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Me enamoré — capítulo 22

Había pasado una semana desde ese encuentro tan extraño como furtivo. El cambio de humor en Ginny era tan intolerable que asustaba, triste y a los segundos reía a carcajadas. Y referente a Harry solo sentía la venganza de hacerlo pagar por todas las duras palabras que él le dijo. Todo se llevaría a cabo de una dulce venganza para ella y tortuosa para él. Cada ves tenía más náuseas, mareos... e inevitablemente los vómitos se hacían presentes. Como los odiaba, y como odiaba a Harry por hacerla pasar por eso... pero "eso" como ella le llamaba era su hijo, el hijo de ella y de Harry, el amor de su vida. Decidida aparcó el auto frente a un edificio, vestía una falda campana blanca con unos bordados de hilo blanco perla. Unas botas negras de tacón, al igual que el suéter, con un provocativo escote. Ginny lucía más alta, con prestancia, intimidaba bastante. Tomó el elevador y bajó en el último piso, caminó con paso seguro por la tupida alfombra grisácea.

  • ¡Señorita Weasley! Cuanto tiempo sin tener el honor de verla. -

  • Muchas gracias, señor Kippling. - Sonrió amablemente Ginny a Tom.

  • Me imagino que viene por el señor Weasley, él salió muy temprano a una junta.

  • ¿Verdad? - Ginny no pudo evitar sonreír.

  • Sí, señorita.

  • La verdad es que vengo a hablar con el señor Potter. - Tom Kippling que era el administrador de la empresa, le dedicó una sonrisa pícara, ella se ruborizó.

  • Él está atendiendo una llamada importante en su despacho. Acaba de revisar unas planillas. - Ambos sonrieron.

  • Eh...

  • No quiero que piense que me inmiscuyo en su vida, señorita, pero si me permite... - Ginny asintió. - Ahora entiendo el humor del señor Potter. - Ginny lo miró sin entender e instó a que Tom continuara. - ¡Ahora canta en su despacho! - Ginny soltó una carcajada. - Y usted sabe que es...

  • Reservado. - Ambos sonrieron.

  • Solamente usted provoca esas "Energías" en él, señorita Weasley. - Ginny sonrió con satisfacción. Tom le dirigió una mirada con mucho afecto, sonriendo.

  • Eso es absolutamente falso, Tom, si fuera así no tendría novia, ni mucho menos se buscaría una tan hermosa como lo es la señorita Dawson. - Tom sonrió, era imposible lo ciega que llegaba a ser la juventud cuando su felicidad estaba en sus narices

  • Solo puedo decir, señorita Weasley, que la soledad o una ruptura importante no deja pensar con claridad... estoy seguro que si pudiera elegir sería algo que lo hace feliz, pero él ya no puede elegir porque siempre usted ha estado guardada en el mejor lugar del señor Potter... no lo digo por el retrato que tiene en el cajón del escritorio guardado de ustedes, lo digo por el espacio que ocupa en su corazón.

  • Las palabras de Tom y la sensibilidad del embarazo no le ayudaron a sus ojos bañados de lágrimas a ocultar la emoción.

  • ¡Vaya! Harry tiene bien instruidos a sus trabajadores, solo así podría decir esas cosas, Tom. - Ambos sonrieron.

  • Bueno, pasé por alto el detalle de que soy su mano derecha y que casualmente ha divulgado ciertas cosas dentro de unas borracheras... no debí haber dicho eso. - Añadió, arrepentido. Ginny sonrió, para tranquilizarlo.

  • Nunca hemos tenido esta charla, no se preocupe, Tom. - Él le sonrió agradecido.

  • Bien, la anunciaré...

  • Me permitiría darle la sorpresa al señor Potter, gerente general de esta empresa. - Bromeó. Tom soltó una carcajada.

  • Me parece que...

  • Harry no se enfadará, le prometo que...

  • Confío en usted. - Sonrió. - Ahora debo ir por unos importantes papeles a la oficina de recursos humanos... ¿Cree que usted podría decirle eso al señor Potter? - Ginny sonrió.

  • Puede confiar en eso.

  • Mucha suerte... quedarán solos en este piso... todos ya bajaron al casino... el señor Potter es algo reticente en abandonar el trabajo a la hora de comer algo... - Ginny frunció el ceño.

  • Muchas gracias por su informe, Tom. - Ambos sonrieron. Él tomó las carpetas que había sobre un escritorio, miró a Ginny y le guiñó un ojo.

  • Nos veremos pronto. Adiós. - Ginny le sonrió y le dijo adiós con la mano y él desapareció tras el elevador. Ginny se encaminó insegura hacia el despacho de Harry, se acarició el vientre y llegó hasta la puerta de roble oscuro, tomó el pomo y más decidida que nunca abrió la puerta.

  • ¡... Dije que necesitaríamos la interferencia de McAvoy! - Exclamaba Harry, desde su escritorio hablando por teléfono. Se llevaba un cigarrillo a los labios estaba tan pendiente de la conversación telefónica que no reparó en Ginny, hasta que ella cerró la puerta de un portazo. Harry alzó la mirada, sobresaltado y reparó en ella. Se quedó de piedra al verla ahí, con una mano en la cintura, caminando hacia él, como si desfilara en una pasarela, llegó hasta su lado le quitó el cigarrillo de los labios y lo apagaba furiosa en un cenicero de vidrio. Harry la miró con el ceño fruncido, sin decir nada. Ella se acercó a la silla que estaba frente al escritorio y a Harry. Él la miró nervioso, recordó que tenía el auricular en el oído. - Jones, encárgate del asunto y comunícate con el señor Weasley y dile que no puede perder esa oportunidad que necesitamos la interferencia de McAvoy, que no se rinda... más tarde te llamo. - Él dijo todo sin dejar de mirar a Ginny, ella tampoco le apartó la vista, con el semblante serio. Colgó el teléfono suavemente. - Hola Ginevra, no sabía que hoy vendrías. Veo que no te gustan los cigarrillos ya lo pude notar. - Sonrió, irónico.

