Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Me enamoré · de

Me enamoré — capítulo 18

Luego de pasar toda la mañana juntos en la cama, Ginny decidió que ya era hora de volver a Inglaterra, aunque Harry, gustoso se hubiese quedado todo el día en aquella habitación, remoloneando en la cama. El problema de desaparición en Francia estaba resuelto, al medio día lograron aparecer en la Madriguera, sin problemas. Los padres de Ginny se alegraron de ver a la pareja, que al parecer estaba muy feliz. Más entrada la tarde llegaron los Weasley Granger, como solía decir Fred, con Rose en los brazos de su madre, Rose ya tenía ocho meses.

  • ¡Hey! - Saludó Ron a su amigo y cuñado.

  • Hola. - Saludo Harry, sonriendo ampliamente, abrazaba a Ginny por la espalda.

  • Arthur, ya no lograremos estar en familia... dudo que el novio de tu hija la deje sola más de dos horas. - Bromeó Hermione. Risas generales.

  • Claro que no, eso jamás. - Sonrió Ginny, Harry le guiñó un ojo a Hermione y besó en la mejilla a su novia. Ron blanqueó los ojos, lo que provocó las risas de sus padres.

  • ¡Hola Rose! - Saludó su abuela, feliz a su nieta, Hermione sonrió y dejó que su suegra cargara a su hija. Más tarde llegaron los gemelos y con toda la distracción de Rose, mientras jugaba con los gemelos, Ginny se acercó a Hermione y le pidió que apareciera en su habitación.

  • ¿Qué sucede? - Preguntó alarmada Hermione.

  • Nada, pero debo cumplir con mi palabra. - Sonrió Ginny.

  • Bien, haz el favor de explicarte Weasley.

  • Recuerdas ese "pacto" que hicimos hace siete u ocho años, el cual debíamos decir cuando...

  • Perdiéramos la virginidad, si, lo recuerdo... ¡Ginny! - Recién caía en la cuenta. Se cubrió la boca con las manos. Ginny soltó una carcajada.

  • ¡Todo fue ayer! - Exclamó, riendo.

  • ¡Jamás existió el problema de desaparición en Francia, pervertida! - Rió.

  • No, es verdad. De hecho, esa fue la razón por la cual terminamos alojando en un hotel maravilloso, donde estuvimos toda la noche...

  • "Jugando" - Ginny rió divertida, luego asintió. - Niña, haz dado el paso que más te costó dar... ¿Cómo te sientes?

  • Fue... - Ginny estaba buscando una palabra que definiera la noche anterior. - ... Mágico. Él me hizo sentir que era ayer el momento y que era él, fue perfecto, Hermione. - Los ojos de Ginny eran felicidad y su amiga veía en ellos lo mismo que veía en los ojos de Harry.

  • No te equivocaste, ese hombre te adora. ¡Estoy tan feliz por los dos! - Ambas mujeres rieron.Luego aparecieron en la cocina para ayudar a Molly.

  • ¿Cómo va todo con mi hermana? - Preguntó Ron.

  • Bien. - Respondió Harry escuetamente. No le gustaba hablar de la relación de pareja que tenía con Ginny detalladamente. A pesar que Ron era su mejor amigo, pero también era el hermano de su novia.

  • Eso quiere decir que todo...

  • Está perfecto.

  • Bien.

  • Genial. - Añadió Harry, quien miró de reojo a su amigo. - ¿Ocurre algo?

  • Nada. - Respondió Ron, haciéndose el desentendido.

  • No confías en mí, ¿Verdad?

  • Claro que confío en ti... pero es mi hermana, ¿No? Y tú eres mi mejor amigo... y es lógico que dirija ese sentimiento protector, sé cómo eres con tus novias, pero ésta ves es diferente, tu novia es mi hermana y no quiero ver que sufre por tu culpa. - Estaba claro, Ron ponía los puntos sobre las íes y estaba en todo su derecho. Pero ahora todo era distinto, Harry no tenía la menor intención en serle infiel a Ginny, no tenía motivos, ella lo llenaba completamente.

  • Ron, recuerdo haber mencionado, precisamente contigo, que ella es diferente. Ella es lo que quiero y nadie más que ella me complementa. -

  • Tienes razón. - Sonrió, sabía que su amigo hablaba honestamente, lo conocía perfectamente. Fred se acercaba a ellos, sonriendo con maldad.

