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Nueva En El Mundo — capítulo 20
Se hizo de noche, yo seguía a fuera de la casa. No me habían hechado de menos por lo que se ve. Mario miraba con Carlitos por la ventana del salón. Supongo que le dijo a Carlitos que vinera y me dijera que cenara algo. Me cogió de la mano y me metió dentro, hacía frío, que mono el niño. Pero en cuanto cerré la puerta y les vi cenando me volví a derrumbar, Mario estaba en el salón, mirando de pie, mis movimientos.
Subí corriendo y llorando las escaleras hasta la habitación de Mario, no se podía entrar en ella y menos yo así en esa situación, pero su ventana me hacía pensar en mi, en quien era y qué hacía allí.
Contemplaba las estrellas sorbiéndome los mocos (que remedio) cuando la puerta se abrió y se cerró. Había entrado alguien. Se sentó en la cama, detrás mío.
_Clara...
Era Mario, genial, venía a regañarme y reprocharme. Me di la vuelta y hablé yo antes.
_Ya se que no puedo estar aquí y que mi comportamiento es bla bla bla. Lo siento ¿vale? yo no quería hacerle daño en absoluto, solo estaba enfadada y triste.
_Muy bien. Y ahora ¿como te sientes?- me dijo Mario haciendo que me diera la vuelta, mirándole, y me sorprendiera.
_Mal, fatal, horrible. Soy la peor persona del universo. Lo se.
_No, no, eh, tranquila- me dijo mientras se sacaba un pañuelo del bolsillo y me secaba las antiguas y las nuevas lágrimas que emanaban de mis ojos sin consuelo.
Después de secarme la carita no dijimos nada mas. Mario, como buen padre, sabía como me sentía y cómo estaba, por lo que me tumbó en la cama, mirando hacia el techo, y el de costado a mi derecha. Paré de llorar, temblaba, Mario me inclinó y me abrazó; y yo a el.
Vamos, debes de estar hambrienta. Te prepararé algo. Mario me cogió de la mano y me acompañó a la cocina. Ahora me sonreía, y yo a el. Me sentía mejor.