Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Me enamoré · de

Me enamoré — capítulo 17

Hola!! gracias por los comentarios del capítulo anterior! Ahora!! ADVERTENCIA: este cap contiene escenas subidas de tono... en otras palabras dos personajes se entretienen mucho, y en palabras claras: AHORA HABRÁ SEXO!! ahora les dejo el cap! disfrútenlo! 

  • ¡Ginny! - Arthur y Molly llegaban de su viaje de América junto a los gemelos. Por primera vez en un año y dos semanas veían a su hija y hermana. Ginny se lanzó a los brazos de sus padres y luego los gemelos la tomaron en brazos, riendo a carcajadas. - Estás preciosa hija. - Decía Arthur, con la voz quebrada.

  • Hermosa. - Añadió Molly, con la voz llorosa, mientras veía como su hija era literalmente, estrujada por los gemelos.

  • Estuviste perdida por mucho tiempo, pecosa famosa. - Rió George.

  • Yo también los extrañé mucho. - Sonrió Ginny, con las mejillas rojas por el abrazo efusivo de sus hermanos.

  • Cada ves que nos enviabas cartas nos daban unas ganas tremendas de verte, cariño. Y compramos todas las revistas en las que aparecías, salías tan linda, aunque un poco delgada. - Molly entrecerró sus ojos y miró a Ginny, analizándola. - Aunque ahora pareces más repuesta.

  • Eso es por su novio. - Dejó escapar Ron. Harry le lanzó una mirada nerviosa. Ginny solo sonrió.

  • ¿Novio? - Preguntó Arthur incrédulo. Harry tragó en seco.

  • Así es papá. -

  • ¿Phillipe está aquí? - Arthur recorría todo la sala con la mirada. Harry estaba fastidiado con ese tal "Phillipe"

  • No. El francés no es el novio de tu hija, lamento decepcionarlos, pero soy yo. - Dijo en un tono desafiante. Los gemelos se sorprendieron, pero igual soltaron una carcajada. Molly sonrió. YArthur lo miró serio.

  • ¿Lo has conseguido? Estás feliz, ¿No? - Parecía que Arthur estaba molesto, y todos se asustaron ante esa respuesta tan altiva.

  • Claro que soy feliz, no faltaré a la promesa que les hice a ti y a Molly hace siete meses. - Ginny estaba asustada. Había extrañado mucho a su padre, pero no iba a permitir que hiciera una escena de celos, nada le impediría que ella estuviera con Harry, nada ni nadie.

  • Si es así, no me queda más que... ¡Felicitarlos! - Arthur sonrió sonoramente, y todos a excepción de Harry, se miraron sin comprender lo que acababa de ocurrir. Arthur se acercó a Harry, quien también sonreía plenamente, y se abrazaron.

  • ¿De qué me perdí? - Preguntó Ginny, estaba confundida, ¿Qué promesa les había hecho Harry a sus padres? Porque todos parecían no entender lo que ocurría, salvo sus padres y Harry.

  • De nada, bonita, es solo que tus padres están felices con nuestro noviazgo...

  • Y nosotros, bonita.

  • Ironizaron los gemelos, Harry rió. - Nadie mejor que este cuatro ojos te puede cuidar. - Añadieron.

  • Se les olvida que estuve un año sola y no necesité protección de un hombre, y no la necesitaré...

  • Eso está por verse.

  • Susurró Fred. Ginny frunció el ceño.

  • Me pregunto si es Ginny la que necesite protección, cuando fue a Harry a quien tuvimos que salvar unas cien veces de los bares... no sé si te explicó, bonita, pero este hombre fue un desastre un año completo. - Comentó George. Todos rieron y Harry hizo un ademán de haber perdido y dándole la razón a George.

  • Sí, lo sé. - Dijo Ginny, de una manera que a Harry le pareció coqueta, sensual. Quiso darle un beso y que aquel beso terminara en una habitación. Tragó en seco. El sentimiento que invadía a Ginny era de completa felicidad, sabía que su familia aceptaría a Harry, porque ellos deseaban que ella fuese feliz, y con él lo era. Miró a Harry que hablaba animadamente con su padre, los gemelos y Ron, entonces él la miró y le lanzó un beso al aire, ella sonrió. Los gemelos molestaron a Harry, por ser tan "Evidente" pero él solo le sonrió a Ginny. Harry se sentía completo, es que con ella nada le faltaría nunca. Daba su vida si se equivocaba que era ella la mujer que buscó por tantos años, discretos, pero que siempre sintió que le faltaba. Era maravilloso que la familia de ella, que era su propia familia estuviera feliz por los dos, por Harry y Ginny.

  • Entonces, ¿Eres feliz? - Preguntaba Hermione, quien llegaba al lado de Ginny que estaba sentada algo apartada de todos, pero en realidad estaba mirando discretamente a Harry, sonriendo, planeando cada segundo que ahora compartirían juntos, para siempre. Ginny cargaba a Rose y ella se tomaba su biberón, jugando con los cabellos pelirrojos de su tía.

