Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 917 · de

Historia 917 — capítulo 2

HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDEMORT

Capítulo 2°

FELIZ CUMPLEAÑOS

Kate se fue a su dormitorio, se cambio y se estiró en la cama, rasgó el sobre y lo volvió a leer una y otra vez.

”COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERIA

Director: Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Gran Hechicero, Jefe de Magos

Jefe Supremo, Confederación

Internacional de Magos)

Querida señorita Lee:

Tenemos el placer de informarle que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente,

Minerva McGonagall

Directora adjunta”.

Sin darse cuenta fue cerrando los ojos hasta quedarse dormida.

Harry se despertó. ¡Era su aniversario! Se vistió y de repente alguien llamó al timbre.

  • ¡Catherine...!- oyó que exclamaba tío Vernon-. ¿Qué tal?¿Qué haces aquí?¿Pasa algo?

  • Buenos días, Sr. Dursley. ¿Está Harry? Es su aniversario, así que le quise traer un regalo.

  • Está en su cuarto –tío Vernon aún no podía creer que ese “anormal” le callese bien a alguien “normal”.

  • Hola Harry, qué gusto volver a verte. Esto es para ti... ¡ Felicidades! –le dijo Kate entregándole un paquete.

  • Gracias...

Harry cogió el paquete y lo desenvolvió; era una maqueta móvil de un partido de quidditch, especie de fútbol sobre escobas.

  • ¡¡Kate!! ¡Es increíble!

  • ¿Te gusta? -le preguntó ella agachando la cabeza.

  • ¡¡Sí!! –gritó Harry.

Toc! Toc! Alguien golpeaba la ventana. ¡Era Pig! La lechuza de Ron.

Harry se apresuró en abrir y vio que llevaba un paquete y un sobre de color rojo. No era la primera vez que veía ese sobre: en segundo, Ron recibió uno como castigo, era un howler. Harry lo cogió y dejó a Pig que descansase en la jaula vieja de Hedwig. Hagrid le había mandado una nueva jaula ese verano.

  • Harry, ¿de quién es? –preguntó Kate.

  • ¿Te acuerdas del chico que te dije que es mi mejor amigo? Es de él, de Ron -Harry abrió el sobre lo más rápido que pudo y de repente apareció la cara sonriente de Ron, con sus cabellos color rojo, como toda la familia.

  • ¡Hola Harry! -dijo la gran cara-. ¿Cómo estás? Yo muy bien. ¿Sabes qué? Mi madre se ha puesto a trabajar, y a mi padre le han vuelto a condecorar y le han ascendido... pero no recuerdo a qué le han ascendido ni por qué... Pero no importa. ¡¡Nos han a construido una nueva casa al lado de la Madriguera!! Nos dijeron de hacerla en el extranjero, pero nosotros no aceptamos. Y a que no adivinas: mi madre ha dicho que si quieres venir, puedes. Envíame a Hedwig con la respuesta, si dices que sí vendremos 25 días antes de empezar la escuela, o sea el 7 de agosto si no me confundo. Hermione también vendrá. ¡Bueno, espero que te guste mi regalo! Ah... perdona que no te escribiera antes, pero no he podido. Adiós –y la cara de Ron desapareció.

  • ¡¿Ha oído?! ¡Qué bien! –gritó Harry que ya pensaba en decirles a sus tíos que si no le dejaban ir, Sirius se enfadaría.

  • Sí... -dijo Kate mintiéndole a Harry. Una vez que Harry se fuera, tendría que pasarse todo el verano sola, o con Dudley.

  • ¿No te alegras? Oh... pero entonces... -Harry se dio cuenta también que se quedaría sola si él se iba-. Pues, podríamos... no sé... ¡¿por qué no le pregunto si puedes venir?!

  • ¡¿En serio?! Le preguntaré a mis padres si me dejan, seguramente diran que sí... Pero tus tíos muggles, ¿te dejarán ir?

  • Tranquila, eso lo tengo controlado -le dijo Harry guiñándole un ojo.

Cogió el paquete y lo abrió. Dentro había un jersey hecho por la Sra. Weasley de color verde, y también un libro. Era un álbum de fotos de Ron, Hermione, Harry, y más amigos, y había una hoja que decía: “Me las dio Colin Creevey”. Colin era un indiscutible fan de Harry, siempre le perseguía con la cámara de fotos a todas partes. Era sólo un año menor que Harry.

  • Hmmm.... muchas gracias, Ron. Bueno, después les preguntaré a mis tíos si puedo ir.

  • Yo tengo que marchar... -Kate no acabó la frase: aparecieron tres lechuzas más, todas marrones. Transportaban un paquete y un sobre blanco con visible tinta roja.

  • ¡Es de Hermione! -dijo Harry mientras las lechuzas se marchaban.

Cogió el paquete, pero... ¡¡por las barbas de Merlín, cómo pesaba!! Ahora entendía que fuesen tres lechuzas para una sola cosa. Dejó el paquete encima de la cama y lo desenvolvió.

  • Un libro sobre Hogwarts, “Hogwarts y su historia” -este libro era muy grande-, y otro de quidditch, “Historia, equipos y trucos sobre quidditch” -otro libro, casi igual de grande que el otro-. ¡¡Qué bien!!

  • Hermione es tu mejor amiga, ¿no? La primera de la clase, ¿verdad? -preguntó Kate.

  • Sí... –contestó Harry.

  • Oye, yo tengo que marcharme -dijo Kate mientras abría la puerta-. Mañana te diré si me dejan.

  • Ok, qué pena que te vayas, hasta mañana si Dios quiere... -se despidió Harry un poco triste.

