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Hermanas — capítulo 1
¡¡Hola!! soy Megan. Tengo 17 años. Y vivía con mi madre en Florida, lugar maravilloso para mi que me encanta tostarme al sol y pasear respirando aire fresco y con mis gafas de sol. Pero mis padres están separados, mi madre se ha vuelto a enamorar y tiene que viajar con su novio por ahí, mientras que yo me tengo que ir a vivir a un pueblo llamado Forks, con mi hermana Bella que va a cumplir los 18 dentro de nada y mi padre, el jefe de policía del pueblo. Genial.
Odio los pueblos pequeños, la lluvia, el instituto, estudiar y el cielo nublado y sin sol. Este pueblo tenía todo esto. Así que me podéis imaginar en el aeropuerto, en el avión y mas tarde caminando hacia la casa de mi padre.
Yo soy una chica sincera, que dice lo que piensa, que no se calla nada. No sigo modas, me pongo lo que quiero, sin importar si pega o no. Que la gente me mira, pues yo les saludo, ¡Que problema! Adoro leer libros, no de texto, sino de vampiros y de miedo. Mis davoritos, tengo cuatro cajas llenas de libros, siempre tengo uno en la mano, excepto cuando veo un chico que está bueno.
Bien. Ahora que me he presentado empezaré mi historia, la peor que se ha escrito nunca.
Llegué al aeropuerto de Forks. Nadie había venido a recogerme (estúpidos ¬¬) así que tuve que ir yo sola hasta casa. Menos mal que no llovía, era lo que me faltaba. Agg. Cuanta vegetación, cuantos árboles, cuanta humedad, que cielo. Madre mia. No se si podría sobrevivir aquí mucho tiempo. Al girar la esquina que daba a mi casa vi a mi padre, a un amigo suyo y las luces de casa encendidas a estas ohras de la tarde, ¡¡Normal, parecía de noche!!. Al verme mi padre y el otro hombre se acercaron:
_Hola Meg, ¿que tal el vuelo? estarás cansada, estás preciosa.
_Hola papá. Dije abrazándole.
Me ayudó con las maletas y luego me presentó a su amigo, yo no me acordaba de el. Era de tez morena, mucho, pelo largo, un sombrero andrajoso en la cabeza y silla de ruedas.
_Hola Megan, ¿te acuerdas de mi?
Me miraron. Yo sonreí y puse los ojos en blanco.
_La verdad es que no. ¿quien eres?
_Bill, Bill Black, su hijo se llama Jacob. Jugaba con tu hermana de pequeños.
_Ahh. Pues que bien.
Entramos en casa. No había nadie. Que raro. Subimos, mi padre y yo, las escaleras hasta mi cuarto, allí me dejó sola no sin antes decir "bienvenida"