Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Me enamoré · de

Me enamoré — capítulo 24

Estaba apenado se sintió el hombre más miserable que pisaba la tierra, se sentía infeliz mientras miraba esos ojos chocolate que preguntaban un ¿Por qué?

  • Phillipe mencionó que no tenías inconveniente al llevarme al departamento pero es evidente que se equivocó. 
  • ¡No!... Ginny, espera, claro que puedo llevarte...
  • Olvídalo. - Se dio media vuelta dispuesta a marcharse, pero la mano de Harry y él mismo se interpuso ante ella, rápidamente.
  • Le dije a tu novio que te esperaría hasta que estuvieses lista y repuesta.
  • Qué manera de matar el tiempo. - Ironizó. Harry se molestó.
  • No fastidies y solo dime si irás, no te rogaré.
  • ¡Pues no, no iré! - 
  • ¡Pues bien! - Harry soltó el brazo de Ginny y ella comenzó a cruzar la pista atestada de bailarines, Harry siguió sus pasos. - ¡Ginevra!... ¡¡Ginevra!! - Harry no recordó despedirse de su amiga Bet, siempre sucedía lo mismo cuando Ginny aparecía en sus horizontes. 
  • ¡Esfúmate Potter! - Le espetó girando la cabeza para gritarle, siguió su camino.
  • ¡Detente ahora mismo, Ginevra Weasley!
  • ¡Como si tus palabras fuesen una orden para mí, idiota!
  • ¡¡No me digas idiota!! - Ellos caminaban atropelladamente en medio de la multitud que ni se daba por enterada de la discusión de los ex novios.
  • ¡¿Sería lo más suave que nos hemos dicho, no?! - Ginny se detuvo, y lo esperó mientras él con mucho trabajo se abría paso entre la gente. Aunque con pesar escuchó las últimas palabras de Ginny.
  • Estás utilizando ese argumento como un golpe bajo, y es absolutamente innecesario. 
  • Innecesarias también fueron tus palabras hace más de dos meses. - Harry le tomó las manos.
  • Vamos al departamento a buscar lo que necesites. - Dijo con dulzura, Ginny se enfureció y se soltó de sus manos con brusquedad.
  • Te espero en tu auto, y por favor no tardes, no te entretengas con una de tus amigas por una noche de sexo descontrolado... ¡Estoy cansada de tus irresponsabilidades! - Harry se enfadó, cuando ella se proponía podía llegar a ser la mujer más tediosa, paranoica y molesta, y en ese momento lo estaba haciendo de maravillas.
  • ¿No puedes simplemente callarte una ves y aceptar lo que te diga?
  • Jamás aceptaré que tú me des una puta orden solo para complacerte.
  • Eres fastidiosa.
  • Y tú un maldito patético. - Harry esbozó una sonrisa.
  • Gracias por el cumplido...
  • ¡Hasta que por fin se deciden a hablar! - Fred se acercaba a ellos, con una sonrisa radiante en los labios, abrazó a Ginny por los hombros, ella soltó un resoplido y Harry mató a Fred con la mirada, el pelirrojo entendió que se podía cortar con una cuchilla el ambiente. - ¿No hay plan de reconciliación?
  • ¡Púdrete idiota! - Exclamó Ginny, soltándose de Fred, iba rumbo hasta el auto de Harry, encolerizada.
  • Tan dulce como siempre. - Susurró Fred.
  • Tu hermana es un verdadero fastidio. - Dijo Harry enojado. Fred frunció el ceño.
  • No creo que sea un fastidio para ti si aún estás babeando por ella.
  • Fred...
  • ¡Vamos! Estabas enamorado para vivir con ella, esa mujer es tu vida. - Filosofó. Harry compuso una mueca. 
  • No dejaré que ella se inmiscuya en mi vida...
  • ¿Aunque ella sea tu vida?
  • ¿¡¡POTTER, QUIERES ESPERAR A VER MIS RAÍCES!!? - Ginny ya estaba justo al lado del auto de Harry, unas pocas personas giraron para verla. Harry estaba comenzando a impacientarse de verdad.
  • ¿Cómo puedes soportarla? - Preguntó serio Fred.
  • Ese es el problema, ¡No la soporto! ¡VOY! - Exclamó.
  • Es amor. - Rió Fred, Harry resopló y fue al encuentro de la dulce Ginny. Ambos se subieron al auto, cada uno con sus propias razones para estar enfadado con el otro. Harry encendió el motor.
  • ¡Felicidades Potter! - Exclamó Ginny, falsamente feliz. Harry la miró aún sin conducir, ella miraba los jardines donde aún los invitados bailaban.
  • ¿Me quieres explicar a qué te refieres?
  • Hoy es fin de mes, me imagino que terminaste con Katty y ya comenzaste con tu nueva conquista, ¿No? - Él frunció el ceño y comenzó a conducir lentamente. 
  • A ti no te interesa que haga y deje de hacer con mi vida y no te permito que opines con respecto a ella.
  • ¡ERES UN MALDITO CÍNICO! - Él frenó el auto bruscamente, la miró con el rostro crispado.
  • ¿Qué quieres decir? - Preguntó con suavidad, aguantando las ganas de gritar, con ella no se podía contener en ningún sentido. Ese era un esfuerzo para no llegar a las circunstancias límites, como hacía unos meses.
  • ¡PRIMERO ERES TÚ, SEGUNDO TÚ Y TERCERO TÚ, ERES UN MALDITO SER INCAPAZ DE PENSAR EN NADIE MÁS QUE EN TU PUTA FAMA DE MUJERIEGO! - Bramó.
  • ¿Estás celosa?
  • ¡¡¡NO!!!
  • Si tan solo pudieras hablar, y no gritar, podría entender que es lo que ocurre y porque estás enfadada conmigo, de caso contrario pensaré que estás celosa porque me viste con otra mujer. - Ginny lo miró furiosa.
