Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Me enamoré · de

Me enamoré — capítulo 19

  • Te puedo perdonar Ginevra que no asistas a las premiaciones, pero no al campeonato de Quidditch, preciosa.

  • Phillipe, ahora no puedo hablar. - Necesitaba salir urgente de la Madriguera, se reuniría con Hermione y juntas escogerían los muebles para el nuevo departamento donde viviría con Harry. Estaba feliz, sonreía a todos y a todo. -

  • Pero Ginevra, siempre sales y no podemos hablar con calma...

  • Te prometo que vuelvo después de la cena y te explicaré todo con lujo y detalle. - Sonrió. Phillipe frunció el ceño. - Palabra de cazadora. - Ginny le tendió la mano, sonriendo con complicidad.

  • ¿Verdad? - Preguntó con desconfianza.

  • Tiene mi palabra, señor Perrot. - Desapareció. Se reunió con Hermione, ambas escogieron los muebles en distintas tiendas Muggles, Ginny nunca había sido tan feliz como lo era en ese momento. Por fin todo sería diferente, y todo era porque iba a vivir con el amor de su vida. Despertaría todas las mañanas en sus brazos, exhausta después de una agotadora noche de pasión. Lo primero que vería cada mañana serían los ojos esmeraldas de ese hombre que la volvía loca con un simple movimiento de ojos. Estaba ansiosa por vivir con él.

Para él las cosas no eran muy diferentes, cada ves que la recordaba, y francamente era todo el día, sentía que tenía miles de motivos por los cuales sonreír y vivir. Esa pelirroja avivaba con cada beso el fuego. Para él, Ginny Weasley era la razón más hermosa de vivir esta vida. Suspiró profundamente. Mientras estaba en su despacho, estudiando unos contratos, una nutria brillante y reluciente llegaba y decía con la voz de Hermione: "Tú novia te esperará en el departamento nuevo a las 19:00 horas en punto. Ya sabes cómo se pone con la impuntualidad, ¡¡Y ella dice que no tardes!!" Harry sonrió complacido, consultó su reloj, eran las 18:30 horas. Se apresuró en sus deberes, con una sonrisa radiante en su rostro. Definitivamente era el hombre más feliz del mundo.

  • Disculpe señor Potter...

  • ¿Eh?... - Preguntó Harry, desorientado. Acababa de ver que alguien entraba, estaba pensando en la sorpresa de Ginny y no se dio cuenta de la imprevista entrada del hombre.

  • Solo necesito que firme unas órdenes de compra, el señor Weasley ya lo hizo y solo falta su firma... disculpe, ¿Se siente usted bien? - El hombre lo observaba preocupado. Harry soltó una carcajada contagiosa, el hombre también rió.

  • Estoy bien Tom, es solo... - Suspiró profundamente.

  • ¡Ah! Entiendo, la señorita Weasley. - Ginny pasaba por la tarde al despacho de Harry, simplemente para estar más momentos a solas con él. Y todos los que trabajan con Harry la conocían, Harry asintió, sonriendo. Luego sintió ardor en su rostro.

  • ¿Tan evidente he sido? -

  • Es solo que está amando de verdad, señor Potter y permítame que le diga, que jamás he visto a un joven tan ilusionado y con ese brillo en los ojos como a usted, y ella es una muchacha tan amable, cariñosa y alegre, cada ves que ella lo mira sus ojos brillan tanto... no la haga sufrir, se ve una muchacha frágil, pero fuerte a la ves.

  • Tiene razón, Tom. - Harry sonrió. - Si me equivocara con ella no se imagina como me gritaría. - Harry firmó la orden y luego de unos minutos apareció afuera de la puerta del departamento, iba a buscar la llave cuando vio... "Señor Potter, por favor, toque la puerta" Harry vio como las letras doradas se evaporaban cuando él leyó el mensaje. Sonrió. Siendo obediente, tocó la puerta.

