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Historia 91549 — capítulo 11
DISCLAIMER: Todo lo relacionado con Harry Potter es de JK Rowling, yo solo juego con ellos un rato.
Bueno realmente quiero agradecerle a Annie_Lennox, chris tara y LilyArianaDumbledore por estar pendientes de mi salud a pesar de que lo único que conocen de mi es a través del fic y de algunas cuantas cosas que he contado.
El rubio sentía tantas ganas de pegarle a Hermione, como podía atreverse esa bastarda a tocar al príncipe de las serpientes. Draco estuvo a punto de levantarle la mano a su hermana, pero Hermione era una mujer y merecía tal respeto que Narcissa le había enseñado a su hijo.A lo lejos Cepheus vio como la pequeña y reciente hija de Lucius Malfoy le había pegado a su primo, y por la expresión de la cara del afectado, eso no traería nada bueno. El rubio desde su posición respiro profundamente y no le comento nada a su tía, solamente camino hasta el lugar del enfrentamiento de sus primos.
— ¿Qué te crees para atreverte a tocarme, bastarda? — le preguntaba Draco a Hermione aun agarrando su brazo con brusquedad.
— ¿Quién te crees tú para hablar así de ellos? ¿O para decirme que tengo y que no tengo que hacer? — pregunto Hermione.
— Te recuerdo que soy tu hermano mayor y …
— Eres mayor que yo solo unos meses, y ni tu ni nadie me dice con quien me junto. He tomado mis decisiones por mi misma durante años para que venga un idiota a decirme cómo manejar mi vida. — respondió la castaña antes de que el rubio hablara.
— ¿Se puede saber cuál es el escándalo? — pregunto Cepheus al llegar donde sus primos.
— La bastarda no entiende que ahora no puede juntarse con pobretones. — respondió Draco a la pregunta.
— Y el idiota no entiende que yo no necesito que él me diga cómo manejar mi vida. — menciono la castaña.
— Draco, ven conmigo. — dijo Cepheus. — Hermione nos vemos en la mansión.
Draco se fue junto a su primo maldiciendo mil y una veces a su hermana. Refunfuñando acepto tomarse unas cervezas de mantequilla para bajar la rabia y prometió no contarle el malentendido a sus padres.
Desgraciadamente para el par de rubios, se encontraron con las tres chicas que menos esperaban en esos momentos. Pansy, Astoria y Daphne se acercaron a los rubios, pero Draco les pidió que se alejaran de él, y a Pansy, su novia, ni un beso le dio.
— Pero enserio es tu primo. No puedo creer que sea tu primo. Es divino. — decía por enésima vez Ginny.
— Es un Malfoy, Ginny.
— Y tú también Hermione. — le corrigió la pelirroja a la castaña. — Y no me digas que no es divino.
— Es lindo, pero es mi primo.
— ¿Y qué? Mi primo Rupert es lindo, y no voy a cambiar de opinión porque sea mi primo. — Entonces la menor de los Weasley se dio cuenta del lugar donde la había guiado su amiga. Montones de libros a punto de caerse de la montañas donde fueron ubicados. Libros volando y soltando su viejo polvo al público. ¡La librería! — ¡Maldición, Hermione! ¿Qué hacemos aquí?
— Necesito un libro. — contesto Hermione comenzando a buscar en los estantes.
El tiempo pasaba y solo dos cosas se sabían: Había una castaña desesperanzada y una pelirroja aburrida. Hermione había decidido irse en cinco minutos si no encontraba en bendito libro. Entonces para la esperanza de la leona castaña, unas letras azules se perfilaban a lo lejos.
Paso a paso fue la castaña hasta llegar al estante viejo y decolorado donde un libro grueso y de color madera con unas letras azules hechas con una caligrafía perfecta llamaron su atención. "Familias Puras Mágicas" leyó Hermione desde su posición.
Cuando la castaña iba a agarrar el libro de gran grosor, otra mano lo hizo primero. Hermione dirigió su vista al ladrón de su objetivo. Piel de oro, musculatura de héroe, altura perfecta, cabellos cafés, ojos lleno de arena…
— ¿Lo ibas a coger? — pregunto el chico.
— Sí, pero tú lo cogiste de primero. —menciono la chica.
— Entonces tenlo. — dijo el hombre. — Después encontrare otro.
— Pero… Pero tú lo cogiste de… De primero…
— No importa, daría todo por ver una sonrisita en ese hermoso rostro.
Hermione no pudo evitar sonreír ante el alago del desconocido, que sin que se diera cuenta la castaña, pago el libro y se lo entrego a la leona aun absurda en sus pensamientos. El chico era un total desconocido para los presentes en aquella librería, o esa fue la conclusión saca por Ginny tras preguntarle a la mayoría del lugar.
— ¿Debo agradecerle a…? — pregunto la chica.
— Sebastian Gaffigan.
— Gracias, Sebastian. — dijo Hermione.
La chica se fue marchando del lugar con su amiga pelirroja abrazando el libro regalado por aquel joven. Una sonrisa iluminaba su rostro por primera vez durante tanto tiempo y muy fácilmente, haciéndola olvidar de los sucesos que le han sucedido en las últimas semanas.
— ¿Y cuál es el nombre de la hermosa? —pregunto una voz por detrás de Hermione. La leona voltio y dio otra sonrisa.
— Hermione… Hermione Malfoy.
Bueno como dije al principio, agradezco que se hayan preocupado por mí. Por lo menos ahorita mis papas me entregaran mi computadora y no tendré que esconderme y utilizar la de Christian. Mi salud va mejor, ahora solo son pequeños problemitas al respirar y tengo que subir mi peso, que antes era 59 siendo yo de 1,70 de estatura y ahora es 45. Espero verlos pronto, además de que les guste el capitulo. También les cuento que pronto subiré un OneShot llamado "¿Me regalas un condón?" que será un Dramione basado en un momento en el que mi hermanita menor en su inocencia pidió.
Algún Comentario?