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Me enamoré — capítulo 23
Estaba en un jardín precioso decorado de flores amarillas, y al centro estaba la carpa blanca donde se llevaría a cabo la boda. Harry estaba acompañado por su novia. Katty vestía un lindo vestido color calipso de dos piezas. El blusón se afirmaba por unos finos tirantes y desde el pecho era aglobado y caía limpiamente un faldón de satén hasta las rodillas. El cabello estaba tomado por una elegante coleta. Harry buscó a algún conocido por los al rededores del jardín y encontró a su ex profesora y jefa de casa.- Profesora McGonagall es un gusto volver a verla después de tanto tiempo. - La profesora se giró y sorprendida le brindó una sonrisa.
- ¡Potter! - Los tres sonrieron.
- ¿Cómo está, profesora o aún es Directora? - Ella sonrió ampliamente.
- Directora. Muy bien. Y hablando de trabajo, supe que usted y el señor Weasley están abocados a los negocios Muggles. ¿Es verdad?
- Sí, es verdad. Hace unos meses nos dedicamos a eso.
- Y por lo que sé les va de maravilla. - Minerva miró a Katty y ella se presentó.
- Mucho gusto profesora McGonagall, soy Katherine Dawson. - Ambas mujeres se estrecharon las manos.
- Mucho gusto, señorita Dawson. - Miró ceñuda a Harry y él se dio por aludido, y creyó saber qué era lo que la profesora quería preguntar.
- Ella es bruja, es decir pertenece a nuestro mundo, profesora. - Se explicó ante la mirada molesta de su novia.
- Siendo honesta, no olvido un rostro de un alumno de Hogwarts, pero a usted...
- Es porque mi educación mágica fue en Beauxbatons en Francia. Pese que soy estadounidense. - Sonrió la muchacha amablemente.
- ¿Ah sí? - Preguntaron al unísono Minerva y Harry. Él se dio cuenta que no conocía mucho a su novia. Se preguntó si tendría hermanos... hasta ahora lo único que sabía era que sus padres vivían en Estados Unidos y... Dejó de preguntarse a cerca de su novia, acababa de ver una escena espantosa. Una pareja feliz y reluciente caminaba por el césped sonriendo a todo el mundo, parecían ellos los novios. Ginny Weasley se abría paso cogiendo la mano de su novio, Phillipe Perrot, quién imponía una presencia elegante. Harry los miró, y resignado entendió que no merecía perdón alguno. Y ella jamás se lo daría porque ya se olvidaba de él, se veía tan feliz y hermosa. Ginny lucía un vestido rojo los tirantes se afirmaban desde el cuello con un provocador escote. Desde la parte baja del busto caía una hermosa seda hasta las rodillas. El cabello reluciente estaba suelto y decorado por un lazo del mismo color del vestido, todo el cabello estaba acomodado por un costado. El maquillaje era sencillo pero su boca estaba más roja que de costumbre y lamentablemente para Harry no menos besables. Harry suspiró, Ginny se veía hermosa. Y cuando vio que ellos se acercaban trató de poner atención a la charla de Katty y Minerva.
- ¡Profesora McGonagall! - Exclamó Ginny.
- ¡Señorita Weasley! - Sonrió ella, y la abrazó. Ginny recibió el abrazo algo sorprendida. La profesora no era de dar muestras de afecto. - Estás preciosa.
- Gracias. Neville me dijo que usted estaría hoy presente y me alegré mucho de poder verla en estas circunstancias, profesora. - Ambas sonrieron y se separaron.
- Como no iba a extrañar a mi capitana favorita del equipo de Quidditch de Griffindor. - Miró a Harry. - Sin desmerecer el gran trabajo que hiciste, Potter. - Añadió. Sonriendo, Harry hizo un gesto con la mano.
- No hay nada que la señorita Weasley haga mal, profesora, más bien es todo lo contrario. - Dijo Harry, sonriendo y mirando a Ginny. Ella frunció el ceño.
- Profesora, él es Phillipe Perrot, mi novio. - Phillipe tomó delicadamente la mano de Minerva y ella sonrió complacida. Harry blanqueó los ojos.
- Mucho gusto, Profesora. - Sonrió. Luego el francés repitió el saludo para con Katty.
- Nada más romántico que un francés. - Sonrió Minerva. - Déjame decirte, Ginny, que imaginaba que poseías otros gustos. - Dijo lacónicamente y miró fugazmente a Harry. Ginny sonrojó. - Pero reluces mujer, me alegro mucho por ti. - Ginny miró a su novio y ambos sonrieron, Phillipe la abrazó por detrás. Harry estaba molesto por la "Escenita" que estaba regalando. Y lo peor de todo es que era su culpa. "Ginny, por favor, suéltalo... no me hagas sufrir más"
- ¡Bueno! Ginny ¿Dónde están tus padres? - Harry interrumpió el momento de los novios. Ginny lo miró seria.
- Aparecerán de un momento a otro, esperarán a los gemelos y juntos llegarán. - Le respondió indiferente.
- Ya veo.
- Ginny, tu vestido es precioso. - Dijo aduladora Katty, Harry sabía que le decía ese cumplido porque aún se sentía mal por desconfiar de ella. Harry sonrió. - De todos los vestidos que he modelado no recuerdo uno tan bonito como ese. - "¿Fue modelo?" Se preguntó Harry.