  • ¡Voy! - Se escuchó desde adentro. Ginny se tardó unos segundos en abrir la puerta. Harry sonrió una ves más. No tenía conciencia de cuantas veces sonrió aquel día de tan solo pensarla, era inevitable. Ginny abrió la puerta, sonriendo. Vestía unos jeans grises y un suéter sin hombros púrpura. Su cabello estaba atado por un moño improvisado. Ella se acercó y lo abrazó, se sentía extraordinariamente bien respirar ese perfume floral de Ginny, suspiró. Ella rodeó el cuello de él con sus brazos. Se miraron, ella le dio un beso corto. Harry sonrió y le acarició el rostro. - ¿Cómo estuvo tú día? - Preguntó ella, mientras le volvía a dar otro beso.

  • Hoy he estado bastante desconcentrado, hasta Tom lo notó.

  • ¿Por qué?

  • Por ti, he pensado todo el día en ti. - Ginny sonrió ampliamente, y lo besó. - Bonita, ¿Por qué estamos aquí? El departamento aún no está amueblado y...

  • Entremos. - Sonrió. Ginny le tomó la mano y cuando Harry entró se llevó una grata sorpresa. La sala era una preciosa habitación pintada con colores claros, en cuya chimenea actual ardía un fuego tímido y resplandeciente a la ves. También de las paredes colgaban unos cuadros con pinturas sofisticadas y muy bonitas, y sobre una repisa había fotografías de ambos, sonriendo y besándose. Los sillones eran de un tapiz de género color mostaza suave, y plantas que llenaban de vida el lugar, había lamparillas de pie y unos bonitos muebles lustrosos, de madera oscura. Adornados por unas velas gruesas y adornos de porcelana. El departamento estaba perfectamente adornado. Harry miró a Ginny, que estaba atenta a cada expresión en el rostro de él. - Tú me dijiste que podía decorar el departamento...

  • Es perfecto, pero ¿Cómo conseguiste las llaves si las tengo...? - Se llevó una mano al bolsillo y se dio cuenta que no las tenía, frunció el ceño y miró a Ginny.

  • Ayer. Ayer saqué las llaves. Te quedaste profundamente dormido y yo estaba aburrida y bueno,... planeé todo esto.

  • Como no iba a quedarme dormido con semejante noche, Ginevra. - Sonrió. Le encantó la sorpresa de Ginny. - Pero no mencionaste nada y yo no he podido ayudarte a comprar algunos muebles y...

  • ¡Por favor! Tú compraste el departamento... No seas machista yo también puedo... - No pudo seguir hablando, su boca fue callada con un dulce beso de Harry y sus argumentos acerca del machismo se fueron al diablo. Él la acercó más a su cuerpo.

  • Todo es perfecto. - Susurró Harry cerca del oído de Ginny. Ella le dio gracias a Merlín de que Harry la tuviera entre sus brazos o sino el porrazo era de aquellos.

  • Traté de que todo fuese como nos gusta a ambos... - Él la miraba profundamente, ella sonrojó y sonrió.

  • No me refiero solamente al departamento, que está perfecto también, sino que a todo lo que hay entre tú y yo.

  • Te amo, niño. - Susurró. Él sonrió abiertamente, esa frase era tan tierna en sus labios, la besó una ves más. Sus miedos desaparecían, pero con ella no había miedos, ni preocupaciones, ni lamentos, simplemente existía la preocupación de amarla y hacerla feliz, y estar toda una tarde albergado en esa piel que resultaba ser la más suave del mundo... La sonrisa enigmática de Ginny lo hizo volver al planeta.

  • ¿Sucede algo?

  • Señor Potter. - Comenzó con voz solemne. - ¿Hay algo más que quisiera conocer además de lasala de nuestro departamento? - Ella estaba muy pendiente de la reacción de Harry y él notó cierta sensualidad en la voz de Ginny, entendió perfectamente.

  • Me parece que se refiere a nuestra habitación, señorita Weasley.

  • ¡Acertó señor Potter! Pensaremos en un premio para más tarde. - Él iba a besarla cuando Ginny le dedicó una sonrisa misteriosa y se soltó de él, aun sonriendo. Harry bufó. Ginny volvió a tomarle la mano y lo condujo por un pasillo, hasta una puerta, tomó el pomo, miró a Harry sonriendo y abrió la puerta. Las paredes de la habitación eran del mismo color de las de la sala, la cama era una matrimonial de colcha blanca y sobre ella había pétalos rojos esparcidos, había también un tocadory sobre el un florero transparente con unas veinte rosas rojas y otras tantas sobre el tocador, entonces Harry reparó en el alfombrado suelo que también estaba cubierto de pétalos rojos y dos filas de velas simulando un caminito que llevaba hasta otra puerta...

