Mi vida en crepusculo — capítulo 2
CAPITULO 2
Desperté desorientada, pensando que era un sueño pero mire a mí alrededor y nada era un sueño.
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¡Maldición! - grite alertando que había despertado y ahí estaban los siete vampiros, que vergüenza.
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¿Que sucede? - pregunto Carlisle preocupado.
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Sufrí un colapso emocional, ¿Verdad? - dije mirando a Carlisle.
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Si, - dijo Carlisle mirando a Edward - ¿Pero porque?
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No lo saben. - dije mirando a Edward - Tu no lo sabes.
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No, - dijo Edward mirándome desconcertado - no escucho tus pensamientos.
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Que alivio, - dije suspirando - y por conclusión tu no me sientes - dije a Jasper sin mirar a Edward y ver su cara de nuevo - y tú no ves mi futuro - dije mirando a Alice.
Los mencionados asintieron.
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¿Cómo sabes eso? - dijo Edward y mi corazón empezó a latir como un loco.
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No me hables todavía - dije sin mirarlo - y esas clase de preguntas no las responderé.
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¿Que te sucede? - dijo Alice.
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Me va a dar taquicardia - conteste con el corazón a mil y con ese dolor punzante en el pecho, normalmente eso me daba cuando me asustaba demasiado, pero dado lo complicado de la situación era comprensible.
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Toma esto - dijo Carlisle, me dio una pastilla y un vaso con agua, después de unos minutos me tranquilice.
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Ahora ya puedes hablar - dije a Edward más tranquila.
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Esta loca - dijo Edward mirándome.
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Normalmente pienso en mí como una persona diferente - dije frunciendo el ceño.
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Edward, no hables así a las visitas - lo reprendió Esme.
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Lo siento, mama. - dijo Edward - Lo siento, Abi.
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No hay problema. - dije - La situación es un tanto extraña quitando lo de ser vampiros.
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¿Porque? - pregunto Carlisle un poco confundido por mi comentario.
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Porque no sé cómo llegue aquí - dije pensativamente - y aunque hubiera viajado a Forks, nunca los hubiera encontrado.
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¿Porque? - dijo Carlisle.
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Ustedes no existen en mi dimensión - dije sorprendiendo a los Cullen.
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Y si no somos de la misma dimensión ¿Cómo sabes de nosotros? - pregunto suspicazmente Carlisle.
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Porque en mi dimensión son libros - dije dejando en piedra a todos.
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¡¿Qué?! - gritaron todos un minuto después.
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Si, - dije - se lo que les va a pasar durante 2 años aproximadamente.
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¿Nos cuentas? - dijo Edward - Porque para haber escrito libros tiene que ser interesante.
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No. - dije, negando con la cabeza - No puedo cambiar nada, el estar aquí ya supone un cambio.
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Comprendo ese punto - dijo Carlisle.
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Pero si puedo aconsejar y prevenir - dije riendo a carcajadas por la anticipación.
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¿Pero porque no podemos usar nuestros dones? - pregunto Edward.
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Supongo que por protección de la historia, no lo sé - dije restándole importancia - y mejor para mí - asi no se enterarian de los pensamientos poco amables que tenia hacia edward pero el ya tenia su futuro.
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No puedo creerlo - dijo Edward sacudiendo la cabeza.
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Acostúmbrate. - dije riendo - Pero no quiero que nadie sepa de mi existencia.
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Lo que tú decidas - dijo Carlisle y en ese momento di rienda suelta a mi fanatismo.
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¡HA! - grite a todo pulmón - ¡No puedo creerlo! ¡Si mis amigas supieran! pero ¡Eres Edward Cullen! ¡Mi personaje favorito! un poco tonto a veces si puedo agregar - lo grite todo. (Tenia que deshacerme de la ansiedad de algun modo)
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¿Y yo que? - dijo Emmett.
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Eres el hermano que siempre quise, aunque eres un cabeza hueca - dije y todos rieron.
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Jajaja - dijo Emmett sarcástico.
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¿Y yo? - dijo Alice.
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Siempre quise una hermana que me ayudara con la moda, pero creo que tu exageras un poco - dije y me saco la lengua.
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¿Y Edward? - pregunto Emmett.
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Bueno voy a ser parcial. - dije mirando al suelo avergonzada - Se puede decir que es el novio perfecto, todas las chicas quieren con él y es el amor platónico de la mitad de las lectoras.
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Incluyéndote. - dijo Emmett y yo me puse roja - Lo tomare como un sí.
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te voy a dar un consejo para mañana, Edward, - dije mirándolo - "ten cuidado en biología, tu debilidad se acerca" - todos me miraron sin entender.
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¿Algo más? - dijo Edward.
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No, - dije - nunca pensé que era buena para los acertijos.
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¿Algo más? - dijo Edward impaciente.
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La historia comienza mañana, - dije impaciente - otra cosa, Alice.
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¿Si? - me pregunto Alice.