- ¡Oh! Muchas gracias Katty, lo compré cuando estuve en Francia, es de Chanel. - Añadió sin darle importancia.
- ¡Vaya! - Luego de una hora todos los invitados ya estaban presentes y la ceremonia comenzaba. Si Luna era estrambótica, su vestido de novia lo era más, era de mangas largas con un escote cuadrado, el vestido llegaba hasta el suelo con ribetes dorados y la cola del vestido era mitad azul y la otra mitad de un blanco perla opaca. "¿Los colores de Ravenclaw?" Pensó Ginny. El cabello estaba atado por una larga trenza acomodada hacia un costado. Aun así Luna Lovegood se veía preciosa. La ceremonia se llevó a cabo, y todos los presentes aplaudieron al matrimonio Longbottom. Neville sonreía a todo el mundo, dichoso y feliz. Harry se preguntó si volvería a sonreír así alguna ves. Miró a Ginny, ella estaba de espaldas hacia él, las piernas de Harry temblaron escandalosamente, la espalda de Ginny estaba completamente desnuda, el escote en su espalda llegaba justo a la gloria, tragó en seco. Ya no quería que ella siguiera con esa tortura... "Y ni siquiera se entera que me tiene enfermo, ¡Idiota!" Pensó, malhumorado. Se sentó, derrotado.
- ¿Tu novia? - Preguntaba una voz, Harry giró la cabeza y vio sentado a su lado a Bill Weasley. Harry bebió champagne.
- No losé. Supongo que debe estar bailando. - Dijo sin darle importancia.
- ¿Qué sucedería si te dijera que acabo de ver a Katty besando apasionadamente a otro tipo?
- Me daría lo mismo...
- ¿Aunque todo el mundo comente que te adornaron de lo lindo la cabeza?
- Hace mucho tiempo dejé de darle importancia a la opinión del resto.
- Pero es tu novia. - Insistió Bill.
- Pero no me interesa. - Suspiró profundamente. Bebió más alcohol y Bill miró a su ex cuñado.
- Bueno, tu novia no te ha sido infiel, solo está hablando animadamente con Phillipe y Ginny. - Harry por primera ves lo miró interesado.
- ¿Con tú hermana? ¿De qué pueden hablar ellas dos?
- Son amigas ¿No?... ¿Katty no sabe que tú y mi hermana tuvieron algo?
- Lo que tuve con tu hermana fue más que algo, Bill, vivimos juntos... aunque solo fue un día. - Añadió triste. - Y no, Katty no lo sabe. Pero, ¿De qué hablan?
- De ti. - Harry se sorprendió. - Katty mencionó, muy apenada y eso es extraño, de un sujetador escurridizo de mi hermanita en tu despacho. - Harry que en ese preciso instante bebía se atoró y tosió escandalosamente. Justamente era el hermano mayor de Ginny quien comentaba las aventuras de aquel sujetador.
- Bill, no pienses...
- No tienes que darme explicaciones, no te las estoy pidiendo. Lo que quiero decir es simplemente que Ginny se puso nerviosa con ese comentario y Phillipe claramente no se comió el ardid de la urgente necesidad del cambio de vestuario, lo que no me queda claro es que Katty si se lo creyera. Ginny siguió tu juego... el único problema es que Hermione no estaba enterada y estuviste a punto de salir pillado, mi hermana solucionó todo. - Bill bebió Whisky de fuego y sin anestesia soltó - ¿Son amantes?
- ¡Claro que no! - Bill sonrió. - Jamás le daría ese nombre a una relación que tenga con Ginny.
- ¿Qué son entonces? Los dos tienen novios pero eso no les impide estar juntos en tu despacho... o besarse el día que ella llegó a casa de mis padres. - "Bien, Bill está tremendamente enterado de ciertas cosas" Pensó Harry.
- Somos amigos, Ginny y yo...
- Aún se aman.
- Tú hermana dio vuelta la hoja desde el momento que comenzó a vivir con el idiota de novio que tiene. - Bill volvió a sonreír, esta ves con ganas, Harry lo miró mal.
- ¿Y tú?
- ¿Yo?
- Escucha, la persona que no se dé cuenta que sigues babeando por mi dulce hermanita es un verdadero idiota, la cara estúpida que pones cada ves que la miras es una prueba de lo que te digo y es preocupante... tu deprimente estado de ánimo es otra prueba más de que sigues enamorado de Ginny.
- No es fácil para mí el tema de tu hermana, ni mucho menos verla feliz con el amanerado. - Bill rió.
- Pues no la lances más a los brazos del amanerado y si cometiste un error soluciónalo. - Harry lo miró preocupado, "¿Bill sabría de su conducta deplorable ante Ginny?" - Conozco a Ginny y sé que si ella hubiese cometido el error jamás arrancaría a Holanda, no sé cuáles fueron los motivos que tuviste para cortar una relación que parecía feliz...
- No lo parecía, era feliz, era lo mejor que tuve en la vida.
- Entonces recupérala, Potter. - Harry lo miró esperanzado.
- Bill...
