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Hermanas — capítulo 48
Cayo y unos guardias vinieron a por mi. Me llevaban a rastras casi porque no podía ni andar, ni si quiera pelear en condiciones, estaba muy debil debido a que había pasado cuatro días encerrada en una celda de mala muerte, bajo tierra, sin comer casi y muerta de frío. Llegamos a un salón muy amplio con ventanales a la plaza incluso. Donde había tres sillones y delante de estos unas veinte escalerillas. Los guardias me soltaron en el primer escalón de mala gana y se marcharon. Mientras yo luchaba por respirar y por levantarme Cayo y Aro se sentaron en sus sillones correspondientes mientras me miraban con gracia.
_Ay, Meghan, Meghan, Meghan...como me duele hacer esto!!! Pero tu lo has querido!!
No le contesté, si a el le hacía gracia yo quería escupirle en la cara.
Cuando estuve en pie, mas o menos, empecé a subir las escaleras para llegar hasta ellos, como me había dicho antes Cayo, pero al duodécimo escalón volví a tropezar y caí de boca, porque no tenía fuerzas para sujetarme. Me hice sangre en la boca. Vi que Aro y Cayo se estaban poniendo frenéticos y como tenía mas sangre seca por el cuerpo no podrían resistir mucho mas la tentación.
Yo caí de espaldas, sin fuerzas, no quería morir mordida pero no era hora de elegir nada.
Cerré los ojos y pensé en otra cosa cuando Cayo y Aro se abalanzaban sobre mi. No me limpié la sangre, ¿para que? ya no había marcha atrás. Y Los Cullen no habían llegado.