  • ¿Crees que tengo razones para ser feliz? - Preguntó Ginny, mientras tomaba aire pensativo, reflexionando que iba a responder, Hermione rió. - ¡¡Sí!! Lo soy, definitivamente. - Rió.

  • Gracias. - Ginny la miró, preguntado ¿Por qué? Con la mirada. - Por hacer feliz a Harry, se lo merece, ¡Se lo merecen! - Ginny sonrió, miró a Rose mientras bebía la leche. - Ahora que soy madre, mi instinto protector ha aumentado y desde que te fuiste sabía que Harry saldría mal parado de la situación, porque él, a excepción de ti, jamás había puesto tanto en una relación, como lo hizo contigo, a pesar que lo de ustedes nunca llegó a buen puerto, Harry se enamoró de ti. Estuve preocupada por él porque no sabía que pretendía con su vida, Ginny ese hombre risueño que está hablando con los muchachos... - Ginny alzó la mirada y localizó a Harry, reía a carcajadas con Ron, ella también sonrió. - ... No existía cuando tú no estabas. Le cambiaste la vida en 180º y dudo que él quiera ser el de antes, porque lo que tiene ahora contigo es impagable. Le ensañaste a vivir por algo que él no tenía la menor intención en conocer o sentir, le enseñaste a sentir algo a lo que él se negaba rotundamente, le enseñaste a amar y a confiar en él y en ti. - Sonrió. - Eres lo más importante en la vida para Harry Potter, eres todo.

  • Hermione, él es mi vida... - Sonrió. Hermione la abrazó.

  • Harry, está más decir, - Decía Bill, quien había llegado para hacerle a sus padres una visita rápida y de paso se enteraba de la nueva y flamante pareja. Los hermanos de Ginny estaban en la cocina hablando con Harry. - Que si le haces daño, conocerás mi puño. - Bromeó.

  • La furia de Charlie, recuerda que trabaja con dragones. - Le advirtió Fred.

  • El sermón de Percy.

  • Bromeó George, todos rieron, hasta Harry.

  • Llegaron los nuevos productos a la tienda, "Eficacia si se requiere torturar" marca Murder Wizzard

  • ¡Mago asesino! ¿Trabajan con esa maraca? - Preguntó Ron, asombrado. Era la marca más reconocida en todo el mundo mágico, con objetos para hacer bromas, los gemelos asintieron, orgullosos.

  • ¡Ah! Ron te hechizará con la varita que ocupó en su segundo año en Hogwarts, ya sabes, en ves de salir un "¡Expelliarmus!" Puede salir un "¡Aveda kedabara!" - Bromeó Fred, todos rieron. Tras las advertencias de los hermanos Weasley, Harry sonreía a medias, eso era más gracioso, ver la cara nerviosa de Harry. Más tarde, cuando Bill se iba, los Weasley se marchaban con Rose en el auto y los gemelos se excusaban diciendo que estaban agotados "Nos dormimos de pie, bonita" Bromeó Fred. Les había hecho gracia escuchar una palabra tan "Sometida" de Harry. Lo iban a bromear con eso hasta el fin de sus vidas. Luego de que los gemelos se iban a dormir, Harry le preguntaba a Ginny si estaba dispuesta a una locura de amor.

  • ¿Qué? - Susurraba Ginny, incrédula, aunque sonreía. Molly y Arthur estaban en la cocina, hablando felices, y los chicos estaban apartados en un rincón.

  • Solo debes decir "Sí" - Susurró Harry, casi implorando.

  • No losé, mis padres...

  • Bonita, por favor.

  • Está bien, pero...

  • ¡Arthur! - Dijo Harry, alzando la voz, sorprendiendo aún más a Ginny, quien miró incrédula a su madre, mientras Molly la interrogaba con la mirada.

  • ¿Qué sucede, Harry?

  • Bueno, en realidad, debo preguntarle algo a los dos, Arthur, Molly, ¿Ustedes se molestarían si Ginny me acompaña a un lugar que me gustaría que ella conociera?

  • Pero, cariño, Ginny ya es adulta si ella quiere puede ir, no hay reparo. - Arthur asintió.

  • Pero me parecía una falta de respeto irnos sin decirles absolutamente nada a ustedes. - Ginny lo miró sonriendo. "¡Que caballero es mi amor, lo amo ¡Lo amo!" Pensó la pelirroja.

  • Me la cuidas, ¿Eh?

  • Harry sonrió. Molly le guiñó un ojo a su hija y Ginny también sonrió.

  • Por supuesto. - La pareja se tomó de las manos y Harry le dijo que se dejara llevar por él, ella solo cerró sus ojos, y desaparecieron.

  • ¿Crees que ya se encontraron? - Preguntó Arthur.

  • Hace un año, solo que ahora se están reencontrando. -Dijo Molly, sonriendo.

  • ¿Y reconquistando?