- ¡Harry!
- Katty. - Murmuró Harry, abatido.
- Amor, esa canción me fascina... vamos a bailar. - Ella soltó una risa cantarina, Bill levantó una mano y la puso en el hombro del joven y asintió, dándole ánimos. Harry resignado dejó la copa sobre la mesa y se levantó Katty tomó su mano y lo condujo hasta la pista de baile. Cerca de donde ellos comenzaron a bailar estaban los recién casados, Harry les sonrió, un poco más allá estaban sus dos mejores amigos, Hermione le guiñó un ojo y él le sonrió... Y como si fuese una broma de mal gusto, Ginny y su novio bailaban casi a su lado, muy melosos uno con el otro. Él la abrazaba por la cintura y ella le sonreía dulcemente, bailaban al compás de la suave melodía. Harry no les quitaba la mirada, y para su horror vio como él se acercaba y la besaba... ella también lo besó. Sintió como la poca alegría que sentía se esfumaba por completo, todas las imágenes felices que vivieron con Ginny se agolparon dolorosamente en su corazón, llenándolo de un dolor inimaginable. Los ojos de Harry se anegaron en lágrimas y los cerró, dejó que su cabeza reposara en el hombro de Katty.- ¡Bueno, simplemente ahora cambien de pareja, padres e hijos, hermanos y cuñadas, amigas y amigos! - Exclamó Neville, levantando las manos y todos rieron, Ginny miró a Harry, vio que sus ojos estaban rojos, tremendamente tristes. Y sin saber porque se permitía esa debilidad, le sonrió a Phillipe y caminó hacia Harry, posó delicadamente una mano en la espalda de él, provocando un leve estremecimiento en Harry, Ginny miró a Katty sonriendo.
- ¿Me prestas a tu novio por un par de canciones? - Harry no quería estar con ella, le dolió mucho verla besando a Phillipe. Pero las ganas de rozar su piel le ganaron, y esa sonrisa perfecta dibujada en los labios de Ginny, le llenaron el alma. Katty sonrió.
- Es todo tuyo, por un par de canciones. - Aclaró. "Seré de ella para toda la vida" Pensó Harry, abatido. Katty se fue y los dejó en medio de la multitud que ya bailaba. Ginny se acercó y rodeó el cuello de Harry con sus brazos, y él la abrazó por la cintura, sus dedos jugaban en la desnuda espalda de Ginny, provocando un estremecimiento en ella.
- ¿Estás bien? Me parece que...
- ¿Me dejas disfrutarte aunque sea de esta forma, nada más sintiéndote? - Preguntó, susurrándole en el oído. Él le jugó una mala pasada con esas palabras, unas lágrimas escaparon de sus ojos que él no advirtió. Ella apoyó su cabeza en el pecho de Harry, él respiró el aroma de Ginny y luego suspiró, "¿Cómo pudiste olvidar todo en tan solo dos meses, bonita?" Se preguntó Harry. Subió una mano y recorrió la espalda de Ginny, ese momento les pareció eterno. - Cuando te vi hoy llegando de la mano de tu novio, parecías tan feliz, pensé que ya no merecía tu perdón, bonita. Me resigné también a que jamás te voy a olvidar porque tu recuerdo me hace pensar que lo nuestro si existió y no fue un maravilloso sueño, que si te hice mi mujer, que si escuché un te amo de tu boca y que fui el primero en tu vida, que por un maravilloso día y noche fuimos una familia feliz, tú me hiciste el hombre más feliz del planeta, me enseñaste a amar, y eres la única mujer que amo. Estoy enamorado de tu sonrisa cada ves más, adoro cada una de tus hermosas pecas. - Ambos sonrieron.
- Harry...
- No tienes que decir nada. - Se seguían moviendo inconscientes de que seguían bailando, ella se mantenía firme en su postura, aferrándose más a él y Harry la estrechó más entre sus brazos. - Sé que en cualquier momento decidirás volver a Holanda, pero necesito que sepas, independiente de lo que pasó entre nosotros, siempre estaré para ti cuando lo necesites... verte feliz para mí es primordial en mi vida, aunque sea al lado de otro hombre, necesito que entiendas que estaré para lo que sea, si quieres que sea tu padrino de boda o el padrino de tu hijo... - Ginny se soltó inmediatamente de él, escandalizada, miró a Harry con sus ojos acuosos.
- ¿Por qué me dices estas estupideces?
- No son estupideces...
- ¡Estás planeando mi vida con otro hombre prácticamente!
- ¡Es lo que estás haciendo, mujer! Quemaste todos los recuerdos que te ataban a mí, viviste con otro hombre y todos te dicen lo feliz que pareces con ese amanerado...
- ¿Amanerado? - Ella frunció el ceño, y no logró evitar sonreír. - No le digas así, es un gran hombre. - Harry sonrojó.
- Si es un poco amanerado. - Susurró. Ginny inevitablemente le regaló una amplia sonrisa, Harry la vio sonreír para él, y ese fue un aliciente maravilloso en su vida. Suspiró. - Estás hermosa Ginevra Molly Weasley. - Subió una mano y acarició el rostro de la mujer que amaba.
