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Hermanas — capítulo 46

Seguro que Carlisle ya se había dado cuenta de que no estaba y había llamado al resto. Pero estaba lejos, ya, en el castillo de los vulturis. Antes de entrar, contemplé por última vez el sol, la brisa y el dia del planeta tierra. Porque ya no lo volvería a ver. Estaría muerta. ¿Y sabeis que? En parte, no me importaba, me había despedido de Emmett y de Los Cullen, quienes habían sido muy majos, atentos y cuidadosos conmigo desde el primer día. Y yo lo apreciaba mucho.

También me despedí de Jacob, mi ex. Le dejé cuando se imprimió de una chica que a mi me cae como el culo y encima es muy fea. Pero no pude hacer nada, si se imprimió lo mejor que debía hacer era dejarle en paz.

Entré el frío, tétrico, y escalofriante castillo. Estaba triste, y asustada, por supuesto. Pero ya sabía lo que iba a pasar. No sería nada agradable, ¿que mas dá eso ahora?

Entré en la sala donde estaban los "tronos" de los tres vulturis de golpe, pero solo había dos, Cayo y Aro. Genial. Los mejorcitos vaya.

_Aaahh que sorpresa!! La joven ¿Meghan? otra vez por aquí...¿Que te trae a mis dominio, querida?

Miré a Cayo que no me dejaba de atravesar con la mirada.

_He venido a ofrecer un cambio.

_¿que cambio?- dijo Aro intrigado. Acercándose.

_Quiero que dejéis a los Cullen en paz. A cambio, podéis hacer lo que queráis conmigo.

_¡¡YA! claro! y luego vendrán a rescatarte...- intervino Cayo.

_NO!! Me he escapado. No saben donde estoy. No vendrán, estoy segura.

Aro estuvo meditándolo y como si se hubiera resignado llamó a los guardias (vampiros tambien, claro) para que me llevaran a...no se donde había dicho. Pero pronto lo averigué, una especie de celda donde no había ni cama, ni suelo ni ventanas ni agua.

_Ahi dormirás-me dijo señalando un banco de piedra. _Y ahí tienes el baño- dijo señalando un orinal- y la paja del suelo, es para que no notes el frío, estamos a menos ocho grados. Buenas noches.

Y el guardia cerró la puerta en mis narices y se marchó. Por suerte no apagó la luz. Mejor. ¿Que era esto? ¿para qué servía? Brrr estaba temblando, y no de frío por ahora.

Cuando llegó la noche me trajeron algo llamado "comida" que sabía a rayos, pero como era lo único que me iban a dar tuve que comerlo para no morirme de hambre. Y por la noche no pegué ojo. Y tenía frío a todas horas pero con la chaqueta no me abrigaba nada.

Pasados unos días, cuando me moría de frío, de hambre, de sueño, de cansancio...por llorar, suplicar y gritar y pelear que me sacaran de aquí Cayo me dijo que pronto lo haría. Me llevaría a la sala de los justiciados donde me matarían como a un vampiro.

Me estremecí cuando me lo contó porque aunque no sabía como mataban a los vampiros, no quería saberlo, prefería vivir en la ignorancia. Solo había algo bueno de todo esto: Los Cullen me habían echo caso y ahora vivían su vida a salvo. Tranquilos, como antes, sin ninguna chica adolescente loca y molesta como yo.