  • No podría estar celosa de una mujer que no me llega ni a los talones. - "Bien, tiene razón, maldición, ¿Dónde está la mujer que supere la perfección de esta loca mujer? a la mierda ese endemoniado carácter si después viene una reconciliación... " Pensó Harry. - No me ocurre nada, de todos modos a ti no te importa que es lo que pueda ocurrirme.
  • Creí que eso estaba claro.
  • ¿Qué? - Ginny miraba los ojos de Harry, sin parpadear.
  • Sabes que me importa todo lo que tenga relación con Ginevra Weasley. - Ella rió y dejó de mirarlo.
  • Ya no soy esa idiota que tan solo con decirme bonita se derretía y lo único que quería era ser tu mujer, ya no harás lo que se te plazca conmigo, desde que me llamaste puta mataste todo el amor que sentía por ti. - Añadió mirándolo a los ojos, él le sostuvo la mirada algo más acuosa que la de ella.
  • Nunca me perdonarás, ¿Verdad?
  • Nunca. - Sonrió peligrosamente. - ¿Pretendes que iba a perdonarte cuando me dices algo mientras bailamos y luego veo que estás besando a otra mujer tan solo a horas de decir que me amas? - Él cerró los ojos, ¿Acaso cuando decidieron a hacer a los idiotas era el primero en la fila?  Abrió los ojos.
  • Esa mujer no significa nada en mi vida.
  • ¿Acaso ha significado algo alguna mujer con la que has estado? - Preguntó dolida. Sin apartarle la vista de encima.
  • ¡Sabes que esa mujer eres tú!... De hecho solo hay 5 mujeres importantes en mi vida.
  • ¡Nada más que 5! - Exclamó.
  • Tú madre, Hermione, Rose, mi madre y tú. - Los ojos de Ginny brillaron e imploró que el llanto no sucumbiera. 
  • Que sean solo 4 mujeres importantes para ti, yo no pude con lo que conlleva estar a tu lado, ni tú eres importante para mí. - Mintió descaradamente. Ella se impacientó. - ¿Puedes seguir conduciendo?
  • ¡Pues no! ¡Estoy harto, mientes cuando dices que no soy importante para ti, te amo más que a nada en el mundo! - Ella soltó una risa irónica.
  • ¡Vaya! Tienes una impresionante manera de creer en ti. Y no, amigo no te ilusiones con la idea de ser imprescindible para mí.
  • ¡Ginny, te amo!
  • ¡Claro! Me olvidé completamente que no hay mujer que se resiste a tus tentadores encantos, ¡Pues yo no! Yo no soy igual a las otras mujeres con las que te has acostado.
  • Por supuesto que no... Por eso te amo, porque eres maravillosamente única.
  • ¡No mientas!
  • ¡¡Te amo, tú me amas!!
  • ¡¡No, yo me enamoré de un hombre que era profundamente cariñoso, un hombre en todo sentido de la palabra, cálido, bondadoso, humilde, maravillado con las simplezas de la vida, y que sin reparos me abrazaba enfrente de toda mi familia, que no temía que después mis hermanos se burlaran de él porque decía amarme, y que con tanta dulzura y pasión me hacía la mujer más completa del mundo cuando me hacía el amor, ese hombre jamás me hubiese llamado puta o zorra porque ese hombre estaba enamorado de mí y yo lo idolatraba, podía estar esclavizada sin un esfuerzo de él, ese hombre se llama Harry Potter, ese era el hombre que yo amaba y tú solo eres una copia patética de lo que antes era. Te empeñaste en hacerme pagar por un rumor que no terminaste de escuchar...
  • Ginny, estoy seguro que ese hombre sigue ahí... 
  • Ya no necesito de ese hombre para vivir... murió justo cuando él dijo que yo estaba muerta para él.
  • Quiero, necesito que entiendas que ese hombre nunca ha desaparecido porque vive gracias a tu amor, tú eres la única mujer que tiene todo de él, te amo... ese hombre del que tú te has enamorado te acaba de dejar un mensaje, de hecho me pidió encarecidamente que te lo dijera justo ahora. - Ginny lo miró dubitativa.
  • Harry, no soy una quinceañera, no...
  • Él dijo: Bonita, perdóname por ser estúpido, cruel, idiota y todo lo que pase por tu cabeza, tienes toda la razón, no pensé, lo único que hice fue escuchar un barato rumor a medias. Te enjuicié y tú fuiste la única persona que siempre ha confiado en mí. Te amo y temo hacerlo para siempre porque sin ti no hay vida, tú tienes la última palabra... solo eres tú, siempre serás tú... Él dijo algo así. - Concluyó Harry, el embarazo hacía que Ginny se emocionara, y ésta ves no fue la excepción. Sus ojos irremediablemente estaban con lágrimas, miró a Harry con rabia por hacerle pasar por ese momento.
  • Pues dile que no me envíe mensajes, ya no quiero nada que venga de él. - Harry blanqueó los ojos, con ella era imposible, no se rendiría.
  • ¿Sabes que siempre he terminado con mis novias por ti? Sin excepción. - Ella se enfureció.
  • ¿ME ESTÁS CULPANDO DEL FRAUDE DE TUS RELACIONES AMOROSAS?
  • Sí. - Dijo sin asomo alguno de perder la calma. - Es verdad, desde Cho hasta Katty. Rompimos porque bailamos mucho, ¿Sabes que estuvimos más de una hora en la pista de baile? Pues yo, no lo noté.
  • ¿Crees que me interesa? 
  • Cho siempre desconfió de ti, ¿Recuerdas cuando reanudamos las clases en Hogwarts y Ron y Hermione pasaban todo el día juntos y no nos quedó más remedio que ser amigos inseparables?...
  • Y cuando nos daban permiso para salir a Hogsmeade tú me dejabas sola... para ti solo existía Cho. - Harry le sonrió dulcemente. Ginny frunció el ceño. - ¿Acaso es mentira?
