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Me enamoré — capítulo 26

Han escuchado la canción de Vicentico y Diego Torres Usted? pues buen, hágalo ahora y acompañe este momento con esa preciosa canción.- Hola. - Harry irrumpía, nervioso en el despacho de Ron. Éste miraba unos papeles sumamente concentrado y al escuchar el saludo de la nada de Harry se asustó.

  • ¿Te importaría no asustarme de esa forma? Tengo una familia que sufriría mucho si muero de un infarto.
  • Lo siento. - Se disculpó, mientras usaba el asiento que estaba frente al escritorio de Ron.
  • ¿Sucede algo? - Intentó facilitarle el trabajo a Harry de hablar, conocía lo suficiente a Harry como para saber que algo lo atormentaba. Él asintió. - Te escucho.  - Harry no sabía si plantearle ese tema justamente a él, que era el hermano de la implicada, sin embargo era el único que podía sacarlo de aquella incertidumbre. - ¿Necesitas saber algo?
  • Sí. - Dijo, poco convencido. - Se trata de una mujer embarazada. - Añadió, convenciéndose de que iba de mal en peor en su intento de explicarse. Ron sonrió, dejó las hojas que sostenían sus manos de lado. Miró a Harry.
  • Supongo que esa mujer embarazada es mi hermana. - Harry sonrojó y sin mirarlo asintió. - ¿Le dijiste que sabes que ella está embarazada? - Ambos sonrieron.
  • Sí, ayer hablamos ¿Por qué nadie me dijo que Ginny vive sola hace más de un mes?
  • Hace más de un mes nos pediste a Hermione y a mí, creo que a Remus también, que no mencionáramos a Ginny cuando tú estuvieses presente. - Harry frunció el ceño y lo miró.
  • ¿Yo les pedí eso?
  • Sí... ¿Qué quieres saber?
  • ¿Hum? - Harry se confundió y Ron se exasperó. 
  • Entraste de la nada a este despacho que por cierto, casi me matas de un infarto, a preguntar no sé qué del embarazo de mi hermana y ahora te quedas mudo.
  • Verdad, Ron tienes razón... eh...
  • Harry, no tengo todo el día, hay mucho trabajo por hacer y curiosamente no se hará por arte de magia. - Harry esbozó una sonrisa. Decidió ser más claro.
  • Dado que tú ya has pasado por todo esto, me refiero a lo que implica una mujer embarazada, yo no sé cómo debo cuidar a Ginny ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué puedo hacer por ella? - Harry parecía consternado, y Ron sonrió recordando cuando era él quien estaba abrumado con la idea de ser padre, y todo cambiaba cuando tuvo a su hija por primera ves en sus brazos, procurando cuidar a un ser tan indefenso, de ir tras sus pasos para que ella no se dañara, de ver en sus ojitos el mundo que él con tanto amor construía al lado de Hermione. 
  • Debes estar con ella, imagino que las náuseas han acabado y los mareos también aunque pueden volver, recuerdo que el sexto mes para Hermione fue desastroso, los dolores de pies y cintura eran insufribles...
  • ¿Cómo pueden soportar tanto? - 
  • Todo el embarazo no es una tortura para ellas, deja de serlo cuando comienza para nosotros. - El comentario de Ron le pareció injusto.
  • ¿Te quejas? No soportaría ver a Ginny sufriendo por dolores de espalda o lo que sea que sufra en el embarazo, uno solamente aporta con la "Semillita" y luego son nueve meses en los cuales ellas soportan cualquier tipo de dolor por nuestros hijos. ¿Y tú te quejas?
  • Te recordaré todo esto cuando Ginny te diga "Quiero algo que esté al fin del mundo" - Dijo Ron empleando un tono chillón. - Te piden fruta de América central picada en cuadros milimétricos.  
  • ¿Hermione te pidió eso? - Preguntó incrédulo.
  • ¡Cinco veces!... conociendo a Ginny sus antojos serán excéntricos. - Ron sonrió con maldad. 
  • Sería lo mínimo que haría, y si ella lo pide docena de veces iría sin siquiera protestar o enfadarme. 
  • Tú no estás enamorado, estás loco de remate.
  • Quizás. - Sonrió Harry. - Debes tener una recompensa, ¿No? - Aventuró, tanteando el terreno. Ron sonrió con picardía.
  • Ya lo creo, amigo. Y son geniales.
