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Hermanas — capítulo 45
Los Cullen iban a ir a cazar mañana porque llevaban muchos días sin comer y lo necesitaban urgentemente. Pero Emmett quería quedarse conmigo, mierda, eso estropearía mi plan genial. Por lo que intenté convencerle, junto con Carlisle, que prometió quedarse conmigo y vigilarme...
Cuando los Cullen se fueron le dije a Carlisle que iba a ducharme. El asintió.
_Vale. Te esperaré aqui mismo. Si necesitas algo solo di mi nombre.
Asentí y cogí TODO lo necesario. Ropa nueva, dinero, y una pistola. Si, una pistola, con balas de metal, había leido en muchos sitios que el metal (la plata) y los vampiros no congeniaban. Habría que intentarlo. Si no funcionaba entregaría mi vida.
Me duché rápido y sin hacer ruido, mientras me peinaba y guarda el arma abrí el ventanuco para que se ventilara el cuarto de baño (y para yo escapar por ahí)
Después de peinarme hize como si me estuviera maquillando (yo siempre lo hago de manera que se note mucho, me gusta!!) pero en realidad salí por el ventanuco a fuera. AAAHHH que bien sentaba respirar aire fresco y que el sol te haga daño a la vista despues de haber estado un monton de tiempo encerrada en un hotel con seis vampiros. Si. Es de locos.
Caminé por la hierba despacio pero con prisa, dejando que la brisa me secara y alborotara los cabellos. Me sentía bien si no pensaba en lo mal que podría acabar el día para mi. Antes de irme dejé en el baño una carta. Necesitaba despedirme de alguna manera, pero no era un adios, sino un hasta luego, porque, en realidad, no sabía como acabaría yo...Y eso me abrumaba, pero era lo mejor, ¿por qué poner en peligro a la gente si Cayo solo me quiere a mi? pues eso. Si Cayo obtenía lo que quería (que no se exactamente lo que es) se daría por vencido. El es así de estupido, como un niño pequeño. Solo esperaba que los Cullen no vinieran a buscarme, para que no tuvieran que enfrentarse a los Vulturis, porque si no, mi cometido no había tenido sentido...