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No tengo ropa, ni donde quedarme. - en cuanto dije eso desapareció - Es peor en persona.
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¿Y de dónde vienes? - me pregunto Edward.
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México - dije divertida.
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¿Y los libros? - dijo Carlisle.
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"Crepúsculo", "Luna nueva", "Eclipse" y "Amanecer", - dije como toda una experta - sacaron un libro recientemente "La segunda vida de Bree Tanner" y "La guía oficial de la saga de Crepúsculo"
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Eres toda una fanática ¿Verdad? - dijo Emmett.
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Si bueno, - dije apenada - me saco de una depresión muy fuerte - dije sonriendo.
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¿Estas mal de la cabeza? - me pregunto Emmett divertido.
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Emmett - lo reprendió Esme.
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Es que mama, - dijo Emmett mirándome - tiene un tornillo suelto.
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Y tú eres un enorme oso orgulloso que no sabe ni perder, ni ganar. - dije sacándole la lengua mientras le daba la espalda indignada - Y si me permiten iré a la cocina.
Salí de la habitación mientras los Cullen reían, baje a la cocina y para variar Edward me acompañaba.
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Olvidamos que tú comes más seguido - dijo Edward.
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Acostúmbrate - dije entredientes de una manera ni el ni yo entendimos y me miro confundido.
Saque la caja de cereal y leche mientras veía las caras raras de Edward y reía.
Los Cullen eran geniales, muy amables y aun no entendía que había pasado. Comí en silencio ante la mirada de Edward, quien diría que esto pasaría y a mí.
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¿En qué piensas? - dijo Edward y yo reí a carcajadas - ¿Que sucede?
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Chiste privado. - dije sonriendo ante su cara de molestia - No estás acostumbrado a que no te den lo que quieren - no era una pregunta.
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¿Y tú qué sabes? - me reprocho.
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Vaya que si eres amargado - susurre y me miro molesto - pero se mucho de ti y estas molesto porque estas solo entre enamorados - seguí susurrando.
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¿Pero la historia no me la puedes resumir? - dijo con una cara de perro abandonado, que dios mío.
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Trata más o menos de ti, de una parte feliz de toda tu eternidad feliz - dije frunciendo el ceño.
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¿Feliz?, - dijo amargado - esa historia estará mal.
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No, - dije sonriendo - pero es... tan... no se... - dije emocionada y el sacudió la cabeza negando.
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Me percaté de que dijiste el novio perfecto ¿Cómo lo sabes? - dijo con la ceja arqueada.
Un desliz, estúpida y como en diarios de vampiros, zuccone, idiota.
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Por tu forma de ser, - dije simplemente - todas quieren al chico difícil - dije riendo.
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Tienes razón - dijo a regañadientes.
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Siempre - dije.
Me levante de la mesa dando saltitos y brinquitos.
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Eres un poco Alice - dijo sonriendo.
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Si, - dije riendo - cuando convives todo el tiempo con los libros se pegan las mañas - dije pensando en Bella.
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Eres un poco rara, - dijo extrañado - estas en una casa de vampiros y estas tan tranquila.
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Mientras no me corte sé que estaré bien. - dije pensando en "Luna nueva" - Idiota. - dije en voz alta, él y sus estúpidas decisiones - En fin voy a dormir - dije y me salí de esa habitación.
Pero sus manos me detuvieron y me dieron la vuelta.
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¿Mi vida? - dijo con un aspecto triste.
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Ten paciencia. - dije mirándolo a los ojos - En los libros, nunca me ha gustado que Edward Cullen sufra y lo que daría por estar con él para poder abrazarlo, decirle que todo estará bien.
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Gracias - dijo sonriendo - y tu aroma no es tan llamativo, es demasiado sutil.
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Tengo que ir a dormir - dije sonriendo - y no te preocupes. - le di la espalda - Alice - llame y bajo corriendo.
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¡Ven! ¡Ven!. - dijo jalándome de las manos y me deje guiar - Dormirás aquí - dijo después de entrar a la habitación que era muy hermosa y espaciosa - y tu armario será este - dijo señalando una puerta.
Me encamine preparada y abrí las puertas, dentro había demasiada ropa y eso a mí no me molestaba como a Bella pero era demasiado. Era más grande que la habitacion.
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Es increíble. - dije - Pero me dejaras combinar a mi ¿Verdad? - dije.
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No.
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Te propongo algo, yo me visto con algo y tú lo arreglas.
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De acuerdo - dijo - ¿Que te pondrás mañana? - dijo señalando el ropero.
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Mmm... - dije admirando el ropero y tome una falda café que me llegaba más arriba de la rodilla y una camisa blanca con botones más unas botas cafés más obscuras que la falda - ¿te parece? - dije sonriendo.
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¡Sí! ¡Sí!. - grito contenta y le agrego unas cadenas plateadas a la falda, tenía cierto estilo country - Mañana te lo pondrás - dijo y salió corriendo.
Me puse un pijama y me dormí tranquila.