← Historia 90829 · de
Historia 90829 — capítulo 11
Al día siguiente quedé con Cooper en un café cercano al hospital, por si acaso.
Yo llegué pronto, estaba nerviosa, el llegó media hora tarde. Se me hacía raro tenerle delante sabiendo lo que sabía. ¿A el no? dios, no sabía como empezar, tenía un algo en el estómago que no me dejaba pensar con claridad...
_¿y querias algo? dijo sonriendo
_Eh, esto...si, verás, (haber como lo digo) el otro día encontré en el sótano una caja con una información...
_¿si? ¿y? ¿que tiene que ver conmigo?
_Veras la caja era sobre mi. Decía que TU ERES MI PADRE, ¿es verdad?
Tragó saliva, se le desorbitaron los ojos y se quedó palido, me miraba mucho, y yo a el. Hasta que bajé la mirada, pero me seguía mirando ¿y si no lo sabía? ayayay...¿y si la había cagado?
_Vaya...pensaba que esto sería algo secreto y...
_¿¡¡¡¡Y que no lo sabría nunca?!!!! oh, porfavor...
_Yo...deberías saber que no estoy preparado para la paternidad, soy muy joven, quiero vivir la vida. ¿lo entiendes, no?
_Eh ¿QUE? tu, tu...agg, como me arrepiento de esto, y de haber abierto esa caja, y de haber intentado tener un padre o alguna autoridad en mi vida. Me voy, he perdido el tiempo, siento haberte molestado.
Me bebí el agua que tenía delante y me levanté, el me miraba, igual que antes. Se levantó deprisa detrás de mi. Intentó pararme y cogerme del brazo, pero logré librarme y me fui, casi corriendo, a casa. No quería saber nada más de el. ¿Como se atrevía? que se creía, ¿que a mi me gustaba? ¿que me hacía ilusión? pues no, bueno...puede que algo de ilusión me hubiese hecho pero todo se había esfumado.
Llegué a casa y corriendo subí las escaleras y me eché a la cama, donde me dormí llorando a lágrima viva, de cansancio, la noche anterior no había dormido nada.