  • No, detesto esas cosas ¿Necesitaba una cita para hablar contigo? - Preguntó, seria.

  • No, claro que no. Pero nadie me avisó. - Su voz sonaba tranquila, pero por dentro estaba tan nervioso, que estaba seguro que en cualquier momento cometería un error.

  • Tom mencionó que debía hacer unas diligencias, en la oficina de recursos humanos, yo le dije que no me anunciara, porque realmente llevaba prisa. - Harry sonrió.

  • Le diste órdenes a mis empleados.

  • Digamos que el gerente no estaba.

  • ¿Ron no está?

  • No, estamos completamente solos. - Respondió, mientras cruzaba las piernas y subía la falda mostrando solo lo necesario, Harry tragó en seco. Ginny sonrió, coqueta. Él se aclaró la garganta ruidosamente.

  • ¿Cómo están tus padres?

  • Bien.

  • ¿Y tú?

  • Perfecto. - Repitió fríamente. Harry se exasperó. Le fascinaba que ella le hiciera esas visitas, pero no era fácil hablar con ella. Y debido a que ella tampoco le haría las cosas fáciles decidió entablar charla por lo más lógico.

  • Si te soy honesto, tu visita me sorprende bastante, pero no deja de agradarme...

  • No es una visita amistosa. - Lo atajó Ginny fríamente. - Solo he venido por insistencia de Luna.

  • Fingió. Si bien Luna le había pedido como favor acompañarla al trabajo de Harry, Ginny le había dicho que podía ir ella sola. - De otra forma jamás hubiese venido. - Los ojos de Harry destellaron tristeza.

  • Claro. - Susurró.

  • Luna y Neville se casarán dentro de tres días y será en los jardines de la casa de los Lovegood a las 18: 00 horas. Luna me pidió que te dijera que no faltaras.

  • No faltaré. - Ginny le entregó un bonito parte matrimonial.

  • Mencionó que el parte es, lógicamente, para ti y para tu novia. - Ginny lo miró a los ojos, sintió la necesidad imperiosa de lanzarse a sus brazos y suplicarle volver... pero jamás cometería una auto humillación.

  • Irás con tu novio, ¿Verdad? - Harry se odió por preguntar eso . Se levantó fastidiado.

  • ¿Te refieres a Phillipe? - Sonrió, Harry empuñó sus manos, frustrado. Ella era feliz... parecía tan feliz con ese amanerado.

  • Ya es un hecho. - Susurró, más para él. Ginny se sintió una basura por hacerlo sufrir... ¿Pero no contaba en nada todo lo que le había dicho, y todo el dolor que aún le quemaba el alma? No quería sentir que el amor que sentía por él aflorara en ese instante... pero ya era demasiado tarde. Miró a Harry con tanta ternura, como cuando estaban juntos, ella se acercó a Harry, quedando ahora tan cerca y tan lejos a la ves. Él sonrió, hacía tanto que no la veía sonreír con ternura para él.

  • Harry. - Ésta ves la sonrisa de Ginny fue amplia a la que en unos segundos se unió Harry, ella lo llamaba con dulzura, levantó sus manos y acarició suavemente como si fuera de porcelana el rostro de su ex novia.

  • Todo este tiempo he querido enmendar el error que cometí contigo, bonita. Tú lo único que hiciste fue entregarte con tanto amor, ternura y pasión a cada una de mis caricias, y yo te respondí con crueldad, dolores de cabeza y sufrimiento, - Él la miró a los ojos, luego bajó su mirada hasta los labios de Ginny, y volvió a mirar los ojos de la mujer y sonrió. - Aún me miras con ternura, Ginny, te amo, te necesito para vivir porque sin ti no soy nada, quiero que entiendas que sé que actué como un idiota, como un verdadero animal contigo... y quizá jamás me lo perdonaré hasta que tú me perdones... quiero sentir de verdad para encontrar razones para ser mejor persona y por sobre todo para amarte como tú mereces, princesa. - Los ojos de Ginny brillaron al escuchar la esperanza que tenía Harry en su relación con ella. Pero se odiaba a sí misma por reconsiderar una posibilidad entre ellos, porque eso era impensable para ella. Escuchar de la voz de Harry sus propios deseos, le hizo sentir terror, debía reaccionar rápidamente de lo contrario sus planes de torturarlo se irían a la mierda.

  • ¿Me dices esto para tener un polvo aquí? Dime... - Le sacó las manos de su rostro con brusquedad y Harry la miró con un nudo horrible en la garganta, no sabía hasta qué punto él había llegado con Ginny, hasta qué punto la había herido ¿En qué había convertido a Ginny? Él era el único culpable. - ¿Te calienta la puta idea de un polvo en tu despacho? - Ginny se separó de él.

  • ¿Por qué dices algo sin fundamentos?

  • No me hagas reír. - Ironizó ella.

  • Ginny te escuchaste hablar...

  • ¡¿Te escuchaste hablar cuando sin fundamento alguno me llamaste puta y maldita zorra?! - Harry le dio la espalda, no quería volver a escuchar lo que él había dicho, menos de sus labios. - ¿Qué te perturba la mente? MÍRAME. - Tronó. Estaba furiosa. Él se acercó a ella, con los ojos llenos de lágrimas, rozó su mano con la de ella, y para desesperación de Ginny ese simple contacto la tranquilizó. Harry estaba a escasos centímetros de su rostro, pudo ver que una lágrima caía por su rostro.

  • Perdóname - Susurró, acorraló el cuerpo de Ginny con sus brazos, que se resistía a besarlo, mientras él buscaba la boca de Ginny, y cuando por fin rozó con sus labios los de ella, Ginny por fin cedió y dejó de resistir, lo besó con desesperación. Sin darse cuenta él estaba sentado en la silla que ocupaba antes y Ginny estaba sentada sobre sus piernas ahorcajadas, ella estaba entendiendo por las caricias llenas de deseos que Harry le daba en las piernas y en la espalda que tanto como ella, necesitaban sentirse, Ginny quería ser su mujer, como siempre lo había sido.

