Mi vida en crepusculo — capítulo 1
CAPITULO 1
Estaba en mi casa, sola, recostada en mi casa leyendo como siempre "Crepúsculo" con "Luna nueva", "Eclipse" y "Amanecer" a un lado para después leer mis partes favoritas.
Me dio un hambre atroz por no haber comido nada por estar en lo mío y ahora me estaban cobrando la factura, abrí mi puerta y lo que vi al otro lado no era lo que esperaba.
Era una casa en medio del bosque, mejor dicho mansión, mire a mí alrededor en busca de alguien o algo, la puerta se cerró tras de mí y se esfumo en una luz plateada. Sentí unas gotitas sobre mi cara, estaba lloviendo. Me senté en el suelo húmedo lleno de helechos.
Estaba asustada y comencé a temblar, no sabía si de miedo o de frio, no sabía dónde estaba hasta que escuche una voz que sonaba preocupada.
- Pequeña, ¿Estas bien? - dijo una señora de unos veinti tantos años con rostro en forma de corazón, con ojos dorados y piel pálida.
Me levante y me tranquilice para poder contestar.
-
N... no sé dónde estoy - dije mirándola y de inmediato pensé "vampiro" pero era imposible y para mí, todos era vampiros si las personas eran pálidos.
-
Estas en Forks, Washington - dijo dulcemente.
-
¡¿Qué?! - grite y preocupe más a Esme... un momento ¿Esme?
-
¿Que sucede cariño? - dijo preocupada.
-
¿De casualidad usted se llama Esme Cullen? - dije pensando que estaba definitivamente loca.
-
¿Nos conocemos? - me pregunto, yo comenzaba a hiperventilar.
-
Algo así. - conteste impresionada por lo sucesos que están ocurriendo ahora - Necesito hablar con Carlisle - sin rodeos y al grano.
-
Mmm... De acuerdo, - dijo confundida - ven sígueme - asentí.
Me guio por la perfecta mansión Cullen y hasta lo que yo creí ver lo que era el despacho de Carlisle por identificar la cruz de madera, Esme se detuvo ante la puerta.
- Pase - dijo una voz a través de la puerta.
Entramos y Esme me invito a pasar antes de irse.
-
¿Qué puedo hacer por ti? - pregunto Carlisle.
-
Mi nombre es Abi - conteste.
-
Mi nombre es... - lo interrumpí.
-
Carlisle Cullen, lo sé y también un vampiro - el abrió los ojos impresionado.
-
¿Cómo lo sabes? - dijo.
-
Esa clase de preguntas no las puedo responder, lo siento - dije enigmáticamente.
-
¿Porque? - pregunto intrigado.
-
Entre menos sepan mejor.
-
De acuerdo - dijo sin volver a preguntar.
-
Pero te puedo decir que les sucederá a tu familia - dije seria.
-
¿Ahora? - dijo Carlisle impaciente.
-
No, no puedo alterar el curso de las cosas, ¿Entiendes no? - dije sabiendo la respuesta.
-
Por supuesto - dijo aceptando.
-
Pero estaré aquí para dar consejos - dije sonriendo, iba a formar parte de la historia pero no podía cambiar la historia.
-
Entiendo. ¿Tienes donde quedarte? - dijo.
-
No - respondí.
-
Mi hija te dirá donde quedarte, - dijo Carlisle - en cuanto llegue de la escuela
-
Alice - dije como si fuera una maldición.
-
Si - dijo sorprendido.
-
¿Puedo preguntar algo? - dije tímidamente.
-
Claro - dijo sonriendo.
-
¿Ha escuchado de Isabella Sawn? - pregunte mostrando desinterés.
-
Si, Llegara mañana, ¿Porque? - pregunto.
-
Curiosidad - respondí encogiendo mis hombros.
-
¡Oh! - exclamo y no dijo nada más.
En ese momento mi estómago rugió y llego corriendo Esme.
-
¿Quieres un sándwich? - pregunto Esme.
-
Si, pero sin jamón que no me gusta - dije haciendo una mueca de asco que hizo sonreír a los dos.
-
Ven - dijo Esme.
Mi familia creía que era loco un sándwich sin jamón no era nada pero si los preparas como en las fotos con lechuga y todo eso, tal y como lo hizo Esme, no está nada mal.
-
Gracias, Esme, estuvo delicioso - dije cuando termine de comer.
-
De nada. - dijo Esme - Eres muy tranquila.
-
De hecho dicen que soy seria - dije encogiéndome de hombros - y con la familia que tengo, alguien tenía que ser el cuerdo- dije sonriendo.
-
Ya llegaron los chicos - dijo Esme y yo me puse nerviosa.
¡Oh! ¡Por dios! ¡Iba a conocer a Edward! el sueño de toda fanática, empecé a hiperventilar, temía sufrir un colapso, Esme me miro preocupada.
- No es nada - nunca en mi vida me había desmayado y creo que esa sería la primera vez.
En eso momento entraron cinco personas, mire al de cabello cobrizo y colapse. (Sean sinceras, a cualquiera le hubiera pasado)