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Hermanas — capítulo 49
No sentí dolor, ni siquiera ganas de gritar, me sentía como antes. Raro ¿verdad? Decidí abrir los ojos para ver si estaba muerta o seguía en aquel salón, sabía que lo que iba a ver no era nada agradable pero desde hace unos días las cosas para mi no habían sido nada agradables. Estaba acostumbrada.
Y ya entendía porqué no sentí nada, porque Aro estaba luchando contra dos perros-lobo grandisimos que habían entrado rompiendo los ventanales desde la calle, que me resultaban familiares...Eran los Quileute! No sabía quienes eran porque como lobo no les sabía reconocer pero aproveché que nadie me prestaba atención porque me habían dado por muerta para correr en busca de Emmett y Cayo...
Busqué en silencio por todos lados, cada vez me encontraba peor, iba muy despacio y me costaba respirar. Vi la capa de Cayo en unas escaleras de madera inestables que conducían a la azotea. Cogí la capa y subí corriendo antes de que se derrumbaran. A partir de aquí el camino estaba hecho un desastre, las paredes estaban desquebrajadas, había manchones de algo que no quería tocar por todos lados y a medida que avanzaba se oían golpes y rugidos. Solo podía pensar en el pobre Emmett... Salté corriendo unas piedras muy grandes que daban al aire libre. Una explanada en lo mas alto del castillo Vulturi era donde me encontraba, y en frente, Emmett y Cayo peleaban a muerte, por mi.
Intenté llegar hasta ellos de manera que no me vieran, y como no podía caminar sin mas tendría que ir con muchísimo cuidado por el bordillo. El aire fresco y respirar me había sentado bien por lo que cogí un poco de color en las mejillas. Me llené de valor y me subí al bordillo, desde abajo, si esque había alguien, me estarían mirando como una loca, ya que si me caía para el lado izquierdo caería al vacío y me estamparía contra el suelo. Fui despacito, pasito a pasito, sin pausa pero con prisa porque a este paso uno de ellos acabaría mal muy mal. Alcé los brazos en equilibrio a ambos costados para sostenerme mejor. Iba de puntillas y evitaba no mirar abajo, a pesar de que sentía ojos clavados en mi y camaras de foto y de vídeo ¿que pensaban que me iba a suicidar? pues no, por ahora no. Pero la tentación era muy grande y tuve que pararme y mirar abajo. Vi a Carlisle y a Esme peleando, y a Jasper, y a Alice tambien, y se me partió el alma. ¿Lo hacían por mi? Se me cayó una gota de lágrima por el ojo pero no me dio tiempo a pensar el por qué porque un "cuidado Meghan" desgarrador proveniente de la garganta de Emmett me ayudó a reaccionar y a apartarme del medio ya que Cayo venía hacia mi con ojos golosos y colmillos al aire. Le esquivé y Emmett se abalanzó sobre el, yo intenté separarlos de alguna manera, no quería tanto dolor.------Demasiado tarde, Cayo había lanzado contra la otra pared a Emmett que se volvió a levantar a velocidad vampírica para seguir peleando con Cayo. Pero Emmett, increiblemente, sangraba, y no pude evitar hacer una cosa que llevaba mucho tiempo pensando:
Me quité rápido el collar de Emmett de plata en forma de corazón en el que estaban nuestros nombres escritos y una frase que nos definía a la perfección.
Lo dejé a un lado junto con la capa de Cayo, me despedí de Emmett con un beso que el vio petrificado, cogí carrerilla y salté el bordillo. Mientras caía oí a Emmett gritar apartándose de Cayo de un golpe. Y sentí las miradas de Carlisle, de Esme de Alice y de Jasper en mi, lo sentía mucho, muchísimo, pero no había nada que hacer, no había vuelta atrás, ahora todo sería como yo decidí.