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Historia 917 — capítulo 4
HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDEMORT
Capítulo 4°
UN REENCUENTRO EN EL CALLEJON DIAGON
El día antes de volver a Hogwarts, la Sra. Weasley llevó a los gemelos, a Ron, Ginny, Harry, Hermione, y Kate, al Callejón Diagon para comprar los utencillos (el Sr. Weasley trabajaba aquel día).
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Bueno, aquí tenéis el dinero. Ayer lo pedí vía lechuza -dijo la Sra. Weasley entregándole a cada uno una bolsa con dinero del mundo mágico-. Quedamos en vernos todos en el Caldero Chorreante a las 6.
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Bueno, marchémonos ya -dijo Fred agarrando a Harry y a Hermione del brazo (son a los que tenía más cerca), mientras George agarraba a Kate y Ginny y ésta a Ron.
Entraron en la tienda de túnicas; en la carta de Hogwarts decía que necesitarían una de gala, y como Kate no tenía ninguna, entraron. Además, tampoco tenía túnicas de Hogwarts. Mientras ella se probaba la túnica, Ginny y Hermione fueron a hablar con Parvati y Padma.
De repente, detrás de Harry, Ron y los gemelos, se escuchó la horrorosa voz de… Draco Malfoy. Era un chico de cabellos rubios y cara pálida, y siempre iba acompañado por los dos gorilas, Crabbe y Goyle.
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Oh… pero si son los Weasley y Potter…Pensaba que vosotros los Weasley no teníais dinero para cosas nuevas, y que tu Potter estabas llorando por tus padres…
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Malfoy, has venido a buscar una nueva túnica... ¿qué pasa? ¿Te measte en la otra? -le preguntó George, y Fred, Harry y Ron no pudieron aguantarse la risa.
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Chicos -oyeron que decía detrás la voz de Kate-, ¿me sienta bien?
Los chicos se quedaron alucinados: Kate llevaba una túnica de color amarillo como el oro, y tenía color naranja tres olas en las majas, al final de la túnica y en el cuello. Incluso Draco estaba alucinado.
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Chicos…
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Bien te preciosa queda estas (traducción: “Te queda bien, estás preciosa”).
Ala, otra vez Harry había confundido las palabras y encima delante de Draco, pero pareció que éste no se dio cuenta. Mientras Crabbe y Goyle estaban al lado babeando delante de la tienda de helados.
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Harry, me parece que ahora sí ha pasado cupido -le susurró Ron a Harry sin apartar la mirada de Kate-. Lanzó su flecha en los corazones de mis hermanos, Draco, el tuyo y el mío... Está preciosa, como tu has dicho antes.
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Harry, ¿en qué idioma me has contestado? No es la primera vez que lo haces... ¿y él quién es? -dijo Kate mirando a Draco.
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Me llamo Draco Malfoy... Creo que me tengo que ir, adiós -Draco agarró a los dos gorilotas y se los llevó a rastras sin quitar la vista de Kate.
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Me parece que acabo de conocer a la diosa de la belleza -dijo Fred, y Kate un poco confusa miraba hacia los lados y hacia atrás-. Me refiero a ti, Kate.
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Vale ya de bromas.. Bueno me voy a cambiar, como no me contestáis... ¿Dónde están las chicas? -dijo Kate cabreada y sonrojada.
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Hablando con unas amigas –contestó Ron.
Kate entró en el cambiador otra vez.
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Creo que me he enamorado de dos chicas a la vez...
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Ronnie… no me digas que te gusta alguien. Siendo sinceros, lo de Kate es normal, pero, ¿quién es la otra afortunada? -dijo Fred.
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Querrás decir desafortunada -dijo George a su gemelo.
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¡Tontos! –gritó Ron que estaba tan rojo como su pelo-. Además no os dije quién me gusta, no os lo digo, y no os lo diré.
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Vale, vale, pero si no nos lo dices, le diremos a mamá quién rompió su lámpara -dijo George cruzando los brazos y sonriendo.
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Pero si no fui yo, fuisteis vosotros... -dijo Ron.
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Que más da -dijo Fred.
Fred y George pensaban dentro suyo “Qué tonto, si mamá ya sabe que fuimos nosotros.. je je…”.