Ella se deshizo de la corbata, y ahora comenzaba la guerra con los botones de la camisa de Harry, él o era más rápido o estaba desesperado por sentirla que ya estaba por sacarle el sujetador negro... sonrió, mientras seguía besándola, por fin pudo sentir los pechos de la pelirroja, comenzó a trazar un camino con su lengua, su boca, mordió suavemente el oído, bajó por el cuello lentamente, sin prisas. Ginny suspiraba, a la mierda lo que después pensara, ese momento era memorable para ella, era satisfactorio, sonreía y suspiraba, mientras le desordenaba el cabello azabache al amor de su vida. Harry llegó hasta los pechos, y su lengua tenía una única misión al jugar con el suave pezón, hacer vibrar a Ginny, y lo estaba cumpliendo maravillosamente. Cuando su boca volvió a los labios de Ginny, se besaron enfervorizados, Ginny le mordió el labio inferior con avidez, y sin querer le salió sangre. Ginny se sorprendió de lo que le había hecho.

  • Harry... tu labio está sangrando. - Resopló, Harry se tocó el labio y vio una mancha pequeña de sangre, miró a Ginny con deseo, el tono que ella empleó le pareció excitante, sonrió.

  • ¿Te das cuenta de lo que eres capaz...? - No pudo seguir hablando, ella lo calló de un beso voraz. Harry la levantó y la sentó en el escritorio, ella rodeó su cintura con sus piernas para sentirlo cerca de ella. Se seguían besando como si fuese la última ves... ¿Era la última ves? Harry recorría cada centímetro de piel desnuda que sentía, hasta bajar y deslizar sus manos por debajo de la falda de Ginny, sintió las pequeñas bragas, enloqueció, jugó con el pequeño y fino costado del calzón, introdujo una mano dentro de la braga y sintió el trasero de la pelirroja, acariciándolo con deseo, Ginny soltaba suspiros llenos de placer, sus manos rodeaban la espalda de Harry, rasguñando con suavidad la espalda, apenas hincando la uña... cuando sentía que los dedos de Harry iban a entrar en ella, besó a Harry con puro amor, estaba preparada para sentir esos benditos dedos en su humanidad...

  • Harry - Alguien tocaba la puerta, era una voz femenina, ambos se separaron nervioso con la respiración alterada. - Harry, cariño ¿Estás ahí?

  • Es Katty. - Susurró Ginny nerviosa.

  • ¡Mierda! - Bufó Harry, estaba tan feliz, siempre algo o alguien interrumpía sus mejores momentos. De algo estaba seguro, Katty estaba siendo bastante inoportuna. Ginny se sintió mal cuando escuchó la voz de su "amiga"... si no fuese porque ella siempre sucumbía a la perfecta e imparable arma de seducción de Harry, jamás traicionaría a una amiga... pero Harry había sido el único amor de su vida, era el padre de su hijo ¿Cómo mierda podía evitar no lanzarse a sus brazos cuando él decía necesitarla aún? ¿Qué estaba arrepentido de sus propias palabras?... pero en eso sería inflexible, por mucho que él estuviese arrepentido no sabía si pudiese perdonarlo alguna ves. Harry abrió el cajón y Ginny vio fugazmente un retrato que le devolvía la mirada feliz, pudo reconocer esa mirada, porque era ella misma. Harry sacó del cajón su varita. - ¡Accio capa! - Murmuró, la capa de invisibilidad llegó inmediatamente a sus manos, ella entendiendo tomó su suéter, el saco de Harry y su corbata, y con la capa los cubrió a los dos, Harry tomó su camisa, no le dio tiempo a Ginny para bajarse del escritorio, él mismo la tomó y ella rodeó la cintura de Harry con sus piernas. Él sonrió, se dirigió hasta un rincón del despacho y la apoyó en la pared. - Mucho mejor. - Le susurró en el oído a la pelirroja, sabía que era una debilidad para ella. Ginny se mordió el labio, cuando Harry la miró y la vio no quiso evitar besarle la boca, la deseaba tanto.

  • Eres un descarado.

  • Le recriminó ella, aun rozándose los labios.

  • Es tu amiga, bonita... - Sonrió. Ginny frunció el ceño, apretó más sus piernas alrededor de la cintura del futuro padre de su hijo, sonrió.

  • Es tu novia, eso es más comprometedor...

  • Y de la manera que le estás adornando la cabeza a tu novio, también es comprometedor. - Ginny lo miró seria, lo decía con una naturalidad asombrosa.

  • ¿Alguna ves me fuiste infiel cuando estuvimos juntos? - Preguntó seriamente mientras lo miraba fijamente a esos ojos esmeralda, Harry también estaba serio, subió sus manos hasta el rostro de Ginny, quién estaba, maravillada entre Harry y la pared.

  • Jamás. - Dijo rotundamente, mientras le daba un suave y cálido beso en los labios. - ¿Qué iba a encontrar en otra mujer? Si contigo lo tengo todo. - Ginny sonrió, se mordió el labio, Harry bajó una mano y la deslizó por debajo de la falda, acariciando el trasero de la pelirroja.

  • ¿Todo? - Sonrió, Katty acaba de aparecer en el despacho, pero la pareja no lo advirtió. Aunque seguían hablando en susurros. Ginny estaba complacida con las caricias del muchacho. - ¿Qué es todo para ti? - Susurró.

  • Me amas... amabas.

