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Historia 917 — capítulo 1
HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDEMORT
Capítulo 1°
LOS NUEVOS VECINOS
Eran las 8 de la mañana. Por la ventana del piso superior de la casa número 4 de Privet Drive, se asomaba Harry Potter, un chico de 14 años, aunque pronto cumpliría los 15. Es en aparencia normalito, pero la verdad que no lo es. ¿Por que? Pues porque es un mago, y uno muy famoso, gracias a que venció a Lord... perdón, queria decir el- que-no-debe-ser-nombrado.
Harry es un chico de cabellos color negro azabache y muy alborotados. Detrás de las gafas se le podían ver unos ojos verdes brillante muy bonitos, y en la frente la marca que le había hecho el Señor Tenebroso. ¡Vamos, que si alguien ve a un chico de estas características, que le pida un autógrafo!
Harry observaba cómo su tía Petunia, una señora de cuello de jirafa, llevaba un pastel de bienvenida a los nuevos vecinos y los invitaba a cenar. Mientras Harry los miraba, una chica le observaba desde la calle. Cuando él se percató de que le observaba, la miró y la chica le sonrió. Era muy guapa, según pensó Harry. Tenía cabellos castaños claritos recogidos con una coleta. Le debía llegar hasta un poco debajo del hombro. Tenía ojos verdes, pero no de un color como los de Harry, sino un poquito más oscuros. La chica debía tener más o menos la misma edad que Harry, y era también tirando a la misma altura.
Ella se despidió con la mano y se fue corriendo hasta la entrada de la casa de la familia que se estaba mudando. La señora que estaba hablando con tía Petunia le dio el pastel a la chica, y ésta lo llevó dentro de la casa. Luego volvió a salir y saludó a tía Petunia. La señora de la casa, que Harry no distinguía muy bien, entró con la chica mientras tía Petunia volvía hacia su casa.
Ya eran las 8.30 de la noche; los nuevos vecinos no tardarían en llegar. Tía Petunia lucía su conjunto de chaqueta nuevo color azul marino, llevaba hecho un moño y le estaba poniendo bien la corbata a tío Vernon, un hombre corpulento con cuello enano y bigote negro.
A su lado estaba Dudley, un chico de la misma edad que Harry; era rubio y gordo. Se arreglaba la pajarita mientras se terminaba el tercer bollo.
Esta era la familia de estúpidos con los que tenía que convivir Harry. Tía Petunia era la hermana de su madre, Lily Potter, que había fallecido junto a su padre James Potter, al intentar salvarlo cuando era un bebé. A diferencia de Lily, tía Petunia era muggle (gente no mágica).
Harry oyó cómo tía Petunia le decía a tío Vernon que los vecinos nuevos, la familia Lee, eran los dueños de un gran comercio, y entendía ahora por qué los habían invitado. Sus tíos eran así.
Llamaron al timbre, ya habían llegado. Harry cerró la puerta de su habitación, sus tíos le habían dicho que no saliese de su cuarto, como siempre.
Tío Vernon llevó a la familia Lee hasta el comedor mientras Dudley colgaba los abrigos; tía Petunia estaba en el comedor esperando, y les enseñó sus sillas a todos.
La señora Lee era una mujer de unos 35 años, alta y de piel blanca, cabellos sueltos, largos y rubios con unas mechas negras. Era muy bella, y tenía ojos azules claritos.
Su marido debía rondar los 40 años, tenía el cabello negro y se había puesto gomina. Sus ojos eran visibles a través de unas lentes: eran de color negro. Y su hija era la chica que había “conocido” Harry esa misma mañana: ahora llevaba el pelo recogido por una trenza.
Una vez sentados, tío Vernon presentó a su familia y a él mismo, claro.
-
Muchas gracias por su invitación.-dijo la Sra. Lee-. Me llamo Marie. Bueno, usted Sra. Dursley...
-
Oh, por favor -la interrumpió tía Petunia-, llámame Petunia.
-
Si tú quieres... Estaba diciendo que Petunia ya nos conocía de esta mañana a nuestra hija y a mí, pero igualmente lo volveré a decir para su apuesto hombre -tío Vernon lo agradeció- y su guapo hijo -Dudley se sonrojó-. Bueno, él es mi marido -dijo señalando al Sr. Lee-. Se llama Smith.
