← Historia 90829 · de
Historia 90829 — capítulo 13
A la mañana siguente, cuando me desperté Cooper ya se había ido. Por lo que tendría que esperar toda la semana, hasta el viernes para estar con el. Ya que entre semana trabajaba mucho y yo tenía que seguir con mis obligaciones, como cuidar a Grace y Fiona e ir a la universidad.
VIERNES. 8 DE LA TARDE.
¡¡¡¡Por fin viernes!!!! Ya estaba lista, me despedí por tres días de mis primitas y Kevin y esperé a que llegara Jackie. No tardó mucho. La despedida fue larga. ¡¡Si solo me iba tres dias!!
Bajé en el ascensor con la bolsa colgada sobre un costado. Al salir del portal vi un coche negro, el mismo que me asustó hace dos semanas. Me metí corriendo ya que llovía.
_Hola. Dije con una despampanate sorisa.
_Eii. ¿Que tal estas?, preciosa.-Dijo el también con una sonrisa. No como la mia, por supuesto.
_Bien. Gracias.-Respondí mientras le abrazaba. Me encantaba. Nunca había tenido padre, y el hija tampoco así que nos comportábamos como creíamos correcto.
Llegamos a su casa, bueno a su garaje, que yo ya conocía en un momento.
Subimos andando ya que los ascensores estaban rotos hasta el 4. Allí entramos. Ummm. Que calentito. Y que ventanales mas grandes que había en el salón. Me encantaba esta casa.
Cooper me llevó hasta lo que sería mi habitación. La había decorado hace nada porque cuando vine por casualidad la otra vez, no estaba, al menos no así. Pero era muy bonita. Con paredes rosa chicle. Una cama de plumas y mullidas almohadas, con cabecero blanco apagado de barrotes, en frente de la cama un armario de los antiguos, precioso, donde metí al ropa. Estanterías encima de la cama en la pared, en el techo una lámpara de cristal de araña pequeña y una mesa. Y no olvidarnos de las alfombras rosas fucsia.
_¿Te gusta? me preguntó Cooper nervioso y curioso, mirando mi reacción.
_¿Que si me gusta? ¿estas de broma? es perfecta. Gracias.- le dije al tiempo que saltaba sobre el y caíamos al suelo, sobre las alfombras.
Estaba feliz. Mi vida era un poco mejor dede hace casi dos semanas. Necesitaba hablar con mamá y contárselo. O al menos insinuarle lo feliz que estaba.