  • Se corrigió, aunque algo le decía que Ginny lo seguía amando. - Tus besos son... te comería la boca todo el día, tus caricias me relajaban, y cuando te hacía el amor, no podías compaginar mejor nuestros movimientos, hacías que el solo hecho de tenerte en mis brazos le diera gracias a Dios y a Merlín de existir para poder ser feliz con la única mujer que he amado en mi vida, te amo en lo complejo y sencillo que pueda ser nuestra historia, te amo porque eres la única que despiertas el hermoso sentimiento que siento cuando te tengo así, para mí. Teamo porque eres la única con quien puedo hablar sin palabras... contigo tengo... tenía todo, mujer. - Sonrió. Ginny tentó sus labios, y por bienvenida recibió un beso pausado, profundo y sincero. Cargado de amor, sonreía cuando él le besaba el cuello, fue ahí cuando vio a Katty, sintió culpa, pero no fue la suficiente para dejar de sentir las caricias de Harry, apoyó su mentón en el hombro de Harry, mientras él seguía besando el cuello, dejó que su lengua recorriera la piel que había detrás de la oreja de Ginny, sabía que allí ella sentía cosquillas... y no se equivocó, Ginny estuvo a punto de soltar una carcajada, y Harry la calló con un beso, también sonriendo.

  • Tramposo. - Se quejó ella.

  • ¡Shhh! - Ginny miró a Katty, ella estaba con el rostro confuso. Harry le daba suaves besos en el cuello mientras acariciaba la espalda de Ginny con deseo. Ginny, se dio cuenta de que Kattymiraba fijamente algo sobre el escritorio, entonces ella también lo miró y se horrorizó, comenzó a darle pequeños golpecitos en el pecho desnudo a Harry, él la miró confundido.

  • ¡Harry mi sujetador! - Exclamó Ginny en un susurro, él giró la cabeza y vio a Katty, ella se acercó y miró dubitativa la prenda, la tomó de un extremo, con asco, su rostro cambió y la ira la invadió. Guardó el sujetador en su bolso, y Ginny se escandalizó. - Se llevará mi sujetador. - Murmuró, Harry giró la cabeza para mirarla y sonrió.

  • Nos hará un favor.

  • ¿Qué? - Le devolvió una mirada confusa, Harry le dio un corto un beso.

  • Te ahorrará el tiempo de ponértelo y nos dará más tiempo a nosotros. - Susurró, mientras sus labios se rozaban al hablar.

  • Que gracioso. - Katty rodeó con la mirada el despacho, como si quisiera encontrar alguna prenda más, pero no había atisbo de encontrar una prueba más de la infidelidad de su novio. Desapareció furiosa. La pareja respiró aliviada, Ginny se iba a soltar de los brazos de Harry, pero éste no le dio tiempo y la besó con apuro, ella lentamente se fue olvidando de la ropa que tenía y cuando Harry la sentó una ves más en el escritorio ella dejó las ropas a un costado de lo que ella ocupaba como asiento. Abrazó a Harry, intensificó el beso, haciendo gemir a su ex novio.

  • Eres increíblemente sensual... eres irresistible. - Harry estaba cegado de pasión, en el momento en que sus manos se deslizaban por debajo de la falda blanca, las manos de Ginny lo acercaban más del cinto, él vio en la mirada de Ginny la pasión que siempre lo volvía loco, esos ojos brillaban por el descontrol de sus cuerpos y él no era quien para negárselo, con todo placer obedecería a esa mirada que lo hacía estremecer de pies a cabeza. - He esperado dos meses volver a hacerte mi mujer.

  • Sonrió, mientras sus labios jugaban en el puente de los pechos de Ginny. Ella sonrió satisfecha, ansiaba escuchar que era deseada por él, pero lamentablemente para Harry ese no sería el momento de acceder a sus propios instintos, aunque lamentaba no poder entregarse a los brazos del único hombre que había amado, no por ahora... Suavemente hizo que Harry la mirara y le dio un suave beso en los labios.

  • Debo irme. - Susurró. Tomó el suéter negro y se lo puso, hizo a un lado a Harry suavemente, quien la miraba descolocado, Ginny se acomodó la falda y el cabello.

  • ¿Qué haces? - Preguntó desconcertado.

  • Me estoy vistiendo.

  • Sonrió. Tomó su bolso, y se acercó nuevamente a Harry. - Nos vemos en la boda de Neville y Luna. - Le dio un beso voraz, que le despertó a Harry hasta la médula del hueso. Él la acercó a su cuerpo.

  • ¿Qué pretendes? - Preguntó suavemente.

  • Lo siento cariño, pero ahora debo irme. - Sonrió.

  • No juegues conmigo.

  • Dijo Harry, parcamente.

  • Descuida, las reglas están puestas.

  • ¿Cuáles son?

  • Solamente follaremos de ves en cuando... si es que llegamos a tener un puto polvo, señor Potter. - Ginny se separó de él, y lo miró como si tratara de evidenciar algo tremendamente incómodo. - Por cierto, a excepción de tu última novia que parece decente... has bajado el nivel de zorras con las que te has revolcado, ahora tus besos son... comunes, no es como antes, o puede ser que antes te miraba con ojos de amor y no me daba cuenta que eras malo besando... Claro te lo digo con la experiencia que puedo tener al haber entrado en cuanta cama de hombres que se me haya cruzado, como la última ves me llamaste una puta... cierto, tuviste tus pruebas al decirlo. Ahora me voy a follar con el primer hombre que vea en la calle, lo siento pero a veces aburres con tanta cursilería de "Eres irresistible"... - Harry la miró con una profunda tristeza y lástima a la ves, pero lástima por él. ¿Cuándo él iba a dejarse tratar así por una mujer? Estaba convertido en un títere de Ginny, y lo peor de todo era que él accedía con facilidad.

  • No tienes que hacer este juego de seducción... ¡Es que no lo tienes que hacer! Con solo existir me tienes como un maldito mendigo a tus pies... pero ya no me gusta saber que en este juego haya un perdedor, Ginevra, admito y estoy absolutamente arrepentido de la forma tan irracional en la que te traté, y estoy pagando ese error desde que te fuiste hasta ahora que te veo con ese novio que tienes que sé que es importante para ti, eso me parte el alma, pero no voy a permitir que me uses como se te dé la gana, ya no...Ya no cuando veo que tu juego se está convirtiendo en una bomba de tiempo donde los únicos perjudicados seremos nosotros, aunque me vengas con la pantomima del horrible besador que soy... pero este horrible besador es el que te sigue amando como un idiota, y tú sigues tan enamorada de mí como la primera ves que nos besamos. - Añadió, con arrogancia. - Solo es tu maldito orgullo el que no te deja ver con claridad mi arrepentimiento... si tengo que repetir cada ves que te vea un te amo, lo voy a hacer para que abras cada día un poco más los ojos. - Ginny lo miró con el ceño fruncido, lo odiaba por conocerla tanto, bufó, Harry sonrió.

