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Historia 91549 — capítulo 3

¿QUE PASARA AHORA?

La puerta de la mansión Malfoy se abrió y la señora Malfoy corrió en busca de noticias. Lucius lucia pálido, triste y frio. Tan solo recordar los llantos de su hija al recibir las noticias, o las palabras con las cuales dijo que prefirió haber muerto tener que vivir con los Malfoy, o hasta el simple hecho que su hijo lo iba a odiar por aquella hija. Narcissa llamo a una elfina, para luego ir junto a su esposo al despacho.

-¡Fania! ¡Fania!- grito Narcissa.

-Dígame ama.- dijo la elfina cuyos grandes ojos negros y prendas algo rotas y luego dio una reverencia.

-Fania, ve y busca a Draco y dile que lo esperamos en el despacho rápido.- le dijo su ama.- Y tráenos té luego.

Fania fue en busca del rubio y le aviso sobre la petición de su madre. El joven se pregunto si su padre habría llegado del hospital, la cual fue respuesta al bajar. Draco miro a su padre con decepción. ¿Cómo carajo iba a ser su padre para librarse de esa mugrosa?, pensaba una y otra vez. Su madre le invito a sentarse junto a ella, teniendo a su padre al frente.

-Draco… hijo… tenemos que hablar de…- estaba hablando Lucius hasta que lo interrumpió Draco.

-¿DE QUE? ¿DE LA MALDITA SANGRE SUCIA? ¿DE TU INFIDELIDAD? ¿DE ALGUN OTRO SECRETO?- gritaba rabioso Draco hacia su padre, el cual se levanto y le pego en la cara a su hijo.

-¡No te refieras de ella así! ¡Ella es tu hermana, quieras o no!- dijo el señor Malfoy. Lucius se froto la sien antes de dar un anuncio.- Narcissa sabes que lamento todo esto, pero es mi hija, y no puedo permitir que además de perder a su madre y su supuesto padre, pierda al verdadero. Así que dentro tres días, Hermione vivirá con nosotros.

-Lucius, sabes que desde el momento que Cecilie piso esta casa y dijo lo de su embarazo te apoye, y si tu quieres que ella este en este hogar, lo aceptare.- luego la mujer dirigió su mirada a su hijo.- Draco, espero que entiendas lo que está pasando.

-Pero… hay maneras de mantenerla lejos de aquí, no sé, que tal la academia Beauxbatons. - dijo el rubio.

-No, Draco, no la mantendré más alejada a esta familia. Ella es tu hermana y espero que la trates como tal. No quiero volver a oír que te refieras a ella como sangre sucia, porque su madre era tan sangre pura como nosotros, y menos otros términos. Ella va a estar en tu cuidado en Hogwarts y en esta casa de ahora en adelante, y en tal caso que le pase algo tu serás el responsable. - Suspiro el señor Malfoy.- Hable con algunas personas para que mañana todos sepan que Hermione es mi hija, que es una Malfoy.

  • ¡¿Qué?!- grito el rubio.- No puedes hacerme esto, ella no…

-Draco, hijo, entiende a tu padre, ella es tu hermana y el no la puede alejar mas.- dijo su madre.

  • Pero ella… ella… no es una Malfoy… ella es Granger… que pensara la gente, o el mismo Señor Tenebroso. - decía Draco.

  • El amo siempre lo ha sabido.- respondió tranquilamente el señor Malfoy. - Además Hermione siempre ha sido una Malfoy. - Saco un pequeño papel del bolsillo.

NOMBRE: Hermione Jean Malfoy

PADRE: Lucius Malfoy

MADRE: Cecilie Jean Granger

FECHA DE NACIMIENTO:19 de septiembre de 1980

El papel estaba arrugado y viejo. Lucius explico que era del nacimiento de Hermione, pero su madre decidió que el mundo creyera que era hija de Granger yno de Malfoy. El rubio se amargo aquel día, y aun mas con la noticia que mañana visitaría a su querida hermanita.