- ¿En qué momento se te pasó por la cabeza que yo quería mi familia con otro hombre que no fueras tú cuando estábamos juntos? - El corazón de Harry se apretó contra su pecho, violentamente.
- Bonita, me dejé llevar por la rabia y los celos, y sé que eso no me excusa, pero cerré los ojos y no vi que tú realmente jamás jugarías con los sentimientos de una persona...
- Mucho menos con los tuyos, Harry. ¿Cómo pudiste creer y decir que mi amor era una maldita actuación? - Preguntó dolida.
- Estaba confundido, estaba cegado por el dolor...
- Cuando fuimos novios necesitaba que sintieras que cada ves que me entregaba a ti era porque te amaba. - Cuanto le dolió oír el tiempo pasado que Ginny había empleado su manifestación de amor. No iba a permitir derramar lágrimas frente a ella. Ginny no le apartó la mirada.
- No pienses que no sentía tus emociones cuando nos amábamos. Ginny tu ternura me enamoró, pero tú pasión es mágica, me enloquecía... hasta ahora. - Ginny sonrió. - No te miento cuando te digo que los recuerdos son ahora mi realidad de que estuviste conmigo, aún más cuando te hacía el amor. - Ella se estremeció en sus brazos. - Cuando hacíamos el amor. - Susurró. - La última ves que nos vimos te dije que haría algo todas las veces que te viera. - Ginny suspiró, y lo interrogó con la mirada. - Te amo. - Dijo sencillamente. Ginny sonrió y lo abrazó fuertemente. - Te amo, bonita. - Respiró profundamente en el oído de Ginny, ella frunció el ceño, Harry Potter sabía perfectamente que ocurría en ella con esa simple y peligrosa acción de él. Lo miró y él sonrió a modo de disculpas, pero no quería disculparse, ahora la única meta eran esos labios rubí que se acercaban con suavidad a los suyos, posó sus manos en el rostro de Ginny, olvidándose que muy cerca de ellos estaba su novia y el novio de Ginny, apenas cinco centímetros de distancias los separaba... cuatro, tres, Ginny cerró los ojos, dos,...
- ¡Harry! - Ginny abrió los ojos, y Harry miró a Ron solo con la verdadera intención de asesinarlo.
- Ron, ¿Qué necesitas? - Preguntó Harry tratando de ser evidente, necesitaba estar solo con Ginny. Pero ya era tarde, Ginny lo soltó y le sonrió, esa bendita sonrisa solo emanaba sensualidad y como siempre lo idiotizaba.
- Luego te veo. - Susurró, los dejó solos. Harry se dio cuenta que él y Ginny era la única pareja que bailaba, se sorprendió.
- ¿Cuánto tiempo...?
- Poco más de una hora. - Sonrió. Harry observó alrededor y se dio cuenta que había unos chismosos que aún lo miraba, y otros miraban confundidos a Ginny, que se abrazaba a su novio.
- ¿Vamos a beber un trago? - Preguntó Harry, que antes de ver a Ginny estaba en una nube, de la cual bajó estrepitosamente.
- Claro, pero primero acompáñame a ver a Rose, está durmiendo en la habitación de Luna.
- Claro, vamos. - Ambos se dirigieron a la cocina de los Lovegood, que por cierto estaba adornada con excentricidades que él jamás había visto, parecía un museo en ves de cocina. Hermione y Ginny reían a carcajadas.
- Cariño ¿Qué ocurre? - Preguntó preocupada Hermione, cuando vio a su esposo.
- Vinimos a ver a Rosie. ¿Y tú?
- Ronald, Tu esposa es una pediatra y madre preocupada que no puede estar cinco segundos lejos de su hija. - Hermione frunció el ceño.
- Ya verás tú cuando seas mamá. - Harry miró a Hermione dolido por ese comentario, luego suspiró profundamente, él le había dicho lo mismo a Ginny, con respecto a tener su apoyo para lo que fuese. Pero era insoportable verla besando a otro hombre, ¿Cómo mierda iba a hacer para verla feliz casada y con hijos? Ginny miró alarmada a Hermione y luego observó a Harry... él estaba tan triste, y todo era su culpa, ¿cómo decirle que estaba tan enamorada de él y que juntos serían padres? No podía, lamentablemente su orgullo era más. Ginny abruptamente palideció, sintió que todo en aquella cocina de giraba.
- ¿Rose sigue durmiendo? - Preguntó Ron.
- Como un ángel. - Sonrió Hermione. Harry vio a Ginny, y frunció el ceño. Estaba demasiado pálida, se tocaba el vientre, preocupada. En el preciso instante en que se desvanecía, Harry logró tomarla antes de que cayera al suelo. Se asustó mucho cuando vio la piel tan blanca de Ginny.
- ¡Ginny! Cielo, ¿qué sucede? - Preguntaba alarmado. Estaba histérico. Ron también estaba nervioso.
- Hermione, ¿Qué sucede? - Preguntó Ron, mientras veía como un frenético Harry acariciaba el rostro pálido e inconsciente de Ginny.
- ¡Amor, despierta, bonita! - Hermione se acercó a Ginny, "Solo es un desmayo debido al embarazo" Pensó ella. Sacó de su bolsito de cuentas un perfume. Harry la miró descolocado.
