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Hermanas — capítulo 24

Estuve toooodo el dia en un sofá de recepción al lado de Edward, en el hotel. Estuvimos hablando, y entre muchas cosas que le dije le insistí para que me dejara irme pero nada, era impasible, como un yeso...Había momentos en los que cerraba los ojos, se erguía y se quedaba muy quieto, daba miedo...

El resto de los Cullen (Jasper, Emmett, Carlisle y Alice) vinieron justo después de yo acabar de comer (claro, como Edward no come) y se quedaron muertos (mas de lo que están) cuando me vieron. Emmett miró hacia otro lado cuando nuestras miradas se encontraron, habíamos roto cuando Carlisle y todos habían decidido dejarme fuera del plan (pero yo me había incluído), Carlisle sonrió levemente, estaba raro ¿que habría pasado en el castillo?, Alice se sentó a mi lado, seguida de Jasper, no me dejaban de mirar fijamente, solo Alice me sonreía.

_¿y bien? ¿que ha sucedido? dijo Edward cuando todos nos acomodamos en una silla, en la cafetería del hotel.

Carlisle miró hacia Alice y luego a mi, fijamente. Palidecí, que miedo...Si yo ni siquiera había estado presente.

_Cayo, Aro y Marco han sido muy estrictos, demasiado. Hemos hablado sin rumbo fijo, merodeando, como es Aro si no consigue lo que quiere...

Alice me miró y bajó la vista... Estaba empezando a asustarme...

_Ya, muy bien, pero, ¿que mierdas quiere? dije yo enfadada. No sportaba a los Vulturis, aunque no los conociera, sabía que si Cayo estaba con ellos por algo sería, nada bueno.

Carlisle me contó lo que les habían dicho (seguro que idea de Cayo) :

_Meghan, esto...ellos quieren verte, a ti. Necesitan verte, no se lo que traman, nada bueno, eso seguro.

Pero tranquila... me dijo cuando vio mi expresión, Emmett estaba a mi lado, me miaba, no paró e hacerlo en todo momento, seguro que si me desmayaba el me cogería.

Carlisle continuó cuando le miré y asentí muy seria _Pero tranquila, no dejaremos que te hagan daño, no permitiré que vayas, si vas no creo que puedas salir.

_¿¿Que?? ¿por que no? si es lo que quieren lo haré, solo me quieren a mi, y estoy aquí, Cayo no me da miedo, es un inútil. Vosotros no debéis molestaros tanto por mi. No pintáis nada, ya aquí.

Carlisle y todos sonrieron, yo me estremecí. ¿Acaso era gracioso?

_No, claro que no vas a ir. No lo permitiré.

_Ya, pero es mi vida y yo decido qué hacer.

_No, Meghan, no te dejaremos. No puedes dejarles ganar, no puedes acabar de esa manera, me dijo Alice.

Me percaté de que Edward no había dicho nada. De repente Edward miró a Alice, esta estaba teniendo una premonición, todos estaban mirándola, de repente, así como así, perdí protagonismo, Carlisle cogió una servilleta y un bolígrafo de Emmett y se lo dio a Alice, quien comenzó a escribir.

No vi bien qué ponía en el papel, ya que salí de allí como un fantasma, nadie se percató de mi. Estaba pálida, seguro, algo raro en mi. Me sentía rara. Mientras subía a mi habitación vi en la pared un papel informativo en el que ponía que esta noche habría una fiesta en el jardín trasero del hotel.

¡¡Genial!! justo lo que necesitaba para olvidar mis problemas.