← Hermanas · de
Hermanas — capítulo 14
Me desperté confusa, desorientada, me incorporé del sofá en el que estaba y del que por poco me caigo. Miré a mi alrededor, ¡aja! ya está, estaba en el despacho de Carlisle, el estaba en su escritorio escribiendo, no se había dado cuenta de que estaba despierta ya...Eran las once de la mañana; no se oía nada, solo mi respirar, seguramente las "chicas" se hubieran ido a algun lado, y Carslie se había quedado conmigo. Después de lo de anoche, no me extraña. Me levanté sin hacer ni un ruidillo, había una columna entre nosotros asíque si tenía suerte no se daría cuenta de mi huida silenciosa. Pero la suerte y yo no somos compatibles, justo cuando estaba andando ya de puntillas cerca de la puerta el suelo de madera crujió y Carlisle levantó lentamente la vista para mirarme. Me observó detenidamente, yo me quedé quieta, respiraba bajito, y los ojos los tenía dilatados, no de miedo.
Carlisle se levantó, yo me encogí un poco a la vez, y en medio segundo estuvo a mi lado. Me cogió y me llevó otra vez al sofá en un minuto. Se agachó frente a mi y me examinó como la noch anterior, yo no dije ni hize nada, me dolía la cabeza:
_Meghan, esto, tienes los ojos hinchados y rojos, la piel pálida y estás helada. ¿como te sientes? me preguntó tocándome la frente, todo esto con una sonrisa bonita.
_Ehh, esto....¿yo? mmmm...creo que estoy bien, debo irme, esto, ¡¡Voy al baño!! si.
Carlisle sonrió como con ironía y al mismo tiempo que intentaba soltarme de sus manos gélidas me levanté e hize tal movimiento que me mareé y me tuvo que volver a tumbar, me colocó una manta y se sentó quedando sus piernas debajo de mi cabeza.
Nos quedamos así hasta que me volví a dormir. Y no se porqué, la verdad es que no tenía sueño, pero se estaba a gustito y Carlisle me acariciaba, los párpados me pesaban y perdí la nocción del tiempo.