  • ¿Quién creen que está allí en los jardines preguntando por Ginny?

  • ¿Ginny? ¿Quién pregunta por mi novia? - Preguntó alarmado Harry, Fred y Ron sonrieron. Harry trató de observar hacia los jardines pero las mujeres colapsaban la entrada hacia la casa. - ¿Por qué ese alboroto?

  • ¿Quién es? - Preguntó Ron.

  • Bueno es...

  • ¡Phillipe! - Gritaba Ginny, emocionada. Ella sonreía ampliamente.

  • ¡Ginevra! - Phillipe era un hombre alto, más alto que Harry, su piel era tan blanca como la de Ginny, unos ojos almendrados y vedes oscuros, su cabello era castaño y ondulado y su flequillo tapaba sus hermosos ojos, Phillipe quitó el cabello de sus hermosos ojos con un elegante movimiento de su cabeza. Abrazó a Ginny, cariñosamente.

  • ¿Cómo me encontraste? - Preguntó Ginny que seguía abrazada de su amigo.

  • Mencionaste algo, y no ha sido fácil, pero hice lo imposible por encontrarte, preciosa. - A pesar de ser francés hablaba un inglés perfecto. Los amigos deshicieron el abrazo.

  • Phillipe, ellos son mis padres. - Ginny comenzaba con las presentaciones, Phillipe estrechó la mano que le tendía Arthur afectuosamente. Besó la mano, respetuosamente, de Molly, ella sonrió poniendo la mano que le quedaba libre en su pecho. - Mis hermanos, Fred, George y Ron. - Siguió con las presentaciones Ginny, Phillipe estrechó la mano con los muchachos. - Mi cuñada Hermione. - Él francés hizo lo mismo de besarle la mano, Hermione sonrió complacida. - Mi sobrina Rose...

  • Es adorable, hermosa como la madre. - Ésta ves la sonrisa de Hermione fue amplia, Ron frunció el ceño. Harry lo miraba con desconfianza. Definitivamente no le agradaba esa visita, mucho menos que aquella visita fuese el novio que todo el mundo creía que era de Ginevra Weasley.

  • Él es Harry Potter.

  • Un placer conocerte, Harry. Como a toda tu familia, preciosa. - Sonrió Phillipe a Ginny.

  • Aunqueno necesita presentaciones, todo el mundo mágico te conoce. - Añadió, dirigiéndose a Harry.

  • Tú eres tan famoso por éstos días... ¿Cómo te llamas? - A pesar del sarcasmo en la voz de Harry, Phillipe sonrió, estrechándole la mano.

  • Phillipe Perrot. - Ginny frunció el ceño.

  • Saben que Phillipe es un gran amigo, fue mi compañero en el equipo de Quidditch...

  • ¿Cómo es eso de "fue" linda? - Harry ya estaba harto de tanta palabrería de Phillipe, ¿Quién era él para decirle linda o preciosa a SU novia? Él sabía perfectamente que esa mujer era un dulce manjar. - Todo el equipo confía en que te encontrara, eres la estrella y evidentemente sin ti estoy perdido, cariño. - Continuaba Phillipe sonriendo. Los padres de Ginny sonrieron, Hermione y Ron miraron a Harry éste carraspeó incómodo, y los gemelos parecían entretenidos. - En dos díasson las premiaciones y debemos estar en Holanda. - Insistió. Ginny sonrió.

  • No pretendo volver a Holanda, Phillipe.

  • ¿Qué? - Sonrió descolocado.

  • Te parece hablarlo más tarde... - Phillipe le lanzó una mirada de angustia. - Lo único que puedo decir a mi favor es que cierta personita aclaró sus ideas y no tengo intensiones de dejar solo a ese niño. - Ginny buscó la mirada de Harry y la encontró, le dedicó una sonrisa cálida y coqueta, a pesar que Harry estaba molesto, le devolvió la sonrisa como idiota.

  • Pero Ginevra, es tremendamente egoísta...

  • Phillipe, después, ¿Bueno? - Phillipe asintió resignado. Cuando Ginny volvió a mirar a Harry no le gustó lo que vio. Harry concentraba su mirada en un vaso vacío, parecía lleno de dudas, triste y Ginny estaba segura que algo se reprochaba. Todos reanudaron las charlas Molly y Hermione fueron a la cocina, Ron, los gemelos y Arthur observaban a Rose jugar haciendo amagues de sus primeros pasos acertados. Justo cuando se decidía a cercarse a Harry, Phillipe la atrapaba en sus brazos y la llevaba al otro extremo de la sala, para hablar detenidamente.

