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Nueva En El Mundo — capítulo 21
En la cocina ya no quedaba nadie, estaban viendo la TV o jugando. Solo quedaba una persona, que recogía la mesa con cuidado. Sin hacer ruido. Lucas.
_Siéntate, tranquila. - me dijo Mario señalando una silla.
Lucas y yo cruzamos miradas cuando me senté. El cogió un vaso con zumo y se sentó a mi lado. Era mi oportunidad. Pobre.
_Yo...
_No digas nada, no es necesario, me lo merezco.
_No, claro que no te lo merecías, lo siento muchísimo, me siento muy mal por ello, debía de haberme controlado. ¿me perdonas?
Me miró tiernamente y respondió suave, mientras bebía: _Pues claro. Todo olvidado.
Sonreí, me sentía aliviada. Cuando acabó de beber y dejó el vaso en la mesa me abalancé sobre el y le abrazé. Madre mia. Que torpe era. El también me abrazó contra su pecho.
Mario me trajo la cena y Lucas se quedó conmigo, cree que no me dí cuenta de cómo me miraba y lo atento que estuvo conmigo (y yo con el) hasta que nos fuimos a la cama.
Dormí bien. Tranquila. Con un peso menos. Casi ni dormí, la verdad. Tenía un sentimiento nuevo que aplazaba el de culpa y tristeza.
Si, amor. Yo quería mucho a Lucas, el era una de las pocas personas que se habían preocupado de mi. El era raro, diferente y nada "machote" pero a mi me gustaba tal y como era, con sus aficciones y defectos. Por muy diferentes que fuéramos.
El me hacía sonreír, sentir mariposas en el estómago y me hacía feliz. No me importaba nada mas que eso. El era increible.