- ¡¿Crees que es hora de ponerte perfume?! - Preguntó encolerizado. Hermione frunció el ceño y acercó la botellita destapada a la nariz de Ginny, Harry miró confundido a Hermione, luego desvió su mirada hacia Ginny y le quitó un mechón pelirrojo del rostro, ella lentamente volvía en sí... - Bonita. - Susurró Harry.
- Harry... - Dijo Ginny en un hilo de voz, aún con los ojos cerrados. Movía suavemente la cabeza.
- No te muevas, preciosa. - Dijo Harry dulcemente, mientras le acariciaba el rostro, ella lentamente abrió sus ojos y sintiéndose en los brazos de Harry, seguridad le sobraba. - ¿Qué sucede, cariño? Te desmayaste de la nada... Bonita, dime si algo anda mal. - Harry estaba desesperado.
- Solo son los síntomas del... - Hermione palideció y los pocos colores que llegaban al rostro de Ginny la abandonaron nuevamente. "Estúpida" Se recriminó mentalmente Hermione, solo era su frenética manía por responder a cuanta cosa le preguntaran.
- ¿Síntomas? - Preguntó Ron.
- ¿De qué? - Añadió Harry, sin dejar de observar a Ginny, mientras veía con alivio que Ginny volvía en sí completamente. Salvo por los colores de las mejillas. Ginny observaba con horror a su cuñada.
- Bueno, imagino que debe ser síntoma de tantas pociones que ingirió en Holanda, al fin y al cabo tiene su falla, ¿No?... estoy aventurando... ¡Soy pediatra! Veo niños no doy un informe médico por desmayos de mujeres... - Añadió ante la mirada de desconfianza de su esposo. Harry estaba absorto en Ginny, quien poco a poco recuperaba los colores del rostro
- ¿Cómo te sientes, bonita?
- Mareada. - Respondió, sin fuerzas. Evidentemente agotada.
- Hermione, ¿Dónde duerme Rosie? - Preguntó Harry.
- En la habitación de Luna, pero perfectamente Ginny puede descansar allí...
- Claro que no, ya me siento bien. - Protestó Ginny.
- Claro. - Ironizó Harry, la levantó en sus brazos, iba a desaparecer...
- ¡No! - Gritó Hermione, asustando a los hombres.
- ¿Qué? - Exclamó Harry.
- Ella no puede aparecer, ¿Lo olvidaste?
- Lo siento, entonces dime cómo llegar a la habitación de Luna...
- Por favor, estoy bien... - Insistía Ginny, haciendo amagues de soltarse, pero los brazos de Harry la sostenían con firmeza. - Ron, dile a tu amigo que me suelte en este preciso instante.
- No. - Dijo seco Ron.
- Hermione, por favor, dile a este hombre que me suelte.
- Lo siento, cuñada, pero estoy en acuerdo con este hombre. -Ginny bufó.
- Genial, todos en mi contra...
- No importa lo que digas, te amo y no dejaré que nada malo te ocurra. - Hermione sonrió, Ron le lanzó una mirada de pocos amigos a Ginny y ella miró a Harry, sus ojos brillaron mientras él la cargaba y caminaba serio. Llegaron hasta la habitación de Luna, Rose dormía profundamente. Harry la dejó suavemente en la cama, junto a su ahijada. Se sentó al lado de ella, aún preocupado. Hermione y Ron los dejaron solos - ¿Me dirás ahora que anda mal?
- Nada. - Respondió monótonamente, quería evadir el tema.
- ¿Nada?
- ¿A qué te refieres? - Preguntó, tratando de parecer inocente. Algo que Harry no le creyó, la conocía perfectamente.
- Vuelves de Holanda por "Una lesión" - Enfatizó, no creía en esa misteriosa lesión. - Pero no puedes beber crecehuesos, no puedes aparecer, te desmayas de la nada... si eso no es extraño dime que es. - Ginny dramatizó una mirada dolida.
- ¿Tanto te molesta que esté de vuelta? - Él sonrió.
- No intentes desviar el tema...
- Pues bien parece que odias la idea de verme todos los días...
- No odio la idea, es solo que me hace daño... Ginevra estamos hablando de ti. - Añadió, exasperado.
- Estoy de maravilla.
- Claro, te creo... ¿No confías en mi como amigo?
- ¡Estoy bien! ¿No puedes...?
- ¡Te conozco Ginevra Weasley! Y sabes que no me rendiré hasta saber qué es lo que ocurre contigo, me preocupa bastante todo lo relacionado a ti.
- Pues no deberías.- ¡Merlín mujer, estás pálida te desmayaste de la nada! Debe haber una razón tremendamente... - El cambio de tema no le gustó para nada a Ginny.
- Necesito ver a mi novio, ¿Le puedes decir que estoy en la habitación de Luna, Por favor?
- No me dirás la verdad... ¿No puedes verme tan solo como el gran amigo que fui hace poco más de un año? - Preguntó dolido.
- No, lo siento. No puedo ver como amigo a la persona que me pidió matrimonio hace unos meses. - Dijo duramente. Harry la miró, y en esos ojos chocolate no vio más que rabia y orgullo. ¿Si aún ella sentía rabia con él era porque aún estaba enamorada de él? - Ahora quiero estar con el hombre que realmente quiero. - Harry se convenció que ella ya no lo quería. Quiso demostrar que esas palabras realmente no le importaban en absoluto. Hizo un gesto exasperado totalmente involuntario.
