← Who's that boy? · de
Who's that boy? — capítulo 10
Abigail.
Las semanas pasaban lentamente. El instituto, al que había vuelto recientemente, me tenía completamente absorbida. Los exámenes de la primera evaluación se acercaban demasiado rápido, los problemas, desgraciadamente, ya habían llegado.
Mike
me había contado que Jayden no había encontrado las palabras necesarias para explicarle a Lily lo sucedido, y que había sido completamente sincero con la niña. Lily, había terminado llorando sin entender ni la mitad de cosas que su hermano le había dicho. Por otro lado, mamá, tenía problemas en el trabajo. Mike estaba con un cabreo monumental desde hacía días, y cuando me miraba, me miraba con lástima.
Todo
lo que sabía, era que Charlotte había vuelto a la ciudad, después de dos meses. Lo que aún no sabía, era la razón. La descubriría..Demasiado pronto.
Me
había llamado al móvil. Había pedido, entre lágrimas, que nos viéramos. Y quizá las cosas no fueran como antes, pero una Petterson jamás deja de lado a quien lo necesita. A las cinco de aquella tarde en la cafetería que siempre visitábamos los jueves.
Me
puse unos pitillos, con una camiseta de los Rolling Stone y unas converse, y miré la hora. Aún quedaba media hora. Salí de casa, algo nerviosa. Quería saber que le pasaba a Charlotte. Tenía la impresión de que no era nada bueno.
Choqué
con un chico, de tez morena y ojos verdes. Me sonrió.
—Perdón, no vi por donde iba.—Se disculpó, yo sonreí, únicamente.—Soy Fred, ¿Y tú?
—Me llamo Abigail, llámame Ab.—Me dio dos besos y ambos, sonreímos.
—Sé que te acabo de conocer.. Pero.. ¿Quieres tomar un café?
—Me encantaría, pero he quedado con una amiga.
—Bueno.. Entonces no te molesto más.
—Sí quieres.. Podemos quedar otro día.—El sonrió ampliamente y me apuntó su número de teléfono en el brazo.
—Llámame cuando quieras. Siempre estoy disponible para chicas tan guapas como tú.—Me guiñó un ojo, y salió corriendo, para después saludar a un chico.
Sonreí
y me mordí el labio inferior. Me quedé unos segundos pensando, hasta que recordé a Lotte y eché a correr hacía la cafetería.
Ella
ya estaba ahí.
—No creí que fueras a venir.—Me dijo, en voz baja.
—¿Estás bien? ¿Qué te ocurre?— La miré, preocupada.
—Ab.. Estoy.. Estoy embarazada.
Yo
la miré, con sorpresa. Aquello no me lo esperaba.
—¿Sabes quién es..
—¿El padre?—Yo asentí.—Sólo hay dos posibilidades.
Mi
corazón comenzó a latir más deprisa, temiendo lo que me diría. Sentía que las lágrimas iban a llegar a mi rostro, antes de darme cuenta.
—¿Y son...?—Intenté sonar fuerte, pero sentía que me hacía añicos por dentro.
—Un chico de Minnesota.. O Jayden.
Mi
corazón literalmente se paró, unos segundos.
—Oh.
—Yo.. Lo siento. Yo no quería que esto pasara, sólo.. Sólo quería que él te olvidara..Porque le duele.
—Tranquila Lotte, no es culpa tuya.—Le sonreí, intentando convencerla. O intentando convencerme. No estoy del todo segura, aún a estas alturas.
Jayden.
Abigail me había llamado. Me había explicado la situación de Lotte. Y en ese momento quise coger una cuerda y suicidarme. Todo me sobrepasaba.
Me
encontraba con Lotte en la casa de sus padres. Íbamos a explicárselo. A mi, ya no me interesaba nada de lo que pudiera pasarme. Estaba más preocupado por Lotte que por mi. Su madre había chillado ante la noticia, su padre, me había pegado un puñetazo.
Después
de aquella desagradable cena, fui al campo de fútbol, solo. Me senté con la espalda pegada en el pequeño muro que había y cerré los ojos, suspirando.
—¿Cómo fue?— Escuché la voz de Abigail. Creía que me volvía loco, cada vez un poco más. Porque la escuchaba cuando no estaba, la veía en cuanto cerraba los ojos y no paraba de pensar en ella.
—Debo estar loco.
—Eso no lo dudo, Jayden Prince.. —Abrí los ojos, y la descubrí mirándome, delante mío. Se sentó a mi lado y tomó mi mano. La apretó.
—No sé que hacer.
—Tú siempre sabes que hacer. Siempre lo tienes todo bajo control.
—¿Ah, sí?—La miré, con los ojos cristalizados.—Pues que yo sepa, he hecho llorar a mi hermana. He permitido que mi madre muriera sin haber estado ahí. Me he enamorado de la hermana de mi mejor amigo, traicionando su confianza..
—Sabes que a él eso no le importó.—Interrumpió.
—Claro que le importó, pero prefiere que sea yo que algún otro capullo que no conozca.—Puse la cabeza contra la pared y suspiré.—Y para colmo cabe la posibilidad de que haya dejado embarazada a una chica de la cual no estoy enamorado y para rematar, es menor.
—Jayden...
—¿Sabes lo peor? —Noté su mirada en mi.—Que no me arrepiento.
Bueeno.. Pues este es el capítulo final. Sólo queda el epílogo. ¿Qué apostáis; feliz o triste?