  • Ginny, la habitación es preciosa. - Sonrió Harry.

  • Ven. - Susurró Ginny, casi en un hilo de voz. Él la siguió hasta esa puerta por donde lo guiaban esas velas. Ella sonrió abrió la puerta y quedó descubierto un baño enorme, con dos muebles uno para guardar la ropa de baño y otro era una especie de tocador, otro florero con rosas lo adornaba también. Luego observó la bañera llena de agua y allí también había derramado pétalos rojos y a la bajada de la bañera había velas blancas y rojas de todos tamaños. Ginny lo miró. - Un poco romántico ahora que lo miro... pero todo lo hice pensando en usted señor. -

  • Si estás conmigo, este departamento es estar en el cielo, te amo Ginny. - Ella sonrió satisfecha, se lanzó a sus brazos, y lo besó apasionadamente, sus manos fueron directamente hasta el saco de Harry, quitándoselo, luego aflojó el nudo de la corbata y lentamente le quitó la camisa, excitada. Harry estaba con el torso desnudo, sabía cómo Ginny quería inaugurar el departamento y él no iba a dejarla con las ganas, dejó respirar a Ginny y atacó su cuello deslizando sus labios desde el lóbulo hasta el mentón de Ginny, mientras sus manos se deslizaban bajo el suéter púrpura hasta quitárselo, y de pasada soltó el moño improvisado y el cabello pelirrojo cayó como una hermosa llama de fuego. Entonces Harry la levantó unos centímetros del suelo y ella rodeó con sus piernas la cintura de Harry, mientras seguían besándose la llevó hasta la habitación y la dejó suavemente sobre la cama, le quitó la ropa para tenerla toda a su merced, el placer que le producía verla así, completamente desnuda para él era una dulce tortura, se besaron... Sentir que estaba dentro de ella era un golpe eléctrico que le recorría las venas infundiéndole más amor, escuchar su propio nombre mientras llegaba el orgasmo de la pelirroja le satisfacía el alma, y esa idea que rondaba su mente desde hace un tiempo atrás y aún más el hecho de tenerla así para siempre era una miel que no podía negársela ni el mismo. Se apoderó de su mente y lo excitó más. - ¡Ginny! - Fue lo único que pudo decir antes de besarla, era la última fuerza que le quedaba en el corazón para pronunciar el nombre de la mujer que amaba.

  • Te amo. - Resopló ella, cuando él caía suavemente sobre su cuerpo, cada día al lado de Harry entendía de dónde provenía esa fuerza invisible que recibía a diario, porque todos sus esfuerzos también eran por él, sonrió abiertamente cuando Harry le dio un dulce beso y se acostó a su lado.

  • Cuando estoy contigo cada ves se me hace más difícil separarme de ti por cinco segundos. - Resopló Harry, Ginny sonrió con ternura, mientras lo observaba.

  • Es tu culpa, porque cada ves que estoy contigo me comporto irracionalmente. - Ginny lo besó y él sonrió satisfactoriamente.

  • Si tú lo dices. - Dijo él, dándose aires, ella soltó una gran carcajada.

  • Claro, cuando estás conmigo solo tienes esa cara de perrito lastimero.

  • Son tus labios sensuales. - Admitió, Ginny rió fuerte. A él le encantaba verla sonreír era una especie de ángel que hacía que él pudiera dormir y tener el mejor de los sueños. De la nada Ginny estaba sobre Harry y lo besó con mucha pasión, él se limitó a corresponderle y poner sus manos en la cintura sudada de su novia.

  • Aún falta una última sorpresa por hoy, señor hermoso. - Sonrió, mientras se mojaba los labios, las caricias inocentes en la cintura se convirtieron inevitablemente en deseo en la espalda de Ginny.

  • ¿Aún hay sorpresas? Hoy me has dado tres.

  • ¿Tres?