  • ¿A qué te refieres? - Preguntó, haciéndose el inocente. Ron blanqueó los ojos. - ¿Qué me vas a decir?
  • Es sobre la recompensa... que para una primeriza se convierte en sexual. - Ron recordó con una sonrisa repugnante, según Harry. - Según el ginecólogo o Medimago, como quieras llamarlo, le explicó a Hermione que todo es debido a la comodidad de la mujer, eso le dijo el Medimago co matrón. Sin embargo el ginecólogo, le explicó que hay mujeres que con el embarazo aumentaba el apetito sexual, que casi no paraba hasta el séptimo mes, y eso es cuando son primerizas que Merlín te coja confesado. - Ambos rieron.
  • ¿No le ocurre nada al bebé?  - Debía estar seguro.
  • No, me imagino que debes ser cuidadoso, suave y no un maldito follando como si el mundo se fuese a acabar... - Ron cayó en la cuenta y lo miró directo a los ojos. -  ¿Volviste con mi hermana?
  • No. - Harry suspiró triste. - Pero debo obedecer a las necesidades de la madre de mi hijo, ¿No? - Sonrió.
  • Sí, idiota, la madre de tu hijo es mi hermana.
  • Ron, tú hermana, fue mi amiga, fue mi novia, y será la madre de mi hijo. ¿Pretendes que no voy a cuidar de ella y negarme a las necesidades de esa mujer que me tiene idiotizado?
  • Ella me comentó que será niño, James... -  Ron intentó cambiar de tema para no imaginar a su inocente hermanita en una escena bastante subida de tono con su amigo, miró ceñudo a su amigo... Harry tenía un brillo en los ojos que Ron jamás le había visto, así como esa sonrisa que tenía en los labios.
  • Yo creo que será una niña, una niña hermosa con el cabello pelirrojo igual que su madre, algunas pecas en el rostro, con una sonrisa que llene todo, como esa dulce sonrisa que tiene Ginny...
  • ¿Qué hay de ti? Acabas de describir a una Ginny en miniaturas. - Harry sonrió, perdido en esa mujer. 
  • Me gustaría que esa niña tuviese el color de mis ojos.
  • Sería el vivo retrato de su abuela Lily. - Harry asintió.
  • Mi hija sería la representación de las dos mujeres más importantes de mi vida, Ginny y mi madre. - Concluyó, sonriendo.
  • Bien, esperaremos ansiosos a Lily o a James Potter. - Ambos rieron. Cuando Harry caminaba hacia la puerta del despacho, Ron lo llamó. - Algo más. - Harry se giró sobre sus pies y lo miró. - Estos últimos meses he notado la sensibilidad a flor de piel de Ginny.
  • ¿No debo molestarla? - Preguntó inocentemente.
  • No debes descuidarla.
  • Eso nunca Ron. - Harry salió del despacho, y estuvo todo el día sentado detrás de su escritorio, como siempre, pensando en Ginny y la única diferencia era que ahora su mente y corazón estaban divididos en ella y en su hijo. Ya podía imaginar a la niña corriendo por ese precioso jardín que había en la casa de Ginny, seguida de su madre para que su hija no se lastimara... ¿Y si realmente era James quien venía al mundo? Sonrió feliz. Tendría un cómplice para cuidar de Ginny, cuando creciera le enseñaría a mantener alejados a todos los idiotas que babeaban por ella. Estaba absolutamente seguro que James le diría todo y le ayudaría a sacarlos del camino. Sonrió feliz una fracción de segundos más tarde suspiró abatido, hace dos meses se había prometido así mismo olvidar esos ojos castaños que le alegraban el alma, ese cabello pelirrojo que solo deseaba desordenar y acariciar mientras le hacía el amor, y esos labios sensuales que provocaban besar, morder... sacudió su cabeza, no era posible amarla de esa manera "Ya basta Potter, ya basta"  Pero cualquier promesa cayó estrepitosamente la noche anterior, en el preciso instante en que ella decidiera besarlo y decirle tiernamente que necesitaba sentirlo dentro de ella... definitivamente esa mujer no se hacía olvidar fácilmente.  