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Historia 917 — capítulo 6

HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDEMORT

Capítulo 6°

LA VERDAD SOBRE LOS PADRES DE KATE

Como siempre vieron a Hagrid esperando a los de primer año. Le saludaron y presentaron a Cole y Kate, y se fueron en los carruajes. Al fin habían vuelto a Hogwarts (bueno, dos de ellos recién lo conocían).

Cuando llegaron se encontraron a Peeves, el poltergeist de Hogwarts, además del Barón Sanguinario, el fantasma de la casa de Slytherin que era el único al que temía.

  • Bueno, bueno, a partir de hoy podré volver a fastidiaros…-Peeves empezó a lanzarles petardos mágicos, dependiendo de cuál tiraba podía salir un grito estremecedor, agua, arena, fango, etc.

  • Peeves, si no te marchas llamaremos al Barón Sanguinario -dijo Hermione en su deber de prefecta; Peeves se acobardó y se marchó.

  • ¿Y ese quién era? –preguntó Kate.

  • ¿Y quién es el Barón Sanguinario? –preguntó Cole.

  • ¿Y cómo puedo secarme? –preguntó malhumorado Ron; le había alcanzado un petardo de agua.

  • Ese era Peeves, el poltergeist de Hogwarts -le contestó Hermione a Kate-. El Barón Sanguinario es el fantasma de Slytherin –Hermione sacó la varita y apuntando a Ron, dijo-: Secanius inmediatus.

  • Gracias Hermione, empezaba a tener frío -le agradeció Ron un poco colorado y dejando escurrirse la túnica.

Una vez dentro Harry, Ron y Hermione se sentaron en la mesa de Gryffindor, y Cole y Kate se quedaron junto a cuatro chicos y dos chicas al lado de la gran puerta. Pensaron que debían rondar estas edades: dos de los chicos debía tener 14 años, los otros y una chica iban por los 12, y la otra debía tener unos 17.

Muy sorprendidos, Harry, Ron y Hermione vieron que Fleur estaba sentada junto a Snape, el profesor de Pociones.

Por la gran puerta apareció McGonagall seguida por los de primero, a los que se le unieron Cole, Kate y los demás. La profesora sacó el Sombrero Seleccionador y lo colocó encima de un tamburete. Del sombrero aparecieron dos ojos y una boca, y empezó a cantar:

”No soy quizá el sombrero más bonito

Ni el más elegante

Pero no hay duda que

Soy el más importante.

Hace más o menos mil años

Que me cosieron

Y en aquella misma época

Había cuatro personas que me conocieron:

La trabajadora Hufflepuff

El valeroso Gryffindor

La inteligente Ravenclaw

Y el ambicioso Slytherin.

Todos juntos un colegio

Y cuatro casas con sus nombres formaron

De las cuales sus alumnos

formarían parte.

Pero como no sabían quien elegiría

Las casas cuando ellos muriesen

Me eligieron

Como el seleccionador.

Venga, pruébame en tu cabeza

Y yo elegiré tu casa

Porque soy

El Sombrero Seleccionador.

Cuando el Sombrero acabó, la profesora McGonagall desenvolvió el pergamino y cuando estuvo hecha la selección de los de primero (habían entrado siete chicos y cuatro chicas a Gryffindor), Dumbledore se puso de pie y dijo:

  • Queridos alumnos, hacía tiempo que no venía alguien de otras escuelas para ingresar en Hogwarts. Ahora, la profesora McGonagall llamará a los que vienen de otros colegios. Sigue Minerva, y perdona la interrupción.

McGonagall tosió un poco después que Dumbledore se sentase, y comenzó. Kate era la tercera.

  • Lee, Catherine –gritó la profesora y Dumbledore se movió para ver mejor.

Kate oía cómo algunos chicos de las mesas decían “¡Guapa!”, o cosas por el estilo, pero no podía escucharles muy bien porque estaba muy nerviosa. ¿Y si no entraba en Gryffindor?

Se sentó en el tamburete y una voz le dijo:

  • Ohh… una difícil elección… Eres trabajadora, sobre todo para lo que te interesa, pero también eres valiente. Pero eso no descarta que seas bastante inteligente, pero si tienes un objetivo claro es difícil quitártelo de la cabeza... Y veo que ahora mismo tu objetivo es Gryffindor… Qué pena, podrías ser de Slytherin como tu padre, o de Ravenclaw como tu madre... -Kate abrió mucho los ojos. ¿Slytherin y Ravenclaw?-. Pues entra en... ¡¡GRYFFINDOR!!