Harry estaba desconcertado, ¿Por qué Ginny no lo presentó como su novio con ese idiota francés? ¿Por qué el idiota francés le hablaba de ese modo tan "Cariñoso"? Pero a pesar de ser un idiota tenía toda la razón, él era un egoísta con Ginny. Debía dejar que ella se presentara a las premiaciones, y jugara Quidditch, pero después de la noche anterior era imposible separarse de ella, en ese mismo instante mirándola sonreír deseaba hacerle el amor, deseaba tenerla para él toda la vida. En su mente aún estaba el recuerdo de la noche anterior, sonrió. El aroma de su cuerpo aún estaba albergado en el suyo, cada caricia abrigaba su cuerpo y jamás podría olvidar aquello. Jamás podría olvidar a esa loca pelirroja... su loca pelirroja, suspiró profundamente.

  • ¡Harry! - Susurraba Ginny dulcemente en su oído. Hizo que se estremeciera, ella sonrió.- Necesito hablar contigo, amor. -

  • ¿Y tú amiguito? - Ginny comprendió que estaba celoso, sonrió ampliamente.

  • Está hablando con mi madre... ven. - Añadió en un hilo de voz, tomándole la mano, caminaron hacia el patio, se internaron en el bosque, donde estaban los árboles frutales y solían jugar Quidditch. Había un silencio sepulcral, que no auguraba nada bueno. - ¿Estás bien?

  • ¿Por qué cuándo me presentaste con tu amigo no me presentaste como tu novio? - Esa preguntaba estaba atorada en la garganta de Harry, necesitaba que ella le aclara ese detalle.

  • Él sabe todo de ti, no era necesario.

  • ¿No era necesario?

  • Preguntó, ya francamente molesto.

  • Harry él fue mi amigo y confidente durante seis meses en los cuales pensaba, sentía, vivía y moría por ti.

  • Bonita, siento que algo no está claro. - él se soltó de la mano de Ginny y se separó un poco de ella, se sentía un verdadero idiota.

  • ¿Qué es lo que no entiendes?

  • Es que... no puedo entender que tan solo me presentaras como tu novio, digo, no es algo malo, ¿No?

  • Ginny frunció el ceño.

  • No creí que te molestaría que no le dijera a alguien que eres mi novio...

  • Te juro que trato de pensar las cosas desde un punto de vista neutral y no del novio psicópata y celoso, pero me resulta bastante difícil pensar así cuando tú "amigo" tiene una manera tan particular de tratarte y tú reaccionas tan displicente y no le dices que tienes un novio. - Ginny se enfadó de inmediato, se giró y trató de concentrar su atención en unas flores azules y no en Harry que una ves más destacaba su falta de confianza hacia ella.

  • No entiendo... no puedo entender que Phillipe sea nuestra primera razón de discusión, Harry. Phillipe era la única persona que me escuchó y me aconsejó parte de ese maldito año. - Ginny se giró y lo miró a los ojos. - Aún desconfías de mí, Harry...

  • Ginny, entiéndeme...

  • ¡Por Merlín Harry! ¿No he sido suficientemente enfática en decir que estoy enamorada de ti? - Le soltó alterada. Harry estaba enfadado también, cosa que no ayudaba mucho. - Phillipe es solo un amigo, un gran amigo como para ti lo es Natalie, yo jamás he puesto objeciones a tu relación con ella.

  • Natalie es diferente...

  • ¿Por qué?

  • Ella está casada.

  • Fue tu novia, ¡Te acostaste con ella! - Ginny estaba enfurecida.

  • Todo el mundo piensa que ese idiota es tu novio y tú no has hecho absolutamente nada por desmentirlo. - Esas palabras fueron duras para ella. Lo único que quería era darle tremenda cachetada pero eso lamentablemente, no sería apropiado en ese momento.

  • ¿Qué diablos estás pensando? - Preguntó ofendida.

  • Que no es fácil ver que un idiota le diga a su novia que está perdido sin ella en tus propias narices, quedar como un idiota enfrente de toda tu familia, me parece inoportuno que pasaras por alto mencionarle que soy tu novio.

  • Realmente me parece "inoportuno" que me montes semejante escándalo de celos como un niño de 15 años. Te estás comportando como un verdadero idiota, ¿Sabes? - Harry se disgustó, evidentemente ella no entraría en razón, pensó Harry.