- ¿Para qué? - Se levantó de la cama, y puso sus manos en la cintura por debajo del saco y la miró con una ceja levantada.
- Shh! Baja la voz, Rosie está durmiendo.
- ¿Para qué quieres ver al amanerado?
- ¡No es amanerado! - Dijo en un susurro cargado de rabia. "Gracias, defiéndelo de mí, bonita, es lo mejor que puedes hacer estando yo" Pensó Harry. - Bien, muchas gracias. - Harry veía como Ginny hacía el amague de levantarse de la cama.
- ¿Qué crees que haces? - Preguntó, tranquilo.
- Iré a ver a mi novio. - Dijo resuelta, Harry la miró dolido y frunció el ceño.
- Quédate ahí. -
- ¡No me des órdenes!
- ¡Eres fastidiosa!
- ¡Tú eres un maldito que crees que tú palabra es ley!
- Claramente contigo no le es. - Ginny frunció el ceño y lo miró.
- ¿Qué quieres decir con eso? - Harry se acercó a ella, y la miró profundamente. Ginny se estremeció con esa mirada.
- Quiero decir que, a veces quisiera poder hacer contigo algún hechizo para que estés siempre a mi lado y dado que la mayor parte del tiempo te extraño siento que siempre estas a mi lado para darme fuerzas y es por eso que cada minuto que vivo, te amo... que cada minuto que vivo, te amo, aun siendo una fastidiosa sin remedio, aun siendo feliz con otro hombre, eres maravillosamente todo. - "Que me digas esas palabras me derrites y lo sabes Potter, bien ganaste un punto... que ganas de lanzarme a tus brazos,... ¡Pero no, Merlín dame fuerzas!"
- Necesito ver a... - Comenzó Ginny tímidamente.
- Tu novio, sí. - Harry miró por la ventana, luego a ella e hizo un gesto afeminado con la mano. - Iré por tu novio "Muy macho" - Enfatizó celoso, cerró la puerta tras él. Ginny soltó una carcajada, le había hecho gracia ver en él un toque femenino, volvió a reír. Miró a Rose, cuantas ganas tenía de ver a su hijo en brazos y ver a Harry haciendo dormir al bebé mientras le dedicaba unas dulces palabras, sonriendo. Estaba idiotizada con la sonrisa de él, inevitablemente iluminaba su día más gris. ¿Cuál sería la cara que pondría Harry cuando supiera que iba a ser padre? ¿Se enfadaría? ¿Sería capaz de dejarla sola? Y si la dejaba sola por estropearle su futuro con un hijo, jamás había pensado en eso. Se aterró.
///
- Hola. - Saludó un inexpresivo Harry.
- Hola, ¿En qué te puedo ayudar? - "En que vuelvas a Holanda y dejes en paz a Ginny" Pensó.
- Es Ginny.
- ¿Ginevra?
- Sí, tu novia. - Respondió alterado, como seguía doliéndole en el alma ese beso que Ginny le dio a ese amanerado que tenía enfrente.
- ¿Qué le sucede? - Preguntó preocupado y se levantó de la silla, era más alto que Harry pero eso a él no lo intimidó en absoluto.
- Está en la habitación de Luna, te quiere ver. - Añadió triste.
- ¿Por qué no vino ella a decirme que necesitaba hablar conmigo?
- Ginny tuvo una recaída, la llevé a la habitación para que descansara y me pidió que te avisara...
- ¿Sabes qué es lo que le ocurre? - Preguntó preocupado.
- No. - Negó rotundamente, Harry maldijo por lo bajo.
- ¿Estuviste solo con ella? - Preguntó, con desconfianza.
- Técnicamente no, Estaba Rose... - Respondió algo confundido.
- ¿Hablaste con ella de "Ustedes"? - Esa pregunta perturbó bastante a Harry ¿Por qué el novio de Ginny preguntaba si su novia y el ex novio de ella hablaron con relación a lo que hubo entre ellos con aire tan pasivo?
- Oye yo... - De pronto Harry lo miró y se descolocó aún más. - ¡Ve a ver a tú novia! Deja la preguntadera ve al cuarto de Luna... si no sabes llegar dile a Hermione que te lleve. - Phillipe frunció el ceño.
- ¿Por qué te asustas cuando te hablo de Ginevra?
- Te recuerdo que tu novia te espera...
- Ella necesita hablar contigo, pero creo que ella no te ha dicho nada. - Harry lo miró por primera ves con interés. - Quiere ir al departamento en el que ustedes vivieron, necesita recoger algunas cosas que están allí. Después de tanto tiempo sin visitar aquel departamento imagina que el encantamiento fidelio se ha roto y no quiere ir sin que tú sepas, como no puede aparecer y no tiene llaves quiere ir contigo si tú quieres, claro. - Harry se desilusionó, pensó que le diría algo más importante. Pero no podía entender que él hablara tan despreocupadamente de un encuentro de su novia y del ex novio de su novia.