  • Eso no hizo falta, cielo. Ambos sabemos que Harry nunca olvidó a tu hija, a pesar que salía con muchas mujeres, eso solo era una pantalla para no estar solo.

  • Cariño, - Arthur suspiró. - Caramelito, ¿Nuestra hija será feliz?

  • Ya lo es, cariño, ya lo es.

///

  • Amor, ¿Dónde estamos? Harry que... - Ginny no pudo seguir hablando de la sola impresión, aún seguían tomados de las manos. El lugar en el que acababan de aparecer era un bosque, pero no era espeso como el bosque prohibido de los alrededores de Hogwarts, por aquel bosque, donde ahora estaban Harry y Ginny, podía pasar mucha gente, felices. El cielo azul aterciopelado estaba estrellado, cada estrella titilaba y dejaba un rastro brillante. Aun costado había un río en el cual la luna redonda se reflejaba allí, había centenares de luces pequeñas blancas que adornaban cada árbol, arbusto, hasta el alrededor del río estaba iluminado por esas pequeñas lucecitas. El camino de tierra estaba iluminado por unas antorchas a lo largo de todo el camino, el fuego crepitaba y dejaba un brillo hermoso.

  • Toma. - Susurró Harry, sacando a Ginny de su encantamiento. Ella lo miró, él sostenía un ramo de rosas, color rosa, y el laso que las unía también era rosa. Ginny estaba realmente impresionada.

  • Gracias. - Ginny recibió el ramo de rosas sonriendo.

  • ¿Te gusta el lugar?

  • Preguntó él, observando todo alrededor.

  • Harry, es perfecto.

  • Harry la miró sonriendo. - ¿Dónde estamos?

  • En Francia.

  • Pero, ¿Cómo aparecimos en otro país sin avisar en el ministerio? Esto te traerá problemas cariño...

  • Amor, cálmate. ¿Se te olvida que trabajo allí? - Ginny frunció el ceño.

  • ¿Cómo sabías que yo decidiría venir?

  • Debía arriesgar. - Sonrió y le dio un beso en las comisuras de la boca.

  • No te enfades, pero jamás imaginé que serías capaz de hacer una locura de amor.

  • Yo tampoco lo imaginé, pero por ti haría lo imposible.

  • Ya lo está haciendo, señor Potter. - Ella lo abrazó y el ramo de rosas quedó tras la cabeza de Harry. Él la abrazó por la cintura. Mirándola a los ojos sonrió y suspiró.

  • Bonita, me siento feliz estando junto a ti. Ya no tengo pensamientos tristes, solo están aquellos malos recuerdos de ese año infernal que tuve... pero ya están borrados gracias a ti, contigo soy plenamente feliz. - Al escuchar esas palabras tan tiernas e inocentes, Ginny se sintió culpable, ya no podía seguir respondiéndole con secretos al amor de Harry. Se separó de él y le dio la espalda. Harry frunció el ceño, realmente confundido. Se acercó a ella e hizo que se diera la vuelta para mirarla a los ojos. - ¿Qué sucede?

  • Yo no he sido honesta contigo.

  • ¿Cómo? - Ella notó que el rostro de Harry estaba levemente crispado.

  • Te engañé, no te dije la verdad a algo que tú me preguntaste. - Ahora el rostro de Harry estaba completamente crispado. Ginny no tenía dudas.

  • Te podrías explicar, ¿No?

  • No tuve escrúpulos al enfadarme contigo cuando no me dijiste que habías tenido una novia mientras estábamos juntos, fui dura y no te entendí, y yo te he mentido. - Ginny estaba a punto de llorar, sin embargo Harry estaba molesto.

  • Explícame que ha sido lo que has ocultado, por favor. - Dijo, molesto. Ginny lo miró suplicante.

  • Ahora Ginevra. - Añadió en tono autoritario.

  • También tuve un novio...

  • ¡Ese Phillipe! - Exclamó dolido.

  • ¡No! Te juro que él jamás ha sido mi novio, solo es un gran amigo.

  • ¿Aún sigues con él? ¿Te espera en Holanda? - Estaba asustado, no quería perder a Ginny nunca.

  • No, claro que no, esa relación se acabó hace más de cuatro meses, y fuimos novios dos meses, solo fue él, nadie más que él, te lo prometo, de hecho él cortó conmigo...

  • ¿Por qué? - Si era honesto estaba completamente aliviado, pero nadie en su sano juicio hubiese dejado a esa mujer, con lo hermosa que era, aun así, asustada, se veía adorable. Según Harry.

  • Le dije una estupidez para que me dejara...

  • ¿Qué le has dicho?

  • Te reirás...

  • Te juro que ahora lo que menos quiero hacer ahora es reír, Ginevra Weasley.

  • Le dije que tenía un tratamiento bucal que no podía ser interrumpido por nada, eso incluía besos. "Sanidad bucal" - Harry abrió mucho los ojos, sorprendido por las ocurrencias de Ginny.

  • ¿Te creyó? - Preguntó serio

  • Sí, era un poco idiota. - Harry trató de aguantar en lo posible la carcajada, pero no pudo.