El día anterior fue testigo de todas las razones por las cuales seguía amando locamente a Ginevra Weasley. Esa inocencia que demostraba esa mirada al no saber cómo iba a ser madre, algo que él tampoco entendía mucho, aún estaba sorprendido, aterrado, pero feliz y encantado con la llegada de un hijo suyo. La pasión que demostraba al besarlo y demostrar ese maldito y admirable don que ella poseía para que él rompiera su propia promesa. La ternura que llamaba a cada segundo para seguir siendo ese idiota esperando una vida por ella. Ella poseía entereza, fuerza, coraje, dulzura, y ese orgullo que hacía que Harry se pateara mentalmente por decirle esas estupideces que ella no podía olvidar... "Merlín, ¿Crees que exista otro idiota tan grande como yo al dejar escapar a semejante mujer?" Las luces de su móvil se encendieron anunciando un nuevo mensaje de texto, luego vibró causando un sonido molesto en la madera del escritorio. "Genial, soy el único y el más grande de los idiotas" Pensó...  Ginny dejó en su corazón la marca de su amor la cual se había convertido en imborrable ¿Cómo fueron capaces de parar del cielo a este lugar tan sombrío en el que estaba?...  Eran las 19:30 Horas. Ya era hora de visitar a su familia, sonrió, como le encantaría darle a ella y a ese niño una familia donde Lily o James crecieran como se merecían, no quería que su hijo repitiera su soledad, él nunca estaría solo, siempre estaría su padre y su madre, aunque fuese por separado. Aparcó el auto frente al garaje de la casa de Ginny, salió del auto y lo que le fue imposible no mojarse con la torrencial lluvia, no quería aparecer directamente en la casa de ella para no molestarla... Tocó el timbre, nada... volvió a intentar, nada... comenzó a preocuparse mientras las gotas de lluvia le perlaban el rostro, el cabello indefectiblemente ya mojado y la ropa húmeda, al menos el saco... insistió una ves más con el timbre, o de lo contrario aparecería adentro sin importar el escándalo de Ginny...
  • ¡Hola! - Por fin Ginny salía para alivio de Harry, con aquella bata rosa. - ¡Harry entra! Cogerás una gripe tremenda. - Harry sonrió aliviado y entró al recibidor. - Siento haber tardado en abrir la puerta, sentía un calor insoportable y estaba en la ducha. - El cabello pelirrojo de Ginny estaba tan mojado como el de Harry y se apegaba a las mejillas de Ginny, mientras sonreía. - Creí que ya no vendrías.
  • Ayer te prometí que vendría para saber si necesitabas algo, tú o el bebé. - Ella sonrió triste. 
  • Para saber de tu hijo lamentablemente tendrás que verme. - Harry esbozó una sonrisa seductora mientras se quitaba el saco y lo colgaba en el perchero.
  • Es lamentable que me hagas el trabajo más difícil para olvidarte, pero bueno, me arriesgaré y todos los días me tendrás aquí por si tú o nuestro hijo me necesitan. - Dijo él, dirigiéndose a Ginny, mientras ella fruncía el ceño y se cruzaba de brazos.
  • ¿Estás recordando tus discursos de seducción? - Harry sonrió y Ginny se limitó a mirarlo a los ojos. - Sabes que no tienen efecto en mí. - Añadió mientras ambos llegaban a la sala y Ginny le indicaba que se sentara y ella hacía lo mismo a su ves. - Conozco cada gesto y frase de seducción que posees. - Harry soltó una carcajada. Hasta ese momento se olvidaba de la ropa húmeda y que sentía frío, el calor que llegaba desde la chimenea y la cercanía de Ginny le hacían olvidar cualquier cosa.
  • ¿Ah, sí? - Preguntó mirando a Ginny, ella se mordió el labio y le dedicó una sonrisa coqueta. - Entonces tus trucos de torturarme ya no funcionan. - Ginny miró sus manos, y luego alzó su vista llena de sensualidad y ternura a la ves. - Esa mirada ya la conozco, bonita y no... No funciona. - Ginny también rió, y luego hizo pucheros, Harry solo sonrió.
  • No tengo trucos de seducción.
  • Conozco todos tus trucos, todos tus discursos, todos tus gestos.
  • Eres mentiroso. -  Harry apoyó el codo en el respaldo del sillón, mientras Ginny sonreía y quedó frente a ella observándola profundamente.
  • Esa sonrisa que tienes ahora solo la usas para seducirme, cuando muerdes tu labio es para hacerme cambiar de opinión con respecto a algo, cuando mojas tus labios es porque quieres besarme, cuando besas mi cuello es porque quieres que te mime, cuando te acercas y me abrazas por detrás es porque quieres estar en silencio y justamente cuando demuestro conocerte tanto, bonita, te mueres porque el padre de tu hijo te haga el amor... ¿Es necesario que siga? - Preguntó, Ginny sonrió enigmática. Estaba perdida, él conocía todos sus trucos.