  • Adiós. - Ginevra Weasley desapareció tras la puerta de roble.

///

  • ¡Hasta que te dignas a aparecer!

  • Katty... estaba en el trabajo. - Katty estaba esperándolo en el pasillo, afuera del departamento de Harry.

  • ¡¡¡Mentiroso!!! - Bramó, furiosa.

  • ¡Cállate! ¿Quieres hacer un escándalo para los vecinos?

  • Llamé a tu despacho dos horas atrás y allí me dijeron que habías salido cinco minutos antes para tu departamento, ¡Ah! Y déjame decir que estuve en tu despacho hace dos horas y media ¡y nada de ti! - Harry entró al departamento seguido de Katty, él se quitó el saco y lo arrojó a un sillón y se sentó cómodamente para intentar escuchar el sermón de su novia.

  • ¿Desde cuándo me espías en mi propio trabajo? - Preguntó enojado.

  • ¿Dónde estuviste estás tres últimas horas?

  • En ningún lugar en particular, ¿se supone que cada día que te vea debo darte un informe de mis actos y de cada puta palabra que diga? Porque si es así más vale que te bajes de la nube, señorita. - Dijo, furibundo.

  • ¡Pues sí! Me encantaría saber qué haces cada segundo que no estás a mi lado ¿Qué hiciste las últimas tres horas? - Harry rodó los ojos, se estaba aburriendo con ella.

  • Estuve dando vueltas sin un rumbo fijo en el auto. - Contestó, desganado. Apoyó sus pies en la mesa central y se cruzó de brazos.

  • ¿Sólo?

  • Sí. - Murmuró cansado, ella sacó de su bolso el sujetador negro de la discordia, Harry lo miró y quiso sonreír pero se contuvo, solamente se limitó a observar a su novia, con un evidente esfuerzo para contener la sonrisa. Katty estaba roja de furia, quería matar a Harry. - Es bonito. - Añadió con picardía, ya sin éxito en ocultar la sonrisa.

  • ¡No es mío! - Gritó enloquecida.

  • ¿Ah no? ¿De quién es? - Preguntó inocentemente

  • De la puta con la que te revolcaste en la tarde en tu despacho.

  • ¿En mi despacho?

  • Estaba en tu escritorio, y yo sé que tu empresa se dedica a la construcción y no a la confección de lencería. - Harry hizo un ademán con la mano, como si acabara de recordar algo.

  • ¡Es de Hermione o de Ginny!

  • ¿Qué? - Preguntó sorprendida por la inesperada honestidad de su novio.

  • Pero no es lo que piensas, hoy fueron a la empresa y se les presentó un inconveniente para cambiarse de ropa y como Ron no estaba les dije que usaran mi despacho ¡No pude negarme! - "Claro que no pude negarme con semejante mujer" Pensó Harry, sonriendo. Katty lo miró con desconfianza, pero al ver la sonrisa compradora de Harry, su propio rostro se suavizó.

  • ¿Verdad?

  • ¡Claro!

  • Pues, yo... yo creí...

  • Creíste que me revolqué en mi despacho, que es casi mi santuario del trabajo, con Hermione que es mi hermana. - Comentó haciéndose el dolido. Katty se sentó a su lado visiblemente arrepentida.

  • No cielo, no de Hermione, pero sí de Gi...

  • Ni siquiera digas su nombre, Merlín Katty, Ginevra es tú amiga. - La forma en que había invertido los roles era impresionante. No quería botar a Katty, porque a pesar de ser cruel le inspiraba lástima, porque ella estaba absolutamente sola en ese país, Katty era estadounidense y lo único que sabía de su familia era que vivía en Washington, aunque estaba desesperado por estar al lado de la irresistible, sensual y excitante mujer que se había vuelto Ginny. Sí era honesto con sus sentimientos, incluso antes de que se enamorara de Ginny, el cuerpo de ella lo trastornaba, más de algún pensamiento indecoroso le venía a la mente cuando la veía con el uniforme de Quidditch, con alguna falda corta mostrando sus interminables pierna, claro que después se reprendía mentalmente porque ella era su amiga. Pero después que lo probara y se hiciera adicto a ese sabroso cuerpo era casi un pecado no disfrutarlo mientras lo veía, y ese pecado se convertía en milagro cuando podía tocarlo... Pero la realidad de ambos era tan distinta de la del otro.

  • ¡Harry! - Escuchó la voz de Katty como si estuviese a una distancia enorme. Él la miró.

  • ¿Qué?

  • ¿Qué te sucedió en el labio?

  • ¿Por qué?

  • Tienes una especie de espinilla... o mordedura. - Añadió, ceñuda, esta ves Harry compuso una gran sonrisa, se tocó el labio... toda la culpa era de esa bendita mujer, de quien estaba irreparablemente enamorado.

  • Debe ser... un fuego. - Sonrió. Katty le acarició la mejilla. - Katty, ¿Te parece que mis besos son comunes? - Bien, ella lo dejó con esa duda, ni una mujer se quejó de sus besos, pero logró atormentarlo con ese argumento, lamentablemente él no podía decir lo mismo de ella, los besos de Ginny eran tan placenteros como mágicos, era una Diosa besando.