  • Nuestro departamento amueblado es una. Esta maravillosa habitación es otra. Y tenerte entre mis brazos en "nuestra" - Enfatizó. - Cama, algo que no se me ocurrió ni por asomo. Supuse que el día terminaría de esta forma - Ginny frunció el ceño. - Me refiero que mis encantos son cautivantes para ti y con toda seguridad te habría hecho el amor porque eres tremendamente adictiva para mí. - Ginny rió. - Bueno y tú me dices que hay más sorpresa, ya quiero ver cuál es la última sorpresa. - Ginny volvió a reír con aquellas ocurrencias.

  • De hecho no es la última.

  • ¿No? ¡Vaya!

  • Al día siguiente que me propusiste vivir juntos hablé con mis padres y les dije que me iría a vivir contigo. - Sonrió.

  • ¿Qué? - De la impresión Harry se movió súbitamente y ahora era ella quien estaba bajo el cuerpo de Harry. - ¡Me quieren matar! ¿Es por eso que Arthur reaccionó despectivamente cuando me vio la otra noche? - Ginny rió. Y jugo con los pelos del pecho de su novio.

  • Te llevas a la inocente Ginny. - Harry la miró con reproche.

  • De inocente no tienes ni la I. - Ella sonrió.

  • Por eso te amo ¿sabes? Eres tan sincero aun cuando no tienes el tiempo de pensar bien las cosas. - Sonrió. - Me consideraba bastante inocente. - Harry rió, y ella se mordió el labio, provocándolo. Levantó un poco la cabeza, y la hundió en el cuello de Harry su lengua jugó con la nuez de Adán, luego la mordió y volvió a pasar su lengua recorriendo hasta el mentón, subió un poco más hasta llegar a los labios de Harry, alzó la vista, y vio que los ojos de Harry estaban concentrados en la ávida lengua juguetona, sonrió. Sin seguir torturándolo lentamente metió su lengua en la boca de Harry. Ginny sintió "algo" en su parte más sensible.

  • Con esos gestos sensuales que tienes, mujer, y si no te conociera lo último que pensaría de ti es que eres inocente. - Dijo él en un susurro cargado de excitación, ella hizo un puchero.

  • ¿No te gustó? - Preguntó cuándo ese "Algo" se hacía presente en la charla y ella soltaba un gemido.

  • El punto es que me encantó. - Dijo rápidamente al momento en que le comía la boca de un beso.

  • ¡No, espera te debes controlar! - Exclamó susurrando cuando comenzaba los movimientos maravillosos de Harry, y su voz se entrecortaba.

  • ¿Debo? - Preguntó, mientras se mecía suavemente sobre ella y ahora su lengua jugaba con el oído de su novia.

  • Debemos... - Gimió. Harry la miró a los ojos y sonrió. Su lengua imitaba el juego que ella había inmortalizado entre ellos, la lengua de Harry mojaba los labios de Ginny.

  • ¿Estás segura? - Susurró, seduciéndola. Ella asintió, un movimiento pélvico de Harry la convenció de lo contrario. Y gimió de placer, cerró sus ojos y sonrió, se mordió el labio y arrugó su rostro, enferma de tanto placer provocadas por esas profundas embestidas, abrió sus ojos.

  • Después no digas que no intenté detenerte, Potter. - Susurró. Harry sonrió abiertamente, y ella lo besó. Los gemidos ahogaron la habitación y dentro de unos cuantos minutos dejaron de hacer el amor, agotados. - Eres incapaz de contenerte. - Sonrió Ginny. Estaba agotada, ese hombre le quitaba todas las energías.

  • Tú comenzaste, preciosa. - Sonrió. - Gastas mis energías, mujer. Estoy agotado. - Ginny sonrió feliz, él dijo con palabras lo que ella pensó. Era evidente la conexión que había entre ellos. - Me dormiría como un bebé.

  • Sí, pero ahora no lo harás. - Él frunció el ceño, y la miró. Luego su mirada fue picaresca.

  • Si quieres que siga despierto, bonita, solo hace uno de esos juegos que me encantan. - Él se acercó a ella la abrazó y con una habilidad asombrosa ahora Ginny estaba encima del cuerpo de Harry. Soltó una carcajada.

  • Tienes una imaginación increíble, pero no me refería a eso.

  • ¿Qué quieres decir con "a eso"? - Preguntó mientras se miraban a los ojos.

