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Me enamoré — capítulo 20
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Se le hace tarde, señor Potter. - Susurraba Ginny, hace una hora que Harry debería estardesayunando para ir al despacho, y ella trataba de despertarlo besándole suavemente el rostro, y Harry más la aferraba a su cuerpo, mientras sonreía.
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No quiero. - Harry hacía pucheros como un bebé, no quería levantarse.
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Señor Potter. Le recuerdo que hoy tiene una reunión importante con el gerente de Chile.
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¡Mierda! - Exclamó, de un salto se levantó de la cama, mientras Ginny reía. Se duchó y rápidamente se vistió de traje mientras su futura esposa comía una jugosa manzana roja acostada y lo observaba ir y venir por la habitación, sonriendo. De ves en cuando dejaba una pierna fuera de las sábanas de satén color sangre que enmarcaba la perfecta figura desnuda de Ginny, provocándolo. -Realmente me torturas, Ginevra Potter. - Ella sonrió complacida, hizo un gesto de la mano para que Harry se acercara y éste así lo hizo, mientras anudaba el nudo de la corbata azul, y le dio un profundo beso.
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Hoy te espero en la casa de mis padres, ¿Bueno? - Él solo pudo asentir después de ese beso que le desordenó las hormonas, ella sonrió. - Señor Potter, usted también me tortura.
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Él le dio un beso juguetón.
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Te amo, bonita. - Suspiró. - Nos vemos en casa de tus padres.
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Sí. - Se besaron.
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Me tengo que ir. - Ginny no dejaba de besarlo.
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Te extrañaré...
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Yo también... Adiós. - Le dio el último beso, y cuando Harry estaba por cruzar el umbral ella lo llamó. - Amor.
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¡Te amo! - Exclamó Ginny casi gritando, Harry soltó una carcajada.
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También te amo, preciosa. - Harry finalmente desapareció. Ginny se levantó unos minutos después, se tomó su tiempo para aparecer en la Madriguera, feliz. Ese día Phillipe retornaría su viaje a Holanda y Ginny estaría todo el día con su amigo, hasta que llegara su futuro esposo. Phillipe sería el primero en enterarse que contraería nupcias, luego se lo diría a Hermione y con Harry se lo dirían a sus padres y hermanos. Era tan feliz viviendo con él, a pesar que llevaban un solo día, era feliz y ser su esposa sería el broche de oro y luego vendrían los hijos y eso haría su sueño realidad, ya no se imaginaba sin él, porque todo era con él. Harry ya estaba tan dentro de ella que formaba parte de su piel, alma y corazón... olvidarlo era imposible, todo era él, sonrió.
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Toc - Toc ¿Está ahí Ginevra Weasley? - Phillipe estaba muy intrigado con el rostro tan feliz de su amiga, ella resplandecía, su sonrisa contagiaba y sus ojos brillaban como dos pequeños diamantes en la oscuridad.
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¡Phillipe! Me asustaste. - Volvió a sonreír.
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¿Me podrías prestar a tu novio? - Ginny frunció el ceño.
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Él está en la lista de NO. - Los dos rieron.
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Es solo que me encantaría ser feliz como tú, Ginevra, solo eso. Tú rostro es una dicha a 1000 kilómetros de distancia.
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¿Mi madre?
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Está con tu cuñada y Rose. Y quería un tiempo para despedirme de ti.
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Se me ha hecho eterno el día y no quiero que te vayas.
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Se te pasará cuando veas a tu futuro esposo. - Susurró. Ella le había comentado la noticia apenas llegara a la casa de sus padres y encontrara un momento a solas con su amigo. Ginny sonrió. Phillipe abrazó a su amiga fuertemente.
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Cuídate mucho y ven a visitarme.
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¿Seré el padrino de tu primer hijo?
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Creo que ese honor lo tendrá...
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Ron, si, tienes razón... entonces, ¿El segundo hijo? - Preguntó ilusionado. Ella rió fuerte.
