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Historia 91549 — capítulo 12
DISCLAIMER: Todo lo relacionado con Harry Potter es de JK Rowling, yo solo juego con ellos un rato.
Muchas gracias a panpox Malfoy, Annie_Lennox, chris tara y a Evelinda Country B, por esperar la historia y sus comentarios, enserio mil disculpas la tardanza.
La gente no era indiscreta. No les importaba detener su conversación para ver a la castaña caminar junto los rubios. Todos con sus mentones levantados, sin importar los comentarios, sin importar que dijeran los otros. Nada mas importaban ellos y ni el más mínimo murmuro en contra de ellos, les importaría.
Esa era una de las cosas que agradecía Hermione que su familia le haya enseñado; No importarle lo que el resto diga. Antes, en otras circunstancias, se reclamaría a si misma por las opiniones de los demás, los tomaría en cuenta, tanto los buenos como los malos. La Hermione de antes, caminaría rápidamente, escabulléndose de los demás, para luego esconderse en el primer cubículo vacio que encontrara y lloraría hasta que alguien la encontrara. Esa era la verdadera Hermione, un parte desconocida que acumulaba su dolor y miedos, al igual que críticas y errores de ella, hasta llegar a explotar.
Ya anunciaban que los estudiantes tenían que entrar al expreso, así que los jóvenes se comenzaron a despedir de los tres rubios mayores, al igual que cada estudiante de Hogwarts lo hacía con su respectiva familia. Todos tenían claro, que como cada año, verían de nuevo a su familia en un largo tiempo. Pero este año en especial, el temor de las familias había vuelto, como en la época oscura, al igual que hace unos años. La muerte de Cedric había cambiado todo, o como pensaba la leona, fue apenas el inicio de un nuevo comienzo.
— Bueno, Draco, Hermione, espero que les vaya muy bien este año escolar. — decía Lucius. — Espero que tengan mucho cuidado y no hablen más de lo necesario. Eso va principalmente para ti, Hermione. Hay cosa de esta familia que no debes decir.
— Si, padre.
— Hay, chicos, saben que cualquier cosa solo me envían una carta y los ayudare. — nos recordaba Narcissa. — Hermione, si necesitas ropa o cualquier cosa, no dudes en pedirlo. Los quiero. Ven Hermione, un abrazo.
— Narcissa, estamos en público. — le reprocho su esposo.
— No me importa. — respondió la mujer. Tras abrazar a la castaña, le pasó una mano por el cabello castaño y le arregló la sencilla blusa morada que se le ajustaba algo al cuerpo a la chica, la cual pasaba distraídamente sus manos por su jean. — Ven hijo, no te puedes ir sin abrazar a tu madre.
Mientras Draco abrazaba a su mamá, Hermione se marchaba ayudada por Cepheus, quien llevaba su equipaje y se despedía de ella, pidiéndole además que por le menos se comunicara con el por medio de cartas una vez cada dos semanas, a que la chica acepto. Hermione tenía que aceptar que quería acercarse a su familia, ya que aunque no los quisiera demasiado, le dolería perder de nuevo a su familia. Antes de que Draco se marchara, su túnica fue jalada por el mango de un bastón.
— Recuerda que si a tu hermana le pasa algo, tú serás el culpable. — le dijo el padre a su hijo.
A pesar de que Harry y Ron ya habían visto a Hermione antes, no pudieron quitarle la vista de nuevo. Y tampoco era una sorpresa que muchos chicos de otras casas y de la misma, se la quedaran viendo. Y no era solamente el hecho de que su familia fueran los Malfoy, sino también que antes de terminar su cuarto año, se conoció una Hermione mas coqueta y femenina.
Harry por fin pudo contarle todo a la Gryffindor. Al parecer, un vagón vacio funciono mejor de lo pensado. La chica Malfoy se lamento el no haber estado al lado de su amigo en esos momentos tan duros, pero el chico le respondió con un "Tu estabas peor, lo entiendo".
— Espero poder hablar con Dumbledore lo más rápido posible, necesito respuestas, Herms.
— Si pudiera, te ayudara. Pero como notas, no estaba enterrada de nada hasta el momento. — menciono Hermione.
