Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Hermanas · de

Hermanas — capítulo 25

Me bañé, en silencio, me puse un vestido de color negro, de palabra de honor, con volantes a partir de las caderas. Cogí unos tacones del mismo color, no muy altos, un bolso de mano rojo, donde metí el móvil, pañuelos y un bote con un líquido, para los babosos y sobones. En el pelo me hice un recogido con una pinza atrás dejando mechones sueltos, y bajé.

Los Cullen no estaban , o no habían llegado todavía, para mi sorpresa.

Me dirijí a la barra, donde un chico joven y guapo servía cosas. Le pedí una granadina, mezclada con un líquido azul, no tiene alcohol.

Me giré y contemplé lo que antes había sido una cafertería: había mesas altas plateadas por todo el sitio, luces de todos los colores en el techo, con una bola que giraba y alumbraba lunares blancos; había gente, mas de la que yo pensé que habría, como viniera mas, me tendría que ir, o si no moriria de agobiamiento. También había sillones de terciopelo, tres para ser exactos, uno verde, cerca de mi y de la barra, otro azul, al otro lado de la barra, cerca de los baños, y uno rojo, muy bonito, en la otra punta, cerca de la puerta. Decidí sentarme ahi, era el que mejor me venía ahora.

Mientras veía una pelea de dos chicos jovenes, por la puerta entraron ellos, Los Cullen, tan perfectos como siempre, tanto, que daba ganas de vomitar. Me giré la cara para que no me vieran, inultimente, Alice, Esme y Carlisle mas tarde, se acercaron a mi, yo miré al suelo e intenté escabullirme, pero me sentaron de un empujón suave en el sofá y me rodearon, que miedo, estaba a punto de gritar, no me encontraba bien allí, aunque sus caras eran dulces y sonrientes.

Carlisle se acercó a mi, casi me tocaba. Alice al otro lado, y Esme al lado de Carlisle, ya no me rodeaban, menos mal, porque iba a empezar a llorar, y seguro que Carlisle lo había sabido.

_Meghan, dijo mirándome, pero al ver que yo intentaba ignorarle me cogió de la barbilla para que le mirara. Mis ojos relucían, y no precisamente de emoción.

_Solo queremos hablar contigo, me dijo Alice en tono tranquilizador mientras me acariciaba la mano, la cual solté rápidamente.

Carlisle prosiguió: _Meghan, solo hemos venido a advertirte, que, si quieres vivir, y que todo vaya bien para todos ni se te ocurra entregarte a los Vulturis, es lo peor que podrías hacer para calmar todo.

_¿Ah si? no me diga, ¿y usted porque lo sabe? ¿por experiencia o es que ha echo un master?

Todos me miraron atónitos, iba a llorar, no quería que me vieran, así que cuando menos lo esperaron salí corriendo al baño. Me encerré en un váter y comencé a llorar desconsolada.

Pasaron minutos, quizá horas, no lo se, cuando alguien tocó la puerta donde yo lloraba.

_¿Quien es? dije sorviéndome los mocos y apartando mis lágrimas de la cara.

_Soy yo, respondió una voz masculina que yo conocía demasiado bien. Era Emmett.

_Abreme, Meghan, tranquila, no pasa nada. Me dijo.

Yo dudé un momento, pero luego le abrí y me senté en la taza del váter, el se puso de rodillas, estaba muy guapo, y me levantó la cara sujetándomela por la barbilla, luego me la limpió con papel. Y al acabar me sonrió, me levantó en brazos, se sentó el conmigo en sus rodillas y cerró la puerta con los pies, quedándonos a solas, tranquilos.

Debí dormirme, seguro. Normal, estaba cansada, y todo lo que había pasado hoy en mi vida había sido la gota que colma el vaso. Emmett lo sabía, me conocía demasiado bien.