La mesa de Gryffindor estalló en aplausos, sobre todo de parte de los chicos y de Harry, Ron, Hermione, Ginny, los gemelos y Jordan.

Cole era el último.

  • Bloom, Cole –gritó McGonagall.

El llevaba paso seguro. Se puso el sombrero mientras algunas chicas gritaban “¡¡Ese sí que es un chico guapo!!”. Hacían lo mismo que con Kate, e igual que ella oyó una vocecita.

  • Ohh… tú también eres difícil, pero si tu cabeza y tu corazón te dicen Gryffindor pues…¡¡GRYFFINDOR!!

Cuando Cole se acercaba a la mesa de Gryffindor, Kate le abrazó muy fuerte.

  • ¡¡Qué bien!! -le dijo.

Dumbledore se puso de pie y volvió a hablar.

  • Bueno, y ahora tengo que presentaros a la nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras. Por favor señorita Fleur, levántese –ella se levantó moviendo ligeramente la silla-. La mayoría ya la conocéis, se llama Fleur Delacour.

  • Mucho gusto, es un placeg encontgagme aquí -Fleur esbozó una sonrisa y se sentó.

  • Bueno, también están los demás profesores -Dumbledore los presentó a todos-, y aunque en este momento no esté aquí, el profesor de Pociones ha encontrado un ayudante, Percy Weasley.

Ron, los gemelos y Ginny casi se ponen a gritar. ¡¡No sabían nada!! Percy les había dicho que sabía lo del ayudante y sabía quién era, pero dijo que lo sabrían en el gran banquete.

  • Bueno, las reglas las tienen todas las casas en el tablón de anuncios –continuó Dumbledore-. Ya callo... ¡¡Caracoles, lechugas y mandarinas, que empiece la gran comida!! -de repente, todos los platos y jarras se llenaron.

  • ¡¡Qué contenta estoy!! -gritaba Kate que sin querer le dio una palmada a Ron al levantar los brazos, y éste casi se ahoga con un trozo de cordero-. Ups… perdón -se disculpó ella mientras Ron se pegaba pucherazos en el pecho y se tragaba poco a poco el cordero.

  • ¡¿Por qué no lo dijo?! ¡Somos sus hermanos! -gritaban los gemelos.

Toda la comida transcurrió así.

  • Bueno chicos -les decía Hermione mientras se levantaba-, me voy con los de primero, ¿venís?

  • Go gui -Ron tragó lo que se estaba comiendo-. Quiero decir que yo sí.

  • Nosotros también -dijeron los gemelos.

  • Esperadme... -Ginny se levantó de la silla.

  • Vale. ¿Y vosotros? -le preguntó Hermione a Harry, Cole y Kate.

  • Yo quiero hablar un momento a solas con Kate -dijo Cole.

  • Pero vosotros dos no tenéis la contraseña, al no saber de qué casa seriáis no os dieron, la dieron en la carta, ¿me equivoco? -les preguntó Hermione haciéndose la sabionda-. Que Harry se quede apartado y cuando acabéis, os vais con él. Harry, te hago responsable.

  • ¡Sí, mi sargento! -le contestó él haciendo la pose de militar con la mano en la frente.

Cuando Hermione, Ron y los de primero se fueron, Dumbledore se acercó.

  • Hola -saludó.

  • Ho…hola -dijeron los tres.

  • Kate, ¿te importa que te robe un poco de tiempo? Supongo que tus padres ya te contaron por qué has ingresado aquí.

  • Sí, señor Dumbledore, mis padres me lo comentaron.

  • Creo que Harry también merece oírlo. ¿Te importa, Catherine?

  • No claro, que venga. Cole... ¿te importa esperar?

  • No... pero no sé la contraseña, ni dónde es…

  • Ven tu también Cole, eres su mejor amigo, también mereces escucharlo.

Caminaron un rato, entonces Dumbledore se paró delante de una gárgola de piedra grande y extremadamente fea, a la que se le tenía que decir la contraseña para poder entrar en su despacho. La primera vez que Harry entró, en segundo, era Sorbete de limón, y en cuarto curso, el segundo año que entró, era Cucurucho de cucarachas, pero seguramente Dumbledore lo cambiaba cada cierto tiempo durante el año.