  • Vaya señor Potter veo que alguien lo perturbó con sus besos. - Katty sonrió. - Per déjeme decirle que le mintieron descaradamente... sus besos son de otro planeta. - Harry sonrió con satisfacción. Luego de unos minutos fue al baño a darse una ducha, estaba agotado, ya era ilógico no pensar en Ginny como también lógicamente ella lo volvía loco, pensaba mientras caía el agua por su cuerpo. El agua parecía infundirle claridad y una especie de dulces recuerdos que había construido aquella tarde en su despacho con su objeto de deseo, y cuántos deseos tenía de hacerla su mujer una ves más, ella era una droga altamente adictiva para su cuerpo. Desde su llegada le desordenó su estable y acogedor ambiente en la oficina con su cigarrillo, que se había vuelto su calmante hasta verla acomodarse la falda blanca. Era una mujer maravillosamente capaz de enloquecerlo, sonrió. Cerró la ducha y se envolvió en una toalla negra a la cintura, se observó en el espejo empañado de vapor, primero dibujó las alas de una Snitch y luego una gran G, definitivamente esa mujer lo desequilibraba... borró las anotaciones y ahora con claridad se observó, ¿Cómo pudo decirle que era malo besando? ¿Era verdad que ahora sus besos le sabían comunes porque realmente ella lo olvidó? ¿Cómo pudo olvidarlo? En algo estaba seguro... el juego de Ginny estaba logrando su cometido, volverlo loco a punta de torturas dulces, el cuerpo de Ginny era excitante, ella tenía un brillo que la hacía más especial que nunca era como un llamado que le hacían las manos de Ginny para que se cansara de tocarla, pero él jamás se cansaría de tocarla, porque era su descontrol vivo. Se sentía único cuando las pequeñas manos de Ginny se perdían en su cabellera azabache, subió sus manos y se revolvió el cabello, en ese instante Katty entraba en el baño observándolo con lujuria.

  • Creí que tardarías más en la ducha. -

  • Ahora no, estoy agotado. - Respondió, entendió el evidente mensaje de su novia. No quería tocar otro cuerpo cuando hacía unas horas había tocado el de Ginny. Volteó para tomar la rasuradora y sintió que los dedos de Katty acariciaban su espalda, sintió asco al contacto de su novia. Se fastidió y la miró. - Oye creí que eras lo bastante inteligente para entender...

  • ¿Por qué tu espalda tiene esas marcas? Y no me digas que fue un gato. - "Más bien una gata bastante salvaje" Pensó Harry, que mierda diría ahora.

  • ¿Cuántas veces te diré que no me gusta que me rasguñes la espalda cuando tiramos?

  • ¿Fui yo? - Preguntó sorprendida.

  • ¿Vas a culpar a tus amigas una ves más? - Preguntó con descaro.

  • ¡No! Claro que no.

  • Entonces deja tu cuestionario.

  • No es un cuestionario, es solo que no recordaba esas marcas... - Sonrió.

  • Claro y ahora serán unas horribles marcas por un polvo

  • Perdona, pero no es mi culpa ser...

  • ¿Ibas a decir inmadura verdad? - Katty lo miró mal, se sintió horrible.

  • Se me olvidó tu larga lista de putas que han pasado por tu cama.

  • No hables así de personas que no conoces. - Le espetó duramente.

  • Si tú última novia no te satisfacía como yo en la cama...

  • Ese es el puto problema, ella fue una mujer en toda magnitud de la palabra, no me espiaba en el trabajo, y no me gritaba para hacer de algo tan banal un escándalo, ella no necesitaba sugerir tener un polvo, lo provocaba con una facilidad que me rendía categórica y humillantemente a sus pies, esa es una mujer y gracias a Merlín fue mía y no sabes lo lindo que lo hacía, y como disfruté aprender de hacerlo de una forma diferente...

  • ¿Diferente? - Preguntó encolerizada, Harry le estaba espetando lo maravillosa que debía ser esa zorra en la cama.

  • Sí, diferente porque era pura y gloriosamente amor. - Susurró, salió del baño dejándola con la palabra en la boca.

///

  • ¡Hola!

  • ¡Hombre! ¡Qué gusto verte, adelante! - Él entró, ambos se dirigieron a un salón magníficamente decorado como excéntrico, pero el lugar era reconfortable. Se sentaron cómodamente en unos sillones.

  • Remus, necesito hablar contigo.

  • Te escucho, Harry.

  • No quise hablar con Ron, aunque él sabe, fue la primera persona que le dije todo lo que ocurrió aquella noche, con Ginny.

  • Sí y recuerdo los hematomas con los que llegaste. - Harry sonrió. - Con lo cual estoy completamente de acuerdo con Ron, tu conducta fue deplorable. - Añadió Remus severamente.

  • La he visto dos veces desde que volvió de Holanda...

  • Sí me enteré que volvió... vino a ver a Teddy, ya sabes, se quieren mucho esos dos. - Harry asintió inmediatamente. - Vino con Phillipe...

  • Va y viene todo el tiempo para no perder de vista a su "Princesa"...

  • ¿Estás celoso? - Preguntó incrédulo.

  • ¿Del francés amanerado?

  • Amanerado no debe ser para estar con semejante mujer. - Dijo Remus alzando las cejas.

  • Jamás estará con esa mujer, Ginny tiene una etiqueta con mi nombre y apellido. - Le advirtió con arrogancia, a Remus le pareció ver por unos momentos a James Potter, sonrió.

  • Déjame decirte que de esa etiqueta ya no queda ni la H, gracias a tu garrafal error. - Harry bufó.

  • Para dar ánimos eres el mejor. - Ironizó, escandalizado por el comentario de Remus.

  • Es evidente que Phillipe la quiere de verdad...

  • ¡Yo también la quiero de verdad, es más estoy enamorado de ella!

  • Pero cometiste un error y justamente de ese error Phillipe sacó ventaja.

  • Maldito amanerado.

  • Ahora es él quien tiene el derecho de protegerla como novio...

  • Jamás dejaré de protegerla aunque sea la persona que ella más odie... hoy le pedí perdón.

  • ¿Tú le pediste perdón a una mujer?