— ¿Y qué nos puedes decir sobre los Malfoy? ¿Hay algún sucio secreto de Draco Malfoy que nos puedas revelar? Solo para regarlo a unas cuantas personas, tú sabes. — decía Ron, esperanzado en burlarse y vengarse del rubio.
— Ya quisieras eso, comadreja. — comento Draco al llegar donde su hermana y oír la pregunta. — Hermione, podrías salir un momento.
— Claro.
Los dos hermanos salieron del vagón y caminaron un rato en silencio. Entonces llegaron los dos tontos y golosos amigos del Slytherin y le dijeron algo en el oído al chico, el cual asintió y les pidió que se fueran. La castaña se estaba desesperando por el silencio y pérdida de tiempo, así que comenzó a irse. Entonces la mano del rubio se cerró entorno a su muñeca.
— ¿A dónde crees que vas?
— Si no vas a hablar. Solo me estás haciendo perder tiempo. — le respondió la mujer.
— Escúchame bien. Si yo te digo que no hagas algo, no lo harás, si yo te digo que me digas algo, lo harás, si yo pido algo, lo cumplirás. Tú ahora estas en mis manos, y de mis manos no saldrás.
— ¿Y quién te dio ese poder, hermanito? — le pregunto Hermione con un toque de burla.
La castaña no se esperaba ser empujada a la pared con fuerza. El cuerpo del rubio tapo el de su hermana. Draco no pudo evitar sonreír al ver la cara de susto que puso su hermana, pero tampoco pudo evitar echarle una ojeada a los labios de la misma, y por un segundo, se imagino besarlos. Un castigo mental se puso el mismo al pesar en aquellas cosas, ella, a pesar de todo, era su hermana, y aunque no lo fuera, besar a la persona que odiaba más que nada no era lógico.
— Que te quede claro, bastarda, que el que manda soy yo. No porque seas ahora una Malfoy tienes derecho a cualquier cosa, no estás en una buena posición, hermanita. Deberías aprender que andar con traidores y sangre sucia no te conviene. De ahora en adelante harás lo que yo diga, ¿Me entendiste, bastarda?
— Ya veremos, hermanito. — le respondió con atrevimiento la chica, haciendo que el rubio le pegara un puño en la pared y la asustara por tal reacción.
El chico se fue del lugar y dejo a su hermana con una rabia contenida. Hermione se dejo caer en el suelo y grito un par de veces, al parecer el lugar estaba vacío, ya que nadie salió a averiguar la razón de tal escándalo, que además era muy raro en Hermione. Por primera vez, el viaje le pareció eterno a la Gryffindor. Ninguna lagrima caída por los ojos de la castaña, pero muchos gritos de inconformidad salían de la boca de la misma.
Un chico caminaba por el expreso, quería conocer el lugar. Pero al parecer había conocido damas y papeles con el nombre de cada una. Aunque eso no le incomodaba, y hasta estaba acostumbrado, el siempre había tenido ese magnetismo con las mujeres. Entonces vio a un chico rubio caminar enfurecido, para luego escuchar gritos del lugar donde provenía el joven. El sabía quien era el joven, un Malfoy, le habían hablado tanto de esa familia, que no era difícil confundirlo, pero de la nueva integrante solo salía rumores, y lo que alcanzo a conocer de ella esa tarde, y eso le había gustado.
Sin pensárselo dos veces, llego hasta el lugar. Al pasar por los cubículos cercanos de la chica que grita descontroladamente en el piso, descubrió que estaban llenos de niños de primero que dormían o comían. Se agacho para estar un poco a la altura de la chica y le acaricio su cabello.
— ¿Qué tienes, hermosa?
— Sebas… Sebastian. — dijo Hermione al ver al joven.
Bueno, estoy esperando todos sus crucius por la demora, pero estuve en tratamientos por la salud, luego en unos retos de fics, después con un regalo-fic, el colegio, entre otros, que me mantuvieron al 100. Pero este capítulo lo tenía hecho, solo me faltaba la ultima parte, desde hace un mes. Pueden matarme en sus comentarios, los aceptare.
Por ahora, para calmar la ola, las invito a pasar a mis historias, si quieren:
— No fue el Alcohol
— ¿Quién eres, princesa?
— ¿Me regalas un condón?
— **Amiga del Enemigo (Esta historia no es mía, pero me fascina. Es de Evelinda Country B)**ç
Entonces… ¿Me dejan algún comentario?