La castaña se encontraba sola en aquella habitación desde que los Weasleyllegaran después que el señor Malfoy. Hermione no entendía nada. Era hermana de Draco Malfoy, era hija de otra persona, su mama era una bruja, sus supuestos padres habían muerto. La chica también se odiaba en el alma, ella era la causante de la muerte de sus padres.

-Señorita Malfoy.- La joven trato de moverse ante aquella voz, pero su adolorido cuerpo no se lo permitió.- Fuera llegado antes, pero tuve que mandar unas cartas. Dígame, ¿Cómo se siente?

-¡Director! - dijo la chica. Su voz sonaba apagada.

  • No sabes cuánto lo siento, querida.- dijo el viejo pasándole una mano en la pierna.- La vida es como las manzanas: puede parecer bien por fuera, pero a veces tiene habitantes dentro.

-Director, no sabe cuán triste y deprimida estoy. Prefería morir con mis padres, que estar aquí.

-No digas eso, Hermione, tu madre siempre me dijo que tú eras fuerte, pero ahora no lo estas demostrando. Sabes, Cecilie, oh Cecilie, ella era como tú, querida, inteligente, linda, amable, divertida, aunque no tenía esos amigos como el señor Potter o el joven Weasley. Pero igual ella era igual de especial que tu.

-¡Los perdí para siempre!- por primera vez Hermione lloro.

-Ella no quería que tú estuvieras así, tienes que seguir adelante. Los Malfoy van a cuidar de ti, van a darte ese lugar que te merecías y sobretodo, tienes a tus amigos y claro, a mí.

Arthur y Molly entraron a la casa cuando cuatro pelirrojos y un moreno los detuvieron. Los padres Weasley contaron sobre como vieron a Hermione. También comentaron que vieron al señor Malfoy en la clínica y la tormentosa noticia sobre el pasado de Hermione. Ninguno de los chicos se esperaba esa bomba.

Draco y su padre entraron a la habitación de Hermione. La chica se encontraba dormida. Draco vio el estado de la castaña. Al cabo de unos 15 minutos se levanto la accidentada. Vio a un par de rubios en su habitación y mantuvo una calmada conversación sobre su próxima vida junto a ellos, aunque Draco no hablara casi.

Paso una hora hasta la llegada de Harry, Ron y Ginny. Draco le dio más asco ver a tanta suciedad en una misma habitación. El rubio noto como a su padre le dio también rabia presenciar a su hija junto a los otros jóvenes. Los amigos de Hermione la abrazaron, le dieron besos y sobre todo la apoyaron mientras ignoraban a la nueva familia de la joven.

Los Malfoy decidieron irse a su casa sin antes recordarle a Hermione que mañana irían por ella y la llevarían a la mansión. Cuando el par de rubios llegaron a la casa a Narcissa con una gritería.

-¡Fania pon los cojines, azules y verdes en la cama y los negros en el sofá junto con los blancos! - grito la mujer a su elfina. -Hola, chicos, ¿Cómo está Hermione?

-Mejor, aunque creo que los ineptos de los médicos no le quitaran las cicatrices así que hare un hechizo para cerrarlas por completo.- dijo el padre.- ¿Qué haces?

-Arreglo el cuarto para Hermione. Dime, hijo, que más le gusta a ella.

-No sé, ¿Por qué tendría que saber algo de esa bastarda?- respondió Draco, que se vio regañado por su padre. - ¿Qué esperas? ¿Qué la vea como mi hermana? Tendrás que esperar mucho, porque yo no planeo hacer amistad con ella. - el rubio se fue a su cuarto.

  • Hay que entenderlo, Lucius. Ahora, que te parece si Milú es la elfina de Hermione. No se para que la ayude y la atienda, porque sabes que tu hija necesitara una.

-Bueno, bueno, como quieras. - Dijo el señor Malfoy.- Voy a ver a Avery y a Walden Macnair, parece que el amo necesita que hagamos algo.

  • Bien, pero recuerda que mañana sale tu hija. ¡Jaris, Jaris, que el cofre ponlo junto a la cama! Maldito elfo, nunca entiende nada.