloraba disimuladamente. Quería que esa tortura terminara luego para ella.- Verdad que él te puede ir a dejar.
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No hace falta, gracias.- Respondió con voz nasal.
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¿Te sientes bien?
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Si, Natalie, solo es una alergia. - Sonrió.- Muchas gracias por todo.
-
Un gusto conocerte, Ginevra, Adiós
-
Igualmente, Adiós... Adiós Harry.- Ella ni siquiera lo miró y salió del departamento muy triste, sin esperanzas ya de comenzar algo nuevo con Harry. Y el peor pensamiento en su cabeza era que ella misma tenía la culpa. Harry no estaría con otra mujer si ella no lo hubiese rechazado. Y estaría a su lado todas las noches y no tendría tiempo de inventar cada ves que se iba a la cama que los brazos de Harry la rodeaban para sentir el calor de ambos.
-
¡Ginny! - Ella volteó, sin darse cuenta ya caminaba por el parque que había justo frente del edificio en donde vivía Harry, caminó más rápido. - ¡Ginny, por favor! - Ella se detuvo.
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¿Quieres que te acompañe a escoger la casa en donde vivirán?- Ironizó. Harry resopló tras la maratón de bajar un centenar de escaleras y llegar hasta ella.
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Te estaba comentando todo de Natalie cuando ella llegó.
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¡Mentira! Cuando ella llegó tú y yo nos estábamos besando y tú decías que me amabas.
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Tienes razón. Y no me arrepiento... pero ambos sabemos que esto no tiene sentido, tú tienes tu futuro creado y yo no me interpondré en él, porque lo que más deseo en la vida es que seas feliz.- Los ojos de Ginny brillaron, porque ya estaba entendiendo que él no le daría una segunda oportunidad, debía dejar que él cerrara esas heridas, debía dejar que fuera feliz con alguien más.
-
Necesito que seas feliz.
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No me preocupa mi felicidad, me preocupas tú.- Y decidida tomó una decisión. Él estaba abriendo las puertas para una relación con otra mujer, y aunque no la amara Harry quería estar con Natalie y no con ella, y francamente eso era todo.
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Haré todo lo que me dijiste, en dos semanas dejaré atrás todo esto si a ti te hace feliz, pero quiero que sepas que luché por esto pero no puedo con tu orgullo y aún menos con las palabras que mataron todo esto antes de que comenzara, sé que es mi culpa.- Ginny lo miró profundamente unos segundos, sonrió.- Te amo.- Ella desapareció. Sabía que el camino que se avecinaba sin ella iba a ser tortuoso pero era lo mejor para Ginny.
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ya saben!!! + comentarios = actualizaciones!!
y si se portan bien... habrá otro en unas horas más :)
Saludos!