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Un cambio en la historia: Sophie Lilian Black — capítulo 17
New York… ¡New York!
Las vacaciones estaban siendo increíbles. Sophie y Remus habían partido, después de que Sophie recorriera el Londres muggle, a Nueva York y se lo estaban pasando en grande. Había escrito y recibido cartas de Ron y Hermione pero hasta el momento ninguna carta de Harry y vaya que ella si que le había escrito varias.
—Ponte el abrigo—dijo Remus, entrando a la habitación que tenía Sophie en el hotel—, vamos a salir a cenar.
— ¡Yupi!
Remus rio y luego ambos salieron, iban riendo. Sophie señalo la Estatua de la Libertad y Remus sonrio al ver la efusividad de su ahijada.
— ¿No has recibido noticias de Harry?—pregunto Remus, mientras cortaba un trozo de la carne de su cena.
—Ninguna—dijo Sophie—, ni tampoco Ron y Hermy saben algo. Estoy preocupada, tal vez los muggles de sus tíos le prohíben escribirnos…
—Ya pronto regresaremos a Londres—la tranquilizo Remus—, pero mañana iremos al Central Park, te va a encantar.
— ¿Es que tu ya lo conoces?
—Así es—suspiro Remus—, vine de mal tercio, claro.
— ¿Por qué?
—Bueno pues vine con James y Lily, los padres de Harry, y con S…y con tus padres.
— ¿Cuándo me dirás el nombre de…ellos?—pregunto Sophie—. A veces me pregunto si piensan en mi…en fin, ¿Qué tal es Central Park?
—Es hermoso, ya lo veras.
Regresaron al hotel, Remus le contaba todo lo que sabía de aquella ciudad y Sophie escuchaba con atención, hasta que algo, o más bien alguien, interrumpió la charla.
— ¿Remus?—pregunto una despampanante rubia de ojos azules con buen cuerpo y con una brillante sonrisa.
— ¿Marianne?
— ¡Sophie!—grito la pelirroja, la mujer volteo a verla—, ¿Quién es ella, pa?
— ¿Es tú hija?
—Si, claro—dijo Remus, Sophie le miro por no haber dicho que era su ahijada—, se llama Sophie.
—Mucho gusto, soy Marianne Wilson, ex compañera de Remus. Tú me recuerdas a alguien…
—Ella se parece a su madre—mintió rápidamente Remus.
—Si, ya decía yo que esos ojos y ese cabello lo había visto en otra persona, pero su rostro…, claro, acabo de recordar a la que creo que es su madre, ¡A…!
—Si, ella es su madre, claro—la interrumpió Remus, la tal Marianne le miro.
—Pero creí que ella tenía algo con Si…
—Ya ves que no—volvió a interrumpir Remus—, pero dime, ¿Qué ha sido de ti?
—Pues me case…pero luego me divorcie—dijo, como quien no quiere la cosa—, tengo un pequeño hijo de once años, Andrew Lockhart, lo mandare a Drumstrang…ya sabes, cosas de su padre, a pesar de que él tambien estudio en Hogwarts, un completo idiota, si me preguntan…no se ni porque me case con él…perdón, me desvie. Por cierto, ¿Dónde esta la madre de esta preciosura?
—Ella…murió—mascullo Remus.
Sophie bajo la vista, se había dado cuenta que su padrino trataba de no revelarle la verdad a Marianne y ella le siguió la corriente, aunque, francamente, lo que su padrino decía podría ser verdad. Ella podría estar muerta.
—Oh, lo siento mucho—dijo, pero Sophie no le creyó—. ¿Se están hospedando aquí?
—Si, claro—dijo Remus.
—Pero que casualidad yo vivo a dos cuadras de aquí…Y mañana estaba pensando en llevar a mi Andrew a Central Park, ¿no gustan venir?
—Oh, esto…si, claro, será un placer.
—Perfecto, entonces nos vemos mañana aquí, a las nueve—dijo y se despidió de Remus y de una Sophie enfadada.
Cuando la mujer rubia se fue, Remus volteo y miro a los ojos de su ahijada, lo miraba con una ceja alzada y parecía querer desaparecerlo.
— ¿Qué?