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Bueno Ronnie… ¿qué dices?
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Ella es… es… ¡Hermione! –gritó Ron que estaba incluso más rojo que su pelo.
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¿Qué quieres? -le preguntó Hermione por detrás.
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¡¡HERMIONE!!¿Has oído lo que decíamos? –le dijo Ron intentando parecer calmado, pero en su interior estaba pidiendo “¡Tierra trágame!”.
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Algo de una lámpara y que yo soy Hermione... ¿Se puede saber de qué hablabais? –pregunté ella algo confusa.
Fred y George no podían aguantar reírse con todas sus fuerzas, eso hizo que cuando Hermione miró a Fred, se sonrojase.
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¿Qué os pasa?
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Nada… ¡¡Ja, ja, ja, ja!! -contestaron los gemelos, tanto reían que se les caían las lágrimas por las mejillas.
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¿Pero qué pasa aquí? -Kate ya había acabado, había pedido que le enviaran las túnicas a la Madriguera 2.
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¡¡Kate!! -gritaron los gemelos que se sentían estúpidos de hacer eso (lo de llorar) delante de Kate, algo muy extraño en ellos.
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Bueno, mejor nos vamos -dijo Harry intentando que dejasen de llamar la atención, todo el mundo los estaba mirando.
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Harry tiene razón -dijo Ginny.
Cuando iban caminando, alguien chocó contra Kate-
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Auuu… qué daño, lo siento…-dijo pasándose la mano por el trasero, se había caído al suelo.
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¿Kate? -dijo el chico contra el que había chocado. Era de cabellos marrón oscuro, de ojos también marrones, y muy guapo-. Sí, eres Kate.
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¿¡Cole!? -dijo Kate alucinada-. ¡Eres Cole! ¡Cuánto tiempo! Desde que me he mudado que no te veo.
Kate se levantó y le abrazó. Eso hizo que los gemelos y Harry se pusieran celosos, pero sólo un poquito. Ellos no lo reconocerían.
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Cole es el único amigo que tenía en mi antigua casa. Como era mago los otros tampoco se atrevían a acercarse a él, por eso nos llamaban la pareja de “anormales”. Todos decían que en nuestras casas ocurrían cosas raras... ¡Qué alegría volver a verte! ¡Te hechaba de menos!¿Qué haces aquí?
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Prefiero decírtelo cuando estemos a solas, te lo digo en Hogwarts... -dijo el chico muy serio.
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¡¿Vas a ingresar en Hogwarts?! -le preguntó Kate muy ilusionada.
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Sí.
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¡Bien! -Kate saltaba de la alegría-. ¿Quieres venir con nosotros? Mira, ellos son Ginny, Fred, George y Ron Weasley; ella es Hermione Granger, y él es Harry Potter.
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¿Tu eres el gran Harry Potter? -dijo el chico señalando a Harry con cara de sorprendido.
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S… sí... ¿Qué pasa? -le contestó éste mientras pensaba “otra vez...”, pero por sorpresa de todos, menos de Kate que conocía muy bien a Cole, estaba equivocado: Peter no le quería tirar flores.
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Vaya, pensaba que serías más... no sé, más hombre.
Harry se quedó muy sorprendido y también muy enfadado.
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Yo soy muy hombre, chaval... -desde ese mismo momento, Cole y Harry se hicieron enemigos, pero no como con Draco, sino que se hicieron enemigos amistosos.
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Bueno chicos, ya basta…-les calmó Kate.
De repente, Harry vio a Cho Chang.
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Hola –saludó ella-. ¿Qué tal?
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Ho…hola, Cho, nosotros estamos bien, ¿y tu? -le contestó Harry rojo como un tomate.
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Oye Harry, ¿estás bien? Estás muy rojo... ¿no tendrás fiebre? -le dijo Cho poniéndole la mano en la frente, lo que hizo que se pusiera más rojo.
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Tranquila Cho, no es por eso por lo que se ha puesto así -le dijo Ron riendo entre dientes.
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Bueno, pues me tengo que ir. Nos vemos en Hogwarts -se despidió Cho.
El resto del día se lo pasaron muy bien, y a las 6 se despidieron de Cole en el Caldero Chorreante.