  • Esto no sucedería si tú me presentaras como tu novio... - Ginny blanqueó los ojos, agotada.

  • No quiero seguir discutiendo y si seguimos hablando terminaremos por matarnos. Porque eres un tremendo idiota que no ve más allá de sus ojos. - Le soltó furiosa.

  • No sería así si no te comportaras como una coqueta con ese maldito idiota. - Le espetó ya fuera de sí, ambos tenían ganas de matarse, Y poco les faltaba, eran tan apasionados que hasta en las discusiones mostraban todo de sí, no querían quedarse con la palabra en la boca. Se miraron unos segundos a los ojos y Harry vio en los de Ginny decepción, eso no le gustó en absoluto, odiaba cuando ella trataba de hacer que él se disculpara. No lo haría. Estaba muy enfadado para hacerlo, igual que ella... Ginny desapareció.

No entendía en absoluto la actitud troglodita de su novio, cuando apareció en la madriguera gustosa hubiese aparecido directamente en su habitación, pero estaba Phillipe, necesitaba pensar, aclarar sus dudas con respecto a todo lo que Harry le dijo. Estaba enamorada, pero no daría a torcer el brazo, y la actitud de Harry debía doblegar. En caso contrario ella lo haría doblegar a su manera. Sonrió descaradamente. Y se odió en ese minuto por no controlar sus pensamientos indecorosos que relucía cada ves que pensaba en esos ojos preciosos, ese cabello alborotado y esos labios tentadores. "Dios Weasley es solo un hombre... pero como te hace vibrar cada ves que te toca" Pensó y resignada sonrió.

Después de unos minutos apareció Harry en la cocina, se despidió y se excusó diciendo que estaba agotado. "Y como no después de esa noche, y el bendito amanecer que tuvo aquel día" Pensó Harry. De Ginny se despidió con un frío beso en la frente. Y desapareció.

La mañana anterior había cumplido con la promesa que le había hecho a Arthur, había dejado el ministerio y no era más Auror. Llevaba unos negocios en el mundo Muggle con Ron. Ambos formaron una compañía constructora, hasta el momento les iba bien. Ron había manejado la empresa mientras Harry se ocupaba de los últimos trámites para abandonar el cuartel en el ministerio de magia. Y Ron había demostrado ser un excelente hombre de negocios. Estaba solo en el departamento, tal ves sí había sido celoso con Ginny, muy celoso. Y honestamente ella no le había dado motivos contundentes que demostraran un delito grave... había sido un verdadero idiota con ella. Pero, ese francés amanerado, Harry soltó una carcajada, era un tanto "delicado" el francés, se preguntó si ese estúpido siempre la trataba así durante esos seis meses... borró la sonrisa. Se dirigió hasta la habitación y se lanzó en la cama, ofuscado. ¿Por qué tan solo no podía estar en paz con Ginny? Cada ves que Ginny le lanzaba esa mirada dulce, traviesa y excitante a la ves le robaba el aliento, y cuando le sonreía creía estar en ese lugar que describían como el paraíso, paralizaba todo a su alrededor. Ella era su cable a tierra y también a la fantasía y francamente no quería y no podía renunciar a eso... suspiró profundamente. Sonó el timbre, sacándolo del mundo de la duermevela... se acercó a la puerta y la abrió.

  • Hola Harry. - Era ella. Su cabello estaba atado por una coleta alta, un pañuelo negro de seda en el cuello, sonreía, sus mejillas estaban rojizas y sus ojos brillaban. Vestía un suéter negro de cuello en V y unos jeans ajustados. Zapatillas de lona, muy casual. Sostenía una bolsa de papel llena de cosas que Harry no distinguía y en la otra mano una botella de champagne. - ¿Sabes? Si me ayudaras a coger la bolsa, juraría no enfadarme. - Sonrió.