  • Adiós –le dijo Kate-. Y mis felicitaciones de nuevo.

Harry abrió el sobre, observó la magnífica caligrafía de Hermione, y empezó a leer:

“Querido Harry:

¡Feliz aniversario! ¿Qué tal, Harry? ¿Te tratan mejor esos muggles? Espero que sí.

Deseo que te agrade mi ragalo.

Qué bien lo de la familia de Ron, ¿verdad? Se lo merecían, son tan buena gente... Yo también tengo una sorpresa, pero prefiero decírtelo cuando nos veamos, espero que puedas venir.

Bueno, un abrazo, adiós”.

Despues de cenar le llegaron dos paquetes y cartas más, de Hagrid y de Sirius. Hagrid le había regalado una figura de un pegazo en vuelo, era preciosa, y se movía. La carta decía:

”Querido Harry:

¡Felicitaciones!¿Cómo estás?¿Te gustó el regalo? Yo estoy bien, espero con impaciencia el regreso de los estudiantes. Te puedo asegurar que te gustará este año en Hogwarts, eso si el Señor Tenebroso no se presenta. Pero tranquilo, está Dumbledore para protegernos a todos.

Bueno, me despido”.

Harry recordó qué había pasado el año anterior: el-que-no-debe-ser-nombrado había recuperado su poder, y Cedric había muerto. Se puso triste, pero pensó que no debía estarlo, era su aniversario, y además si se ponía triste sería peor.

Sirius le había regalado una roca; sí, es extraño, por eso Harry cogió la carta y la empezó a leer.

”Querido Harry:

Mis más sinceras felicitaciones. Perdona que no te haya escrito durante tanto tiempo, hay dementores por todas partes, por eso te he regalado esa piedra. Es una comunicadora, parecida a ese aparato muggle para hablar a larga distancia. Con la varita dices “Contactus Inmediatums” y el nombre de con quién quieres hablar, y saldrá de la piedra lo que te dice la otra persona y los que están cerca de ella. Eso es todo; te aviso que tengas cuidado, son muy valiosas. Si te es posible contacta conmigo sólo por la noche y por urgencias (usar la magia fuera de la escuela y siendo menor se puede hacer si es para utilizar esta piedra).

Adiós”.

Harry se puso el pijama (una camiseta) y se acordó qué había pasado cuando había preguntado a sus tíos lo de Ron.

Flash back:

  • Tío Vernon, he recibido una carta de un amigo, me ha invitado a su casa, ¿puedo ir? A Sirius le gustará que me lo pase bien con mis amigos -dijo Harry a su tio sonriendo.

  • Bu... bu... bueno... ¿te vendrán a bus... buscar o te llevamos no... nosotros? -tio Vernon se había puesto blanco y no podía parar de tartamudear. Sólo de pensar en el temido asesino Sirius... en verdad no era ningún asesino, pero tío Vernon no lo sabía.

  • Vendrán ellos. Bueno, muchas gracias -dijo Harry evitando reirse.

Fin Flash back

Desde que decía lo de Sirius, le trataban mucho mejor.

Harry cogió la piedra y la varita, no las tenía todas consigo pero quería probarla. Además, Sirius le había dicho que aunque fuera menor, podía hacerlo.

Levantó la varita, tocó la piedra y dijo: ¡Contactus Inmedatums Ronald Weasley!

  • Ron... ¿me escuchas, Ron?

Mientras, en casa de los Weasley:

  • ¡Mamá! –gritó Ron asustando a la Sra. Weasley-. Oigo una voz dentro de mi cabeza, y se parece a la de Harry.

  • Será tu conciencia -dijo la Sra. Weasley, una peliroja, un poco más bajita que sus hijos y un poco regordeta-. ¿Qué has hecho ahora?

  • No mamá, no lo es -Ron se estremeció al oír que la voz le decía: “¡Soy yo, Harry!”-. ¡¡Mamá, es Harry!!

¡Accio termometro! -dijo la Sr.a Weasley señalando con su varita a un mueble y agitándola suavemente. Del mueble salió flotando hasta sus manos, un termómetro-. Hijo, ponte esto...

  • Ron...-dijo la voz-, dile a tu madre que estoy utilizando una comunicadora.

  • Mamá, Harry dice que te diga que utiliza una comunicadora -eso tranquilizó a Ron, ya sabía qué era, pero también sabía que quedaban muy pocas.

  • ¿Una comunicadora? Qué raro, pero eso ahora da igual... felicítale de mi parte y pregúntale qué quiere, y si está bien, y si va a venir, y si...-la Sra. Weasley tuvo que parar porque Ron la interumpió.

  • ¡Mamá...! Harry, mi madre dice que felicitaciones de su parte, y de la mía claro; si estás bien, qué quieres y esto te lo pregunto yo también: ¿¿vas a venir?? -Ron esperaba un sí pero no obtuvo eso.

  • Pues... no lo sé... -Harry pensó en Kate-. Me dejan ir...

  • ¿¡Y entonces qué dudas!? –gritó Ron, tanto que Harry tuvo que apartarse de la piedra.

  • Es que...

Harry le comentó lo que pasaba, que aunque a él le dejasen ir, si no dejaban a Kate no la iba a dejarla sola, y le preguntó a Ron si ella podía venir. Ron contestó que sí.

  • Cuantos más seamos mejor, y si es guapa muchísimo mejor...

  • Bueno, pues saluda a tu familia.. Bye, bye.

  • ¡Adiós! –contestó Ron rezando para que Harry viniese.

A la mañana siguiente, Kate llamó a Harry por teléfono y le contestó que la dejaban ir.