  • Me refiero... - Acercó su boca al oído de Harry y susurró. - Que por unas horas trataremos de ser razonables y mantener las manos alejadas de nuestros cuerpos, solo por unas horas para darte otra sorpresa. - Harry intentaba con todas sus fuerzas controlar sus instintos, pero sentir el aliento de Ginny, la respiración de ella era la perdición para él.

  • ¿Solo dices por unas horas? - Ginny sonrió, y miró los ojos esmeraldas de su novio.

  • Solo por unas horas, yo tampoco me resisto tenerte tan cerca sin poder... - Y su respuesta quedó totalmente justificada cuando lo besó.

  • ¿Decías que había otra sorpresa? - Preguntó él, mientras hablaba rozaba los labios de Ginny, intentando controlarse.

  • Eres impaciente, ¿Eh? -

  • Solo dime que cada día que llegue del despacho me recibirás de esta forma, te prometo que siempre rogaré porque llegue la bendita hora de llegar hasta esta habitación y hacerte el amor. - Susurró, aun rozando los labios con los de ella. La miró profundamente y ella sonrió porque esas palabras eran un compromiso para hacerlo feliz toda la vida, se besaron suavemente.

  • Descuida, siempre será así... ahora ven. - Ella se levantó desnuda y le tendió la mano, él algo nervioso la tomó. Ginny sonrió divertida. - Amor, me has visto desnuda muchas veces y yo a ti, ¿Ahora tienes pudor?

  • Ahora sé que soy pudoroso, ¿Sí? - Ginny rió.

  • Eres increíble. - Ginny lo condujo hasta el baño, y se iba a hacer un moño en el cabello cuando Harry le tomó la mano.

  • Me gusta así. - Sonrió como un niño. Ella le devolvió la sonrisa y caminó hasta la bañera, y entró en ella, Y alzó la vista al comprobar que Harry solo tocaba el agua con la mano. - El agua está fría. - Se quejó y Ginny soltó una carcajada. - ¿Qué?

  • No te preocupes, amor, sé que con el agua fría al hombre algunas cosas le empequeñecen, lo cual no sería tu caso, porque yo ya conozco a tu amiguito y sé que es muy muy muy grande.

  • Rió.

  • Graciosa. - Harry entró en la bañera y sumergió su cuerpo. Estaba apoyado en el cuerpo de Ginny mientras ella le daba suaves masajes en los hombros. - El agua si está un poco fría.

  • Eso no sería si tú no hubieses seguido con tu juego cuando te dije que pararas. - Ella dejó de hacerle masajes, y él se preguntó si ella estaba enfadada. - No estoy enfadada.

  • ¡Vaya! Eres impresionante, sabes todo lo que pienso... ¿No estás usando Legeremancia?

  • No, simplemente te conozco. - Ginny jugaba con una esponja, la sumergía en el agua y luego dejaba que el agua cayera por el pecho de Harry, ese juego a él lo calmaba y lo llenaba de paz.

  • Bonita, me encanta esto que estamos comenzando, pero...

  • Harry, no volveré a Holanda a Jugar Quidditch. - Dijo ella sencillamente, sabía que quería decir Harry.

  • No quiero ser un obstáculo...

  • No lo eres...

  • Bonita, escúchame, si tú quieres ir iré contigo, te acompañaré. Iremos juntos a Holanda, estaré ahí siempre estaré junto a ti, no quiero que nada nos separe de nuevo. - Decía mientras sus dedos jugaban con un pétalo rojo. Observó que una vela pronto se consumiría y se preguntó cuánto tiempo estuvo en la habitación con Ginny. La suave respiración de Ginny en su oído lo sacó de suspensamientos, la mano de ella buscaba la suya y cuando la encontró la entrelazó.

  • Te amo. - Suspiró. Él se estremeció, ella le hablaba cerca de su oído. - Pero no quiero volver a Holanda porque lo nuestro es aquí, entre éstas cuatro paredes, entre nuestros amigos, entre tú y yo. Este es nuestro desafío y debemos afrontarlo aquí, porque todo comenzó en Inglaterra. - Suspiró y Harry quedó helado con esas palabras hermosas que decía su pelirroja. Una dicha lo invadió, sonrió.