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¿Cuántos hijos pretendes que voy a tener? - Preguntaba, mientras se soltaban.
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Digamos que tu novio es "Chispita apasionada" y tú eres su "Afrodita" No serán pocos hijos. - Rió.
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Entonces tendrás un ahijado de los Potter.
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Es por John que no quieres volver, estoy seguro, porque Harry estaba dispuesto a mudarse a Holanda. - Ella borró su sonrisa, miró a Phillipe unos segundos y ambos se sentaron en unas sillas.
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¿Por qué más iba a ser? Él fue...
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Tú novio
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Mi novio estúpido al cual era incapaz de soportar.
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Sabes que él te ama...
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¡Phillipe! Es un arrogante de primera, amaba la forma que era mi nombre en el Quidditch, jamás me enamoraría de semejante espécimen, eso tenlo por seguro.
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Pero aun así, sentía cosas fuertes...
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¡Dios Phillipe! Es solo un patético encaprichado que hasta ahora jura que lo amo desesperadamente, está totalmente enfermo...
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¡Por ti!
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Si vuelvo a Holanda "Mi novio" empeorará todo porque es un desquiciado que piensa que sus besos me derriten y no sabe que realmente aborrezco la forma en que me toca, me da asco imaginar que puedo volver a besarlo ¡Lo odio!No me erizaba ni un maldito pelo, Phillipe, ese es mi novio. - Ginny estaba exasperada.
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Bien, ya entendí que no lo quieres y que finges genial. - Ambos rieron. Luego escucharon un sonido parecido al que se produce cuando alguien aparece, pero no le dieron importancia. -
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Hablaste con Harry de John, ¿Verdad?
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Sí, sabe la historia de principio a fin.
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¿Lo del odontólogo también?
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Sí y se rió mucho.
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Y quién no, francamente eres insuperable... esperaré el parte de la boda.
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¡Por supuesto! - Sonrieron. Phillipe se despidió de los Weasley dando las gracias por la maravillosa hospitalidad y desapareció. Ginny miró su reloj y vio que Harry debió haber llegado hace una hora y un poco más, tal ves tenía mucho trabajo, esperó... después de una hora más prefirió esperarlo en el departamento, así organizaría la ropa que llevó la noche anterior que aún estaba en el baúl, sonrió. Tal ves con tanto ajetreo en el despacho se olvidó de ir a la casa de sus padres, el pobre trabajaba mucho. Se despidió de sus padres y apareció en el departamento. - ¡Harry! Me asustaste... - Harry estaba sentado en un sillón con un vaso de alcohol que Ginny no supo distinguir, cuando pudo mirarlo de frente vio que él tenía un aspecto horrible, tenía el nudo de la corbata bastante aflojado, mucho más pálido que de costumbre y aún más despeinado y sus ojos rojos como si hubiese llorado, su rostro estaba demacrado. Ginny inmediatamente se preocupó, se sentó al lado de él y lo abrazó. - ¿Qué sucede, niño? - No recibió el cálido abrazo por parte de Harry.
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Ya no finjas más, no te tocará hacer ese papel nunca más. - Dijo Harry, fríamente, Ginny se apartó y lo miró, en esa mirada solo encontró frío hacia ella, y eso también le congeló el alma.
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¿Qué sucede? - Repitió, él compuso una sonrisa cruel.
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Tienes toda la razón soy un ¡patético encaprichado! - En sus ojos brillaron tantas lágrimas, pero no las iba a derramar frente a ella. - ¡Eres una perfecta actriz! Creí cada "te amo" que me decías. - Él terminó de apartarla con brusquedad de su lado. - ¡¡Todo el mundo te creyó, maldita!! - Gritó enloquecido, tratando de herirla. - ¡¿Por qué?!
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¿Por qué me dices esto, Harry? No te entiendo. - Sollozó, Harry soltó una carcajada desdeñosa, que le erizó los pelos de la nuca a Ginny.