  • ¿Por qué le dijiste eso? - Preguntó mientras se desternillaba de la risa.

  • Porque me sentía culpable, sentía que te traicionaba... además casi ni lo besaba a él, pensaba en ti. - Harry sonrió, era ella una mezcla de sensualidad y ternura, y claramente esa mezcla le fascinaba.

  • ¿Cuánto tiempo estuviste sin besarlo?

  • Un mes. - Harry volvió al ataque con las carcajadas.

  • Eres increíble. - Decía sonriendo.

  • ¿No estás enfadado?

  • Sí. - Enseguida él intentó hacerse el serio, algo que le costó bastante.

  • Pensaba decírtelo antes, pero temía que te enfadaras. - Él la abrazó. La miró a los ojos, sonriendo.

  • Ya no hay pasados para ti ni para mí desde que estamos juntos, solo hay un futuro que debemos construir juntos, al menos a mí me importa lo que hagamos desde ahora. - Ginny sonrió ampliamente, y lo besó apasionadamente, queriéndolo más.

  • Te amo, niño. -Recorrieron todo el lugar, mientras él la abrazaba por la espalda, sonriendo a todo el mundo, besándose a cada segundo. Cuando decidieron que ya era hora de irse, intentaron desaparecer, pero sin éxito, Harry pensó en seguida que algo ocurría, tanteó su varita. Hizo aparecer una cierva plateada al ministerio de magia británico, minutos después le respondieron que la bandeja de aparición que rodeaba toda Francia estaba siendo reparada, pero tardaría toda la noche. Harry y Ginny se miraron, no podrían aparecer por esa noche. Se dirigieron a algún lugar para pasar la noche y Ginny se percató que un botones aparcaba un auto, y le dijo a Harry que allí justo al frente de ellos había un hotel.

  • Hola, buenas noches... disculpe, ¿Usted habla inglés?

  • No mucho, señor Potter. - Harry y Ginny observaron a la recepcionista, dubitativos.

  • ¿Gabrielle? - Preguntó Ginny, aun dudando.

  • ¡Sí! ¿Cómo están? Mucho tiempo ¿No?

  • Claro, desde la última visita a Francia. - Sonrió Ginny, divertida.

  • Sí, fue increíble esa cena, por cierto, ¿Cómo está Dean? Sigue obsesionado con que se casaran, seguro. - Harry la miró con rabia unos segundos, luego Ginny le sonrió a Harry y le tomó la mano.

  • No sé si Dean sigue obsesionado con el matrimonio, pero ya no estamos juntos.

  • Hace dos semanas somos novios, Gabrielle. - Anunció Harry, feliz, Ginny sonrió.

  • ¡Vaya! Si es un notición - A pesar de que su inglés no era fluido, se hacía entender.

  • La verdad es que hace más de un año y medio que rompimos con Dean. - Dijo Ginny, no quería que volviera a preguntar más sobre Dean, así que ella misma decidió zanjar el tema. Fue concluyente al decir que todo había terminado con Dean. Al parecer Gabrielle entendió.

  • Necesitamos dos habitaciones.

  • Lo siento, pero solo queda una.

  • ¿Una?

  • Después del problema de aparición las parejas vinieron en masa. - Ginny estaba nerviosa, sus manos temblaron ligeramente y Harry lo notó.

  • Bien, gracias. Iremos a otro lugar...

  • Amor, no hace falta, Gabrielle reservaremos esa habitación. - Añadió ella.

  • ¿Estás segura? - Susurró Harry solo para que ella lo escuchara, mientras Gabrielle digitaba en la computadora.

  • Harry, hemos dormido juntos otras veces, ¿Cuál es el problema? - Harry jamás la forzaría a hacer algo de lo que ella no estuviese segura. Si necesitaba más tiempo, él se lo daría, a pesar que se muriese por dentro por hacerla su mujer, respetaría el tiempo de Ginny. Luego de un minuto Gabrielle los dirigía hasta la habitación, que estaba en el sexto piso.

  • Habitación 627, que disfruten su estadía. - Gabrielle les sonrió, y se marchó, la pareja entró en la habitación. Era amplia, era una especie de salón de bienvenida, con sillones de cuero, un ventanal con vista al bosque y al río, y desde la altura del sexto piso las luces pequeñas se veían hermosas, iluminando el bosque como si tuviera vida propia. Al fondo de la habitación estaba la cama, de colcha blanca, con sendas mesillas de noche a cada lado. La habitación estaba rodeada de velas rojas, como también lo eran las paredes. Tenía un aroma seductor para Harry, palo de escoba, tarta de melaza y algo floral. También había una fragancia a inciensos de vainilla, y rosas.

  • Parece cómoda. - Dijo Ginny de pronto.