  • Te amo. - Dijo, Ginny sonrió. Y rodeó el pecho de Harry con sus brazos y besaba suavemente el cuello de él. - ¿Sabes? Eres sensualmente inteligente, peligrosamente hermosa y perfectamente sabrosa. - Sonrió. Ginny alzó lentamente su cabeza del cuello de Harry.

-¿Sabrosa? - Preguntó, realmente con curiosidad.

  • Tienes un sabor exquisito, fresas y tarta de melaza.

  • ¡Vaya! Pero ¿Tarta de melaza?

  • ¡Mi favorito! - Los dos soltaron una carcajada.

  • Amor, solo falta tu ropa. - Dijo ella después de un silencioso momento, agradable para ambos.

  • Y ¿Tú ropa?

  • Traje un poco, no quise traer todo para que no sospecharas y arruinaras mi sorpresa. ¿No te diste cuenta de la ropa que estaba en el armario?

  • Cómo iba hacerlo si eres mi desconcentración. - Sonrió, se giró y miró los ojos de Ginny, la besó.

  • Debemos salir de aquí si no queremos ser unas pasas.

  • Quiero ser una pasa a tu lado, quiero ser viejo lleno de arrugas y cuando mire hacia atrás ver todo lo que hemos construido, nuestros hijos, nietos y los hijos de nuestros nietos y los nietos de nuestros nietos, aun así mirar tus hermosos ojos castaños y decir "Gracias por regalarme esta familia, bonita te amo" - Ginny sonrió, sus ojos se llenaron de lágrimas, Harry la besó. Luego ambos salieron de la bañera, ella con una toalla blanca que envolvía su cuerpo y Harry lo hacía con una a la cintura. Salieron de la habitación y Ginny escogió una teñida rápidamente.

  • Dijiste que habías traído poca ropa, y ocupas todo el armario. - Comentó, observando el armario, Ginny sonrió.

  • Amor, esa no es ni la mitad de mi ropa, puedes hacer un conjuro extensible y todo solucionado. - Él sonrió y la miró, estaba media vestida, subía la cremallera de una falda campana gris, luego se ponía el sujetador negro y a continuación se abotonaba una blusa negra translúcida. Ella se veía sensual, el cabello mojado se apegaba a su cara y le daba un aire inocente y excitante, gustoso se la hubiese llevado a la cama de nuevo. Ginny no se daba cuenta que su novio estaba perdido observándola. Él se acercó y la abrazó por la espalda, besándole el cuello, Ginny sonrió dejó caersuavemente su cabeza en el hombro de él. - Amor, debo salir un momento.

  • ¿Verdad? - Preguntó con aspereza. Hizo un movimiento y giró a Ginny ahora quedaron frente a frente, lentamente comenzaba a desabotonar la blusa de Ginny. - Pensaba darte "mi sorpresa". - Ella soltó una carcajada y él solo sonrió.

  • ¿Piensas que voy a caer con esa artimaña?

  • La más sucia. - Sonrió mientras le quitaba la blusa.

  • Debo ir un momento a casa de mis padres vuelvo dentro de una hora y tú ve a buscar tu ropa y más tarde nos encontramos aquí.

  • ¿Es una orden? - Preguntó, mientras intentaba quitarle el sujetador. Ginny le dedicó una sonrisa coqueta.

  • Bueno, si quieres darme tu sorpresa. - Ambos rieron.

  • Entonces es una orden.

  • ¿No quieres que la señora Potter se enfade, no?

  • ¿Señora Potter? - Él la miró con una inmensa ternura en sus ojos, y esa idea que nació hace algún tiempo tomó más importancia y como sonaba "Señora Potter" era ideal, sonrió.

  • Es solo una broma, no te asustes. - Sonrió Ginny.

  • Claro que no me asusto... - Dijo mirándola a los ojos.

  • No puedes negar que suena estupendo, Ginevra Potter. - Añadió, sonriendo.

  • Maravilloso. - Se besaron una ves más, ella terminó por fin de vestirse y se calzaba las botas a pesar de las protestas de Harry por dejarlo solo, tomándole las manos tratando de impedir que su novia saliera. Apareció en la Madriguera y allí encontró a Phillipe enfrascado en una charla con su madre.