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Te empeñaste en hacer la actuación de tu vida ¡Y lo lograste me enamoré de ti! Caí como un idiota, me enamoraste de la peor manera ¡¡Te creí!! ¿Cómo no me di cuenta? Jamás me di cuenta que cuando te besaba a ti te daba asco, y cuando te tocaba no decías nada, ¿Te gustaba? ¿Realmente te gustaba? ¿O solo era un puto polvo para ti? - Ginny lloraba, aun así le pegó una fuerte cachetada. No permitiría por nada que él la tratara así, él la miraba con odio y cada palabra era tan despiadada como su mirada.
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¿Por qué estás diciendo todas estas estupideces?
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¿Piensas que voy a creer que esa fue una pregunta hecha al azar?
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¿Dime que está sucediendo?
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Lo que sucede es que me voy, ya no te soporto, tu puto aroma me da asco y tu apariencia de inocente la aborrezco... dime una cosa, ¿a todos los hombres les venía con el cuento de la pura y santa? Eso ya no lo creo.
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Harry, ¿Por qué dices todo esto? - Lloró desconsolada. Él también estaba irreparablemente con el corazón roto, le dolía quererla tanto. No entendía porque ella jugó con él macabramente. Ese maldito dolor era desgarrador en su alma y solo sanaba si era cruel con ella, y de seguro lo iba a ser.
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¿Cómo rayos pude confiar en ti? ¿Cómo me pude enamorar de ti? Caíste más bajo que una miserable puta...
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¡Ya basta! No te permito...
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¿Qué no me vas a permitir? ¿Qué me siga prestando para tu maldito juego?
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Si tan solo te arrepentiste de la propuesta de matrimonio es más fácil decirlo y no salir con tanta estupidez, ¡Si quieres terminar dilo, pero no me responsabilices de eso!
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Dijo Ginny, desafiante. Estaba conmocionada por todo lo que él le había dicho.
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¡Claro que me arrepiento! ¡Me arrepiento de haberte conocido! Arruinaste mi vida ¿Es lo que querías lograr? ¡¡Lo hiciste maldita zorra!! - Ginny no aguantó más, sus piernas amenazaban con derrumbarse se dejó caer sobre el sofá, llorando desesperadamente.
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¡No llores! - Harry estaba más rabioso con Ginny por dar tantas muestras de debilidad y porque era injusto que mostrara flaqueza cuando él quería hacerla sentir culpable. Verla llorar no lo detendría. - ¡Párate! - Exclamó, pero ella no lo hizo, él desesperado la tomó de los brazos la levantó y la zarandeó con brusquedad, la melena de Ginny se movía estrepitosamente. Ella sin embargo no dejaba de llorar. - ¿Por qué me hiciste esto? - Preguntó con fiereza, ella lo miró y entendió que no se dejaría amedrentar por nadie. Ni siquiera por él.
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¡Suéltame! - Él la soltó lentamente y no dejó de mirarla. - Ya no dejaré que me hables así, no sé qué se supone que hice mal, pero ten respeto por mí
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¿Tuviste respeto por mí?
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¡Claro que sí! - Respondió histérica.
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Maldita la hora que te cruzaste en mi camino, ¿Por qué te sigo amando después de todo? - Se preguntó así mismo, enloquecido, al momento que lanzaba el vaso contra una pared. - No quiero ver ni tu puta sombra, eres la peor pesadilla que he tenido... - La miró con asco. - Estás muerta para mí. - Esa fue la frase más dura que él dijo, sus ojos se inyectaron en sangre, estaba paralizado. Ginny no pudo evitar que las lágrimas cayeran, silenciosas. No entendía a qué se debía el cambio drástico de Harry amarla y odiarla. Las lágrimas resbalaron por su rostro y por el de Harry, resignadas caían igualmente.
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Está bien. - Dijo Ginny, con voz nasal, se sacó el anillo que él mismo le había regalado la noche anterior, que parecía lejana, en que se comprometieron. Dejó el anillo sobre la mesa, lo miró con cariño, sonrió tristemente. - ¿Me podrías decir al menos la razón?