  • Sí...¡Oh! mira hay una chimenea, necesito hablar con tu padre, no quiero que se preocupen. - Se dirigió hasta la chimenea, y en segundos brillaban unas llamas verdosas, Harry se inclinó, tenía la sensación de que su cuello se largaba sin su cuerpo, y miraba las patas de una silla y un suelo. - Arthur... ¡Arthur!

  • ¿Harry? ¿Sucedió algo?

  • Hola, no nada malo, solo que estamos en Francia y hay un problema de desaparición, y no sabía que esto iba a ocurrir, lo siento...

  • Tranquilo, estuve hablando con Remus y él me informó de ese problema en Francia, hubo una especie de corte de magia en la bandeja, se cortó la conexión. Habrán magos trabajando alrededor de toda Francia. - Explicó Arthur. - El ministro Francés lo está regulando.

  • Vaya... Ginny está bien, alojamos en un hotel y nos encontramos con Gabrielle Delacour. La hermana de Fleur. Estaremos bien, Arthur.

  • Sí, losé, ahora ve y cuídala. - Harry sonrió

  • Así lo haré. - Se despidieron, Harry ya sentía los dolores de rodilla, regresó a la normalidad. - Todo está bien con tus padres, estaban al corriente de la situación, pero ellos no sabían que nosotros estábamos en Francia. - Ginny sonrió.

  • Gracias. - Ella aún sentía nervios. Cuando Harry le preguntó si estaba segura de alojar juntos había sido honesta, pero cuando durmieron juntos solo eran amigos, no había un sentimiento tan fuerte como el que los unía ahora, el solo hecho de sentir la respiración de Harry en su cuello la hacía sentir diferente, mujer, y sentía la necesidad urgente de él, pero no sabía cómo...

  • Amor, tú dormirás en la cama y yo en aquel sillón. - Ginny se acercó a él, sonrió y lo abrazó.

  • Gracias. - Susurró.

  • Pero cogerás frío y lo más probable es que mañana despiertes con un terrible dolor de espalda y cuello, dormiremos juntos, ¡Cómo los viejos tiempos! - Exclamó divertida, ambos rieron, él la besó. - Me daré una ducha.

  • Está bien. - Dijo hipnotizado con aquel beso. - ¿Quieres ordenar algo?

  • No me apetece nada...

  • Debemos brindar por nuestra primera locura de amor. - Ginny rió ante la ocurrencia de su novio.

  • ¿Qué te parece champagne y fresas?

  • Ve a darte un baño, yo preparo todo. - Se besaron. Luego de una hora Ginny salió del cuarto de baño con una bata blanca, el cabello suelto y mojado, sonrió al ver que Harry ya estaba recostado en la cama con los ojos cerrados, sostenía una copa de champagne en la mano.

  • Vaya, me habría hecho ilusión que me esperaras para hacer el brindis juntos.

  • ¡Ginny! - Se sorprendió mucho al ver a Ginny en bata y con el cabello mojado... tenía un aire sensual que lo hizo maldecir, y sus formas estaban bien definidas bajo la bata, era una mujer que definitivamente lo trastornaba poco a poco. - Te ves... ves... - Se calló, tragó en seco.

  • ¿Cómo me veo?... No quise ponerme la ropa, estoy agotada...

  • Te ves preciosa. - Ginny sonrió, se acercó a Harry, tomó una copa y él vertió champagne en ella, luego le ofreció fresas Ginny sacó una y sin darse cuenta se la llevó seductoramente a la boca mirando los ojos de Harry, que estaba concentrado en la boca de Ginny.

  • ¿Por nosotros? - Preguntó ella, alzando la copa.

  • ¿Cómo? - Él estaba muy distraído con Ginny.

  • El brindis, por nosotros, porque te amo y quiero ser la persona que te haga feliz hasta que seamos unos viejitos con arrugas, porque eres lo mejor en mi vida, Harry Potter. - Él sonrió.

  • Te amo. - Dijo sencillamente. Chocaron sus copas suavemente, sin dejar de mirarse y bebieron, se sonrieron y se besaron.

  • Cuantas noches soñé con estar así contigo, niño. - Suspiró Ginny, ambos estaban recostados en la cama, Ginny apoyaba su cabeza en el pecho de Harry y él le acariciaba la cabeza.

  • Yo también. - Harry tenía los ojos cerrados.

  • ¿Niño, puedo preguntar algo que me gustaría saber?

  • Por supuesto. - Daba la impresión que él estaba sumamente relajado con el aroma del perfume de Ginny, con el aroma del champú. Con ella.

  • ¿Cuántos años tenías cuando tuviste relaciones sexuales por primera ves?

  • No losé, Hum... 17 o 18 años, creo.

  • ¿Por qué? Es decir, ¿Fue por amor?

  • Claro que no, fue porque se dio la oportunidad... aunque fue bastante extraño.

  • ¿Por qué?

  • Porque ella no era virgen, y era mayor, tenía 23 o 24 años creo, no lo recuerdo bien. Pero para ella solo fue un trofeo dijo algo como "Me acosté con un héroe" y desapareció, incluso Hermione me regañó porque fue en su departamento y encontró una braga pequeña dorada. - Añadió risueño.