  • Tú no te quedabas sola... siempre te hacía compañía ese idiota de Seamus. Pero eso no es lo que te quiero decir...
  • Yo no quiero escuchar...
  • Cho y yo rompimos por ti.
  • ¿Por mí? - Preguntó incrédula. - Pero en ese entonces no te amaba. - Sonrojó y Harry sonrió, encantado. - Quiero decir que estábamos en el colegio y tú solo tenías ojos para ella. - Se rectificó totalmente roja.
  • Todo fue culpa de un comentario que hice acerca de ti, ella se enfureció, Cho siempre estuvo envidiosa de ti, y también celos de la amistad inquebrantable que había entre nosotros.
  • ¿Cho sentía envidia de mí? ¿Qué comentario hiciste?
  • Te reirás. 
  • ¡No! ¡Dímelo! - Rogó, y Harry sonrió ampliamente.
  • Está bien, dije que parecías un ángel cuando montabas la escoba y tu cabello relucía, perfecto y esos pantalones que usabas eran tan ajustados... eras excitante.
  • ¡Vaya! ¿Eso pensabas de tú amiga? - Harry asintió. 
  • Que fueses mi amiga no implicaba que fuese ciego contigo y tú siempre has sido bonita, preciosa, hermosa...
  • Merlín, ¿Eso pensabas de mí?
  • Siempre me perturbó tu cuerpo. - Ginny frunció el ceño, miró su cuerpo, confundida. Él miraba por la ventanilla del auto, comenzando a sentir un calor repentino. 
  • ¿Qué tiene mi cuerpo? - Harry lo miró inmediatamente, sonrió.
  • Es perfecto, tienes todo en el lugar preciso al tacto, perfecto. - Él sonrió ampliamente. - Mi parte favorita es tu vientre, es dulce... cuando caminas tu trasero tiene una forma graciosa de moverse pero no menos tocable, Dios, tu cuerpo es pura y llanamente sensual que lo único que provoca es besarte entera y hacerte el amor. - Susurró. Ginny sintió un calor sofocante, escuchar detalladamente lo que Harry pensaba de su cuerpo era ¡Merlín! Y eso que ella pensaba que era delgada, menuda y sin gracia, y vaya que la tenía para el padre de su hijo. Carraspeó.
  • Harry, sigue conduciendo, por favor. - Él así lo hizo, bastante perturbado, no cruzaron media palabra durante todo el camino. Hasta que él se detuvo fuera del edificio donde vivía actualmente. - ¿Qué hacemos aquí?
  • Si no puedes aparecer, necesitamos las llaves. - Decía al tiempo que sacaba la llave del auto.
  • Verdad... ¿Quieres que te acompañe?
  • No hace falta, bonita. - Sonrió. Salió del auto, y se perdió por la calle. Luego de unos minutos y debido a que Harry no daba pistas de aparecer decidió ir por unos caramelos que se le antojaron en una tienda que había justo en la esquina. Cuando volvía de su feliz compra vio que Harry salía del edificio, sus miradas se encontraron, él sonrió y ella frunció el ceño. -¿Me das un caramelo? - Preguntó cuándo se reunieron justo en las puertas del edificio de donde acababa de salir Harry. Ginny dudó, eran sus caramelos favoritos. - Solo uno, sé que son tus favoritos, pero... - Tomó uno y leyó el envoltorio. - ¿Con relleno de manjar? - Ella se encogió de hombros.
  • ¡¿Weasley?! - Preguntaba un muchacho desde el otro lado de la calle, Ginny alzó la vista, horrorizada.
  • ¿John? - Preguntó incrédula, inmediatamente se aferró a la mano de Harry y se acercó al cuerpo de su ex novio. Harry miró a Ginny, desconcertado, luego giró la vista hacia el tipo que acababa de llamar a Ginny. Era alto, delgado, su cabello era revuelto, no tanto como el de él, sus ojos eran azules oscuros y le sonreía asquerosamente, según Harry, a Ginny.
  • Desapareciste de la nada, ¿Eh? - Preguntó John, mirando lascivamente a Ginny.
  • ¿Por qué será? - Masculló Ginny. John miró a Harry y se sorprendió.
  • ¡Vaya! - Se acercó más a la pareja, quedando frente a ellos. -No sabía que frecuentabas con personas importantes, además de mí, por supuesto, Gin. -
  • ¿Gin? - Preguntó Harry observando a Ginny y pidiéndole una explicación solo con la mirada. Ginny observó los ojos verdes de Harry asustada, Harry no entendía el porqué de la reacción de ella cuando apareció ese idiota.
  • Harry, él es John Anderson te hablé de él, ¿Recuerdas?
  • ¿El novio que tuviste en Holanda?
  • Él ex novio que tuve. - Le corrigió Ginny.
  • Bueno, eso solo puedes cambiarlo tú, preciosa. - Le coqueteó descaradamente. Hasta ese momento Harry se contuvo, pero los celos llegaron al límite de ser exteriorizados.
  • Ginny, francamente no me interesa conocer a este idiota y se nos hace tar...
  • Gin, Phillipe te dijo que todas las noches te esperaba, que soñaba contigo que mi deseo solo tú lo harías realidad, que tus besos llenos de pasión son mis recuerdos de ti... y que esa noche inolvidable... - Eso ya era bastante para Harry, sentía que la sangre se iba al rostro en demasía y se llenaba de furia, una furia contenida por todo lo que sentía, en especial el problema que no tenía solución con Ginny, y aún más temía perderla, quería sentir ese fresco aroma que emanaba del cuerpo de Ginny siempre, pero las palabras de ese Anderson se extralimitaban y Harry ya encontraba la forma más adecuada de descargarse.
  • ¡¡QUIÉN MIERDA ERES TÚ PARA HABLARLE ASÍ A MI MUJER!! - Gritó encolerizado, furioso, la mano de Ginny afirmaba con toda la fuerza que podía la mano de Harry que ya intentaba estrepitosamente soltar la suya y abrazar con deseo de venganza su varita. 