  • ¿Tengo que explicar tus dotes de seducción para que entiendas que te conozco mejor que nadie, señor Potter? - Harry sonrió. - Pues bien - Ginny se acercó a él, su cuerpo estaba junto al de Harry, la boca de Ginny hizo el sensual amague de besar los labios de Harry, solo rozándolos, sonriendo, cuando vio que Harry acortaría las distancias se separó suavemente, aun sonriendo. Harry la miró a los ojos. - Solo necesitas del roce de mis labios para desordenar tus alocadas hormonas. - Harry le dio la razón en silencio, en un movimiento que Harry no vio venir Ginny estaba sentada sobre sus piernas ahorcajadas. 
  • ¿Esto le ayuda a tú grandiosa explicación de mis fallidos intentos en seducirte? - Ironizó.
  • No mucho, la verdad. - Susurró rozando su nariz con la de él, al igual que sus labios, Harry instintivamente acomodó sus manos en la cintura de Ginny y la acercó más a él, Ginny jadeó. - Pero le ayuda increíblemente a las ganas que tengo de ser tú mujer ahora, y si permites que demuestre una ves más que te conozco mejor que nadie, decir que ansío que me hagas el amor es tan excitante para ti, que te vuelves loco, ¿Verdad? -
  • Sí. - Solo pudo decir, y como no iba a hacerlo si en ese preciso instante ella lo besaba con tanta pasión que produjo un dulce gemido de Ginny. Ella se separó solo para lanzarle una mirada encendida.
  • Si mi debilidad es tu respiración en mi oído, para ti es escucharme gemir. - Dijo en un susurro Ginny cargado de deseo por él.
  • Tienes toda la razón. - Esta ves él fue quien la besó, y triunfó en ese beso porque ella no se resistió y lo besó con toda la dulzura del mundo, que resultaba estimulante, las manos de Ginny bajaron con urgencia por la espalda de Harry, buscando en cada caricia los recuerdos de antaño, de sus mejores éxitos, dedicándose exclusivamente a olvidar los malos recuerdos, los más dolorosos.  - Te amo. - Dejó escapar Harry, ayudando a la memoria de Ginny. Ella le dedicó una mirada tierna, deseando ser la mujer de Harry Potter esa noche. Se levantó y le tomó una mano a Harry.
  • Ven. - Susurró, él también se levantó y Ginny no le dio tiempo para respirar y lo besó nuevamente. Mientras avanzaban a tras pies  ella le quitó la camisa, y la lanzó al suelo lejos de donde estaban, y con una facilidad para alivio de Ginny, le quitó el cinturón y el pantalón, mientras se dirigían a la habitación, Harry le arrancó literalmente la bata rosa y descubrió que solo había un camisón de satén blanco que apenas le cubría el trasero a Ginny, y para su descontrol estaba mojado en la parte del busto, como pudieron subieron los escasos peldaños de la escalera, besándose con desesperación, Harry decidió levantarla y ella rodeó la cintura de Harry con sus largar piernas, ella sonrió en medio del beso, esa postura estaba mucho mejor, lo miró a los ojos, él seguía besándola con sus ojos completamente cerrados, Ginny levantó una mano y acarició con ternura el rostro de Harry... Estaba enamorada de ese hombre, pero también dolida, pero ya no quería pensar en eso, solo en entregarse completamente a Harry James Potter... Harry James... James... su hijo. - Harry. - Susurró alarmada, él la miró.
  • ¿Sucede algo? ¿Es el bebé? - Preguntó preocupado.
  • Sí, es nuestro hijo. - Harry la dejó en el suelo suavemente y tomó con ternura el rostro de Ginny.
  • ¿Qué sientes? ¿Algo te molesta?... ¿Prefieres ir a San Mungo? 
  • No, no es eso.
  • ¿Entonces? - Toda la pasión y el deseo que Harry sentía se esfumó por completo al saber que algo ocurría con su hijo. Ginny no dejaba de mirar a Harry preocupada. Las manos de ella acariciaban las de Harry que aún seguían en su rostro.
  • ¿Crees que esto le pueda hacer mal a nuestro hijo?
  • ¿A qué te refieres?
  • A "Esto" que estamos haciendo.
  • Bonita...
  • Harry ayer tú y yo estuvimos a punto de descontrolarnos y caer en la cama y hoy vamos por el mismo camino...