  • Vaya... ¿Has estado con alguna mujer virgen?

  • No.

  • ¿Harry?

  • Hum?

  • Esas mujeres jamás fueron lo que tú esperabas en... ya me entiendes, en la cama, me refiero que solamente fue sexo, ¿No? - Harry frunció el ceño, abrió los ojos. No entendió mucho esa pregunta. Se incorporó. Ella se apoyó en el cojín blanco, y Harry la miró ceñudo.

  • Me parece que siempre fue sexo, y no esperaba nada más que eso... ¿Qué ocurre? - Ginny lo miró a los ojos y suspiró, luego él se inclinó un poco más hacia ella y la besó. - Amor, ¿Qué sucede?

  • Harry, jamás he estado con un hombre en la cama, soy virgen. - Harry la miró sin poder dar crédito a sus oídos. Sonrió extrañamente. Sentía algo curioso en el pecho, algo que se parecía mucho a la dicha, Ginny era virgen, sonrió. La amaba mucho antes de enterarse que otro tipo la hubiese tocado... pero el caso era que ella no se había entregado a absolutamente nadie. Los ojos de Harry brillaron mucho, su corazón comenzó a latir más fuerte.

  • Ginny... - Sentía que ella le había entregado toda la ternura que ella albergaba y la dejaba en su corazón, todo en su propio corazón, volvió a sonreír.

  • Yo no podía, algo lo evitaba... sabía que te reirías, como yo teniendo 25 años jamás...

  • Te amo mi vida, te amo más que nunca, Ginevra te amo. - Él la besó profundamente, Ginny respondió de la misma forma.

  • ¿No crees que es gracioso? - Preguntó ella, inocentemente.

  • Claro que no bonita, debo admitir que nunca lo pensé, después de tu relación de cuatro años, creí que era lógico que tú ya tuvieses una vida sexual activa, ¿No? Y tú sensualidad es natural que ahora sé que tú crees que no tienes, pero posees una sensualidad perfecta que hasta durmiendo eres excitante. - Ginny rió. - Pero la verdad es que pienso que tu pureza de alma y cuerpo es algo que se entrega una ves en la vida, es algo importante para una mujer, Ginny, eres hermosa, te amo.

  • Susurró Harry. Estaba hipnotizado mirándola.

  • Harry, dar este paso me aterra, pero ahora que estoy contigo siento que nada importa... pero yo no podría responder de la misma forma, no igual que tú... No tengo la experiencia para hacer el amor.

  • Ginny, siento que tener sexo y hacer el amor es muy diferente. - Ginny frunció el ceño. - Me refiero que haces el amor con alguien que amas de verdad, que sientes que esa persona haga ungiro importante en tu vida y que estás dispuesto a todo por ella, con esa persona haces el amor. Yo sin embargo, he estado con mujeres por mera conveniencia, porque...

  • Porque eres incapaz de controlarte frente a una falda Potter. - Sonrió Ginny, Harry también sonrió y le acarició el rostro.

  • Jamás he sentido con nadie lo que tú me haces sentir, pero no te forzaré a dar un paso que te complique dar, estoy dispuesto a esperar mil años, no quiero que te sientas presionada. Y quiero que sepas que te amo, que estoy entregando todo lo que soy a ti, solo a ti... Eres lo mejor en mi vida y no renunciaré a ti jamás ¡Te amo!

  • Añadió gritando. Ginny sonrió subió sus manos y acarició el rostro de su novio, él las tomó entre las suyas y las besó, con besos sonoros. - ¡Te amo Ginny Weasley!

  • Cuando te dije que estaba sintiendo cosas maravillosas por ti, tú me respondiste que yo había despertado un sentimiento nuevo en ti, yo te juro que las ganas de ser tu mujer y que tú seas el único hombre en mi vida jamás las había sentido, nunca. Niño, mi corazón me dice que eres tú, que es aquí, y que es ahora... porque sé que lo que siento es de verdad, te amo, quiero que me enseñes a amarte. - Él no dejó de mirarla ni un solo segundo mientras ella hablaba, Ginny le transmitía una ternura inmensa, una sensualidad enardecida, y un amor sin límites. Ella era para él lo que llaman necesidad, comprensión, paz y amor. Era dulcemente todo.

  • Prométeme algo.

  • ¿Qué?

  • Siempre recordaremos este momento. - Ginny sonrió y rodeó el cuello de Harry con sus brazos.

