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Tu heredera Malfoy... — capítulo 4

Capítulo 3: Compartimiento vacío Miraba por la ventana, por el fino cristal que la separaba del exterior. Las pequeñas ventiscas golpeaban contra el vidrio como si arremetieran contra el enemigo. Era extraño que ese primero de septiembre el clima estuviera tan cambiante; unas peligrosas nubes oscuras se acercaban anunciando la llegada de una dura tormenta.  Parecía irónico, la naturaleza estaba de acuerdo con ella, el clima concordaba perfecto con su estado de ánimo. Una tempestad que de seguro le robaría el sueño a muchos alumnos de primero, pero no por eso perderían su entusiasmo por Hogwarts. En cambio ella, que no deseaba ir a tal castillo por el simple hecho de caminar por los pasillos donde tanto sufrieron sus padres por ese amor prohibido, sabía que el estar allí le traería algunas feas imagenes a su mente, imagenes de anécdotas que su madre solía contarle sobre tal peculiar castillo. Pero en ese momento, sentada, sola, en el compartimiento más alejado del bullicio, se disponía a pensar. ¿Que tanto podría cambiar su vida de ahora en adelante? Seguramente conocería nuevas personas, seguramente tan distintos y a la vez iguales a ella. Lo más seguro sería que ninguno hubiera pasado por lo que ella, por lo tanto, nadie la entendería. Aunque esperaba encontrar ese afecto en alguien; alguien que entendiera, que no la juzgara, y que simplemente, se preocupara por ella. Parecía una burla, ya que en ese momento, Emily luchaba internamente, por dejar de hacerse el daño que se estaba haciendo. Pero no podía luchar más, ya bastante había tratado, recurrió a su madre pero Hermione no notó lo que sucedía. Era una adolescente que pedía ayuda a gritos, más parecía que todos era sordos; en ese momento guardaba nuevamente la cajita negra que tanto la acompañaba, "la cajita de los males" como alguna vez la nombró, la cajita que contenía lo que tanto la había ayudado, esos inútiles remedios muggles, esas pastillas, rojas, azules, blancas y amarillas. Sus "inofensivas drogas" testeadas por doctores para sanar enfermedades, pero nada hacían por ella. Solo le daban energías y bajos minerales para no decaer, a falta de alimento.  Emily tenía más problemas de los que nadie imaginaba, ni siquiera ella. Volvía a mirar hacia la ventana, mientras trataba de digerir las escasas - para ella- diez pastillas. Cuando creía que caería del sueño, la puerta de su solitario compartimiento se abrió, dejando ver a cinco jóvenes muy entusiasmados en su charla, tanto que no la notaron hasta que uno de ellos dejó de ser parte de la charla. Frente a ellos, una jovén alta, de ojos mercurio, cabello castaño, con cuerpo deslumbrante pero mirada fría, estaba sentada. Parecía no haberse dado cuenta de la prescencia de los jóvenes o que no les daba importancia. Ella miraba fuera del compartimiento, miraba pero sin ver, con su vista fija en un punto del horizonte, como si tratara de descifrar el maldito significado de la vida.  Un apuesto muchacho, de profundos ojos azules, cabello azabache totalmente despeinado, jafas circulares y sonrisa despampanante, la miraba intrigante. No nescesitaba un libro para descifrar quien era. Albus Severus Potter, hijo de Harry y Ginevra Potter, en sexto año de estudios, con 16 años, estaba al tanto de todo lo sucedido, claro que según lo que sus padres y su tío Ronald le habían contado sobre Hermione y su hija, pero el no creía tanto en su tío, prefería guiarse por lo que sus padres le contaban, ya que lo hacían con un brillo de anhelo en los ojos. -Podemos sentarnos- Preguntó valiente como un Gryffindor, aunque él era una honorable serpiente. -¿Porque no?- Dijo ella. Recién cuando escuchó la voz del jóven hablandole se dignó a voltear a verlo. Pero se quedo helada, frente a él estaban Albus Potter, Rose Weasley- que la miraba con asco- Jason Nott y los gemelos Dylan y Matt Longbbotom. Su mirada se cruzó con la de la Weasley, la pelirroja la miraba con asco, con repulsión y superioridad, claro que esto solo divirtió más a la castaña, que la miró con las cejas levantadas, demostrando indiganción, superioridad y el caracteristico orgullo Malfoy. Emily volvía a esconderse tras la gran máscara de indiferencia y arrogancia, esa máscara que tanto ella como su madre odiaban. -Dylan Longbbotom- Dijo el gemelo -Matt Longbottom- Dijo el otro, mientras estrechaban su manos con los pelinegros, y estos sonreían contagiandola a ella- Un placer...- -Emily Malfoy Granger- Dijo ella sonriendo también - Un gusto -¿Que tal? Soy Jason Nott- Dijo el tercero, sonriendole encantadoramente, mientras se sentaba a un lado de ella. -Bien...supongo. Un gusto - Volvió a responder ella, ese chico ya le caía bien.  Potter estaba apoyado contra uno de los marcos de la puerta del compartimiento, sonreía al ver que no se había equivocado con respecto a la chica. Estaba dispuesto a entrar al compartimiento cuando un brazo lo tomó por sorpresa sacandolo abrupta e indiscretamente del compartimiento. Emily, los gemelos y Nott se sorprendieron bastante, para después seguir "presentandose".  -¿Como es que quieres entrar?¿Eres ciego?¿O que? Esta Malfoy allí, no puedo creer que después de todo hayas querido siquiera ser su amigo...- Al ver que Albus la miraba indiferente, explotó- ¡Como puede ser Albus! Despues de todo, quieres ser su amigo...tu...como....Argg! Sabes que Potter, si quieres entrar entra, pero yo no iré-  Albus la miró, examinó la situación, se estaba por ir con su novia, cuando escuchó la risa de la castaña dentro del compartimiento. Esa chica llamaba tanto su atención, era un misterio que él quería resolver, era una de esas chicas que sería estúpido pasar por alto, pero había algo en ella, algo que lo intrigaba de sobremanera. Desde que la vió, con el orgullo en alto de ser quien era, sin miedo alguno a lo desconocido y sabiendo que se adentraba en terrreno anemigo. Sabía que después de eso una tempestad se iría en su contra, pero no le importó; con paso decidió entró al compartimiento, dejando a una furiosa pelirroja con el seño fruncido y su maldito orgullo por el piso. Rose Weasley, hija de Ronald y Lavender, tenía quince años, por lo que estaba en 5to grado. Era una odiosa chiquilla, nadie en el colegio la soprtaba pero era hija de una influente personalidad dentro del ministerio. Sabían que no era bueno enfrentar a la pelirroja, ya que Ronald era un funcionario en el cuerpo de aurores bastante preponderante, si la caprichosa pelirroja lo pedía, su padre haría lo que ella pidiese, solo para no soportarla más. Como Ronald tenía tan importante cargo, sabían que el oficio de sus padres podría estar en juego. La -para sorpresa de muchos- Gryffindor era una gran arpía disfrazada de conejo. Nadie entendía como Potter se había fijado en tan despreciable , orgullosa, vil, y falsa persona. Cuando Albus entró al compartimiento, se encontró con una linda imagen. Todos comían SUS ranas de chocolate y SUS grageas, todos menos Malfoy. -Disculpenme por eso - Dijo- Albus Severus Potter- se presentó mientras en lugar de estrechar su mano con Emily, la besaba ( a su mano >.<). -No te preocupes, Emily Narcissa Malfoy- dijo fría y distante. La verdad Potter no le parecia mala persona, pero debía mantenerse dentro del personaje. -Al, ¿Este año se abren las pruebas para el equipo, cierto?- preguntó Jason. -Si, claro que sí, necesitamos un equipo completo, Ravenclaw ganó dos años consecutivos, tenemos que tener el mejor equipo de quidditch de toda la temporada- Respondió mientras tomaba una chocolatosa rana. -¿Quidditch?- Dijo Emily con una sonrisa entre triunfante y arrogante- ¿Juegan quidditch en Hogwarts?- -¡¡CLARO QUE SÍ!!- Chillaron Potter y Nott- -De que juegan- dijo ella como si fuera experta, mientras buscaba una delgada mochila entre todo los equipajes- -Cazador y capitán de Slytherin- Dijo Albus -Bateador de Slytherin- Dijo Jason -Ya veo...- Susurró ella- ¡Aquí está!- Dijo una vez que encontró su único equipaje, además de su "pequeño" bolso de mano- He aquí lo mejor....de lo mejor- Al mismo momento en que quitó el estuche los cuatro jóvenes se pusieron de pie, se agarraron las cabezas, saltaron y se trataron de arrancar el cabello- La más rápida de las rápidas, más aún que la Saeta y la Colacuerno 2000....única que salió a la venta, la nueva "Cola de Fénix" - Dijo ella imitando la voz de comercial. -¡IMPOSIBLE!- Dijo Albus- Tienes que jugar quidditch para tenerla y ...tu...es....tu....- -¿De que juegas?- Dijo Jason sentandose indignado sobre los pequeños asientos, a lo que los demás lo imitaron. -Buscadora- Contestó -Y...¿Eres buena?- Preguntó Matt -Bueno, supongo que sí. Diganme ¿Estuvieron en el mundial?- -Si, claro que sí- Dijieron -Bueno, el equipo de Escocia, el campeón, saben que son muy...perfeccionistas y exigentes en cuanto a elegir miembros para su equipo- -Pues si, son los mejores. Tienen a los mejores del mundo, al mejor guardián y a la mejor....buscadora- Dijo Matt mientras sacaba dos tarjetas de su bolsillo. En ellas estaban las fotos de los jugadores, una citaba "Luck Jons" y la otra "Danielle Macjonsn", la chica, Danielle, era exactamente igual a ella. -Entonces dirán....¿Que tal juego?- Al principio ninguno decía nada, pero luego comenzaron a reírse, hablaron de quidditch, de Hogwarts, de quidditch y de más quidditch. Emily encontró en Albus una buena persona, un buen chico sin duda. Esperaba entrar en Slytherin, su padre seguro estaría orgulloso. Esa tarde, Albus y ella se hicieron grandes amigos.  Estaban descendiendo del expreso, irían en busca de los carruajes y demás. Supuestamente Albus,Rose,  ella, Nott y una tal Isabella irían juntos ya que Emily era nueva.... -o-o-o-o-o-o-oo- Como verán hize bastantes cambios a lo que era antes, espero les haya gustado. Estoy en crisis, no se si seguir, la verdad me siento mal y considere seriamente dejar de escribir, perdí muchos capítulos y temo que no podre hacer la historia tal cual era, y bueno tenía en ánimo por el suelo. Pero no se que hacer, talvez sea la despedida. Gracias por leer. Los quiere en el alma. CamiiSolda