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Historia 91549 — capítulo 4
CAPITULO 4: LA NUEVA VIDA
-Querida, ¿Estas allí? - pregunto el señor Malfoy. Entrando a lo que sería la habitación de Hermione.
-Si, Lucius, es que estoy dando los últimos toques a la habitación de Hermione.- dijo la rubia.-Sabes, anoche tuve un sueño cuando Cecilie y yo éramos niñas. Jugábamos en el jardín de su mansión. - La señora abrazo una almohada.- Teníamos unos 10 años. Y hablábamos que nos íbamos a casar con personas adineradas y de origen puro y limpio. Pero luego teníamos 22 y estábamos en esta mansión, hablando sobre el tal Tom Granger y sobre cómo iba a dejar todo por él. Ella… ella era mi mejor amiga, desde niñas y yo tenía la esperanza de que algún día volviera a estar a mi lado. Lucius, esa niña es lo único que me queda de Cecilie.
-Yo sé, Narcissa. Temo por ella, se supone que esto nunca se iba a saber o por lo menos no hasta que ella tuviera los 17 años o en otro momento, no de esta forma.
-Yo también, aunque odie a Cecilie cuando llego y me dijo que esperaba un hijo tuyo, Hermione no tiene la culpa.
Los Malfoy siguieron con su conversación hasta que una lechuza algo rojiza los interrumpió. La lechuza traía la noticia que otro Malfoy venia en camino.
-¡Harry! ¡Harry! ¡HARRY! - Gritaba un pelirrojo mientras le pegaba a Harry.- !Despierta, maldito dormilón!
-Mmm… ¿Qué te pasa, Ron? - Preguntaba Harry.- ¿Desde cuándo te levantas a estas horas?
-Desde que se que mi amiga se va a la casa de unos mortifagos. -decía Ron mientras caminaba por la habitación. - ¿Qué vamos a hacer?
-No sé, anoche soñé que Hermione se unía a los mortifagos y nos terminaba matando a todos. Fue horrible.
-Tenemos que pensar en algo.-sentencio el pecoso.
La castaña estaba teniendo la última revisión del Doctor Watson. El doctor era un hombre ya de edad con su cabello canoso y las gafas muy parecidas a unos quevedos. Los tres rubios se encontraban en la habitación.
-Muy bien, creo que la señorita ya está lista para salir.-dijo el doctor.
-Gracias. Vamos hija.- dijo el rubio mayor. Firmaron unos papeles y salieron del hospital. Llegaron a un callejón oscuro y solo. Entonces Lucius le entrego una poción de color y procedencia dudosa.- Tómala.- La chica hizo caso y al poco tiempo sus heridas y hematomas desaparecieron.
-Hermione, ¿sabes aparecerte? - pregunto Narcissa. La castaña negó con la cabeza.- Bueno, entonces agárrate de Draco...- Hermione noto la cara de asco del rubio menor.
-No quisiera molestar, pero me gustaría ir a mi casa y recoger mis cosas, si no hay problema. - dijo la castaña.
-Si, no hay problema, pero dile a Draco que te acompañe, yo y Lucius tenemos que hacer algo.- dijo Narcissa.
- Gracias por todo.
-¿Qué mierda es esto?- preguntaba Draco a Hermione.- ¿Y qué haces?
-Eso, Malfoy, es un computador, que es un aparato donde se puede escribir, guardar y hacer diferentes actividades. Y yo guardo mis cosas. - los jóvenes se encontraban en la habitación de Hermione.
- Interesante. Oye Granger, tengo hambre.- dijo el Slytherin.
-Espera.- la chica se dirigió al piso de abajo.
- ¡Todos se callan ahora!-grito Lord Voldemort- Lucius si me informo sobre esa hija, nunca me lo oculto. Pero ese tema tendrá lugar otro día, ahora solo necesito idear una fuga masiva en Azkaban.- el Lord miro a todos en la sala. - ¡Pettigrew!
-Dígame, amo.- dijo el hombre haciendo una reverencia.
-Dale a Nagini el sangre sucia ese.- la serpiente siguió al hombre. - Lucius tengo algo en mente, de pronto tu hija podría ayudarnos.
-Si, amo.- dijo Lucius mirando a su mujer, la cual tenía una cara de preocupación.
-¿Cómo es que se llama esto?- pregunto el rubio mientras comía.
-Una hamburguesa. Es pan con carne, algunos vegetales, salsas y queso.- decía la Gryffindor. Cuando terminaron, Hermione recogió los empaques donde vinieron las hamburguesas que habían pedido a domicilio a McDonald's.
- Granger...- entonces Draco comenzó a reír.
-¿De qué te ríes?