  • Prometido. - Se besaron. - Ahora tú prométeme que jamás nos separaremos y que jamás dejaremos de amarnos. -

  • Prometido, y aunque quisiera... ya no puedo dejar de amarte. - Sonrió resignado, Ginny sonrió feliz, él se acercó lentamente y la besó suavemente, pero ella hizo que el beso se tornara apasionado, lentamente ella buscó la mano de Harry y la llevó hasta su cintura para que él le quitara la bata, como si fuese una orden, que él obedeció sin quejarse. Abrió la bata y bajo ella estaba el cuerpo de Ginny en ropa interior negra, Harry dejó de besarla para dedicarse a observar el cuerpo que estaba bajo el suyo, sonrió. Ese conjunto negro resaltaba la figura perfecta de Ginny, ella respiraba con dificultad tras ese beso, los pechos bien formados de la pelirroja subían y bajaban rápidamente. Su vientre, se detuvo allí un momento, era liso y suave y le hacía una invitación para llenarlo de caricias y besos. Definitivamente ya era su parte favorita, lo acarició lentamente y Ginny se estremeció. Él subió su mirada hasta los ojos de Ginny, sonriendo. - Eres perfecta. - Ginny sonrojó, él la besó con pasión. Las manos de Ginny jugaban con el alborotado cabello de Harry, mientras él intentaba quitarse el polerón, la camisa, quedando con el torso desnudo, Harry comenzó a llenar de besos el cuello de la muchacha, su lengua hacía un perfecto recorrido desde el lóbulo de la oreja hasta el cuello y más abajo donde comenzaban los pechos de Ginny, ella soltaba suspiros sugerentes, él se quitó el pantalón. Ginny jamás había sentido la necesidad urgente de un hombre, como la sentía ahora. Él era una llama de deseo ¡Dios! No se dio por enterada de la huida de los pantalones de Harry, Los nervios de Ginny volvieron al ataque. Temblaba de pies a cabeza, y Harry notó que el cuerpo de ella temblaba bajo el suyo. Se detuvo.

  • Bonita... - Comenzó, resoplando. - Estás temblando... - Ella lo observó tiernamente y sus ojos brillaron. - Amor, si no estás segura, nos limitaremos a dormir juntos, yo no te forzaré a nada... te entiendo...

  • Eres perfecto. - Susurró Ginny sonriendo. Ella lo besó profundamente. Luego se miraron a los ojos y ella dijo que estaba segura, que era él, que era aquí, que era ahora, sin decir absolutamente nada y él entendió, sonrió, se besaron. Ginny recorrió cada milímetro de la espalda de Harry con sus manos con un deseo ferviente que jamás había sentido, entonces él continuó trazando un recorrido perfecto de su lengua a partir del lóbulo de la oreja de Ginny hasta el nacimiento de los pechos, y siguió bajando, y llegó hasta el vientre, allí se entretuvo llenándolo de besos y caricias, a Ginny le encantaron esas caricias, sonreía abiertamente, luego las manos de Harry pasaron acariciar la espalda de Ginny, a recorrerla y soltarle el sujetador, Ginny tomó el rostro de Harry y lo llevó hasta sus propios labios. Ese fue un beso muy lento y profundo, las manos de Harry bajaron hasta los hombros de Ginny, bajando suavemente los tirantes del sujetador, haciendo que éste cayera a un costado de la habitación, Ginny se detuvo, pero ésta ves no temblaba de terror, esta ves se detuvo para mirar los ojos de Harry y hacerle entender que se estaba entregando con el alma y el corazón, y Harry la amó más, ella le entregaba su vida...

Ginny se mordió el labio, y Harry por fin sentía que eran solo uno, uno parte del otro, ella soltó un gemido que encantó aún más a Harry, se aferró a la espalda de él, sintió dolor encorvó la espalda y soltó otro gemido, miró los ojos de Harry y todo pasó, él le acarició el rostro y ella sentía por primera ves que todo lo que vivió con Harry era una recompensa y justamente la estaba recibiendo ahora. Algo hizo él que Ginny soltó un gemido que llenó de placer a Harry, la besó, bajó una mano lentamente hasta conocer y acariciar los pechos de Ginny, los gemidos de placer era una dulce melodía para los oídos de Harry, no quería que acabara ese momento, entones, justo en ese momento sentía que Ginny arañaba su espalda, debido al placer que le proporcionaba su cuerpo, él reunió toda la pasión que poseía y la besó y ella respondió de la misma forma, sus movimientos se acoplaban a los de Harry. En esa lenta intromisión en su cuerpo.

Ella dejó de besarlo, sentía que los gemidos se ahogaban en su boca, arrugaba las sábanas blancas de la cama con sus manos, los gemidos de Ginny eran estimulantes, ambos estaban llegando a la gloria. Él sentía algo nuevo, se sentía vivo, más vivo que nunca, era feliz. Ginny era su mujer, era suya, era ahora todo lo que antes soñó y eso le fascinaba. El cuerpo sudado de Ginny era aún más sensual, mientras él la hacía gemir de placer, tenía sus ojos cerrados, y los abrió a tiempo para ver la mirada de Ginny en el preciso instante en que el orgasmo se les venía… ella lo volvía loco...

  • Te amo, Harry. - Susurró ella, aún sin poder respirar, cuando Harry se acomodaba ahora a su lado, abrazándola.

  • Eres maravillosa, eres completamente mía. - Esa inocente confesión de Harry después de haberle hecho el amor le pareció sincera, y a Ginny eso le encantó, sonrió.