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¿Y aún la quieres oír? - Preguntó incrédulo, y con ironía rió. - Tú plan falló, o lo que sea que te hayas propuesto hacer, Hoy te escuché con tu amigo francés, aunque pensándolo bien podría ser tu amante, ¿Te lo tirabas cuando estabas conmigo? Puede ser... - Ginny desvió su mirada en las fotografías de ellos dos, en ese momento, felices. - Te escuché decir lo odioso que era para ti tu novio, que te daba asco pensar que podría volver a besarte. - Ginny cerró los ojos. - Si, cariño, ya lo sé todo, ahora dime con qué fin lo hiciste. - Ella clavó sus ojos en los de Harry y él inevitablemente derramó lágrimas.
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¿Hacer qué, Harry? ¿Enamorarme de ti? - Él rió. Levantó la vista para dejar de mirarla, Se enjugó las lágrimas, y sin más la miró fijamente.
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Ya no más engaños, preciosa. Me aborreces tanto como yo te aborrezco ahora.
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¡Pues lamento decepcionarte! Porque yo no podría aborrecerte jamás, ¡Eres tan estúpido que no te has dado cuenta de la verdad! ¿Te detuviste a escuchar todo o solo lo que creíste conveniente? - Harry frunció el ceño, enfadado. - Ya veo, no escuchaste todo, porque no hablaba de ti... Harry, estaba hablando de John, el novio que tuve en Holanda, te hablé de él ¡Te dije que era un estúpido! - Ginny estaba desesperada, explicándole.
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Si piensas que te creeré...
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¡Ese es tu maldito problema! - Dijo autoritariamente. Harry cerró los ojos. Para desgracia y dicha a la ves le creía completamente, pero quería escuchar todo lo que ella tenía que decir. Se sentó y la miró fijamente. - Es tu maldito problema si crees que de verdad te amo, pero ¿Cómo crees que siento asco por ti si todas las noches deseo ser tu mujer? Que me beses hasta perder el aliento y me toques como si cada noche fuese la última. - Harry se tomó la cabeza con las manos, se levantó y quiso abrazarla pero ella se lo impidió.
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Ginny...
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Ahora me llamas Ginny, ya no soy tu maldita zorra, la maldita puta que estar contigo era tener un mero polvo ¡Pues no! ¡Hacíamos el amor, adoro estar contigo eres el único hombre en mi vida, no me tiré a nadie, solo estuve contigo, Harry! - Le espetó ella cuando con cada palabra que decía le pegaba en el pecho a Harry, sin embargo Harry quería abrazar a Ginny pero ella no se lo permitía, estaba avergonzado de sí mismo, ¿Cómo pudo decirle tantas estupideces juntas a la mujer que amaba? Malditos celos.
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Ginny, yo...
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Tú nada, ¿Te das cuenta que es la tercera ves que desconfías de mí? Pues ahora no te será difícil pensar en mí, para ti estoy muerta. - Su voz se quebró. - Y tú para mí no eres más que el mejor recuerdo que he tenido en mi vida, pero ya no lucharé con tu desconfianza, ya no.
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¡Creí que hablabas de mí!
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¡Y era lo más fácil! Si ibas a espiar debiste escuchar todo, ¿No?
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Hablabas de tu novio, no de un ex novio... no te imaginas como dolieron esas palabras que creí las decías por mí.
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No te equivoques, me lo imagino. Tú me acabas de llamar zorra y puta... - Decía duramente. - ¡Ah! Y acabas de decir que estoy muerta para ti, dime ¿Son duras palabras? Porque yo creo que sí, y por supuesto no las imaginé ¡¡Me las acabas de decir en mi propia cara!! - Harry trató de consolarla una ves más pero ella lo apartó de un manotazo, Ginny estaba descontrolada. - Eres miserable, eres incapaz de confiar en alguien que dices amar, ¡¿Qué tengo que hacer para que creas que te amo?! Tenías toda la razón, tú no sirves para amar a una mujer porque sencillamente no sabes lo que es el amor - Lloró, él también lloraba estaba desilusionado de sí mismo.
