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Who's that boy? — capítulo 11

Han pasado diez años desde la historia de desamor de mi hermano y Abigail Petterson. Sí, por si a alguien no le ha quedado claro, soy Lily Prince, y esta historia ha sido completamente real. La he estado escuchando desde que era una cría. Ahora, las cosas son diferentes. El barrio ya no es el mismo. Todos se han ido. Pero repasemos como han continuado sus vidas..

Charlotte

tuvo un precioso niño, llamado Evan. Si aún creen que es hijo de mi hermano, se equivocan. Ya explicaré porque. Evan resultó ser hijo de aquél chico de Minnesota; Edwin. Ahora, Charlotte, Edwin, Evan y Lucille, -la otra hija que tuvieron, hará cosa de tres o cuatro años-, viven en Minnesota, pero de vez en cuando, llaman para preguntar como van por aquí las cosas. Charlotte se arrepintió de sobremanera de haberse metido en la relación de mi hermano y Abigail, pero ya no hay forma de cambiar el pasado, así que, nadie saca el tema.

Mike...

Mike se metió a la música. Fue el guitarrista de una banda que vio la fama por un tiempo, como pasa con muchas bandas. Desgraciadamente, hace casi tres años que no contamos con Mike en nuestras vidas. Murió en un accidente de tráfico, el 1 de noviembre. Algo irónico, teniendo en cuenta que es el Día de todos los santos. Mike no llegó a casarse, sin embargo, si que tuvo un bebé. ¿Su nombre? Theodore Jayden Petterson. Es peor de lo que fueron mi hermano y Mike en su infancia. Tiene seis años y es un terremoto. Y lo dice su niñera, o sea ser, yo.

Jayden,

como ya he dicho, resultó no ser el padre de Charlotte. Sin embargo, ahora tienen una gran relación. Es el padrino de Evan, y también el del pequeño Petterson. Volvió a estudiar y tiene una cafetería en París, mientras estudia Psicología. Desde la muerte de Mike, viene a Chicago prácticamente cada mes, para ver a su sobrino favorito -Theodore Jayden- y a su hermana favorita -yo-. Siempre se está metiendo con el nombre del pequeño TJ, porque el odia ese nombre. Su nombre es Jayden Theodore, así que es podéis imaginar como se quedó cuando Tallulah -la madre de TJ- y Mike le dijeron el nombre del bebé. ¡Casi le da un infarto! Que yo sepa, no tiene novia. La última novia que tuvo fue una tal Monique, pero en cuanto vio una fotografía de ella con Abigail en su apartamento, le dio esquinazo. Así que ahora está soltero, aunque no parece muy dispuesto a volver a enamorarse.

Y

finalmente, Abigail. Abigail se casó con Fred. Es un buen tío, aunque no sea mi hermano, y yo sepa de primera mano que Abigail cuando ve a Jayden en las cenas de Navidad, ha de bajar la mirada y no es capaz de mirarle directamente porque empieza a tartamudear y se pone no roja, ¡MORADA! Es su segundo año como profesora de un colegio infantil en Nueva York, mientras Fred es un jugador de hockey reconocido. No han tenido hijos, al menos por ahora, pero claro, sólo llevan dos años casados. Aún recuerdo el día anterior a la boda, que se celebró en Chicago.

Jayden

había sido invitado también, y aunque no estaba muy por la labor de ir, al ver a Abigail de los nervios, ese instinto de "ganas de joder", salió a flote, de nuevo. Se había sentado a observarla, y Abigail lo había mirado con una ceja alzada, y las mejillas sonrosadas.

—¿Qué miras, estúpido?—Le había dicho gruñendo.

—Lo mal que te ves.—Sonrió con ironía mi hermano, porque el jamás la veía mal. Siempre le parecía la chica más hermosa de todas.

—¡Maldito seas! ¡Se supone que has de animarme!

—¿Por qué?—Rió burlón.

—¡Porque es tu jodido trabajo!

—Si nos estuviéramos casando nosotros, quizá lo entendería. Pero es que me haces tanta gracia dando tumbos de un lado para otro...

—¡Maldito seas, Jayden Prince! ¡Maldito tú, y maldita la hora en la que me enamoré de ti! ¡Imbécil! ¡Capullo!

—Te amo.—Abigail había dejado de moverse y lo había mirado, fijamente. Esperando que dijera algo que la convenciera de quitarse ese horrendo vestido blanco y hubiera hecho que lo besara.

—¿Qué?

—No lo voy a repetir, lo has oído perfectamente.—Dijo mi hermano, y entonces Abigail bufó, dando las gracias a Dios de que lo suyo no había funcionado. Aunque sabía que muy en el fondo, era lo que más deseaba con todas sus fuerzas.

—Nos vemos fuera.—Jayden se había levantado y había caminado hacía la puerta.

—¡PRINCE!—Este se giró, ante el grito de la chica. —Podrías.. ¿Calmarme, por favor?

Jayden

asintió y se acercó lentamente. Le dio un beso en los labios, muy corto, pero que hizo que las piernas de ambos temblaran. Era su último beso. En menos de dos horas, Abigail pasaría a ser la mujer del jugador estrella de la liga de hockey.

¿Quieren

saber como supe eso? No, no fue porque alguno de los dos me lo contara. Fue por lo que no dijeron. Fue por la sonrisa de Jayden al salir, sintiéndose victorioso, aún sabiendo que jamás sería suya. Fue por la mirada de Abigail, desviada en toda la ceremonia, no hacía su esposo, sino hacía mi hermano. Y también, también fue por el agujero de la cerradura del baño, pero eso, no importa. 

Bueno, y hasta aquí Who's that boy. Me ha gustado mucho escribirla. Y los review, los favoritos.. He de dar las gracias por esos 45 comentarios, esos 30 favoritos y por esas maravillosas 675 lecturas. 

No voy a pedir que comentéis, sólo.. Espero que os haya gustado tanto como a mi. Muchos besos, nos veremos en otra historia.