- ¿Por qué hablas como si no hubiera...?
- ¿Desconfianza de ti? - Sonrió Phillipe.
- ¡Pues sí! - Respondió alterado.
- ¿Por qué desconfiaría del tipo que tontamente trató a la mujer que amaba? ¿Puedo creer que tú, tratándola como un poco hombre, diciéndole puta y zorra, dudando del gran amor que esa mujer te profesaba, aún sientes algo por Ginevra, Harry Potter?... Si no hay respuestas ahora dime ¿Qué puede haber entre tú y ella si ya no hay amor de tu parte? ¿Debo preocuparme porque pretendes quitarme a mi mujer? - Harry estaba dolido con las palabras del francés, tenía la imperiosa necesidad de arrebatarse el corazón y el alma para no seguir sintiendo la mierda que sentía por dentro, Phillipe le estaba gritando en su propia cara que jamás estaría con Ginny y todo era su culpa. Tenía que admitir que el amor de Ginny era su único salvavidas en ese mar de sentimientos que aún no dominaba, y que ni siquiera entendía, y a pesar de todo, Phillipe tenía razón. "¿Por qué no saco mi varita y le rompo la cara a punta de maleficios?" Pensó, Ginny ya no confiaba en él. Ella le entregaba sus secretos a un hombre que conocía hace casi un año, y no confiaba en él, quien además de haber sido su novio y casi su esposo, había sido su amigo y conocía hacía 14 años. Recordó cuando eran amigos solo amigos, cuando podía dormir con ella y no sentía deseos de amarla con pasión y locura. Cuando solo se querían como amigos y todo era más fácil.
- Simplemente vine porque ella me lo pidió. - Dijo en un hilo de voz.
- Necesito saber si llevarás a Ginny al departamento.- Claro, mañana...
- Mañana muy temprano tiene un compromiso inquebrantable. Y necesitará de sus pertenencias que tiene en tu departamento.
- No es mío, es nuestro. - No sabía si se lo imaginaba pero creyó ver por unos segundos un brillo de felicidad en los ojos de Phillipe. Lo más seguro era que Ginevra Molly Weasley ya lo trastornaba.
- Quiere ir esta noche.
- ¿Ahora?
- ¿Podrías acompañarla?
- Claro te pasaré las llaves...
- No yo no puedo ir.
- ¿Por qué?
- Oye, no estoy para preguntas estúpidas, mi novia me debe estar esperando...
- Con lo impaciente que es... - Susurró y Phillipe no alcanzó a escucharlo. - Dile que cuando esté lista me busque, estaré esperándola. - "Cómo siempre" Pensó, triste.
- Claro, le diré y gracias. - Phillipe se fue en busca de Hermione para que le enseñara el camino hasta la habitación de Ginny. Harry se quedó tremendamente confundido, la charla con el novio de Ginny fue por decir lo menos, extraña. Se sentía desplazado, él siempre fue el mejor amigo de Ginny aun cuando fueron novios ella le contaba todo. Él le contaba cuentos antes de dormir, sonrió. "Merlín, si ella no me pudo perdonar, solo haz el favor de no quitármela de la vista ella es la única que logra hacerme reír y vivir, a pesar de sentirme en el infierno sin ella, tan solo verla respirar me hace feliz" Pensó. Luego de beber Whisky de fuego, miró la nuevamente llena pista de baile y sus divagaciones lo dejaron en otro planeta.
- ... Y tiene un anillo maravilloso, era un perfecto diamante... ¡La muy zorra se comprometió!... Harry... ¿Harry?... ¡Harry!
- ¡¿Qué?! - Exclamó, volteó y vio a su novia hablando, y como siempre no le tomó importancia, miró su vaso de Whisky. Ya estaba harto que todos interrumpieran sus pensamientos relacionados con Ginny.
- Hace siglos que te hablo y tú no pareces estar en la tierra.
- ¿Qué quieres? - Preguntó enfadado.
- Te hablo... aunque pareces distraído, cielo... bailaste mucho tiempo con Ginny. - Dijo tanteando el terreno, Harry la miró.
- No me digas que pensaste una ves más...
- No. Ya no lo pienso... ¿Hay algo entre ustedes? ¿Alguna ves lo hubo? Porque como se miraban mientras bailaban...
- Sí, hubo algo entre nosotros. - Katty se dedicó a mirarlo fijo a los ojos, no pretendía montarle un escándalo, pero quería que no fuese doloroso para ella.
- ¿Hace mucho?
- Hace casi tres meses.
- ¿Tres meses? - Preguntó sorprendida.
- Sí, vivimos juntos y estuvimos a punto de casarnos. - Indefectiblemente las lágrimas caían por el rostro de Katty, ahora entendía muchas cosas.
- Ella jamás mencionó una relación contigo cuando trabajamos juntas...
- Eso fue porque no estábamos juntos aún. - La atajó Harry, mirándola. - Pero eso ya está fuera de mis manos y...
- Solo porque está fuera de tus manos estás conmigo, solo porque ella no quiere estar contigo, algo que es evidente de solo ver la cara de idiota que pones cuando la ves, yo no supliré un espacio que ya está lleno, Harry.
- Yo no te estoy pidiendo eso.