  • ¡Sí Remus! Hace una semana atrás la vi por primera ves después de dos meses de mierda sin ella, Ginny estaba radiante, la amé y odié por eso, ella había tenido una vida plena, llena de triunfos y con un hombre que la quiere, una vida perfecta. En esos ojos no había dolor, ni por asomo... te juro que me encantaría saber que es una actriz, pero el caso es que no lo es, en sus ojos no hubo brillo de extrañarme, de necesitarme... y yo, como un maldito borracho repitiendo su nombre por cuanto bar encontrara, sentía un dolor insoportable, como si me quemaran a carne viva...

  • Ella no es una actriz, Harry, es una mujer orgullosa, dolida que jamás demostrará todo el dolor que siente, y si siente dolor es porque todavía te quiere.

  • ¿Tú crees? - Preguntó esperanzado, Remus sonrió. Asintió. - A pesar de no darme ni un "Buenos días, Harry" hubo una especie de "Recaída"

  • ¿Cómo es eso?

  • No pude resistirme y cuando estuvimos solos la besé.

  • Vaya. ¿Hoy sucedió algo que me quieras decir? Digo, porque ella vino hoy hablar con Ninph y se le escapó que pasó por tu empresa. - Harry sonrió.

  • Llegó a mi despacho de la nada, ni siquiera se anunció simplemente entró. - Sonrió. - Ella entró y caminó exactamente igual que una modelo de alta costura y apagó mi cigarrillo, y sabes que los cigarrillos me relajan. - Remus asintió. - Nos miramos y luego de una charla bastante extraña...

  • ¿Extraña? - Remus le lanzó una mirada inquisitiva, y Harry no tuvo más remedio que explicarle.

  • Fue a dejar el parte de la boda de Luna y Nev. Luego me refregó en la cara su feliz noviazgo con el amanerado... le pedí disculpas... ¿Sabes qué me respondió esa loca mujer, bastante testaruda por lo demás? - Remus negó, aun sonriendo. - Que solo le pedía disculpas para tener un polvo con ella, que me calentaba la puta idea de tirármela en el despacho. - Remus se sorprendió, aun así no dejó de sonreír.

  • Son palabras de esa loca mujer. - Le informó Harry.

  • ¿La dulce boca de esa loca mujer dijo eso? - Preguntó, le había hecho gracia que Harry llamara a Ginny como una loca mujer.

  • Sí.

  • ¿Qué te sorprende? En teoría, tú, mi querido amigo, le dijiste cosas peores. ¿Te perturbó escuchar de su dulce boca esas palabras tan impropias en ella?

  • ¡Pues sí!

  • ¿Qué sucedió después?

  • Me abalancé sobre ella y la besé.

  • ¿Te respondió el beso? - Harry sonrió, petulante, y se acomodó en el sillón. Era tan parecido a su padre, Remus recordaba esas charlas que mantenían él, James y Sirius acerca de mujeres, y Harry parecía ser la copia perfecta de las palabras y gestos de su padre.

  • Casi hacemos el amor. - Sonrió.

  • ¿Te la tiraste?

  • No. - Negó rotundamente. - Ginny y yo casi hacemos el amor.

  • Ya veo, hace una semana te llamé y cuando llegaste me dijiste "¿Qué ocurre? ¿Por qué me llamaste?, estaba tirándome a mi novia" Ahora dime cual es la diferencia de tirar...

  • La diferencia es sumamente clara, Ginny es la única mujer que he amado, todo con ella es diferente, ella es el motor de mi vida. Katty es una buena mujer que no entiende la persona que soy. En cambio Ginny se enamoró de mis defectos y virtudes al igual que yo. Ella entiende como soy, nadie me conoce mejor que esa mujer, no necesitamos palabras para hablar, con ella todo es amor. Desde una mirada cargada de sentimientos hasta tenerla entre mis brazos. Ella solo es amor. Estoy completamente decidido a pedirle perdón todas las veces que sean necesarias para que ella me perdone, porque no veo razón en mi vida si Ginny no está a mi lado. - Remus lo miró con un profundo cariño, asintió sonriendo.

  • Si piensas que de verdad estás enamorado y no volverás a cometer la estupidez de dañarla innecesariamente, te apoyaré siempre que lo necesites.

  • Gracias Katty estuvo a punto de sorprendernos en el despacho. - Remus soltó una carcajada.

  • ¿Cómo saliste de ese embrollo?

  • La capa. - Sonrió.

  • Y ella no sospechó nada, salvo por un escurridizo sujetador negro que se llevó como una prueba de mi infidelidad...

  • ¿Lo negaste verdad?

  • He pensado terminar la relación que tengo con ella, pero... - Harry hizo un gesto resignado y Remus entendió.

  • No puedes estar con una mujer por lástima, Harry.

  • Ella no tiene a nadie aquí...

  • Y antes de estar contigo tampoco los tubo, ¿No?

  • Sí, pero...

  • Estando con una mujer no le demostrarás a Ginny que estás arrepentido, y ella se aferrará más a Phillipe. - Remus tenía razón. Debía actuar rápido.

  • Tienes razón, pero si termino mi relación ella no hará lo mismo con ese idiota... ¿Qué hago para desaparecer al amanerado?

  • Ella te ama, aunque sí está muy dolida y no puedes reprochárselo, aun así por como ellos dos se hablan me parece que se dirigen un sentimiento fraternal.

  • ¿Fraternal? - Preguntó descolocado. - Ese idiota es su novio ¿Y me dices que se dirigen un sentimiento fraternal?

  • Harry, esa mujer está jugando el mismo juego que jugabas tú cuando te pavoneabas diciendo que jamás te enamorarías y mira tú hasta donde llegaron las cosas ¡Estás desesperado por esa mujer!

  • ¡Cómo no iba a estarlo si cada ves que me ve me tortura! Me muero por estar con ella, por ver a centímetros de distancia sus hermosos ojos café, por escuchar su dulce voz, por escuchar una ves más de sus labios un te amo.- Suspiró.

  • Creí que decías esas cosas solo cuando estabas borracho. Aún en condiciones deplorables te pareces enormemente a tu padre. Incluso cuando estás triste. - Harry sonrió.