  • ¿Tú mujer Potter? - Le preguntó desafiándolo, con una sonrisa petulante en los labios. Ginny lo fulminó con la mirada, ahora le costaba a sobre manera sostener la mano de Harry.
  • Escucha muy bien, John, digo, para que entiendas una ves y por todas te marches, date cuenta que estás sobrando, que lo nuestro ya es historia, y que lo único que deseo ahora es ir a casa con Harry. - Ginny habló, lo que sorprendió a Harry. - Ah, otra cosa más, ya no más Weasley, ahora dirígete hacia mí, como señora Potter.
  • ¡Ja! ¿Crees que voy a creer que en menos de dos semanas te has casado con una persona que causa revuelo en el mundo mágico y no se ha publicado una puta palabra en un periódico? 
  • No tientes tu suerte y lárgate ahora si quieres salir vivo, ya has oído a mi esposa, lárgate. - Le espetó Harry. 
  • ¿No pensaste en los momentos intensos que vivimos? - Ya era mucho resistir la fuerza de Harry, él tomó por las solapas de la chaqueta a John y lo estrelló estrepitosamente contra la pared de la calle lateral a la que estaba estacionado el auto.
  • Una mierda tus putos momentos intensos, mal nacido, te lo dije, no le hables así a mi mujer y como no obedeciste eso será lo último que haya dicho tu asquerosa boca. - Harry sacó su varita, cegado por los celos decidido a matarlo, Ginny lo tomó del brazo intuyendo las intenciones de Harry, asustada.
  • No, déjalo...
  • Esta basura...
  • ¿Le llamas intenso a jugar naipes explosivos en una sala de casa? ¡Vaya si a eso le llamas intenso no quiero imaginar una de tus más aburridas maniobras, cariño! - John se ruborizó, Harry aflojó sus puños y lo soltó suavemente, John se alegró solo por unos segundos porque el puñete en pleno pómulo lo desequilibró y cayó rápidamente por la pared. - ¡Harry! - Exclamó Ginny,  histérica.
  • No podía dejar impune que le hablaras así a mi mujer, intenso. - Sonrió burlonamente. Ginny para evitar otro arranque de su "Esposo" volvió a tomar su mano, temía que Harry volviera a golpear a John, por mucho que se lo mereciera.
  • Ginevra, con él jamás serás feliz, es un maldito loco que puede insultar la hermosa y delicada persona que eres. - Sin saber John acababa de poner el dedo en la llaga. Y Ginny sin proponérselo acarició la mano que sostenía de Harry y él la miró. Los ojos de Ginny destellaban un dejo de súplica para que él no escuchara esas palabras porque eso era entre él y ella y nadie más debía opinar al respecto. Él entendió sin mediar palabras. 
  • ¿Quieres que demuestre aquí que sin Harry Potter no soy nada? ¡Pues bien maldito estúpido! - Añadió enfadada. Las palabras consternaron a Harry, siempre ansió escuchar algo así de sus hermosos labios, pero escucharlas en ese momento era asombrosamente único, esperanzador y reconfortante. John se levantó con el dorso de la mano en las comisuras de la boca, y miró a la pareja, con el rostro desencajado. Ginny subió ambas manos hasta el rostro de Harry, él estaba paralizado, sabía que venía y gustoso lo recibiría. Los labios de Ginny rozaron, seduciendo los de Harry, él sonrió la acercó más a su cuerpo desde la cintura de Ginny y la besó, lentamente, suave, su lengua reconocía cada rincón de esa rica boca, saboreando sin control de su propia lengua, Ginny inevitablemente gimió.  Ese suave sonido provocó la absoluta excitación de Harry, se maldijo por ser tan débil con ella, Ginny simplemente lo besaba y él se descontrolaba, subió una mano hasta la nuca de Ginny el beso se tornó a pasión pura, desde el reencuentro en la Madriguera no sentía que ella lo besara con amor, el encuentro en su despacho fue una experiencia maravillosa pero de necesidad carnal. Pero este beso era diferente, era la mejor excusa para ella de decir te amo y él lo entendía sin problemas. Se separaron y Harry seguía con los ojos cerrados, tratando de convencerse de que  era realidad, que ese beso era el principio de una espera, que quizá, no fuese tan larga, y si lo era él esperaría toda la vida, porque precisamente ella era su vida, su esperanza, su aliento y cada latido de su corazón decía Ginevra Weasley. Ginny sonrió, le acarició el rostro y le dio otro beso, más suave y corto. Harry suspiró y por fin abrió sus ojos.
  • Yo también. - Susurró Harry, Ginny entendió que era lo que él quería decir, significaba exactamente lo mismo que ella quería decir con ese beso. Le sonrió abiertamente. Escuchó un carraspeo y recordó que había público, ambos miraron a John. Harry tomó la mano de su "Esposa" Sonrió como idiota. 
  • Dieron el alta a tu sanidad bucal, evidentemente. - Dijo John, con el ceño fruncido. Harry soltó una sonora carcajada, Ginny solo sonrió.
  • Si ya no crees que ahora solo quiero estar con este hombre, ese es tú problema, Anderson. - Ginny comenzó a caminar, seguida de un Harry risueño.
  • Adiós, intenso. Me voy con mi esposa - Le soltó, no sin antes de soltar una risa de triunfo. Ambos llegaron hasta el auto, él con caballerosidad le abrió la puerta, ella subió y Harry la cerró. Apeó el auto, le dijo adiós con la mano a John, sonriendo, entró al auto feliz, y se marcharon. - Ginny, algo no me quedó claro referente a ese idiota.
  • ¿Qué? - Preguntó, distraída mientras miraba por la ventanilla. 