- Eres un ser patético, ¿Sabías? Jamás creí que el gran Harry Potter sería un maldito. Eso es lo que eres. - Dijo llena de rencor. Harry volvió su mirada hacia la pista.
- Tienes toda la razón, y es por eso que esto llega hasta aquí. - Suspiró.
- No entiendo que es lo que viste en una mujer tan vulgar como lo es esa mosca muerta.
- Katty, en realidad soy un maldito patético, pero aun así no te permito que hables mal de Ginny cuando ella no está para defenderse. Mucho menos cuando esté yo para defenderla. - Le espetó furioso.
- ¿Me estás pateando el trasero y además la defiendes? - Rugió igual de furiosa que él.
- No es necesario que hagas de esto un maldito infierno, es mi culpa bien lo asumo, pero esto no tiene sentido, tú y yo, eso lo sabes bien.
- ¿Crees que sabía que esta puta relación tenía fecha de vencimiento?
- Sabías que esto siempre fue algo pasajero, siempre te lo dije...
- Si, tienes razón, siempre me dijiste que sería la puta mensual.
- Siempre te dije que esto era informal. - La corrigió Harry. Ella se levantó y le lanzó una mirada de profundo orgullo.
- ¿Harías el gesto de caballerosidad de llevarme a casa, por favor? - Harry se exasperó y también se levantó.
- ¡Por favor Katherine! ¡Eres una bruja DESAPARECE! - Bramó. Ella furiosa tomó su bolso de cuentas y desapareció. Harry volvió a sentarse y se refregó los ojos por debajo de los anteojos, estaba celoso, consternado. Ginny no quería saber nada con él, ya no quería nada de él. Ese era el maldito argumento que ella había puesto como una barrera para que él no se le acercara. Terminar su relación con Katty era un alivio, pero ella no tenía la culpa que Ginny no lo perdonara. Pero no tenía paciencia para soportar un berrinche de una mujer... la única que se excedía deliberadamente era Ginny "¡Por Dios, debe haber un momento que deje de pensar en ella!" Bebió un sorbo de alcohol. ¿Por qué le dijo tantas idioteces a la única mujer que amó? "Dios ¿porque me pregunto lo que me preguntó el amanerado?" Se preguntó, alarmado.
- Hola guapo. - Una muchacha que Harry conocía lo saludaba, coqueta. Sonreía. Mucho antes que Harry se enamorara de Ginny, había tenido una aventura idílica en los baños del ministerio con esa mujer. Era una mujer alta, casi de la misma altura que Harry, esbelta, cabello negro y largo hasta la cintura. Su rostro parecía tallado en el más fino yeso y expuesto en la mejor galería, era hermosa. Vestía un sencillo vestido verde, con simple caída. Se sentó en la silla que acababa de dejar Katty.
- Hola nena.
- Te vi discutir con tu novia de turno.
- Pero ya se fue, ya no hay interrupciones. - Él correspondió al coqueteo. Quería de una ves olvidarse de la familia que quería formar junto a Ginny, ya no quería que sus pensamientos fuesen por completo de la única mujer que amó. A pesar que la mujer que tenía enfrente no le erizara ni un maldito bello.
- Los padres de Ron se marcharon hace un momento. - Ella también conocía a Ron, ella también había caído en la cama del pelirrojo antes de que él se casara con Hermione.
- ¿Por qué una mujer tan hermosa, como tú, está sin pareja? - Ella sonrió.
- ¿Quieres algo que esa idiota que tenías por novia no te supo dar? - Ella era una mujer fría y parecía ser a la perfección ese tipo de persona que todo lo solucionaba con el sexo, y Harry lo sabía. Él se acercó quedando a escasos centímetros de distancia de ella.
- Bet, ¿Crees que tú me lo podrías dar? - Ella sonrió, descarada.
- Sé que no hay mujer que te satisfaga como yo... - Harry la besó, luego se separó y sonrió con maldad.
- Te equivocas, solo hay una mujer que me satisface por completo. - Susurró.
- Bien, dejemos que esa mujer te satisfaga por completo... yo puedo satisfacer tus instintos más bajos, los que tú quieras, Harry. - Él sin poder escapar recibió los labios de Bet que lo besaron con pasión sin poner resistencia, dejándose llevar por la muchacha, queriendo que ese beso se lo arrebatara Ginny.
- Harry. - Susurró una voz dulce, levantó la vista y se levantó inmediatamente, tropezando, nervioso se limpió la boca con la manga del saco.___________________________ Les prometo que esta muchacha no incide en la historia, solo en la actitud de Ginny en el siguiente capítulo y créanme que la aplaudo de pies enfervorizada!! ahora una mala noticia... por temas de estudio tengo que realizar un viaje y no podré actualizar en dos meses... :( Ahora una buena noticia... era broma!!!!! mañana tendrán su actualización como siempre!!Gracias por todos los comentarios, gracias a Silvia por ser la primera en leer esta historia y animarme a publicar. Gracias al foro Chocolate y Menta por ser tan geniales!!Gracias a todos ustedes por comentar, leer y tener esta historia en favoritos!!un abrazo a todos!!!Prometo responder luego los últimos comentarios!!Gin o Natty, como me conocen algunas! ;)