-Que sigo diciéndote "Granger" y eres una "Malfoy". - el seguía.- No es ilógico, además que desde nos conocíamos te decía "sangre sucia" y tu sangre es tan limpia como la mía.
-Yo todavía no me acostumbro. Toda mi vida fue una farsa, una mentira. Mi madre nunca me dijo que era bruja. Nunca lo demostró y cuando vino Dumbledore a casa y dijo que yo era una bruja, ella se notaba muy sorprendida, que mentirosa fue. - La joven se limpio una lagrima.- Odie a tu familia, bueno ahora mía también, por tanto tiempo y ahora voy a vivir con ustedes.
-Sabes mi mama se volvió loca con tu llegada. Ella y tu mama eran las mejores amigas. Yo había oído hablar de tu mama cuando el señor Rumsfeld le pregunto a mi mama si la había vuelto a ver cuando yo tenía unos 11 años.- decía Draco.
-¿Señor Rumsfeld? ¿Quién es él?
-El papa de tu mama, en otras palabras tu abuelo.
-Ohh… cuando yo tenía 8, le pregunte a mama sobre mis abuelos y ella dijo que habían muerto como los papas de mi papa.- la castaña guardo el último libro en la caja a la cual le había hecho un hechizo que aumentaba la capacidad de esta.
-Bueno, ¿Nos vamos?- dijo el ofreciendo su brazo.
-Vamos. Aunque no puedo creer que te dejen aparecerte sin licencia.
-Bueno eso pasa cuando eres hijo de un Malfoy.
Entonces lo jóvenes desaparecieron de la antigua casa de Hermione para ir a la mansión donde los esperaba un par de rubios.
-¡Chicos!- dijo Narcissa. - ¿Cómo les fue?
-No tan mal.-dijo el joven.- Voy a mi alcoba. Si necesitan algo me avisan.
-Bien. Hermione, querida, te voy a presentar a tu elfina personal, Milú. -decía la señora Malfoy. - La puedes llamar cuando la necesites y en Hogwarts ella puede aparecerse a tu servicio.
-Señora, no es necesario, ya es suficiente que me tengan en su casa.- dijo Hermione, aunque ella igualmente no le gustaban que los elfos trabajaran.
-No me digas señora, dime Cissy, Cissa o Narcissa, pero no señora. Y si es necesario que tengas una, todos tienen.
-Ok.-dijo la castaña sin ganas de discutir.
-Bien, vamos a tu habitación.
Narcissa llevo a Hermione a su habitación. La castaña quedo sorprendida al verla, ya que según ella era tan grande como su habitación en Hogwarts, pero nada más que allá era compartía cuarto. La habitación estaba pintada totalmente de un color nieve. Había una cama con dosel en la mitad de una de las paredes de color blanco con muchos cojines fucsias, verdes y azules y el dosel blanco también. A cada lado de la cama había unas mesitas de noche negro, en las cuales había unos cofres de plata y oro. En la pared contraria a la cama había una chimenea con un cuadro de una niña. Al frente de la chimenea había un chaise longue negro con cojines del mismo color y otros negros, y un par de sofás de dos plazas de color negro y los mismos cojines del chaise longue. En una de las paredes restantes había unas ventanas y una puerta que daba al balcón, mientras que en la otra había un baúl, un armario y otra puerta, además de la de entrada al dormitorio.
-Hermione, este es el baño.-dijo la señora señalando la otra puerta al lado del armario.- Ese es el baúl para Hogwarts y en el armario puedes guardar tus cosas.
-Narcissa, esa… ¿Esa niña soy yo?- en el cuadro se veía a una niña de unos 4 o 3 años con muchos rizos castaños con toques dorados y unos hermosos ojos miel.
-Si, esa eres tú. Fue de las últimas veces que tu madre te trajo aquí. Tenias casi 4 años y yo tenía un amigo pintor aquí, el dijo que eras muy linda y que le inspirabas, entonces te pinto y me lo regalo. Lo tenía guardado.- conto la mujer rubia.- Te dejo, cualquier cosa llamas a Lucius, a mi o a Milú.
Habían pasado tres días desde que Hermione llego a la mansión. Un elfo buscaba a sus amos, Lucius y Narcissa, para anunciar la llegada de otro Malfoy. Tiago, el elfo, los encontró la sala y les comunico la noticia.
-¡Cepheus!- grito Narcissa al mismo tiempo que abrazaba a un joven. El joven era rubio, con ojos verdosos, tan alto como Lucius o mas y corpulento.
-¡Cissa! - dijo el joven. - ¡Lucius!
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO…
POR CIERTO SE PUEDEN IMAGINAR A CEPHEUS MALFOY COMO EL ACTOR TOBY HEMINGWAY…
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