-
Es un placer -dijo él.
-
El placer es nuestro -contestaron los Dursley.
-
Ella –continuó Marie señalando a su hija- es Catherine, pero le dicen Kate.
-
Mucho gusto -dijeron los Dursley.
-
Es un placer. Esta tarde les compré unos obsequios de agradecimiento, espero que sean de su agrado. Este es para usted, Sra. Dursley –le dijo Kate entregándole a tía Petunia un paquete pequeño envuelto.
-
Catherine, no hacía falta... pero se agradece -dijo tía Petunia mientras lo desenvolvía-. Un pasador y un colgante... Muchas gracias Catherine, este pasador me vendrá muy bien y este colgante es precioso.
-
Celebro que le guste. Este es para usted -dijo entregándole un paquete un poco más grande que el otro a tío Vernon.
-
Muchas gracias -dijo él mientras lo desenvolvía-. ¡Qué coincidencia! ¡Es la colonia de hombre que le pedí a Petunia! Como es nueva, quería probarla...
-
Menos mal, no sabía si le agradaría -dijo la chica suspirando-. Bueno, y este es para ti, Dudley -dijo entregándole otro paquete, más grande que los dos primeros.
Dudley lo abrió de prisa, pero colorado hasta las orejas.
-
¡Unos zapatos que incluyen calcetines! Pero... no son de mi talla...
-
Menos mal, cuando has dicho “pero” me has asustado... ahí esta el ticket de compra, puedes cambiarlos, pero ¿te gustó el regalo?
-
Sí... mucho -mintió Dudley, él preferiría comida o una Nintendo.
Kate empezó a buscar a alguien, ya le extrañaba que no se lo hubiesen presentado, pero podía ser que estuviese en el baño o algo así. Por la mañana tía Petunia tampoco le había hablado de él, sólo les habló del Sr. Dursley y de Dudley, incluso le enseñó una foto a la madre y ella se lo comentó a Kate. Pero según ella no había ningún chico más ¿Sería un invitado?
-
¿Qué te pasa, cariño? -le preguntó el padre.
-
Es que... esta mañana vi a un chico que se asomaba desde la ventana del piso superior, y... también tengo algo para él. ¿No está por aquí? -contestó la muchacha.
Tio Vernon casi se atraganta al oir eso. Petunia se levantó de golpe, Dudley parecía que hubiese visto un fantasma.
-
¿Qué les pasa? –preguntó el padre.
-
Es... está en la habitación superior –contestó tía Petunia, que sentía que se le caía el mundo encima.
-
Ah, sigue aquí... Con permiso -dijo Kate mientras se levantaba-. Ahora vuelvo, voy a entregárselo.
Pero la madre la cogió del brazo y le susurró:
-
Cariño, ¿estás segura?
-
No lo sé aún, pero lo voy a averiguar -contestó Kate.
Harry estaba estirando en la cama acabando un trabajo de Adivinacion. Estaba escribiendo cuándo sería su próxima muerte, cuando de repente llamaron a la puerta (Kate sabía qué habitación era por lo de la ventana).
Harry quedó extrañado: ¿serían sus tíos para meterse con él? Pero no había oído a los Lee marcharse, así que no podía ser que sus tíos o su primo subiesen; sino los Lee podrían descubrir que él estaba allí.
Abrió la puerta, y cuando vio quién era, se quedó con la boca abierta.
-
Hello... Si no cierras la boca te entrarán moscas -dijo la chica-. Me llamo Catherine Lee, pero llámame Kate.
-
Harry... soy Potter... yo...-dijo Harry, aunque cuando se dio cuenta de lo que había dicho, se puso colorado. ¿Qué le pasaba? Eso sólo le sucedía cuando veía a Cho Chang, se ponía hecho un mar de nevios.
-
Entonces no me equivocaba. ¡Eres Harry Potter! -dijo ella, parecía algo emocionada.
Harry se quedó de piedra, ¿Había entendido lo que él había dicho? O... ¡¿era bruja?!
-
¿Q-que -tartamudo él- pasa aquí?
-
¡¡Tu eres quien vencio cinco veces a VOLDEMORT!! –dijo ella para sorpresa de Harry.