  • Mi padre fue mucho más inteligente que yo, aunque también sufrió por mamá.

  • ¿Me puedes responder a una pregunta?

  • Claro. - Dijo distraído.

  • ¿Qué poder sobrenatural, místico y mágico poseen las pelirrojas sobre los Potter? - Harry soltó una carcajada. Y al parecer dentro de la cocina se escuchó un ruidito y segundos después apareció un muchacho de pelo castaño oscuro, con aspecto altivo y Harry sabía que tenía 9 años. Cuando el niño vio a su padrino corrió a abrazarlo.

  • ¡Hey Teddy!

  • ¡¿Cómo estás tío?!

  • Muy bien, ¿Tú?

  • Bien, excelente después de lo que me ensañaste. - Remus frunció el ceño.

  • Comportarse mal para disfrutar. - Dijeron al unísono padrino e ahijado riendo.

  • Me parece muy bien.

  • Ted hizo un gesto para que Harry se acercara y él así lo hizo.

  • Mi padre dice que si me comporto mal los profesores en Hogwarts serán severos conmigo, ¿Es verdad? - Harry se inclinó y le susurró.

  • Cuando tu padre te diga eso dile que cornamenta y canuto le envían saludos.

  • ¿Quiénes son?

  • Unos amigos de tu padre.

  • ¿Verdad? - Sonrió el muchacho y Harry le guiñó un ojo y se levantó. - ¿Tío?

  • Dime.

  • ¿Cuándo tendrás un hijo? - Harry abrió los ojos sorprendido por la extraña pregunta, miró incómodo a Remus.

  • Ted, no seas inoportuno...

  • ¿Por qué? Es una pregunta clara y tío Harry ya está en edad para encargar un hijo... - Harry sonrió.

  • Cuando esté preparado para ser padre, Teddy, te prometo que cuando tenga un hijo tú y él serán grandes amigos. - Ted estrechó la mano que le tendía Harry, sonrió.

  • Pero encarga a un hombre, no quiero que sea mujer no podría contarle secretos, las mujeres son unas chismosas, menos tía Ginny, es la única que se salva. - Harry soltó una carcajada. Era casi un ultraje decir que Ginevra Weasley no era una chismosa. - ¿Tu hijo será mi mejor amigo?

  • Claro, serán amigos inseparables.

  • ¿Así como tú y tío Ron? - Harry asintió. - ¿Cómo tía Ginny y Tía Hermione? - Harry sentía vértigo cada ves que escuchaba ese hermoso nombre, suspiró.

  • Claro, como ellas dos. - Se sintió extraño pensar en un hijo... y nada menos que Ginny fuese la madre, sonrió. Su hijo, Ginny y él, en su propia familia, era una idea que él abrazaba con el alma. Inevitablemente volvió a sonreír.

  • Ted ¿Dónde está tu madre? - Preguntó Remus. Quería cortar el tema porque su hijo estaba incomodando a Harry.

  • Está preparando mi habitación para que yo me acueste, pero papá no quiero dormir aún. - Suplicó el niño. Miró a Harry en busca de ayuda.

  • Creo que...

  • Es tarde para que un niño de 9 años esté aún levantado, Harry. - Sabía que él ayudaría a Ted a escabullirse de la cama. Ted se encogió de hombros resignado.

  • Bien, gracias por tus esfuerzos padrino. - Harry sonrió.

  • Solo por ahora no daremos batalla, porque tu padre tiene razón ya es tarde, pero para otra ocasión no nos rendiremos tan fácil ahijado. - Ambos rieron.

  • Adiós padrino.

  • Adiós ahijado. - Harry revolvió cariñosamente el cabello de Teddy cuando él se iba, subió las escaleras con parsimonia y se perdió en el segundo rellano.

  • Harry, siento mucho el comentario de Ted, pero a veces es como su madre.

  • Tranquilo, todo está bien es un niño. - Sonrió. - Y sí, preocúpate se parece mucho a su madre.

  • Remus rió.

  • Aun así te importunó...

  • No, claro que no, pero me hizo pensar en cómo sería todo su tuviera una familia...

  • Sabes que ésta es tu familia también, eres mi hijo mayor por lo tanto Ted es tu hermano.

  • Sí lo sé, pero me refería a mi propia familia, es decir todos mis amigos tienen su propia familia, tú, Tonks y Ted son una hermosa familia, Ron, Hermione y Rose también lo son y muy pronto lo serán Nev y Luna. Y veo que todos ustedes son tan felices y yo estoy solo...

  • Ambos sabemos que todo está en que sepas manejar lo que le digas a Ginny. Estoy completamente seguro que está tan enamorada de ti, como tú de ella. Deja que su dolor sane y dale muestras de arrepentimiento y por sobre todo de que ella es la única para ti y no te darás cuenta cuando ya le estés cumpliendo la promesa a Teddy. - Harry sonrió.

  • Todo parece tan fácil. - Remus apoyó su mano en el hombro del muchacho.

  • Desde ya te advierto que esa loca mujer te hará un camino difícil y no por eso dejará de ser digno de Ginevra Weasley de esa dulce muchacha que conozco y si ahora esa muchacha dulce se convirtió en una mujer es por ti, es gracias a ti. No dejes que el amor que construyeron lo desmoralicen palabras sin fundamentos... Harry esa mujer está dolida pero tú no apartes una ves más lo mejor que te ha pasado en la vida, juégatela por ella.


Bien.... Este capítulo tiene dedicación absoluta a las locas del club de Dan del foro Chocolate y menta.... Isa, Andre, Gadi, Belén, ángeles, a todas ustedes!! También a Bita, Alma y Anya.... quién me está ayudando con mi próximo Fic. Gracias por el apoyo!! Gracias por esos 62 comentarios que tiene hasta ahora esta historia y también a quienes la tienen en favoritos! no saben como se les agradece! Espero disfruten este capítulo maratónico! 

y como ya es un habitual + comentarios = actualización! 

Se les quiere!!