  • En cuanto lo viste te aterró la idea de tener que hablar con él, ¿Ese hijo de puta te hizo algo? - Preguntó mirándola al tiempo que le daba una luz roja. - Porque te juro que si te hizo algo no me cuesta absolutamente nada buscarlo y romperle la cara a ese mal nacido...
  • No te basta con haberle roto la cara a Dean, bien comienza con tu estúpida tradición y rómpele la cara a todos mis ex novios...
  • Quiero saber si ese condenado te hizo algo, faltó tu respeto... - Ginny sonrió de lado y lo miró.
  • No intentes culpar al resto de tus propios errores, de hecho el único novio que ha faltado mi respeto has sido tú. - Harry fijó su mirada en el parabrisas y continuó conduciendo. - Con los últimos tres novios a excepción de Seamus, frente a mí tendría al novio más idiota en generaciones de mujeres Weasley gracias a Merlín son pocas, Dean y su complejo de "Sex symbol"  tú, y tu cariñoso lenguaje cuando te frustras y crees escuchar correctamente un rumor, y John y su amplio criterio para saberse el mejor jugador de Quidditch, cuando no figura en un solo cartel de anuncio para un partido y concurra gente. Menudo trío. - Ironizó Ginny.
  • Apuesto que de esos tres soy el más idiota, pero el que más te ha amado también. - Sonrió, intentando que algo resultase. 
  • Ni lo sueñes, con una estúpida sonrisa no conseguirás nada. - Harry se sorprendió.
  • ¡Vaya, eres buena! Al menos me conoces. 
  • Idiota. - Le espetó.
  • Te amo. - Dijo dulcemente. Un momento después los caramelos que Ginny ingirió, le pasaron la cuenta, arrugó su frente dolorosamente. - Bien, Ginevra Weasley, no quiero enterarme que ese idiota hizo algo que a ti no te gustara, porque desafortunadamente no puedo golpearme yo mismo aunque... ¿Qué sucede, bonita? - Preguntó preocupado. 
  • Siento un malestar en el estómago.
  • Pero, bonita comiste una tonelada de caramelos, lo lógico hubiese sido que no sintieras nada. - Pero ella estaba bastante preocupada, porque ahí para ignorancia de Harry, crecía su hijo. Él, sin dejar de mirar al frente acarició el vientre de Ginny. Ella se sintió completamente vulnerable ante ese contacto, Harry además de acariciarla a ella, también lo hacía con su hijo. Los ojos de Ginny derramaron lágrimas que Harry no advirtió. El dolor disminuía rápidamente, mientras Ginny se secaba las lágrimas e ingenuamente sonreía y su mente aventuraba cuando James naciera... Indiscutiblemente si era hombre, cosa que a ella no le entraba duda, sería James Sirius Potter. Harry detuvo el auto, aparentemente por un tráfico, retirando su mano.
  • No lo hagas, por favor. - Rogó Ginny, él la miró directo a sus ojos. - Tú mano, que es mágica me estaba aliviando. - Sonrió coqueta. Harry suspiró, definitivamente con ella la guerra estaba perdida y dispuesto a hacer ondear la bandera blanca. Rendición ciento por ciento con esos ojos chocolates, hermosos. 
  • Lo que tú quieras... - susurró, completamente cegado, Ginny escuchó unas bocinas inquietas que insistían que Harry moviera el auto, sonrió, estaba perdido mirándola a los ojos.
  • Harry, ya debes moverte, pero no se te ocurra quitar tu mano de mí estómago. - Dijo ella suavemente, puso las dos manos sobre la mano de Harry, cerró sus ojos. Harry continuó el camino en el auto, y por tercera ves en la noche, sonreía idiotizado. Aún ella estando así, completamente quieta en ese asiento, conseguía la tortura más dolorosa. Luego de unos largos minutos de viaje en ese auto llegaron al frontis del edificio, se estacionó con una habilidad extraordinaria al conducir con una sola mano, la otra parecía pegada con cola al vientre de Ginny. 
  • Ginny. - Susurró, ella no se dio por aludida, Harry aprovechó y se acercó más a ella, acariciando con la mano el rostro de Ginny, volvió a llamarla, volvió a conseguir nada de respuesta. Ginny estaba profundamente dormida. Él sonrió, hacía tanto tiempo que no veía el rostro tan apacible, relajado, surcado de esas pecas que él jamás podría olvidar, suspiró. Salió con cuidado del auto, rodeó el auto y llegó hasta la puerta de Ginny, abriéndola con sumo cuidado. Se quitó el saco y como pudo lo puso alrededor de los hombros de Ginny, tomó en brazos a Ginny delicadamente, intentando no despertarla, cerró la puerta del auto con la alarma y cruzó la calle, el conserje del condominio abrió la reja de entrada y a Harry le sorprendió gratamente que aún lo recordara. 
  • ¡Señor Potter!
  • Hola, ¿Cómo está? - Preguntó él amablemente. Ginny ronroneó en su pecho, Harry sonrió dulcemente.
  • Muy bien, me alegro mucho de verlo, a usted y a la señora Potter. - El muchacho le sonrió abiertamente, como le encantaba que confundieran a Ginny con su esposa, que todos pensaran que ella le pertenecía, que era solo y exclusivamente de Harry Potter, que Ginevra "Potter" era parte de su vida, era su vida.
  • Muchas gracias, le diré sus saludos.
  • La señora Potter siempre fue gentil, era la reina del condominio. - Ambos rieron. El conserje abrió la puerta de Roble del edificio y Harry entró.
  • Gracias, Adiós.