-
Le... le has llamado por su nombre... pero si muy poca gente se atreve... creía que de nuestra edad nadie se atrevía -Harry estaba alucinando, contento de conocer a una nueva bruja pero eso... era algo que no podía haberse imaginado.
-
Sí, hay muy poca gente, pero no sé por qué no me da miedo. Pero tampoco pienso llamarle Lord Voldemort, no se merece el Lord, es un ser despeciable. Con Voldemort tiene más que suficiente. Por cierto, esto es para ti, y tengo otra cosa pero está en el coche. Como no estaba segura lo deje allí, voy a buscarlas.
Cuando Kate se fue, Harry se cayó de rodillas al suelo. ¿Qué había pasado? No estaba seguro.
Abrió el paquete: era más delgado que los otros, pero más alargado. Lo desenvolvió. Era una camiseta roja y verde con un dragón en medio. Harry se la probó, le iba un poco larga pero no le importaba, estaba acostumbrado. Incluso le gustaba; además era un regalo y le venía de perlas, aparte de la ropa de la escuela toda su ropa era la ropa vieja de Dudley. Tenía algo de primera mano especialmente para él (aparte de los jerseys de la Sr. Weasley).
De repente volvieron a llamar a la puerta. Harry abrió y entró Kate.
-
Ten –le dijo entregándole unas grageas de todos los sabores, y dos ranas de chocolate.
-
Muchas gracias, la camiseta me gusta mucho y hace tiempo que no como grageas ni ranas de chocolate.
De repente aparecieron dos lechuzas con un sobre cada una. Una era de color beige oscuro, la otra era blanca y marrón. Harry agarró los sobres, y las lechuzas se marcharon. Eran de Hogwarts, el colegio en el que él estudiaba. Un sobre era para él, pero el otro era para Kate.
Como siempre, las cartas estaban metidas en un sobre beige y escritos en tinta verde. Harry abrió la suya y empezó a leer. Cuando acabó, miró a Kate que lo observaba fíjamente.
- ¿Qué pone? -le pregunté ella, y Harry se la dio para que la leyera.
”COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase, Gran
Hechicero, Jefe de Magos, Jefe Supremo,
Cofederación Internacional de Magos).
Querido señor Potter:
Tenemos el placer de informarle que esperamos que vuelva a asistir al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Directora Adjunta”.
- Es parecida a la que me enviaron hace un tiempo, empiezo este año en Hogwarts. Como nos hemos mudado desde otra ciudad no iba a ninguna escuela, mis padres me contrataron tres profes particulares. Ellos ya tenía planeado venirse algun día, decían que Albus Dumbledore tenía que decirme algo de mis verdaderos padres, pero que hasta que él no quisiese, no sería el momento. Y hace poco más de tres meses nos envió una lechuza, y ya ves -dijo cuando acabó de leer la carta, y se la dio a Harry.
-¿Tus verdaderos padres, has dicho? –preguntó Harry.
-
Sí, soy adoptada –contestó ella agachando la cabeza-. Por favor no hablemos sobre eso.
-
Ok, lo siento...
Estuvieron hablando un rato. Harry le explicó cosas de Hogwarts y lo que sus tíos y su primo piensan de los brujos.
Alguien llamó a la puerta, era tía Petunia. Harry y Kate escondieron sus cartas.
- Catherine, tus padres dicen que bajes a cenar -dijo tía Petunia de mala gana- Tú también, Harry...
Harry y Kate se sorprendieron mucho.
Durante la cena se la pasaron hablando, y para ser amables también conversaron con Dudley.
Eran las 11 de la noche cuando los Lee se fueron a su casa, al 6 de Privet Drive. Cuando llegaron, la madre de Kate le preguntó:
-
Qué... ¿era él?
-
Sí, es muy simpatico. Me ha explicado que Hogwarts tiene cuatro casas y que tienen un sombrero para elegir en qué casa debes estar. Me gustaría estar en la misma que Harry, Gryffindor, la casa de los valientes. Entiendo por qué él está allí... yo no soy muy valiente pero él es de esa casa, y es la única persona que conozco por el momento. Las otras casas son Hufflepuff, los trabajadores; Ravenclaw, los inteligentes, y están según Harry los peores, los de Slytherin, que hacen lo que sea para obtener lo que quieren. Bueno... me voy a dormir. Buenas noches queridos padres -les dio un par de besos y se marchó.