  • ¡Hola!

  • ¡Hey! Ginevra, dijiste que llegaban después de la cena.

  • Sucede que el departamento ya está listo. - Molly sonrió con tristeza.

  • ¿Harry lo vio? - Preguntó.

  • Esta fascinado. - Sonrió.

  • ¿Por qué no vino? - Preguntó Phillipe, era extraño que no estuvieran juntos.

  • Fue a recoger su ropa, los papeles del trabajo... y yo debo hablar contigo.

  • Entonces ya es oficial tu independización. - Susurró Molly, emocionada.

  • Mamá, estaré todos los días aquí contigo, tanto que ni se notará mi ausencia. - Sonrió, Se acercóa su madre y la abrazó, Molly esbozó una sonrisa, luego Ginny le secó las lágrimas que caían por el rostro de su madre, Molly le lanzó una mirada de profundo cariño a su hija.

  • Bien, los dejaré solos para que hablen, pero por favor Ginevra Weasley avísame cuando te vayas para despedirte... ¡Merlín! Ya es duro decir "Despedirte" - Los tres sonrieron. Molly salió de la sala.

  • Phillipe, estoy apenada por dejarte tanto tiempo solo aquí, interrumpiste tus vacaciones por mí y no he estado ni un solo minuto contigo, de verdad lo siento mucho. - Se disculpó, apenada. Phillipe sonrió.

  • Estuve un año de tu vida escuchando, quizá, la historia de amor más triste que jamás escucharé en mi vida y te juro que he escuchado muchas historias de amor, pero tú historia no estaba concluida, ahora estás más hermosa que nunca y reluces y ese hombre es el responsable, ¡Estoy feliz por ti! Conocí a tú familia que es hermosa, no me aburrí en absoluto, tu madre es un encanto, tu padre es un hombre excepcional y tus hermanos son tan agradables, me he reído bastante con las ocurrencias de Fred y George. - Ambos sonrieron. - Y Harry es exactamente la persona que me describiste cuando me hablabas de él, es admirable, no puedes estar en mejores manos, Ginevra. - Ella volvió a sonreír aunque esta ves sonrojó.

  • Temía que no lograras entenderme, Phillipe

  • Debes agradecer a tu madre y a tu cuñada que hayan hecho entender a este cabeza testaruda. - Sonrió.

  • Si vuelvo a Holanda nada será lo mismo, allí solo terminaré con esta relación que tanto nos ha costado construir con Harry, aquí está todo, aquí está su vida y él es mi vida y no me moveré de Inglaterra. - Suspiró.

  • Entonces no te muevas de este país, sé feliz con ese hombre. - Dijo solemnemente, luego sonrió y abrazó a su amiga. - Además ese hombre no es nada sin ti, tú madre me explicó todo, yo evité explicarle que tú también no eres nada sin él. - Rió.

  • Muy gracioso. - Se separaron.

  • ¿Cuándo vienen los mini Potter?

  • ¡Phillipe!

  • ¿Qué? Decías que feliz serías la madre de sus hijos.

  • Sí, pero eso me quitaría la acción de ese hombre por unos largos meses.

  • ¡Es una llama!

  • Y como quema. - Bromeó, los dos rieron. Luego llegaron los gemelos y éstos últimos bromearon con la idea de que Ginny estuviera sin su novio, y que Ginny se independizara y fuera a los brazos de su único amor. Más tarde después de una hora y media seguían bromeando al respecto de que el pobre Harry se estaba volviendo loco después de tanto tiempo sin ver a su amada, que seguro ese era un gran avance en la relación, todos rieron, divertidos. Ginny preparó el baúl y todas sus pertenencias ya guardadas miró aquella habitación que dejaba y recordó la habitación que la esperaba, sonrió. Apareció en la sala de la Madriguera.

  • Mamá, ya llegó la hora... - Madre y padre la abrazaron.

  • ¡Por favor! No me voy a morir. - Sonrió Ginny, sus padres la estrecharon aún más fuerte en sus brazos.

  • ¡Hey! La pecosa solo se mudará, la aguantaremos todos los días, como siempre. - Dijo George, Ginny le sacó la lengua por encima del hombro de su padre.

  • Entonces, solo dile a ese Potter que cuida la joya Weasley.