  • Si me precipité o hice algo... - Ginny sonrió.
  • No me refiero a eso, ayer nos detuvimos por... - Ella bajó la vista y se apuntó el vientre, Harry sonrió, su hijo ya se encargaba de hacerse ver ante sus padres. Acarició el vientre de Ginny, ella se estremeció por completa.
  • No quiero que después me golpees, ¿vale?
  • ¿Qué hiciste esta ves? - Preguntó recelosa. Harry rió.
  • Hable con alguien que entiende de estas cosas, su esposa ya pasó por un embarazo...
  • ¿Le preguntaste a ese alguien como una mujer embarazada podía tener sexo?
  • No, necesitaba saber cuáles eran los cuidados que debías tener y el bebé también... quizá uno de esos antojos podía ser la necesidad casi irrefrenable de que el padre de tu hijo te hiciera el amor y yo debía estar seguro... - Ginny resignada soltó una carcajada.
  • ¡Vaya! ¿Tan confiado estabas en que yo iba a ceder a tus encantos lujuriosos?
  • Vamos Ginevra, eso es evidente. - Ginny frunció el ceño.
  • Me impresiona la confianza que depositas en ti mismo. Lamentablemente debo añadir que tus encantos son insuperables, pero no soy igual a las otras que caen estrepitosamente a tus pies, me ha ido de maravillas estos meses sin tus encantos y tu cuerpo. - Sonrió, digna.
  • No puedo decir lo mismo, bonita, ¿Me das la oportunidad de disuadir esa postura tan cruel para nuestras necesidades?
  • ¿Necesidades?
  • Sí. - Se acercó más al cuerpo de Ginny, en una especie de encierro entre su propio cuerpo y la pared, no dejándola escapar. - Mi necesidad urgente es volver a sentir tu cuerpo a mi disposición, como siempre debió haber sido. - Bajó una mano para acariciar el firme trasero que poseía esa espectacular mujer, Ginny jadeó.
  • Lo lamento por tus necesidades, las mías están en perfecto orden. - Mentía Ginny descaradamente. Harry rió.
  • ¿Estás segura? - Ginny asintió. Harry bajó la otra mano para posarla en la pierna derecha de Ginny y levantarla a la altura de la cintura, mientras Ginny apoyaba la espalda en la pared, La boca de Harry hacía un estimulante trabajo en el cuello de su mujer, Ginevra Weasley era en todo sentido de la palabra su mujer. Sonrió. - ¿Aceptas que esto te encanta? - Respiró profundamente en el oído de Ginny.
  • Estás jugando sucio. - Resopló, Harry rió y la miró a los ojos.
  • En la guerra y en el amor todo vale, ¿no?... Y ahora que sabemos que nuestro hijo estará bien, deberías prestarle más atención al padre de tu hij...  - La mirada de Ginny lo descolocó bastante. La mano de esa hermosa mujer tanteaba en el borde del bóxer, unos dedos intrusos se atrevieron a entrar. - Ginny, no hagas eso... - Ella sonrió coqueta y deslizó su mano dentro de la prenda en busca de aquel que solo le profesaba placer, acariciándolo suave y fervientemente a la ves. - No,... no... Para... - Él apoyó las palmas en la pared, acorralando a Ginny, quien sonreía satisfecha. Sus labios comenzaron a rozar la piel del cuello de su hombre.
  • ¿Cuándo dices no... Te refieres a esto? - Ronroneó, movió su mano en una caricia suave y rápida hacia arriba y abajo, mientras sus labios daban pequeños besos en el cuello de él. Despertando cada poro de piel en Harry, exigiendo proporcionarle el mayor de los placeres a esa pequeña mujer.
  • Mierda. - Resopló, entonces Harry la besó con esa pasión contenida hacía casi 5 meses, la alzó y ella enrolló sus piernas en la cintura de Harry, descontrolada dejó escapar un gemido cargado de placer, Harry la miró, ella sonreía. - ¿Por qué haces eso?
  • Porque quiero volverte loco. - Dijo en un susurro tan lujurioso como desesperante para Harry. Ginny sonrió, y sin pudor metió la lengua dentro de la boca de Harry, callándolo, mientras él caminaba torpemente y sus bocas sellaban el más puro y sincero amor.
  • Harry... - Logró musitar Ginny.
  • ¿Hum? 
