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Historia 88390 — capítulo 6
Aquella pasión sórdida se desato de repente. Ninguno de los dos quería ceder o caer en la tentación del pecado,.. Delmás dulce pecado. Draco de vistió precipitadamente, se abotono la sotana y salió del confesionario lo menos agitado que pudo. Aun así se notaba en el rostro del pálido reverendo un rubor extraño en él, una excitación cada vez más patente. Intento serenarse lo mejor que pudo y se ducho con un buen chorro de agua helada. Aun así Draco no podría olvidar con facilidad lo sucedido aquella tarde en ese confesionario.
Aun sus pensamientos giraban alrededor de ella, pero ¿Cómo podría sacársela dela cabeza?,acaso era destino de dios el que el sucumbiera ente la tentación… ¿acaso era su propia debilidad, debilidad de la carne lo que hacía que la deseara aún más? No lo sabía.
Esa noche, se levantó intranquilo y sudoroso, tomo entonces de nuevo sus disciplinas y salió de nuevo al patio de la casa. Mientras se azotaba con violencia la espalda, sentía un helado punzón en su atribulado pecho. Aun así, sus pensamientos giraban alrededor de ella, de sus labios de su tersa piel, de sus rizados cabellos castaños, de sus ojos color avellana. Slughorn lo oyó azotarse. Había bajado hacia el traspatio en bata de dormir, y al ver a Draco desnudo, con la espalda ensangrentada,postrado en la fría tierra, empezó a comprender.
-Por el amor de dios, Draco, como puedes hacerte esto…-susurro Slughorn muerto de pasmo alver el estado lamentable en le que se encontraba Draco,adolorido y lloroso de tanto azotarse e intentar dejar de pensar en ella.
-no es nada importante, reverendo…-musito Draco quejumbroso, mientras su espalda sangraba copiosamente.
-¿importante?,que no es importante, mira en qué estado estas Draco, ¿y así pretendes expiar tus culpas?
-reverendo, no gaste tiempo en este pobre pecador…
-Draco, deja de hacer tonterías como estas-acto seguido lo toma de un brazo lo levanta y lo lleva en hombros hasta el interior de la casa- ven, tendré que curarte esas heridas.
Tomo algo de agua del lavabo de la cocina en una palangana, mientras se disponía a sacar unos cuantos utensilios del botiquín.
-cuéntame porque te estás haciendo esto Draco
-usted sabe bien reverendo.
-¿se trata de Hermione Granger, verdad?
-sí, es ella.
-así que aún no has podido sacártela de la mente, no…
Draco solo miraba al piso mientras Slughorn le curaba las heridas del látigo en su espalda.
-no, reverendo. Ha sido difícil.
-Draco, Draco, Draco de verdad tienes que aprender mucho de este mundo.
-entonces como podría librarme de estos pensamientos,.. Reverendo.
-lo siento por ti Draco, pero no podrás.
-¿porque?
-es inevitable, uno no puede librarse fácilmente del deseo, del amor, de la pasión, de la lujuria, aunque lo importante es no sucumbir ante ella.
-ese es el problema…
-porque lo dices, Draco
-he sucumbido ante la tentación.
Horace miraba impasible a Draco mientras aplicaba las vendas y los emplastos en la espalda de Malfoy. Parecía como si no le importase que Draco hubiera roto sus votos de celibato, aquellos votos que lo habían comprometido junto con su única esposa: la iglesia.
No se sentía con autoridad moral para reprocharle a Draco aquella relación ilícita. Aun así, él sabía que estabamal, Hermione estaba comprometida, era un pacto entre familias, un pacto en el que ni los deseos de un sacerdote no podían intervenir, pactos establecidos para beneficios de las familias, pero en fin de cuentas pactos sin amor.
-lo mejor será que le pidas al obispo que te traslade a otra parroquia. No tolerarían que un sacerdote se entrometa con la hija de la posadera del pueblo.
-seria deshonroso
-pero es lo mejor.
Acto seguido Slughorn agrega algo a su afirmación, mientras aplicaba unos emplastos en la lesionada espalda, mientras Draco se quejaba cada vez que Slughorn aplicaba el desinfectante o el emplasto en las heridas.
-Snape no cederá tan fácilmente. Además, tus aspiraciones son mayores, tú mismo lo has querido.
-Pero ahora no deseo salir de aquí, reverendo.
-Tarde o temprano, se enteraran Draco, y los rumores llegarían a oídos del obispo.
-poco importa, reverendo.
-Pues debería importarte Draco, Snape no se ha caracterizado por su piedad sino por su carácter frio y estricto, además de ser muy despiadado. Cualquier rumor que llegue sobre esto y estarás completamente acabado.
-Tendrécautela, monseñor Snape no tendría por qué enterarse.
-Espero que la tengas, porque de ahora en adelante la necesitaras.