  • Adiós señor Potter. - Él tomó el elevador y el conserje marcó el número 7, Harry sonriendo despidiéndose, las puertas se cerraron. Miró a Ginny y sonrió, esa mujer era hermosa, su piel era tan blanca y suave y sus labios eran el mismo cielo, suspiró. Sonó la campanilla que anunciaba la parada en el séptimo piso. Caminó hasta el departamento y buscó en el saco que cubría a Ginny las llaves del departamento, las encontró y abrió la puerta de la que alguna ves había sido el paraíso si tan solo Ginny estuviera ahí esperándolo... ahora solo le recordaba lo estúpido que había sido terminando con la persona que le había enseñado a amar, que todo estaba bien si estaban juntos y le enseñó a amar sin reservas, sin límites y con puro amor, pasión. Le hacía creer que había un lugar llamado paraíso ese precisamente era ese bendito departamento. Puso un pie allí y todas las imágenes se agolparon dolorosamente, recordándole esas palabras sin fundamentos, vacías y crueles que habían salido de su boca para referirse a la mujer que llevaba ahora en sus brazos, que por cierto era también, la única mujer que había amado.  Cerró la puerta y ésta soltó un chirrido que hizo erizar la piel de Harry, caminó rápidamente hasta la habitación, llegó y sonrió tristemente al comprobar que todo estaba igual a como él lo recordaba, la cama estaba sin hacer, dejaba esas arrugas que solo aprobaban una noche lujuriosa, placentera, en fin, donde dos personas habían hecho sin resquemores el amor. El suelo de esa habitación había prendas de vestir que él mismo había hecho al quitársela del cuerpo a su novia... en ese lejano tiempo, suspiró. Ginny dormía profundamente, y la dejó suavemente en la cama, en sueños hacía protesta por abandonar ese cálido colchón que eran los brazos de Harry, él solo sonrió y besó la frente de la pelirroja.  Se sentó al lado de ella, solo con el fin de grabársela... algo que ya era innecesario, conocía de memoria el cuerpo de Ginny, sabía que en la parte baja de la espalda, Ginny tenía una especie de tres marías de lunares, y que al costado bajo del brazo tenía una figurita en forma de nube de nacimiento que ella odiaba y que a él le encantaba, era difícil estar en aquel departamento con tantos recuerdos felices que había en el aire, había vivido su noche de boda anticipada...  eran tantos recuerdos solo para una noche y un día... ¡¡Santo cielo le había pedido matrimonio!!... y ella dijo dulcemente "Acepto"... era un maldito idiota, el mismo se condenó a ese puto infierno. ¿Por qué mierda fue tan inseguro del amor que Ginny le daba? ¿Por qué fue tan cruel con la mujer que le había enseñado que amar era algo maravilloso y majestuoso si era de dos? ¿Cómo le hacía comprender a la mujer más testaruda del mundo que justamente era ella quien lo complementaba? ¿Qué ella era quien aceleraba y detenía los latidos de su corazón, ahora bastante roto, pero que al fin y al cabo latía lastimosamente?  Entendía perfectamente que no merecía perdón de ella, pero dolía una mierda resignarse a no dar batalla por algo que ya no era "Por el bien de todos" ahora era por el bien de Ginny y Harry. Porque algo le decía que Ginny Weasley seguía queriéndolo, eso albergaba su corazón. Suspiró. Se levantó, y arropó a Ginny lo suficiente. Tomó la silla del tocador de Ginny y se sentó en sentido contrario, quedando frente a la cama donde dormía profundamente la persona que alguna ves iba a ser su esposa. Era estimulante tenerla cerca y deleitarse con la vista que ella ofrecía, si bien él la había arropado, ya estaba descubierta de las mantas y sus piernas estaban ahí para desequilibrar la salud mental de Harry, eran largas e insinuantes, dado que el vestido ahora enseñaba más que cubría, él podía ver esas pequeñas bragas que en tiempos anteriores las quitaba con los dientes, bufó, era una mujer con quien la batalla estaba perdida, pero eso era un encanto también, sonrió. Siguió y alzó un poco más la vista y se detuvo en ese vientre plano, donde solo hacía unos minutos sus manos estuvieran reconfortando el malestar de Ginny. Vino a su mente la inocente idea de un hijo creciendo dentro de ese vientre liso y suave. ¿Por qué Ginny cambió tantas cosas en él? Hasta su manera de pensar... antes jamás hubiese pensado en la sola idea de tener hijos... pero con ella era distinto, porque proyectaba su vida, su familia con esa loca pelirroja. Ahora pensaba en sus hijos con ella, ¡En sus propios hijos! Harry se refregó los ojos por debajo de los anteojos. Frustrado apoyó los antebrazos en el respaldo de la silla, alentado por un triste consuelo siguió en esa constante vigilia concentrada en Ginevra Weasley. Esta ves se dedicó a observar el plácido y profundo ensueño que era su rostro. Primero esos labios finos, que hacía de un dulce beso el mejor de los milagros, esos labios que tanto anhelaba. Ese maravilloso beso que ella le había regalado aquella noche era una bendita conexión al pasado, cuando ella quería decir te amo sin palabras, y él entendía, quizá a causa de esas malditas palabras vacías que él mismo había dicho. Jamás escucharía a Ginny decirle esa frase que sonaba perfecto en sus labios, tiernas y seductoras, cuando ella podía hacer con él lo que quisiera. La nariz de Ginny, cubierta de pecas era el toque inocente y sensual... ¡Cómo amaba cada peca en ese hermoso rostro! No pudo evitar reír. "Vaya, reírte solo, es que ya te volviste loco" Pensó, y esos ojos que ahora descansaban, si bien el cuerpo de Ginny siempre fue perturbador para él, sus ojos eran transparencia, inocencia y siempre lograban desarmarlo y dejarlo vulnerable. Sus ojos eran las ventanas de su alma, un alma tan inocente, por cierto. Harry rió, inocente en cualquier ámbito que no fuese en una cama.   