  • ¡Tostadas con mermelada! -dijo el profesor a la gárgola.

Esta revivió y se hizo a un lado, y la pared de detrás se abría en dos y aparecieron unas escaleras de caracol.

Como Dumbledore era bastante goloso, sus contraseñas normalmente eran sobre la comida.

Mientras caminaban, Harry iba mirando hacia todos lados: el sitio no estaba muy cambiado, pensó. De repente vio a Fawkes que movió la cabeza en forma de saludo, y Harry se lo devolvió con la mano y una sonrisa.

  • Bueno -el profesor se sentó detrás de una mesa-, sentaos. Accio silla. –y una silla que había en un rincón de la sala fue hacia Dumbledore, que dijo-: Quedatum dondestatum -la silla se quedó donde estaba en ese momento, al lado de Kate.

Ella se sentó entre los dos chicos, Cole a la derecha y Harry a la izquierda.

  • Bueno, esto no es fácil pero supongo que quieres saber quiénes son tus verdaderos padres –dijo Dumbledore.

  • La verdad me da igual, para mí mis padres son con los que convivo, no los que tienen mi sangre -contestó la chica.

  • Bueno, pues… tu madre se llamaba Erica Thompson, era de la casa…-Dumbledore fue detenido por Kate.

  • Ravenclaw, y mi padre de Slytherin... Me lo dijo el Sombrero. Esto… perdone profesor, no quería interrumpirle.

  • Tranquila -Dumbledore le sonrió y después bufó hondo-. Tu padre era… era Tom Sorvolo Ryddle, de Slytherin -Harry ahogó un grito y se puso blanco.

  • ¡¡No puede ser!! –gritó-. ¡¡No podía ser!!¿Cómo iba a ser Kate su hija?

  • ¿Qué pasa? –preguntó Cole.

  • To… Tom… Sorvolo Ryddle era... -Harry se ahogaba, no podía decírselo-... no puedo decírtelo... -Kate le miraba con cara de extrañada.

  • Sí que puedes Harry, es mejor que se lo digas tu. Escríbelo si quieres -le dijo Dumbledore entregándole papel y lápiz.

  • ¿Qué pasa, Harry? Me estás asustando... ¿Conocías a mi padre? No puede ser, él murió cuando éramos muy pequeños…-Kate le miraba fijamente, parecía asustada y extrañada a la vez.

Harry movió negativamente la cabeza y le dijo:

  • Si... si cambias las letras de lugar, queda.. soy Lord Voldemort.

Cole también ahogó un grito y Kate de repente agachó la cabeza. Tenía los ojos muy abiertos.

  • No, no puede ser verdad... -dijo en un susurro-. Es imposible... -de repente levantó la cabeza, llorando, y gritándole a Dumbledore, le dijo-: ¡¡NO ES CIERTO!! ¡¡ESTO ES UNA BROMA DE MAL GUSTO!!

  • Lo siento Catherine, es cierto -le dijo Dumbledore.

Ella se levantó de golpe tirando la silla al suelo y se marchó corriendo. El ruido de la silla hizo que Fawkes se asustase. Los chicos iban a seguirla, pero Dumbledore les paró.

  • No, dejadla sola.

  • ¿Cómo pudo alguien tener una hija con él? -le preguntó Harry.

  • El le dio una pócima del amor... Desde que la conoció cuando empezó a estudiar, le gustó Erika. El la dejó embarazada. Cuando ella un día sin querer bebió el antídoto de la pócima, zumo de oréganos y piña, se dio cuenta de lo que había pasado, pero era tarde; ya había tenido la cría, quería matarla pero no pudo. Por eso se fue a ver a uno amigos, los Lee, les contó todo y les pidió que la cuidaran. Poco después ella les llamó y les dijo que no quería vivir más y se clavó un puñal... Voldemort no consiguió encontrar al bebé, Kate. Y bueno, después pasó lo de Harry y esa es la historia…

Mientras iban al cuadro de la Señora Gorda, Cole dijo para Harry y para el mismo:

  • La conozco desde que teníamos 6 años... nunca la había visto llorar.

  • Manzana roída -dijo Harry cuando hubieron llegado-. Pobrecilla...