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Claro que lo sé, Estoy enamorado de ti, bonita, Por favor, perdóname...
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¡Cállate!
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¡Te amo!
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¡Cállate, ya no...!
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Ginny, sé que soy un estúpido un idiota, tienes toda la razón me volví loco cuando te escuché decir esas cosas...
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Lo siento pero este jueguito de familia feliz se acabó.
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No Ginny, por favor... - Suplicó Harry, llorando. Estaba destrozado.
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¿Te has vuelto loco? ¿Pretendes que siga contigo después de lo que me dijiste? ¡¿Cómo crees que me siento?! - Gritó. Las lágrimas caían impasibles por su rostro, y Harry estaba destruido, desmoronado, esa falta de confianza estaba acabando con lo mejor de su vida.
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Perdóname...
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No, basta...
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Eres lo mejor en mi vida, eres lo que me hace respirar cada mañana y hoy cuando te vi despertar entre mis brazos en nuestro departamento ha sido lo mejor que he tenido en la vida - Ginny lloró y todo se volvió oscuro. - Te amo más que a mi vida...
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No, lo siento, esto acaba ahora mismo.
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¡Nos vamos a casar!
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Jamás me casaría contigo...
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Pero si me amas y yo te adoro...
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El amor no es todo, en una relación debe existir respeto y confianza... tú ya no posees nada de eso.
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Podemos solucionar las cosas hablando, te amo... ¡Merlín, nos amamos!
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¿Cómo pretendes que confíe en nuestra relación si tú no confías en mí? Antes fue la desconfianza e inseguridad de estar conmigo hoy fueron palabras crueles, hirientes y una ves más tu maldita desconfianza, dime ¿Qué será mañana? ¿Me vas a golpear? Porque francamente es lo único que te falta. - Harry se sintió miserable al escuchar eso, por supuesto que jamás le pondría una mano encima. La miró directamente a los ojos.
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Estoy avergonzado por cómo te traté. - Unas lágrimas cayeron por su mejilla. - No te merezco, no merezco tu cariño...
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Ya me voy...
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Ginny, perdóname, sé que soy un maldito bastardo, pero no encuentro sentido a mi vida sin ti, tú eres mi vida, eres mi mujer, eres mi aire diablos, cariño, eres todo te amo, no te vayas... dame una oportunidad... - Ginny se acercó a un sillón y tomó el baúl que la noche anterior trajo desde la casa de sus padres, con una ilusión tremenda en comenzar una vida junto al hombre que tanto amaba. - ¡Espera! Por favor... ¡Dios Ginny! Te amo, no soy nada sin ti, perdóname, te juro que estoy arrepentido, si no estás conmigo dejo de existir, estoy enamorado de ti... - Lloró, estaba desesperado. Se miraron unos segundos eternos a los ojos. Sin embargo ahora ella quien había posesionado de aquella postura cruel e indolente.
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No puedo, lo siento. - Desapareció una ves más de la vida de Harry Potter. Apareció en la casa de sus padres, en su antigua habitación, hizo una maleta más, y sin derramar lágrimas, le explicó lo necesario a sus padres, que ella y Harry no funcionaban como pareja, que nada tenía solución en la relación y que se iría a Holanda a iniciar la temporada de Quidditch y que no la verían en mucho tiempo. Estaba desilusionada de él, estaba asustada por como él la trató. Aun así estaba desesperadamente enamorada de ese maldito hombre. Pero estaba decidida, estaba dispuesta a olvidar que una ves él le había pedido matrimonio y que vivieron juntos por un día, aunque fuese el día más maravilloso de su vida.