— ¿Cómo que qué? ¡Se nota a leguas que le gustas a esa tal Marianne, papito adorado!—mascullo con enfado—. ¿Es que ya te cansaste de tantos años en celibato?
— ¡Por Merlín…digo por Dios—corrigió al ver que algunos muggles habían volteado a mirarlos—, Lilian, como se te ocurre decirsemejante cosa!
—Perdón—susurro Sophie—, hasta mañana, Nino.
—Hasta mañana, cielo.
Sophie subió hasta su cuarto y luego se tiro en la cama. Mañana seria un día asquerosamente largo.
Sophie queria darse de topes contra la pared. Su padrino la había levantado temprano pues a la tal Marianne se le había ocurrido llegar dos malditas horas antes. Su hijo, Andrew, era un castaño de ojos azules y era insoportable. Sophie prefirió ponerse a leer uno de sus libros de literatura muggle para pasar el tiempo en coche más ameno.
— ¿Qué lees, Lily?
—Un libro—dijo Sophie con sarcasmo—, y me llamo Sophie, Andrew.
—Pero como tú puedes decirme Andy yo puedo decirte Lily.
Sophie quiso gritar, patalear, hacer todo el berrinche que pudiera para que Remus la sacase de ahí pero ante todo estaba el orgullo que tenía. Volvió a fulminar con la mirada por el retrovisor a su padrino.
— ¿Y que te parece Hogwarts, Lily?
—Pero que confiancitas—susurro, solo Remus la escucho—. Bien, es genial.
— ¿Y a que casa perteneces?
—Gryffindor—dijo, con orgullo.
—Igual que yo, pero supongo que eso tú padre ya te lo dijo.
—Como diga, señora.
Prefirió cerrar el libro y cruzarse de brazos. Ahora que sabía que esa mujer vivía en Nueva York, evitaría a cualquier costo regresar, ni siquiera pisaría Manhattan, ¡nada donde pudiera volver a encontrársela!
—Estoy reconsiderando lo de mandar a Andy a Drumstrang…tal vez te guste más Hogwarts, cielo.
— ¡NO!—grito Sophie—, esto…lo que quiero decir…yo…es que Drumstrang tiene muy buenos profesores, le gustaría más porque ahí podría hacer un montón de amigos…si, eso—balbuceo, aunque ninguna de sus razones tenían fundamentos.
Cuando llegaron al parque, Sophie se quedo maravillada. Remus la subió en sus hombros y caminaron junto a Marianne y Andrew. Había demasiados muggles, aunque tambien podía haber magos entre tanta gente.
— ¿Me compras un helado, pa?
—Claro, Lily-So.
— ¡Pad…papá!—se corrigió Sophie—, ¡ya no tengo cinco años!
Remus sonrio y la puso en el suelo, le dio dinero y la niña corrió hacia donde estaba el heladero, Andrew no tardo en seguirla con dinero para comprarse su helado.
—Me da un helado de chocolate con dos bolas extra grandes y con jarabe de chocolate, por favor. Ah, y con almendras encima, si es tan amable.
El señor miro algo raro a la niña pero esta lo miraba sonriente así que se a puro a atender a su más extraña cliente. Le dio su helado y la niña le pago contenta y se marcho, sin esperar a Andrew. Fue a donde su padrino y Marianne charlaban disfrutando de su helado, Remus la miro y negó con la cabeza.
— ¿Dejas que se coma todo eso?
— ¿Qué tiene de malo?—pregunto Remus, despreocupado.
Andrew llego en esos momentos con un helado simple de vainilla. Marianne lo miro sonriendo y se volvió hacia Remus.
—Tiene todo de malo, Remus, puede causarle problemas…obesidad, por ejemplo.
— ¿Me esta diciendo gorda?—pregunto Sophie, molesta pero aun así comiendo su helado.
— ¿Le estas diciendo gorda a mi hija, Marianne?—inquirió Remus, molesto.
—No, no, para nada, es solo que tanto dulce…traerá efectos…
—Mi hija es una niña muy sana para tú información, práctica Quidditch, hace ejercicio… ¡esto es un simple gusto!