Ginny Weasley había cambiado su norte, e indefectiblemente su vida. Sin lugar a dudas ella lo hizo feliz, tremendamente feliz como nunca en su vida lo fue. Estaba dispuesto a revivir esa historia de amor que había construido con Ginny, solo para volver a sentirla y sentirse amado por ella, pese a las desastrosas consecuencias. Suspiró. Se levantó aflojó más el nudo de la corbata y se la quitó, luego hizo lo mismo con los zapatos negros y sabiendo que le iba a ser imposible dormir en aquella butaca se acostó al lado de Ginny. Se hizo almohada con los brazos y miró el techo, respiró profundamente, sintió que el dulce perfume de Ginny le nublaba las ideas, ese aroma lo transportó a una escena inolvidable en esa misma cama donde irónicamente estaban los dos ahora, luego de la propuesta de matrimonio, suspiró sonriendo. Siendo honesto había estado con cuanta mujer que ya ni recordaba. Debía admitir que no toleraba muchas cosas de Ginny y ella de él tampoco, pero se llevaban estupendamente bien en la cama, y todo se debía porque para él no era una mera necesidad de sexo, era reconfortante y placenteramente a hacer el amor, con el amor de su vida.  Una ves el muy idiota le dijo precisamente a Ginny, mucho antes de babear por ella, que la mujer que lograra enamorarlo debía tener tres características, tremendamente hermosa, con una personalidad que a nadie le fuese indiferente y una fiera en la cama... ahora el muy pervertido comprendía que esa descripción era en totalidad de Ginevra Weasley... "Existe algún momento que no piense en esa loca mujer" Pensó, volteó y vio a Ginny, bufó. "Está bien, entendí, Dios o Merlín, se están confabulando para pagar caro mi error, ¿verdad?" Ginny también giró y quedó frente a él, gimiendo dormida y lo abrazó. "No pueden estar confabulados con semejante mujer, ¡Dios!" Suspiró, deslizó un brazo por el hombro de Ginny, para acariciar la cabeza pelirroja, mientras que con el otro brazo rodeaba la cintura de la mujer y deslizaba suavemente los dedos por la espalda de Ginny. "Y me sigues torturando Ginevra" y como si fuese poco, para una mujer dormida ella dejó de abrazarlo y bajó sus manos y comenzó desabotonar botón por botón la camisa de Harry, mientras bostezaba perezosamente. Harry estaba paralizado.
  • Ginny. - Susurró, pero ella no se dio por enterada y le quitó la camisa, a la altura de los codos la tarea se le complicó y bufó enojada, algo que no tranquilizó las hormonas de Harry, con un gesto brusco le terminó de arrancar la difícil camisa. Las manos intranquilas de Ginny recorrieron el pecho de Harry, y luego de eso volvieron a abrazar el cuerpo del padre de su hijo.  
  • Te necesito, Harry. - Susurró, medio dormida. Harry volvió a su anterior postura y la abrazó, sonriendo.
  • Yo también te necesito, amor. - Dijo él en un susurro apenas audible, Ginny se aferró más al cuerpo de Harry, mientras enredaba sus piernas con las de él. Hacía tanto tiempo, poco más de dos meses para ser exactos, que Harry ansiaba un momento a solas con ella y éste que se les estaba regalando era perfecto. Le dio un dulce beso en la frente y se durmió profundamente.  Al día siguiente, cuando Ginny despertó todo parecía más bonito, más tranquilo, todo era mejor si esos brazos fuertes la rodeaban. Harry la abrazaba por la espalda y su mano la deslizó por debajo de la tela del vestido y tocaba directamente su vientre, su hijo. Sentía el profundo respirar de Harry en su oído, suspiró. Quería aprovechar cada caricia, cada cercanía del cuerpo de ese hombre que poco a poco la trastornaba. Recordó cuando ella despertaba y él observaba su despertar y ambos sonreían y comenzaban el día como terminaba la noche, y en ese departamento fueron solo un día y una noche... pero estaban los mejores recuerdos de una pareja feliz, ahí se comprometieron para amarse toda la vida, él le propusiera matrimonio y donde se sentía viva cada ves que él le hacía el amor... ¿Por qué mierda se permitía esa regalía con él? Pensó de pronto. 
  • ¡HARRY! - Gritó. El pobre hombre del miedo cayó al suelo totalmente enredado con las sábanas. Sentado en el suelo miró a Ginny. Ella estaba sentada en la cama, observándolo, aguantando las ganas de soltar una carcajada.
  • ¿Qué sucede? - Preguntó enfadado. 
  • ¿Qué hacías acostado conmigo?
  • Estaba agotado, ¿Dónde más querías que durmiera?
  • ¿Qué hago aquí? - Harry la miró como si dudara preocupadamente del estado de salud mental de Ginny. - Sé qué hago aquí, pero no entiendo porque desperté en esta cama mientras tú me abrazabas como si fuese tu esposa...
  • Espera, antes que hagas conjeturas, algo innato en ti... - Decía mientras intentaba desenredarse de las sábanas. - Cuando nos dirigíamos hasta este departamento en el auto tú entraste en un profundo sueño del cual me fue imposible lograr despertarte. Te subí en brazos hasta aquí y te acosté, después de comprobar que me iba a ser imposible dormir en esa maldita butaca decidí acostarme aquí y fuiste tú quien me abrazó. - Concluyó, mirándola directamente a los ojos.
  • ¿Yo? - Él asintió, al tiempo que se levantaba y comenzaba con la búsqueda de su camisa. - Eso es imposible hoy cuando desperté eras tú el que estaba pegado a mí como lapa. ¿Me puedes explicar que mierda haces sin camisa?
  • FUISTE TÚ. - Gritó enloquecido, ella también se levantó de la cama, confundida.
  • Eso es una absurda mentira, ¿Me estás culpando de tú inaceptable falta de moral?
  • ¿Falta de moral? - Preguntó incrédulo, cuando por fin encontraba su camisa y se la ponía rápidamente. - Fuiste tú quien me abrazó y quien me quitó la camisa y si no me crees, algo que no sería la primera ves, es tú problema.
  • ¿Ahora me estás culpando a mí de tus errores? ¡Digamos que no pusiste objeciones cuando desperté y con tu abrazo me ahogabas!    