  • Disculpa. - Dijo él, torpemente. Cogió la bolsa y Ginny entró, cerró la puerta con el pié, y siguió a Harry. Él no entendía absolutamente nada y cuando algo comenzaba a esclarecer Ginny lo besó. Y esa acción lo sorprendió mucho, era un beso que le despertó todos los sentidos, sintiendo ese dulce sabor de los labios de su pelirroja, los labios más sensuales que había probado, en medio del beso sonrió, y la atrajo más hacia su cuerpo, haciéndola gemir, y Harry al escuchar ese suave gemido supo que esa era su debilidad. Escucharla gemir le hacía perder la razón, cada parte de su cuerpo le pedía que acariciara y besara el de Ginny, como la deseaba... bendita debilidad. Ginny le tomó el rostro con sus manos, lo miró a los ojos y le sonrió sensualmente, mordió el labio de Harry, y luego como acto de caricia, pasó su lengua por el labio de él, en un juego de erotismo. Él tragó en seco. ¡Lo volvía loco! - Necesitaba un beso. - Sonrió. Harry suspiró.

  • Siento enfadarme contigo por una estupidez, tenías razón. - Ginny sonrió. Harry había doblegado sin un mínimo esfuerzo de su parte.

  • Todo está bien. Yo también me equivoqué.

  • De verdad fui un estúpido. - Ésta ves la sonrisa de Ginny era tranquilizante para él, supo que todo estaba solucionado.

  • Traje hasta tú departamento nuestra reconciliación. - Sonrió.

  • ¿Nuestra reconciliación? - Preguntó desconcertado. Con Ginny nunca se sabía que tramaba, que pasaba por esa pelirroja cabeza. Ginny soltó una carcajada.

  • Claro. En aquella bolsa está todo.

  • ¿Todo? - Estaba totalmente desorientado con respecto a los planes de esa loca mujer. Sonrió.

  • Niño, necesito que te vistas más cómodo, que tardes unos minutos, que esperes mi llamado y no intentes espiar. - Añadió en tono de advertencia. Ese misterio que la envolvía ahora le turbaba la mente y lo seducía más. - No salgas de tu habitación hasta que yo te llame, ¿Bueno?

  • Ginny, ¿Qué tramas?

  • Preguntó, pero en ese instante se arrepintió de haber preguntado. Ginny le dedicó una mirada sensual, y lo besó. Pudo sentir la excitación por parte de ambos en aquel beso. Sabía perfectamente, que ya podía caer rendido a sus pies sin objeciones.

  • ¿Esperaras como un muchacho bueno en tu habitación hasta que te llame? - Preguntó dulcemente, aunque su voz también emitía sensualidad. Harry asintió inmediatamente, ni siquiera sabía porque lo hacía, pero con ella no se podía negar. Se dirigió a la habitación. Imaginó las burlas de los gemelos ante su rostro que no era más que la de un maldito sometido ante esa pelirroja hermosa, y lo peor de todo es que ella ni siquiera se esmeraba en hacerlo un sometido, solo hacía falta una mirada de Ginny para hacerlo cantar un villancico vestido de vikingo en un estadio lleno de espectadores. Suspiró. Llegó a su habitación y simplemente se cambió de ropa una camisa negra informal y nos jeans azules gastados, y descalzo. Estaba completamente atraído con la sorpresa de Ginny, sonrió, ella era su caja de pandora personal.

En ese instante entendió cuanto amor le profesaba a esa mujer, veía el mundo con los ojos de Ginny, sabía que estando ella en su vida no habrían más noches desiertas, que necesitaba cada una de las virtudes y defectos de Ginny para sentir que había razones más que valiosas para vivir la vida, y su razón tenía nombre y apellido, Ginevra Weasley. Jamás pensó que él tenía una capacidad tan grande para amar a alguien, de ser feliz tan solo con verla sonreír, ella era muchas cosas que aún no entendía y las descubriría en el camino, ya no había cura para lo que sentía estaba atrapado en un fuego pelirrojo del cual, mucho menos quería escapar. - ¡Harry! - Llamaba Ginny desde la sala, Harry se levantó de un salto de la cama y salió al pasillo, donde una fragancia floral lo inundó, dejándolo embriagado de amor, sonrió.

Cuando llegó a la sala vio que estaba llena de velas rojas, la sala estaba iluminadas por ellas. Y al centro de la sala estaba su mayor objeto de deseos. Perfectamente a los ojos de Harry, divinamente en ropa interior de color verde jade, el encaje era provocativo, contrastando con su blanca piel, remarcando también su perfecta figura. Ginny sonreía tímidamente, sostenía dos copas de champagne, Harry literalmente estaba con la boca abierta, lo que hizo que Ginny sonriera abiertamente. Ese conjunto le sentaba sensual, añadiendo una ternura innegable en ella y en conjunto era un resultado místico. Cuando Harry por fin pudo cerrar su boca, sonrió. Se acercó a ella y Ginny le pasó una copa, él la tomó y sonrió ella le devolvió una sonrisa cargada desensualidad, elegancia y ternura. - Por nuestra primera reconciliación, niño. - Propuso Ginny.

