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Historia 90829 — capítulo 14
El fin de semana fue perfecto para mi. Nunca había estado tan bien. Resumiré:
El sábado por la mañana Cooper y yo fuimos de compras a un gran centro comercial, entramos en muchas tiendas, me probé muchas cosas caras que nunca me hubiera comprado pero que mi padre encantado me las pagó (no todas porque yo no le dejé) y luego comimos en un restaurante muy curioso pero delicioso. Y por la tarde, antes de volver a casa y ver una peli hasta las mil en el sofá subimos a la tercera planta de las cinco que había y me compré zapatos, pulseras, pendientes...
Dios, fue perfecto, nunca me lo hubiera imaginado. Pero no os creais que yo soy tan presumida ni tan egocéntrica, Cooper, mi padre (agg me encanta decirlo) también se compró ropa.
Luego. Al dia siguiente, el domingo, Cooper quiso darme una sorpresa, puesto que sabía mas de mi de lo que yo pensaba.....Me puso una venda y me llevó a un parque en el que había una pista donde patinamos sobre hielo (yo besé mas el suelo que otra cosa) pero lo pasé genial. Luego dimos un paseo por un nevado Central Park y comimos en casa ya que empezó a llover. Pero esto no nos impedió pasarlo bien. Por la tarde llovía mas y mas, pero decidimos bajar abajo, junto al garaje, y allí había dos puertas, una daba a un jardín en el que había una piscina al aire libre, donde nos bañamos lloviendo. Y luego fuimos a la otra puerta, en la que había un gimnasio y un jacuzzi, donde nos calentamos antes de subir a casa y pasar el resto del dia comiendo guarrerías y viendo películas en el sofá.
Al dia siguiente, lunes (hoy) por la mañana, Cooper me llevó a casa de Jackie antes de ir a trabajar, quedando en que me llamaría por la noche para quedar otro dia para vernos.
Nunca pensé que tener un padre con una mentalidad de un niño de seis años pudiera ser tan divertido. Algo a lo que no me acostumbraba pero que era increible.