  • ¿Joya Weasley? - Preguntó Ginny escudriñando el rostro de su padre.

  • Él te explicará. - Sonrió. Luego de despedirse de todo el mundo, por fin pudo aparecer en el departamento. Dejó el baúl a un lado de un sillón y miró la mesa, allí había una botella de champagne y dos copas de cristal, sonrió.

  • ¡Harry! - Él apareció tan rápido que Ginny se asustó. Él vestía unos jeans oscuros y un polerón azul, sonreía, y esa sonrisa solo era para ella.

  • Todo está listo, mi ropa, mis cosas ya las acomodé tuve mucho tiempo, siendo sincero tardé unos 45 minutos en ir al otro departamento juntar mis cosas volver y ordenar todo, recuerdo que dijiste tardar solo una hora, ahora estaba aburriéndome... solo pensaba en ti. - Hizo pucheros y ella se enterneció, sonrió y corrió a abrazarlo, él respiró profundamente ese aroma floral que lo idiotizaba. Suspiró profundamente.

  • Lo siento, pero me tardé hablando con mi familia. - Se disculpó, él sonrió y la besó. - ¿Harry?

  • Dime. - Ambos se miraban a los ojos.

  • ¿Qué significa "Joya Weasley"? - Harry sonrió aunque levemente se sonrojó.

  • ¿Tu padre? - Ella asintió. - Cuando estabas en Holanda, tu padre me salvó, estaba en un bar borracho y estaba a punto de matar a un tipo, bebía mucho y siempre terminaba por ganarme problemas, peleas de bares, y tu padre me sacó de ese lugar y me llevó a casa, a la casa de tus padres, sabía que estaba mal por ti, fueron los primeros meses desde que te fuiste. - Suspiró. - Él mencionó que eras una joya para mí, primero porque entraste a iluminar mi vida, eras, en ese momento, difícil de encontrar, y eres una persona tremendamente hermosa. Dentro de mi borrachera te llamé "Un perfecto rubí" tu padre me corrigió y dijo "Joya Weasley, Ginny es la joya de tu vida, y esa joya volverá a ti" - Los ojos de Ginny brillaron de emoción.

  • ¿Eso piensa mi padre? - Él asintió, metió una mano en el bolsillo del pantalón y sacó un anillo de oro blanco con un rubí precioso incrustado, la joya era discreta, pero hermosa.

  • ¿Te casarías conmigo, bonita? - Preguntó así sin más, jamás había imaginado en la vida hacer esa pregunta, pero la sonrisa de Ginny, sus caricias, la obra de arte que era ella al hacerle el amor, era ese complemento que quería para toda su vida, estaba seguro, estaba felizmente enamorado y por esa mujer lucharía sin rendirse para hacerla feliz, quería hijos con ella, quería tantas cosas con ella… Ginny abrió los ojos sorprendida por la pregunta y por el anillo.

  • ¿Qué? Es decir, lo de señora Potter solo fue una broma, no quiero que pienses... ¡Merlín! - Exclamó exasperada. - No te quiero atar a algo que no quieres solo por complacerme, ¡Te aterran los compromisos! No quiero que hagas algo de lo cual no estás seguro... - Harry la besó, demostrándole la seguridad de sus palabras en ese acto. La aferró más hacia su cuerpo, mientras le acariciaba le espalda sensualmente, ella gimió. Y se separó unos centímetros, apoyó su frente en la de ella.

  • Hace algún tiempo lo he pensado y escuchar de tus labios esa frase maravillosa "Señora Potter" - Ambos sonrieron. - Es tan excitante como la idea de hacerte el amor todos los días, quiero mi vida unida a la tuya para siempre, a la única persona que quiero a mi lado cuando mis sueños se cumplan eres tú, porque tú serás la madre de mis hijos, Te amo tanto, Ginny. - Susurró y ella sonrió complacida. Ya no había dudas.

  • Acepto. - Solo dijo eso, acompañada de una reluciente sonrisa.

Ambos sonrieron abiertamente, él le puso el anillo en la mano derecha, luego besó el dedo y después la besó en los labios y la ola de pasión los condujo hasta la habitación


les gustó?? pues si es así espero sus comentarios!