  • Debo... Mmm... Dejar las... co cosas... claras. -
  • ¿A qué te refieres? - Ginny a duras penas logró separarse de Harry. Él clavó sus hermosos ojos en los de ella.
  • A nosotros... - Harry esbozó una sonrisa triste. Él sabía que esa no era una reconciliación. Aunque le hubiese gustado, conocía lo suficiente a Ginny, como para saber que ella lo necesitaba en esos momentos y el gustoso atendería sus necesidades, en ese momento comprendió también, que ella aún lo quería y él le daría el tiempo para que ella cerrara aquellas heridas que él mismo había abierto.
  • Solo estoy aquí para ser tu objeto sexual personal. - Ginny intentando que fuese una conversación seria, pero resignada rió.
  • ¿No te importa?
  • No puedo sacarte de mi cabeza, no puedo dejar de amarte porque estás en lo más profundo de mi vida... y voy a esperar lo que sea necesario, sé que no te soy indiferente, y por eso voy a esperar, por ti, por mí y por nuestro hijo. - Ginny suspiró profundamente y sonrió. Sin decir nada, puso ambas manos en los hombros e hizo que se sentara suavemente en la cama, Esa sensualidad que envolvía a Ginny desquiciaba más allá de la línea a Harry, no le apartó ni un segundo la mirada a Ginny. Era infinitamente estimulante verla tomar la iniciativa. Ginny sonrió coqueta, mordiéndose el labio. Delicadamente apoyó las rodillas en la cama, atrapando las piernas de Harry, acariciando primero el cabello del hombre, bajando por su rostro, rozando sus labios, continuando por el cuello y terminando en el pecho de él, clavó su mirada en la de él. "Cuanto te amo, niño" Quiso decir, pero esas palabras no llegaron y solo quiso demostrar su amor en sus actos, la mirada de Harry la hacía estremecer y sentir tremendamente deseada por él, algo que la enloquecía de deseo, sonrió, y antes de que su sonrisa muriera, Harry la besó desesperado...  se separó suavemente de ella e hizo que su frente descansara en la de Ginny con sus ojos cerrados, Ginny lo observaba con amor y ternura, entonces él abrió sus ojos, le sonrió y nuevamente la pasión se encendió, las manos de Harry estaban concentrada en el borde de las pantaletas de Ginny y ella lo besó sin medir el deseo y su lengua comenzó a buscar la de Harry y mucho no tardó, se juntaron, acariciaron y jugaron felices en la boca de sus dueños, y Ginny soltó un gemido incontrolable, Haciendo desesperar a Harry y se preguntó cómo mierda había hecho para quitar las pantaletas de Ginny porque el caso era que solo ese camisón cubría el cuerpo de Ginny, las manos de ella tentaban en el límite de la absoluta desnudez de Harry, quien entendía los desesperados movimientos de esa mujer... un leve movimiento de Harry y la tarea de Ginny estaba realizada, mientras se miraban. - Te amo. - Susurró Harry, ella sonrió satisfecha y lo besó suavemente y en un ligero movimiento de Ginny ya eran uno.  Era tanta la necesidad de volver a sentir a Harry dentro de ella, que soltó una risita de alivio, un suspiro. En segundos fueron adquiriendo el ritmo, movimientos rápidos y a la ves suaves, por miedo de dañar a ella o al bebé. Las piernas de Ginny ejercían presión, fortificando el placer, llegando a un éxtasis inimaginable, el orgasmo no se hizo esperar en ambos y fue mil veces más rápido, más placentero y más maravilloso de lo que nunca había sido antes. Ginny como rito pronunció el nombre del padre de su hijo, sabía que ese pequeño momento había sido muy intenso y vaya que excitante. Apoyó su cabeza en el hombro de Harry, ambos resoplaban y lentamente se dejaron caer en la cama y ella se cubriera con una sábana completamente mirando el techo de su cama con doseles. Harry no sabía qué hacer o decir, primeramente se cubrió con la sabana hasta la cintura y concentró su mirada en un punto no muy lejano que era el ropero blanco de Ginny. Ella jamás había estado de esa forma con él, algo tan corto pero maravillosamente satisfactorio. "Cielos, definitivamente pueden pasar 5 meses sin sexo después de esto" Pensó Ginny sonriendo. Miró de soslayo a Harry y vio que él sonreía satisfecho, ella no pudo reprimir una carcajada y Harry la miró con el ceño fruncido. - ¿qué? Preguntó. Ginny reía a más no poder, y él aprovechó esa distracción de Ginny y le acarició el vientre bajo las sábanas. Esa redondez que pronto sería mucho más grande... entonces ella súbitamente arrugó el ceño y la miró extrañada.