De alguna forma esas duras palabras que salieron de esa boca, en la cual siempre encontraba el cielo, las debía convertir en un profundo odio hacia él... no se podía engañar ¡Amaba cada pisada en el suelo de ese idiota! Sabía que él no escuchó toda la conversación que ella había mantenido con Phillipe, pero eso no justificaba en absoluto su conducta. Pidiéndole a sus padres que la despidieran de sus hermanos, desapareció, para comenzar con otra vida.
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¡Vaya! ¿Me olvidé el equipaje en casa de tus padres? - Fue lo primero que le dijo Phillipe cuando Ginny llegó a su casa, en Holanda. Ella desesperada se lanzó a los brazos de su amigo, llorando. - ¿Qué sucede, princesa?
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Él. - Fue lo único que logró musitar Ginny.
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Pero, princesa. Todo iba sobre ruedas, ¿Me explicas que sucede? - Ginny asintió y Phillipe tomó los baúles de Ginny y los acomodó en el recibidor y Ginny se dirigió hasta la sala, cuando Phillipe volvió traía un vaso de agua y se lo dio a Ginny, ambos se sentaron. - Escucharé todo lo que quieras decir, Ginevra. - Con los ojos rojos Ginny miró a su amigo.
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Él nos escuchó hace unas horas, en casa de mis padres, cuando hablábamos de John, él creyó que me refería a él y cuando aparecí en el departamento Harry era otro hombre, era tan diferente que no lo reconocí. - Su voz se quebró.
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Bebe agua. - Ella así lo hizo y luego la animó a que continuara.
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Se enfadó tanto, me dijo que era una perfecta actriz y me trató pésimo...
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¿Te golpeó?
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No, claro que no, pero me dijo cosas crueles, cosas que jamás creí que él me diría alguna ves, Phillipe. Duda de mi amor.
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Pero, Ginevra ¿Le explicaste que no hablábamos de él?
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¡Por supuesto que sí! Estaba arrepentido, pero jamás voy a perdonar que me llamara Puta o zorra, Si tú lo hubieras visto no lo justificarías.
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Claro que no lo justifico, pero ¿Qué hubieras pensado si escucharas lo que él escuchó de tu boca?
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Le hubiese pedido explicaciones y sé que me hubiese alterado bastante pero no al extremo de ser cruel e hiriente.
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Ginevra, antes de que él supiese la verdad era un hombre despechado y no sabes la mierda que se siente en el corazón, por eso él actuó así, no se pudo controlar.
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Podía evitar.
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Debes pensar las cosas con cautela, no actúes sin razonar no seas un troglodita como él.
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Vengo a ocupar un puesto de cazadora en un equipo de Quidditch, ¿Crees que pueda? - Ginny esbozó una sonrisa tan triste, que le partió el corazón a Phillipe, la abrazó.
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Claro que puedes. -
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Ayúdame con John, te juro que no resistiría verlo cerca otra ves.
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Tranquila, no se te acercará. - Ginny se soltó de él y lo miró a los ojos, suspicaz
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Phillipe, sé que tienes comunicación con mis padres, así que por favor no quiero que les des un informe pormenorizado de mis estados de ánimos, ¿Bueno? - Él la miró con el ceño fruncido.
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No se te escapa nada, ¿Eh? - Ginny le lanzó una mirada elocuente. - No les diré nada, ¿De acuerdo?
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Ella sonrió tristemente, pensando que la vida era una mierda ahora sin Harry, pero jamás volvería con ese hombre, porque desde ese preciso instante intentaría odiar a Harry Potter Diablos, tenía una tarea gigantesca. Pero siempre el orgullo Weasley era más.
Hay... no me odien por favor... les dije, les advertí que mi cabeza no funciona bien, pero solo como un adelanto les digo que igualmente se viene momentos Ginny y Harry!
Recuerdan que me pedían a una Ginny más osada?? bueno pues desde ahora el segundo nombre de Ginny será osada, un poco juguetona y bien eso para Harry no es muy bueno!
No me maten en los comentarios por favor!!