  • No, fue una noche bastante buena para ser verdad, y lo único que pretendo que entiendas es que no es la primera ves que no crees en mí. - Dijo, mirándola a los ojos, ella se acercó peligrosamente a Harry.
  • Será porque tus palabras ya no tienen la validez o el peso suficiente para creer en ti.
  • Entonces, ¿Por qué me sigues hablando? ¿Por qué te empeñas en seguir con este maldito juego? ¿Por qué no le dijiste a tu novio que me pidiera las llaves? Así no hubieses hablado y por ende venir conmigo. ¿Por qué dices necesitarme si no confías en mí? - Ella sonrojó, Harry dolido le dio la espalda mientras se anudaba la corbata.
  • No recuerdo haber dicho necesitarte. - Harry rodó los ojos, se giró y la miró.
  • Bien, eso es algo que murmuraste dormida, pero no tiene sentido, según tú es algo más que podría haber inventado, ¿No?
  • Tienes razón, jamás debí pedirte que me acompañaras...
  • ¿Por qué me besaste de esa forma anoche? - Preguntó Harry, escrutándola con la mirada, Ginny se sentía mal, eran esas malditas náuseas que la agobiaban y esa discusión con Harry no la ayudaba en absoluto.
  • ¿Cómo?
  • Cuando nos encontramos con el mal nacido de tu ex novio, me besaste como cuando estábamos juntos, me besaste de esa forma cuando me querías decir te amo y yo lo entendía, anoche me hiciste sentir que con ese beso me decías te amo, ¡Me besaste con amor, con pasión, ilusión y yo lo sentí! - Exclamó Harry intentando hacerla entrar en razón, porque sabía que ella sintió lo mismo con ese beso, su corazón se desbocaba en certezas. Los ojos de Ginny, sin proponerlo derramaron lágrimas.
  • Es solo que debía ser convincente. - Murmuró. 
  • ¿Me besaste solo para darle celos a ese idiota? - Preguntó enfadado y dolido. Ella no pudo haber cambiado tanto en un par de meses, ella no era fría y mucho menos calculadora. Pero aun así estaba diciéndole esas cosas que le partían el alma. Era algo que siempre era más fuerte, sus ojos brillaron algunas lágrimas.  
  • Claro que no, solo fue para hacerle entender que yo no quería nada con él. - Ahora el tono que ella empleaba era desdeñoso, casi frío.
  • Y lo has hecho perfecto, y conmigo también... - Ambos se miraron a los ojos por unos segundos indescriptibles, Ginny podía ver en los de Harry, dolor, una inmensa amargura y amor, pero ahora ese amor era condenado a cadena perpetua por ella misma... Harry veía en los ojos de Ginny, dolor, una venganza mínima... pero venganza al fin y al cabo y muchos deseos de fortaleza, con él no podía ocultar nada, para ella también era una maldita tortura esa discusión, porque tal ves dictaba la absoluta separación, porque a pesar que lo único que ansiaba Harry era estar con ella, ahora era mucho más difícil, porque el solo hecho de estar juntos se había vuelto el arma más peligroso de Ginny para lastimarlo, y vaya que dolía ser lastimado por esa mujer que representaba todo para él. - Ya entendí... sobre la mesa, en la sala están las llaves, puedes hacer lo que quieras con este departamento, es todo tuyo...
  • No lo quiero. - Dijo rotundamente, Harry no entendía porque le hablaba en ese tono y le hacía las cosas más difíciles.
  • Bien quedará deshabitado, yo no pretendo vivir aquí donde el único pensamiento que se viene a mí cabeza con tan solo verlo eres tú, es verte inventando algo en la cocina, o la propuesta de matrimonio... simplemente tenerte ahí, para que fuésemos uno. - Susurró.
  • Harry... - Él sonrió y resignado dejó caer una lágrima, hizo una mueca de impotencia al mostrar signos de debilidad ante ella, que por alguna razón hizo el amague de acercarse a él y él se lo impidió buscando el saco, solo con el fin de secarse la tanda de lágrimas que cayeron. Volvió a concentrar su atención en ella.
  • Yo lo único que quiero es olvidarme de ti, para reanudar mi vida, no quiero depender de ti para ser feliz, sé que me equivoqué, pero el papel de idiota rogando por amor no me queda, y ya lo hice por mucho tiempo y no me fue bien, espero que seas feliz porque yo lo voy a hacer, demos vuelta la hoja desde ahora - Harry sonrió triste. - O por lo menos yo lo haré desde ahora... amarte fue más que un placer, Ginevra. - Dijo con la voz quebrada, tomó el resto de sus pertenencias, se acercó lentamente a ella y le dio un beso con toda su alma en la frente. - Adiós. - Sonrió, a pesar que las lágrimas cayeron por su rostro, desapareció. Dejando a una Ginny sumida en la desesperación absoluta, llorando a mares por no poder olvidar palabras tan duras... no podía... en verdad quería, pero no podía...

Debo dar las gracias, primero a estas dos personas que me ayudaron mucho con el problema que tivimos!!! si no fuese por ellos no estaríamos aquí! gracias MoonLions y ginny_13 y una mención especial también a una de mis locas adoradas!! angeles Potter que me ayudará en ff.net.... como detesto a esa página!!ahora al capítulo. muchos me preguntaron si Beth incide en esta historia.... y yo les respondo que no, solo era para potenciar la actitud de Ginny en este capítulo. Aunque fui justa y Harry recibió su merecido con Jhon, y luego con la misma Ginny al verla dormir...Sé que me han dicho que los quieren ver juntos de una ves, pero creo que gracias a esas idas y venidas esta historia es la que es. No desesperen, todo tiene un porque. y les aviso que ya entramos en la recta final... no falta absolutamente nada. muchos cariños a todo quienes lean este fic. y nos vemos en comentarios!saludosNatty.