  • Por nuestra primera reconciliación, bonita. - Harry deseó hacerla enfadar todas las noches para recibir una sorpresa así, sonrió. Ambos bebieron champagne.

  • Ven, acércate. - Susurró ella, Harry así lo hizo, Ginny lo besó profundamente, Harry apoyó sus dedos justo en el costado del borde fino de la pequeña braga de Ginny, jugando. - Siéntate. - Le indicó justo detrás de Ginny había una silla roja y él obedeció. Ginny se quitó suavemente el pañuelo de seda del cuello, sonrió, le quitó las gafas y le cubrió los ojos con el pañuelo.

  • Ginny...

  • Shh...- Ginny le dio un beso corto y suave.

  • Debo admitir que tu sorpresa me está asustando. - Ginny sonrió.

  • Aún falta, amor. - Susurró. Ginny tomó su varita e hizo que unas cuerdas invisibles ataran las manos de Harry por detrás del respaldo de la silla. - Harry James Potter, éstas son las reglas de este juego, no podrás ver, no podrás tocar - Harry bufó. - Solamente degustarás. - Ginny sonrió con maldad.

  • ¿Degustar? Hubiese preferido que me aclararas las reglas mucho antes de saber que jugaríamos, pero me encanta. - Ambos sonrieron. Ginny miró a Harry, estaba comenzando "el ritual del amor" como le había llamado. Harry se veía... la palabra perfecta era apetecible y totalmente comible. Su cuerpo era indudablemente sabroso, sonrió. Tomó un pequeño recipiente lleno de fresas. Tomó una.

  • Amor, abre la boca.

  • ¿Qué?

  • Confía en mí.

  • Claro que confío en ti, pero jamás he hecho algo así, esto es una tortura placentera, debo admitir, pero...

  • Cariño, solo hazlo.

  • Susurró Ginny en el oído de Harry, seduciéndolo. Se estremeció y ya no pudo seguir negándose, resignado abrió la boca. Ginny pasó suavemente la fruta que tenía en la mano por los labios de Harry, dejando que el escaso jugo se deslizara por el labio de su novio. - ¿Qué es? - Preguntó suavemente, él pasó su lengua por sus labios y enseguida supo.

  • Tu fruta favorita, fresas. - Ginny sonrió, satisfecha, luego bebió Whisky de fuego y besó a Harry con mucha pasión.

  • ¿Qué es?

  • Un beso espectacular. - Ginny sonrió. - Recuerdo que me embriagué por beber tanto...

  • Entonces, ¿Es?

  • Whisky de fuego.

  • Muy bien. - Ginny comenzó a desabotonar lentamente la camisa de Harry, cada botón que soltaba era un beso en la piel desnuda del joven, Acto que enloquecía a Harry, le desesperaba no poder tocarla. Ginny se deshizo de la camisa de Harry con un simple ademán de la varita.

  • ¿Me puedes soltar?

  • Preguntó desesperado.

  • Aún no. - Sonrió. Ginny comió chocolate y con decisión se sentó en las piernas de Harry, mientras rodeaba con sus brazos el cuello de su novio. Le besaba el cuello, y dejaba un rastro con su lengua... besó los labios de Harry suavemente, y lentamente fue profundizándolo.

  • ¿Qué es?

  • Chocolate. - Respondió inmediatamente, estaba desesperado por tocarla, por verla.

  • Bien. - Ginny le sacó el pañuelo de los ojos y le puso las gafas. Ahora la veía, sentada sobre sus piernas, la besó...

  • Bonita... suéltame.

  • Ella simplemente asintió, lo hizo con un ademán de su varita. Ahora quién parecía tener el control era Harry, por fin pudo acariciar sus piernas, su espalda y llegar hasta su rostro, la besó una ves más. Sus manos bajaron hasta su cintura acariciándola con deseo, mientras la besaba, se levantó y ella rodeó la cintura de Harry con sus piernas. Que Ginny hiciera ese juego le encantaba y que ella se entregara de esa forma lo esclavizaba aún más a sus pies.

  • Odio cuando me besas de esa forma. - Susurró Ginny, él sonrió.

  • ¿Por qué?