  • ¿Tú has hecho eso?
  • ¿Qué? - Preguntó confundido sin dejar de acariciar el vientre.
  • No lo sé... algo extraño... jamás había sentido eso... no sé qué fue en realidad. - Había sentido algo como un ligero movimiento, pensó que quizá fuese Harry con sus caricias, pero... finalmente entendió que significaba ese movimiento. - Harry... es el bebé... siento al bebé. - Susurró emocionada. Harry abrió los ojos sorprendido, era como si el bebé finalmente se hubiese animado con esa muestra de amor de sus padres.
  • ¿Es él? - Preguntó torpemente. Ginny sonrió y asintió. Él volvió a colocarle las manos sobre el vientre, feliz pensando que sentía a su hijo, pero el bebé era tan pequeño aún y sus movimientos eran muy ligeros, era difícil sentirlo. Levantó su mirada hasta encontrar la emocionada mirada de Ginny, sonrió ampliamente. - Gracias. - Solo pudo decir. Ginny acariciaba el cabello de Harry e hizo que él se acercara para besarlo intensamente. Estaba dolida con él, sin embargo le estaba eternamente agradecida por ese hijo que esperaba, y eso era todo para ella, algo de Harry que siempre le pertenecería. - Te amo, Ginny. - Susurró, feliz y enamorado. Volvieron a hacer el amor, esta ves una pasión arrolladora los entretuvo un par de horas. 
  • ¡Tengo hambre! - Exclamó Ginny.
  • Necesito descansar... - Resopló Harry, recuperándose de esa llama de pasión que era Ginny. Ella rió y lo miró.
  • No me refiero a ese tipo de hambre, tonto. - Dijo, mientras sonreía de una forma compradora.
  • Ah. - Sonrió. - ¿Qué quieres? 
  • Hum... puede ser... una gaseosa helada... fruta en forma de Snitch y de preferencia mango de América central, y...  ¡Combo country de McDonald! 
  • ¿En serio quieres todo eso?
  • ¡Sí! - Rogó Ginny, mientras le besaba el cuello.
  • ¿Quieres que vaya a esos lejanos países? - Preguntó divertido, extendiendo en lo posible ese momento.
  • Claro que no, para ir a un McDonald no es necesario. - Harry soltó una carcajada.
  • ¡Vaya! Bien, estaré aquí en cuanto reúna todo. - Ginny lo miró incrédula.
  • ¿Verdad?
  • Dicen que es malo para el bebé que no se cumpla detalladamente con los antojos de la mamá... - Sonrió. Se levantó. - ¿Mi ropa?
  • Tus pantalones en la sala, creo que tus zapatos también... tú camisa, no lo recuerdo. - Sonrió. - Y lo demás tampoco. - Harry frunció el ceño. - No es necesario que hagas esto. - Añadió  súbitamente seria, Harry se inclinó para besarla suavemente en los labios.
  • Quiero hacer esto, quiero hacer lo imposible para que las dos personas que amo con la vida estén felices... Te amo... ah... a ti también. - Añadió acariciando el vientre de Ginny, la besó una ves más, y salió de la habitación. Ginny sonrió, se cubrió completamente con la sábana y ahogó un grito de triunfo, estuvo íntimamente con él y Harry la consentiría y mágicamente las palabras ya no dolían demasiado, prácticamente no dolían, sonrió. Pasadas unas horas Harry llegó cargado de bolsas, apareció directamente en la cocina, puso en un plato las empanadillas, vertió en un vaso la gaseosa, y la fruta picada en círculos en otro plato, y todo eso en una amplia bandeja roja.  A un costado puso la inigualable "Cajita feliz" junto a dos rosas, una blanca y la otra roja. Caminó con una sonrisa por el pasillo sosteniendo la bandeja, entró en la habitación y su sonrisa se amplió. Ginny dormía profundamente. Harry se acercó a la cama y dejó la bandeja en la mesilla de noche, se sentó al lado de Ginny y la besó suavemente en los labios, luego el mentón, bajó un poco más al cuello, los pechos...
  • Harry... - Suspiró, despertando y corroborando que no fuese un sueño, él alzó la vista y la miró a los ojos, con una sonrisa radiante en los labios.