  • Estoy agotada. - No pudo evitar decir, Harry sonrió.

  • Créeme, estoy muerto. - Sonrieron juntos esta ves. Se miraron a los ojos, se sonrieron, se dijeron una ves más que se amaban... y exhaustos se durmieron. Al día siguiente Ginny fue la primera en despertar, estaba envuelta en los brazos de Harry, sonrió ampliamente, respiró profundamente y sus pulmones se llenaron de felicidad, se movió lentamente...

  • No, bonita... no te vayas... te amo... - Susurró Harry, soñoliento, Ginny sonrió, se levantó cuidadosamente y se puso la camisa de Harry. Tenía un hambre atroz, iba a ordenar algo para desayunar, cuando vio frente a ella un espejo, se observó. Estaba diferente, su cuerpo había cambiado, ahora gracias a ese hombre que dormía profundamente era una mujer en todo sentido de la palabra, sonrió feliz. Ordenó el desayuno y en diez minutos estuvo listo en la habitación. Ginny dejó la bandeja sobre la mesilla de noche, se acercó a Harry quien dormía con la boca semi abierta, Ginny sonrió y lo besó en la mejilla, él se movió lentamente, y Ginny lo besó en la boca, luego bajó al cuello y él sonrió. - Está bien, ya he despertado. - Él la abrazó y la acostó de nuevo a su lado, Ginny soltó una carcajada. Luego se besaron y se miraron unos minutos.

  • ¡Ah! Me olvidé... el desayuno está listo.

  • ¿Trajiste el desayuno? - Sonrió Harry.

  • Técnicamente, lo traje desde la puerta hasta la cama. ¡Me muero de hambre!

  • Me comería un hipogrifo.

  • Hum... que no te oiga Hermione. - Los dos sonrieron, cuando Ginny se levantó Harry no evitó mirarla y notó un cambio en ella, sonrió.

  • Ginny, ¿Notaste que estás dife...?

  • Claro que me siento distinta, pero estoy bien, logré sobrevivir a tus encantos salvajes. - Harry soltó una carcajada, mientras ella volvía a la cama con la bandeja del desayuno.

  • Hoy estás más hermosa que nunca. - Lo que decía era verdad, ella tenía un brillo especial que la hacía resplandecer. - Te amo.

  • Te amo. - Ambos se besaron, luego comenzaron con el desayuno.

  • Mi camisa se ve mejor en ti que en mí.

  • ¿Eso piensas?

  • De hecho, solo se me antoja una cosa. - Comenzó él haciéndose el interesante.

  • ¿Ah sí? ¿Qué es?

  • Tus ojos me piden algo que no logro entender, tus labios me tientan a besarte cada ves que muerdes una tostada. - Ginny rió. - Y tus manos llaman a las mías... espera... ¡Ya entiendo que me piden tus ojos! - Dijo él haciéndose el sorprendido, Ginny soltó una carcajada.

  • Me muero por saber la necesidad de mis ojos.

  • Tus ojos acaban de comentar un secreto.

  • ¡Vaya! - Dijo, mientras mordía una tostada.

  • Una debilidad maravillosa para mí.

  • ¿Qué puede ser?

  • Bonita, tu debilidad es mi respiración en tú oído. - Ginny y Harry soltaron una fuerte carcajada.

  • Eso es absolutamente falso.

  • No.

  • Sí. - Ginny estaba a punto de ser sorprendida, sonrió nerviosa.

  • ¡Ves! Esa sonrisa fue absolutamente nerviosa.

  • De acuerdo. - Ginny le lanzó una mirada acusadora.

  • Te conozco.

  • Eres impresionante, ¿Sabes?

  • Cariño, te conozco pero a veces no te entiendo...

  • Bien, pero aún sin entenderme estás loquito por mí. - Harry sonrió.

  • Mi único objetivo desde que me enamoré de ti, haz sido tú.

  • Me siento halagada.

  • Harry sonrió, quitó la bandeja de la cama y la dejó en el suelo, luego miró a Ginny de una forma que ella no entendió, sonrió nerviosa.

  • ¿Qué? - Preguntó aun sonriendo. Él se acercó a su novia y la besó con mucha pasión... luego comenzó a besar el cuello de la mujer.

  • Te amo. - Susurró en su oído, Respiró profundamente, Ginny se estremeció y Harry sonrió, consiente que había ganado.

  • De acuerdo, tienes razón. - Admitió ella, respiraba con dificultad, Harry amplió su sonrisa. - Haz encontrado mi debilidad, pero te arrepentirás, Potter. - Ella tomó el rostro de Harry y lo besó, excitada, Cayeron en la cama. Comenzaron con un juego de seducción tentado por Harry y Ginny lo recibió encantada. Esta ves fue mejor para los dos. 


Les gustó?? 

Les pareció muy fuerte la escena de sexo... porque viene más...

ya saben!! comentarios = Actualizaciones!!

besos!