  • Me hace decir a todo que sí. -

  • ¿A todo? - Ella asintió, se besaron. - Entonces ¿Aceptas les reglas de mi juego? - Ginny frunció el ceño, sonrió.

  • ¿Tu juego?

  • Simplemente que te quedes esta noche conmigo. - Dijo, con sus labios rozando los de Ginny, acariciando con deseo la espalda de la mujer.

  • Me parece justo. - Ambos sonrieron, Harry se inclinó lentamente y dejó a Ginny sobre unas mantas que había en el suelo, y siguieron besándose.

  • Bonita...

  • ¿Hum? - Hablaban entre beso y beso.

  • Compré... un... departamento...-

  • ¿Otro?... ¿Para... qué? - Harry suavemente se separó un poco de ella, la miró a los ojos, sonrió, le acarició el rostro con el dorso de la mano, los ojos de Ginny observaban a Harry con amor, ternura y deseo.

  • Para que vivamos juntos allí. - Suspiró. Ginny abrió los ojos sorprendida.

  • ¿Para qué vivamos juntos allí? - Repitió. Estaba absolutamente confundida aún no cumplían un mes juntos, francamente para ella eso no era un problema. Estaba enamorada de él y lo seguiría al fin del mundo con los ojos cerrados. Pero interrumpir o invadir el espacio de él no era una buena idea.

  • Sé que es algo que debíamos decidir juntos, pero no pude resistir pensar en un futuro...

  • No quiero invadir tu espacio, no quiero que pienses que estoy loca por casarme o que tengo la imperiosa necesidad de atarte de por vida a mi lado. - Harry sonrió.

  • ¿Por qué no? Me parece una idea maravillosa. - La cara de perplejidad de Ginny era a más no poder.

  • Estoy seguro que quiero compartir mi vida al lado de mi bonita. - Suspiro, acarició la nariz de ella con la suya y le dio un beso suave. - Lo decorarás como tú quieras... todo será cuando tu decidas...

  • ¿Decidir qué?

  • Cuando decidas vivir conmigo, sé que es algo apresurada la propuesta pero quiero que lo pienses con calma, amor, tómate todo el tiempo que necesites si son dos semanas, cinco meses, o diez años esperaré, te entenderé. - Ginny sonrió abiertamente, rodeó el cuello de Harry y le dedicó una sonrisa coqueta.

  • ¿Podrías esperar un segundo? Porque mi respuesta es ¡Sí! Quiero vivir ahora contigo, amor. - Harry sonrió. Se besaron tiernamente. Continuaron con el juego de Ginny invocando el deseo irrefrenable entre ellos. Rápidamente el deseo desenfrenado acabó con la ropa de los dos, Harry le besaba el cuello con dulzura mientras Ginny desordenaba aún más el cabello de Harry, entregada a la pasión. Hizo un movimiento brusco, ahora era ella quien estaba sobre el cuerpo de su novio, mientras lo besaba y acariciaba el abdomen, esas caricias a él lo enloquecían, hacía que se convirtiera en un animal buscando la gloria, entonces ella sonrió con picardía y comenzó la fiesta de vaivenes lentos de la cadera de Ginny, gemía, acomodó sus manos en el pecho de Harry, que estaba extasiado con los movimientos perfectos de la pelirroja y los gemidos que se arrancaban de la roja boca de su novia, juntos llegaban a la gloria. - Harry. - Susurraba Ginny, mientras hacía su cabeza hacia atrás, mordiéndose el labio, Harry no pudo resistir comerle la boca de un beso, se acercó y la besó ahogando los gemidos de Ginny en su boca. Ella rodeó el cuello con sus brazos, en esos suaves vaivenes de caderas, Harry mantuvo sus brazos en la cintura de Ginny, fortificando también los movimientos de la pelirroja. Ginny acercó su boca al oído de Harry gimiendo "Harry", extasiándolo, volviendo loco de placer a su novio.

Le producía una satisfacción enorme escuchar que el orgasmo de Ginny ella dijera su nombre, hundió su nariz en el cuello de la pelirroja. Ella le estaba enseñando que abrazado a su cintura todo era una fiesta... ambos cayeron rendidos y Harry antes del último suspiro la beso profundamente. Recuperaron el aliento porque durante esa noche no hubo más pausas, porque el amor y el deseo les hacía una tentadora invitación.


Prometo responder dentro de estos días lo últimos comentarios!!

gracias y besos!!

ya saben!!

comenten!!