—Si no le quitas ese gusto, entonces si que se pondrá gorda—dijo, con desdén—, cuando tú y yo nos casemos ella será como mi hija, así que…
— ¡Alto, ahí! ¿Quién te ha dicho que nos…casaremos? ¡Apenas nos rencontramos ayer! Estas…estás enferma, lo siento. Vámonos, Lily—dijo, tomando a la niña de la mano—. Siento ser descortés pero el auto lo rente yo…así que con su permiso, nos retiramos.
Sophie le dio la mano a su padrino mientras con la otra seguía comiendo su helado, giro la cabeza y sonrio con arrogancia hacia Andrew y Marianne.
— ¡Esa sonrisa yo la he visto en…!
Pero Sophie ya no escucho más pues Remus prácticamente la arrastro más rápido hacia el coche. A la pelirroja no le importo en lo más mínimo, después de todo ya estaban lejos de la loca de Marianne Wilson.
Apenas habían puesto un pie en el hotel habían subido a sus habitaciones, sabían que tendrían que irse pronto si no querian más acosos por parte de Marianne. Cuando Sophie abrió la ventana de su cuarto para ver el cielo mientras Remus prendía el televisor, logro divisar una lechuza.
— ¡Mira, padrino, es Zafiro!
La lechuza entro por la ventana y Remus le puso algo de comida y agua mientras Sophie le quitaba la carta de la pata.
— ¡Es de…de Ron!
Querida Lily:
Te tengo buenas noticias, pelirroja: Harry ya esta en mi casa (te manda saludos), Fred, George y yo hemos ido a buscarlo a casa de sus tíos, ¿puedes creer que esos muggles lo tenían encerrado y con barrotes en su ventana? ¡El pobre apenas comía! (Pero ahora mi madre se esta encargando de ponerlo a engordar, algo difícil creo yo). Ya le he avisado a Hermione tambien.
Por cierto, a Harry le han mandado un aviso del Ministerio de Magia porque supuestamente utilizo magia en su casa pero él ha dicho que no fue él, si no un elfo domestico llamado Dobby, yo le creo, sé que tu también.
Esperamos, Harry, mi familia y yo, verte pronto (papá se muere por conocerte). Dale saludos de nuestra parte a Remus.
Un abrazo…
Ron Weasley.
Sophie se puso a insultar a los cuatro vientos a los Dursley, Remus no estaba en mejores condiciones. La niña se apresuró a sacar pergamino y tinta para escribir su respuesta.
Querido Ron:
Me alegra saber que Harry ya esta bien, dale mis saludos. Tienes que contarme como es que los gemelos y tú han logrado sacar a Jimmy de esa casa. ¿Cómo se atreven esos muggles…? (Mi padrino esta furioso) Que bueno que ya le has avisado a Hermione. Y yo te agradezco que me mantengas informada.
¿Cómo es eso del elfo domestico Dobby? Yo le creo a Harry (Remus tambien lo hace), pero me parece extraño, ¿Qué haría un elfo domestico en una casa de muggles? No sé, pero aquí hay gato encerrado (dicho muggle).
¿Podrías cuidar de Zafiro un tiempo? Es solo un tiempo, mientras Remus y yo llegamos a Londres. Salimos mañana temprano, lo juro.
Yo tambien quiero verlos pronto, tengo muchas cosas que contar, yo tambien me muero por conocer a tu padre, lo único que se de él es que se llama Arthur, en fin…Remus les manda saludos.
Cuídense, besos y abrazos…
Lily Black.
Sophie doblo la carta y se la ato a su querida Zafiro a la patita, la lechuza ululo contenta, Sophie la acaricio.
—Llévasela a Ron. Pasaras un tiempo con él, no te preocupes Ron cuidara de ti.
La lechuza ululo más fuerte, pareciendo entender las palabras de su dueña y salió por la ventana
—No te muevas de aquí—le dijo Remus—, iré a comprar los boletos.
Sophie asintió y se dispuso a empacar sus cosas.
Las vacaciones en Nueva York, habían terminado.
¡Hola!
Y aquí comienza la Cámara Secreta ^^
¿Cómo ven a esa tal Marianne, queriendo ligarse al lindo de Remus? Y miren que si estaba loca esa mujer. Chan, chan, chan, ¿les suena el apellido de Andrew? xD
Espero les guste el capitulo y dejen sus comentarios.