  • Tú encargo acaba de llegar. - Sonrió. Ella miró en busca de su comida y vio la bandeja, se sentó en la cama, con ese camisón blanco de satén, sonrió como una niña consentida.
  • ¿Todo? - Preguntó mientras tomaba el vaso y dos trozos de fruta.
  • Todo. - Ella bebió sedienta de esa gaseosa, y comió la fruta. - Veo que quieres comenzar...
  • Por ti. - Ella lo miró, dejó el vaso en la bandeja, y volvió a mirarlo. Sonrió coqueta y feliz. Sentía muy dentro de su corazón que el dolor que le produjeron aquellas palabras culpables del quiebre de la relación, ya no existía... solo tenía en mente a su hijo y a Harry, estaba completamente segura de eso. - Quiero comenzar por ti. - Repitió, acercándose y besándolo. Él le devolvió el beso complacido... en segundos la pasión desbordaba en ella. Harry ya estaba dentro de la cama completamente desnudo, bajo el cuerpo de Ginny, ambos cubiertos por esas suaves sábanas... en un movimiento de Ginny ahora era ella quien estaba bajo el cuerpo de Harry, rodeando la cintura de él con sus piernas dejándose llevar por ese suave y lento vaivén que le proporcionaban los movimientos de Harry, aferrándose a sus hombros mientras sus uñas acariciaban con fervor la piel sudada de Harry, mientras él solo se dedicaba a observar a Ginny, deleitándose con la fiesta que era ese pequeño cuerpo, ella por fin conectó su mirada con los ojos de Harry y se perdió en ese mar, disfrutando de una música que eran los resoplidos de Harry, y de la danza maravillosa por las suaves y lentas envestidas de él... se besaron con tanta ternura como dulces eran los gemidos que se escapaban de la boca de Ginny, ella subió una mano para desordenar el cabello de Harry, completamente extasiada. Se mordió el labio y Harry recorrió el cuello de Ginny con su lengua, hasta separar los labios de Ginny y besarla profundamente, sin efusividad, sin dejar de mover su cintura con suavidad... Ambos sonrieron... Ginny tuvo un orgasmo al tiempo que jugaba delicadamente con el oído de Harry y pronunció un suave y placentero "Harry" mientras sus piernas jugaban casi en el trasero de él...  Él sonrió satisfactoriamente, buscó la boca de Ginny, la encontró cuando componía una sonrisa llena de dicha, satisfacción y sus ojos estaban tan relajados, apacibles, brillantes de amor. Sus labios se unieron, para no separarse durante un buen rato, acompañados de esos gloriosos y cada ves más suaves movimientos, casi estaban aferrados uno al otro besándose y sin movimiento alguno, aun estando dentro de ella, disfrutando…  Cuando Ginny, entendió que quería siempre en su vida a Harry Potter sin importar las alteraciones del pasado, sin importar las desavenencias del presente, porque aceptó amarlo en un pasado, aceptaba amarlo en este presente, y lo haría eternamente, en las buenas y en las malas... porque enfrentaría cualquier desconfianza por tenerlo en su vida... o como estaba ahora, pasaría mil veces por todo para observar ese rostro agotado, pero tremendamente feliz y apacible mientras dormía, abrazándola... Toda su vida iba a despertar en esos brazos que la reconfortaban, y le llenaban el alma, era Harry Potter el centro de su vida. Se acercó más a él, enredó sus piernas con las de él, y lo besó tiernamente en los labios... Harry sonrió entre sueños, la estrechó más entre sus brazos y bajó una mano para posarla en el vientre de Ginny, minutos más tardes ambos dormían profundamente...______________________________________________Perdóneme la vida por no actualizar antes!!Recuerden que el próximo es el final... y Ginny ya lo perdonó, solo falta que se lo diga. No me queda más agradecer esos 181 comentarios, a todas las personas que tiene a "Me Enamoré" en favoritos, a las más de seis mil personas que la han leído.  Ahora, a esas lindas personas por pedir una segunda parte, les aclaro, que me es difícil hacerlo ahora, es más me gustaría dejar esta, mi primera historia tal como la dejé, que concluya con el final que ya tiene. Tal ves más adelante escriba un epílogo, pero una segunda parte ahora la descarto de plano. Pero no se preocupen, ahora mismo estoy escribiendo cuatro historias más, así que tiene que soportarme para rato, pero si no quieren más los dejo en paz, publico el final de esta historia y no saben más de mí!! Un abrazo a todos!